Caracas, Jueves, 17 de abril de 2014

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Libro: "Por sus frutos los conocerán"

Las amistades peligrosas de Hugo Chávez

Rosario Orellana y Norman Pino

Martes, 16 de octubre de 2012

De la sumisión a la inconsciencia

La intención de abandonar las relaciones tradicionales de Venezuela con países aliados y fomentar vínculos internacionales no convencionales por parte del actual gobierno comenzó a hacerse evidente antes de la llegada al poder de Hugo Chávez en 1998. En efecto, en marzo de 1994 una vez en libertad, tras pasar dos años detenido por haber encabezado el golpe militar de febrero de 1992 y ser sobreseída su causa por el presidente Caldera, Hugo Chávez realiza sus primeros viajes al exterior a Colombia, donde hace contactos con diferentes líderes de la izquierda y de las narcoguerrillas de las FARC, y algo más adelante, en diciembre de 1994, a Cuba, donde es recibido personalmente por Fidel Castro con tratamiento equiparable al de un jefe de Estado. Un poco más tarde viajó a Cartagena, Colombia, aparentemente para reunirse con líderes de las FARC, a Montevideo en mayo de 1995 para asistir a la V reunión del Foro de Sao Paulo, y llevó a cabo además varios viajes a Panamá, hasta que en junio de 1995 el gobierno panameño decidió ponerle fin a sus andanzas en el istmo. Las orientaciones de su futura política exterior, una vez llegado al poder, ya estaban entonces claramente establecidas. Hugo Chávez no viajó a ningún país que sirviera de paradigma democrático para delinear su comportamiento futuro o para reafirmar las relaciones de Venezuela con aquellos países considerados como aliados tradicionales. No, lo hizo precisamente a Colombia, para reafirmar entendimientos con los altos jefes de la narco-guerrilla de ese país, donde suponía que germinaría la semilla de una revolución continental inspirada y dirigida por el régimen comunista de La Habana, adonde también dirigió sus pasos en búsqueda de consejo y dirección, pasos que luego terminarían en obsecuente entrega.

Una vez alcanzado el poder por la vía democrática, como resultado de la grave crisis político-institucional generada por el agotamiento de los partidos políticos tradicionales y el fomento suicida de la antipolítica, el gobierno de Hugo Chávez comenzaría a desarrollar una política exterior heterodoxa, de alianzas basadas en intereses estrictamente políticos, que no respondían a las necesidades estratégicas de la nación, sino a una meditada carrera de confrontación con los Estados Unidos y los países desarrollados de Occidente, considerados más adelante como hostiles a la llamada Revolución Bolivariana, con el claro objetivo de construir un enemigo externo que ayudase a forjar y consolidar un mayor apoyo interno. Al contrario de lo ocurrido en el frente político y social interno, donde el régimen ha debido enfrentar una formidable resistencia a sus designios totalitarios de inspiración cubana, en el ámbito de la política exterior Hugo Chávez pudo torcer su rumbo tradicional, prácticamente sin freno alguno, en favor de una política ideologizada, propagandística y aceitada con los dólares petroleros. De esta manera, la política exterior del régimen pasó de ser fruto del consenso entre las fuerzas democráticas del país y expresión de los intereses nacionales, a representar los de una “revolución” que obedecía más a los dictados de La Habana y a los lineamientos del Foro de Sao Paulo, que a las exigencias reales del país.

Necesariamente, el Servicio Exterior venezolano comenzó a ser objeto de un sistemático desmantelamiento. Su plantilla profesional fue gradualmente sustituida por personal no capacitado y generalmente improvisado, hasta llegar al deplorable estado actual donde prácticamente han desaparecido los pocos funcionarios diplomáticos de carrera que permanecían activos, destruyéndose así casi medio siglo de desarrollo institucional, en concordancia con una deliberada política de exaltación de la mediocridad e ineficiencia.

La adopción de una línea de política exterior basada estrictamente en posturas ideológicas que no representan el sentir de los venezolanos, sobre la base de la tradicional animadversión de los sectores de la izquierda no democrática latinoamericana hacia los Estados Unidos, marcó el inicio de una política de permanente provocación y hostilidad frente a los países considerados en adelante como enemigos de la revolución, en favor de una apertura sin precedentes hacia toda una serie de países antidemocráticos y abiertamente violadores de los derechos humanos en el mundo.

De esta manera, el régimen chavista comienza a ejecutar una diplomacia personal a nivel de jefes de Estado que marcará el carácter de la política exterior del nuevo régimen, en la búsqueda y consolidación de vínculos con nuevos socios comerciales y aliados políticos en la comunidad internacional. La política exterior del presidente Chávez, puesto que no se trata en realidad de una política exterior nacional, ha estado signada además desde sus inicios por un constante recurso a la desfachatez y el desafío, al desacato a las normas diplomáticas, así como por la ausencia de contenido real o de propuestas concretas. Uno de los primeros desplantes de esa nueva “diplomacia” lo constituyó la visita de Hugo Chávez a Saddam Hussein en agosto de 2000, convirtiéndose así en el primer jefe de Estado en romper el aislamiento mundial en que se encontraba el dictador iraquí desde la Guerra del Golfo originada por su invasión y ocupación a Kuwait. En otra muy publicitada destemplanza, el presidente Chávez utilizó el estrado de la Asamblea General de la ONU para señalar que el mismo aún olía a azufre, al corresponderle hablar a continuación del presidente Bush, para referirse a éste como el demonio. La lista de impertinencias diplomáticas sin consecuencias inmediatas a lo largo de más de una década, va desde situaciones francamente risibles hasta la adopción de compromisos abiertamente inconvenientes para el país, sin dejar de observar las “reservas” [1] con las cuales se han adoptado documentos de trascendental importancia para la convivencia democrática de las naciones, o el abierto desconocimiento de obligaciones adquiridas con anterioridad por el Estado venezolano, como el claro desacato a la Corte Penal Internacional, cuando en marzo del 2009 invitara al jefe de Estado sudanés a visitar Venezuela y denigrara de las acciones legales tomadas por la Corte en su contra, las cuales calificó como un “adefesio jurídico” y un “atropello político a los pueblos del tercer mundo”.

Aunque las inefables peripecias de la diplomacia presidencial de Hugo Chávez lograron acaparar inicialmente y por algunos años la atención de la comunidad internacional, en especial de una prensa no muy inquisitiva y ávida de transmitir noticias inusuales, más por las extravagancias que la acompañaban que por su inexistente contenido, la imagen internacional del mandatario se encuentra hoy en día en franca recesión. De hecho, ha pasado de ser considerado como una jocosa curiosidad tropical latinoamericana a constituirse en una amenaza potencial a la paz regional e incluso mundial. En los primeros años, sin embargo, esa actitud de apariencia nada seria le permitió avanzar subrepticiamente en su plan de expansión de la franquicia chavista en el continente, hasta que la treta se hizo progresivamente evidente.

Uno de los aspectos más preocupantes de esa política exterior es tal vez la serie de alianzas y compromisos adquiridos con un grupo de países señalados por la comunidad internacional como los más anti-democráticos del mundo, algunos de ellos considerados colaboradores del terrorismo internacional, violadores de los derechos humanos y en muchos casos sin ningún otro mérito o ventaja que ofrecer a nuestro país que su lealtad a las causas del anti-norteamericanismo, del antisemitismo y del comunismo internacional. De esta manera, Venezuela ha venido intensificando sus nexos políticos y económicos con países como Irán, Cuba, Corea del Norte, Bielorrusia, Libia, Siria y Sudán, entre otros, mediante incontables acuerdos de todo orden, cuyo abultado número y complejidad hacen no sólo sospechar la imposibilidad material de hacer un seguimiento medianamente aceptable de los mismos, sino que constituyen además una pesada carga de compromisos que acompañará al país cuando Hugo Chávez ya no sea presidente. 

Las relaciones con el régimen teocrático iraní, distante geográfica, cultural y religiosamente, pero políticamente más compleja por sus connotaciones nucleares, religiosas y su posición antiisraelita, resulta peligrosa a un nivel aún más global. Aunque el elemento más notorio de esa relación es el simultáneo sentimiento anti-estadounidense de sus jefes de Estado, la conexión se inscribe dentro del contexto mucho más amplio de una red de complejos intereses iraníes en el hemisferio occidental que cubren temas como la energía, las finanzas y la industria, principalmente en Venezuela, pero también en otros países latinoamericanos.

Igualmente preocupante es el giro que han experimentado las relaciones de Venezuela con Rusia y China durante el régimen chavista, por sus implicaciones militares y económicas. Rusia se ha convertido en el principal suplidor de armas, mientras que China se convierte cada vez más en el principal acreedor de Venezuela, en términos de préstamos extraordinarios e inversiones de interés petrolero de gran magnitud.

Al mismo tiempo, el régimen chavista dedicó considerable tiempo y recursos sin control desde sus inicios para mantener contactos con toda una gama de movimientos políticos afines en el mundo, promoviendo encuentros de diverso orden entre gobiernos de países africanos y asiáticos afines, en estrecha colaboración con Cuba, Brasil y el Foro de Sao Paulo, especie de internacional de la subversión comunista armada creada en 1990 por el Partido Comunista de Cuba y el Partido de los Trabajadores del presidente Lula, de Brasil. En ese mismo sentido, pero más nefasta aún, ha sido la intervención del régimen chavista en la vida política de muchos países, en especial en América Latina, con el propósito más práctico de fomentar la llegada al poder de regímenes afines y aliados. Pero los acercamientos a organizaciones y movimientos practicantes de la violencia y del terrorismo alcanzan un ámbito geográfico mucho más vasto. Paulatinamente, se hacen más protuberantes y frecuentes las incidencias en las que el régimen chavista aparece asociado a la ETA, por ejemplo.

Como quiera que para la consecución de sus fines en política exterior, en buena medida más de carácter propagandístico que orientadas al logro de efectos concretos a largo plazo, el régimen chavista necesitaba y continúa necesitando mantener un manto de opacidad sobre la información relativa a sus compromisos con el exterior, resulta casi imposible conocer fehacientemente la extensión y el alcance de los varios centenares de acuerdos firmados con diferentes países. En efecto, muchos de ellos han sido suscritos sin mediar consulta alguna, para no hablar del más mínimo examen parlamentario, y sólo se conocen sus propósitos generales por referencias de la prensa local e internacional. En consecuencia, se hace inevitable tener que reconstruir ese entramado de acuerdos a partir de cabos sueltos y llegar a conclusiones a partir de las escasas y variadas evidencias disponibles e, igualmente, utilizar fuentes periodísticas y también otras no verificables.

En la medida en que han proliferado los indicios y las evidencias de esas alianzas inconvenientes con países y organizaciones, algunas de ellas conformando posibles redes o triangulaciones, han suscitado la preocupación por parte de la comunidad internacional. Las próximas líneas intentarán explorar los alcances de esa amenaza, a partir de dos de tales contubernios, con un país y con una organización, ambos en el ámbito regional: Cuba y las FARC.

La primera, por su irrenunciable política de exportación al continente de un fracasado modelo político y económico, intentada primero mediante la fuerza y más recientemente mediante caballos de Troya locales vendidos a la dictadura hereditaria cubana, así como por su innegable participación en las actividades narcoterroristas de las FARC en la vecina Colombia. La intromisión de la isla en los asuntos diarios de la nación, el gobierno y la administración de Venezuela no tiene precedentes y el número de nacionales cubanos en el país se calcula ya en decenas de miles de personas, ocupadas en las más disímiles tareas cotidianas de la salud, educación, distribución de alimentos, en servicios tan sensibles como los registros públicos, el manejo de los puertos a través de una “compañía” binacional, la identificación de los venezolanos e incluso hasta en la propia seguridad personal del presidente.

La segunda, las relaciones inconvenientes del régimen chavista con las guerrillas colombianas de las FARC, se presentan cada día con más fuerza como un peligroso entramado de ramificaciones en la que se encuentran inmersos no sólo Cuba y las redes del narcotráfico mundial, sino también otros gobiernos latinoamericanos aliados de la causa castro-chavista en el continente. Los siempre ocultos, jamás admitidos, aunque continuos contactos del régimen venezolano con las narco-guerrillas de las FARC se han hecho cada vez más evidentes, a medida que las autoridades colombianas han ido incautando pruebas materiales de dichos contactos.

En cualquier caso, apenas estos dos ejemplos bastarían para dar una clara idea de los peligros latentes detrás de toda la serie de relaciones inconvenientes del gobierno venezolano con países considerados por la comunidad internacional como regímenes forajidos, patrocinadores del terrorismo internacional o simplemente enemigos de la democracia y la libertad. Aunque por razones completamente distintas pero complementarias en última instancia, las complejas relaciones del gobierno venezolano con Cuba y las FARC constituyen quizás la más clara demostración de las graves implicaciones que las mismas tienen para la seguridad regional y más allá de la región, así como para la prevalencia de la democracia en nuestro continente.

Cuba y la subordinación bolivariana

La cuestión de las delicadas relaciones con Cuba se remonta a los inicios mismos de la Revolución Cubana, cuando Venezuela inauguraba lo que sería un largo período de vida democrática, y tiene su momento crítico inicial en el desencuentro en Caracas entre Fidel Castro y el recientemente inaugurado presidente Betancourt, quién rechazó de plano las inadmisibles pretensiones de aquél. Como consecuencia de ello, el régimen cubano optó por el camino de la promoción de la lucha armada, de manera directa e indirecta, con el fin de conquistar el poder en los demás países de América Latina [2]. El resto de la historia es más que conocido: la intervención directa de Cuba en Venezuela con hombres y armas trajo como resultado su expulsión de la OEA; más tarde, el fracaso de la aventura del Che Guevara en Bolivia y la derrota en Venezuela de las guerrillas apoyadas por Cuba hicieron cambiar la estrategia cubana de la lucha armada por una más sutil y persistente penetración de las fuerzas armadas y principales centros de enseñanza universitaria, como una forma más efectiva de lograr sus fines; sin embargo, el fracaso de la insurrección militar de febrero de 1992 obligó a adoptar un nuevo enfoque dirigido a llegar al poder a través de los mecanismos democráticos existentes para aprovecharse de ellos, explotar las fallas de las instituciones y valerse de las debilidades intrínsecas del sistema democrático para demoler sus instituciones y tratar de poner en práctica sus designios.

En consecuencia, desde la llegada al poder del presidente Chávez, Venezuela se constituirá en preocupación central de los planes de supervivencia del económicamente fracasado régimen comunista de La Habana, el cual siempre ha visto a Venezuela como una muy conveniente fuente de recursos energéticos y de todo otro tipo. Es en este contexto donde se inserta la inconveniencia de las relaciones actuales entre los dos países. Por un lado, Cuba necesita de los recursos energéticos y financieros escasos e inaccesibles para la fallida y cada vez más deteriorada economía cubana, a la vez que pretende llevar a cabo su tradicional sueño de una revolución comunista continental con la inestimable ayuda de los nada despreciables recursos financieros del petróleo venezolano, convenientemente en manos de un régimen corrupto y circunstancialmente aliado a su causa. Por otro lado, la infeliz coincidencia de un líder carismático, populista y megalómano, con solapadas inclinaciones comunistas en la presidencia de Venezuela conforman el cuadro necesario para un extraordinario escenario de relaciones comprometedoras e inconvenientes para ambos países y el resto del continente.

La importancia y trascendencia de esas relaciones se pone de manifiesto en el extraordinario número de visitas efectuadas por el presidente Chávez a La Habana desde el inicio de su presidencia, el cual es de difícil verificación, habida cuenta de la frecuencia de las mismas y el carácter oficioso y muchas veces secreto de muchas de ellas. En efecto, aunque en un buen número de esas ocasiones ha mediado el pretexto de algún propósito oficial, la gran mayoría de dichas visitas se ha visto envuelta en un manto de opacidad que sólo ha podido prestarse a las más variadas especulaciones, las cuales no pueden sino apuntar a la realización de coordinaciones de orden político estratégico entre ambos regímenes. Esa coordinación se ha hecho evidente de distintas formas, mediante acciones u omisiones de ambos gobiernos y regímenes simpatizantes, así como en posturas y movimientos concertados en materia de política exterior, tareas en las cuales funcionarios cubanos han actuado en ocasiones como monitores de los diplomáticos venezolanos. Todo ello pone en evidencia una relación de subordinación y dependencia política que muchos no dudan en calificar como un verdadero delito de traición a la patria.

Al mismo tiempo, la presencia en Venezuela de decenas de miles de supuestos profesionales y “técnicos” cubanos como resultado de la puesta en práctica de múltiples acuerdos de cooperación entre ambas naciones constituye un elemento inquietante y perturbador, resentido en muchos estratos de la sociedad venezolana como una injustificada e inconveniente intromisión en la vida nacional. En virtud de esos acuerdos, Venezuela ha recibido prácticamente un ejército de supuestos médicos, entrenadores deportivos, asesores militares y policiales, y supuestos técnicos de diversas disciplinas, cuyo número pasa según confesiones oficiales de varias decenas de miles de efectivos, los cuales constituyen de hecho un ejército de ocupación silenciosa y cuyas verdaderas actividades son objeto de las más variadas especulaciones, ya que hasta la propia seguridad física del presidente está a cargo de funcionarios cubanos. De hecho, los puertos han sido entregados a una empresa binacional cubano-venezolana, la administración de las notarias públicas se encuentra bajo control de personal de la isla, y se ha anunciado que hasta la nueva policía nacional contará con la asesoría de personal especializado de origen cubano y nicaragüense.

La relación de dependencia mutua así establecida entre los regímenes de La Habana y Caracas entraña serios peligros para Venezuela y el continente. Por una parte, conforma una seria amenaza a la existencia del sistema democrático de vida civilizada que los venezolanos se han dado libremente e incluso atenta contra el concepto mismo de república. En efecto, el llamado proceso revolucionario que vive Venezuela, copiando el patrón cubano, ha hecho desaparecer paulatinamente la separación de poderes públicos, elemento esencial para la existencia de un régimen democrático, y amenaza con derruir los últimos vestigios de las instituciones llamadas a controlar los tradicionales abusos del poder ejecutivo sobre los demás, consolidando progresivamente una autocracia populista sustentada en los ingentes ingresos petroleros, la destrucción de las instituciones democráticas, el control de los medios informativos y una progresiva merma de los derechos ciudadanos, todo ello amparado bajo el consabido manto de un falso empoderamiento popular. Por otra parte, establece una dependencia económica y financiera del régimen cubano de tal magnitud, que la supervivencia del actual régimen venezolano se constituye necesariamente en un objetivo central de los planes del gobierno cubano, ya que la pervivencia del actual régimen venezolano significa a su vez la continuidad de la tabla de salvación que representa la transferencia de importantes recursos petroleros y financieros al régimen castrista.

Tal vez una amenaza más grave aún es el hecho de que, en las actuales circunstancias políticas y económicas, y en medio de un continuado deterioro de su popularidad, el régimen siga empecinado en imponer un sistema de vida abiertamente rechazado por la mayoría de los venezolanos, lo cual podría generar una reacción popular de incalculables consecuencias, habida cuenta del grado de polarización política existente, alimentada por el propio régimen con fines inconfesables. Todos los sondeos de opinión reflejan que los ciudadanos venezolanos rechazan abrumadoramente la implantación de un régimen comunista a la cubana, razón por la cual el régimen chavista ha reaccionado de manera tan airada a la calificación de sus políticas por parte de personeros de la Iglesia y algunos formadores de opinión como un verdadero plan comunista.

El plan así concebido olvida sin embargo que los procesos del castro comunismo cubano y del chavismo o socialismo del siglo XXI venezolano tienen muy pocas semejanzas o más bien casi nada en común. La Cuba que emerge de décadas de gobiernos autocráticos no tiene nada que ver con la Venezuela de casi medio siglo más tarde, que viene de disfrutar de cuatro décadas de gobiernos democráticos, en medio del período de más acelerados avances de la humanidad, lo que significa la existencia de una reserva democrática ciudadana, inexistente en Cuba al momento de la caída de la dictadura de Batista. Asimismo, la revolución cubana se inserta en un escenario mundial de guerra fría entre las dos grandes potencias del momento que compiten por el dominio regional, mientras que la llamada revolución del socialismo del siglo XXI se pretende realizar en el ocaso del llamado socialismo real, puesto en evidencia con la caída del Muro de Berlín, el desmoronamiento de la Unión Soviética, y la democratización y adopción de políticas capitalistas por parte de Europa del Este y de la China Comunista.

En su alocado empeño por imponer a contrapelo de la historia un socialismo indefinido que hasta ahora sólo se concreta en un progresivo y fracasado control de los medios de producción, el régimen de Chávez ha polarizado deliberada y peligrosamente las tensiones entre dos bandos artificialmente generados para dar sustento a su “revolución”, en una aparentemente irreconciliable situación que podría desembocar eventualmente en una salida violenta, si se sigue insistiendo en cerrar las vías democráticas de participación ciudadana. La presencia cubana en Venezuela podría jugar un importante y peligroso papel en esas circunstancias, difícil de predecir pero no de suponer, habida cuenta de los importantes intereses envueltos.

Las relaciones Venezuela-Cuba contemplan dos facetas igualmente inconvenientes. Por una parte obedecen a una dependencia de orden económico-financiero y por la otra a una subordinación política a los designios del régimen cubano. En efecto, una vez finalizado el llamado período especial por el que atravesó la economía cubana tras el desplome del Muro de Berlín y el desmembramiento de la URSS, Venezuela se constituyó en un valioso salvavidas financiero, mucho más importante de lo que fueron en su momento los subsidios con los que la antigua Unión Soviética mantenía a la economía cubana a flote. Los envíos de petróleo venezolano a Cuba, en cantidades y condiciones rodeadas de la tradicional oscuridad, a cambio de unos servicios de discutible calidad y necesidad, constituyen un turbio negocio cuyo último propósito sólo parece ser el de extender una ayuda financiera vital para la supervivencia del régimen cubano.

Por otro lado, el régimen venezolano ha establecido una relación de subordinación política en obediencia a los designios del régimen cubano de promover la instauración en el continente de regímenes afines a su ideología castro-comunista, conducta que raya en la más aborrecible entrega a un gobierno extranjero, puesta de manifiesto de la manera más evidente con la visita a Venezuela del Comandante Ramiro Valdés, Ministro de Información y Vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba, mejor conocido por su pasado represivo en la isla, bajo el absurdo como risible pretexto de venir a asesorar al país en materia de energía eléctrica. Habida cuenta de su trayectoria, su presencia en Venezuela no podría haber sido interpretada de otra forma que como la visita de inspección de un visir del gobierno cubano.

A nivel hemisférico, dichas relaciones se presentan como una amenaza a la estabilidad democrática de muchos países, algunos de los cuales han sucumbido al ataque de campañas políticas financiadas con el petróleo venezolano, llevando al poder a gobernantes afectos a las causas de la dictadura cubana, en lo que llegó a configurarse prácticamente en una especie de franquicia política dirigida desde Cuba, apoyada por los integrantes del Foro de Sao Paulo y sustentada en el dinero venezolano. Muchas elecciones se vieron alimentadas con dólares del petróleo venezolano, para llevar al poder a líderes populistas y demagógicos que seguían un patrón prácticamente calcado del proceso puesto en práctica en Venezuela para desmontar el Estado democrático y convertirlo en una autocracia al servicio del fracasado proyecto neo-comunista de Cuba y sus seguidores en el continente.

Afortunadamente, en lo que pareciera constituir una especie de inevitable periodicidad, las últimas elecciones generales llevadas a cabo en la región han derrotado a los candidatos seguidores de dicha franquicia, con el advenimiento al poder de líderes de distintas tendencias políticas democráticas adversas a las corrientes afectas al patrón cubano-venezolano. Sin embargo, la amenaza sigue latente, en la medida en que el régimen chavista permanezca en el poder y disponga de los fondos necesarios para continuar la aventura hegemónica de su socialismo del siglo XXI, hasta ahora indefinido por sus promotores, los cuales continúan insistiendo en su carácter de “socialistas”, mientras que paradójicamente el propio Fidel Castro acaba de equipararlo con el comunismo.

Las FARC entre Venezuela y Colombia

Referirse a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) [3] en el contexto del actual gobierno de Venezuela, es aludir a la relación bilateral, y la relación bilateral en el gobierno de Hugo Chávez, conduce a las FARC. También conduce a Álvaro Uribe [4] y su gobierno, toda vez que de los 11 años y medio que lleva Chávez en el poder, los últimos 8 han sido teniendo a Uribe como homólogo en Colombia, hasta el 7 de agosto de 2010 cuando asumió la presidencia Juan Manuel Santos quien, desde antes de esa fecha, envió claras señales de empeño en mejorar la relación.

La crisis generada por la denuncia pública y formal en cuanto a la existencia en Venezuela de campamentos estables de las FARC y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) [5], incluidas ambas en la lista de organizaciones terroristas por numerosos e importantes países [6], y que parece haber sido conjurada con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y comerciales acordada el 10 de agosto entre los Presidentes Juan Manuel Santos y Hugo Chávez, marcan un hito en la relación bilateral, dentro de la era chavista. El restablecimiento significa igualmente, cuando menos, un matiz en los nexos del gobierno de Hugo Chávez con las FARC y el ELN. De allí la dirección focal de estas notas a esa etapa y hasta el momento de escribirlas.

Para reseñar los avatares de la relación bilateral durante el gobierno del Teniente Coronel (r) Presidente Hugo Chávez, impregnada como dijimos, de FARC y de ELN, incorporamos al capítulo seguimientos cronológicos [7].

La instalación de la guerrilla colombiana en Venezuela y la fluidez de su relación con el chavismo era un rumor a gritos [8] causante de sucesivos desencuentros de considerable magnitud. No obstante, el gobierno de Colombia no había presentado, al menos no públicamente, prueba alguna hasta el momento de la denuncia en Bogotá por parte del ministro de Defensa, Gabriel Silva Luján, el 21 de julio de 2010 y en el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) por el Jefe de la Misión de Colombia, Embajador Luis Alfonso Hoyos, apenas un día después, en una sesión solicitada por Colombia. El representante colombiano señaló coordenadas precisas de ubicación de los campamentos denunciados, solicitó una comisión de verificación internacional y anunció que Colombia disponía de “otras pruebas” [9].

Puede decirse que el rompimiento de relaciones diplomáticas fue simultáneo, pues en la OEA no había finalizado su intervención el representante colombiano, cuando ya el Presidente Chávez hacía el anuncio sin formalidad alguna, acompañado de Diego Maradona [10] quien al momento de Hugo Chávez retirarse, dijo “el Presidente tiene razón”, otorgando, pues, un peculiar aval a la decisión presidencial. Es de notar que la destemplanza presidencial no generó apoyo alguno.

Al rompimiento siguieron: una denuncia ante la Corte Penal Internacional [11]; una demanda ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos [12]; múltiples ofertas de intermediación, visitas sucesivas -que no simultáneas- a Caracas, del secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) Néstor Kirchner [13] y del Presidente Lula Da Silva del Brasil, en el marco de esas ofertas; la posición conciliadora pero firme asumida por el Presidente Juan Manuel Santos en su discurso de toma de posesión el 7 de agosto de 2010 [14]; la presencia del canciller Nicolás Maduro, de Venezuela, en los actos de asunción; una reunión de los cancilleres de ambos países ese mismo día; y la entrevista de los dos presidentes el 10 de agosto de 2010, en Santa Marta. Todo ello configura la secuencia de la reciente crisis entre Venezuela y Colombia, hasta la reanudación de las relaciones diplomáticas y comerciales entre ambas naciones. En esta ocasión, la ruptura de relaciones diplomáticas decidida por el Presidente de Venezuela fue breve. La reanudación es, sin duda, más que bienvenida; pero no por ello es menos protuberante la peculiar manera con la que Hugo Chávez toma decisiones importantes para la nación.

Podemos resumir en cuatro los aspectos, interrogantes y conjeturas más relevantes planteados en los numerosos escritos, reportajes y declaraciones sobre los hechos previos al encuentro presidencial, presentándose diversas opiniones en torno a cada uno de ellos:

¿Por qué y con qué propósito el Presidente Uribe habría ejecutado tan delicados movimientos a pocos días de entregar la presidencia?

¿Las acciones emprendidas de manera directa e indirecta por el Presidente Uribe habían sido adoptadas de acuerdo, con conocimiento, desinformación o posición adversa del entonces Presidente electo, quien en medio de una prudente actitud, envió señales de paz pero, desde luego, no incondicionales?

Tales hechos, ¿obstaculizaban o favorecían un acercamiento entre Venezuela y Colombia? ¿A quién favorecían y a quién perjudicaban? ¿Fortalecían o debilitaban a Santos o a Chávez en la negociación para recomponer las relaciones?

¿Qué destino podía estimarse a las acciones ante el Consejo Permanente de la OEA, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Penal Internacional, respectivamente?

Sin emitir opinión sobre la primera interrogante y al margen de la realidad en cuanto a la segunda, en nuestro criterio, el emplazamiento que realizó el aún Presidente Uribe a Hugo Chávez, colocó a éste en una situación más que incómoda e impulsó uno de sus pronunciados cambios tácticos, en esta ocasión, con respecto al entrante Presidente de Colombia. Luego de reaccionar ante los señalamientos del gobierno saliente como príncipe ofendido pero con sus particulares modales, y de despotricar contra el candidato Santos [15], se arropó con la piel de cordero que sus impresionantes habilidades histriónicas y su déficit de valor guardan para salir de algunos atolladeros. Ahí fue a Santa Marta con una postura muy distinta frente a las FARC y el ELN, y así mismo en cuanto a “las bases”, a pactar con Juan Manuel Santos.

Más adelante regresaremos a la cuarta de las interrogantes, es decir, a las acciones ante la CIDH y la CPI.

A pesar de que la Cumbre de Santa Marta podía lucir un tanto precipitada, el encuentro decidió el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y comerciales, la conformación de cinco comisiones, la posibilidad de realizar en conjunto obras de infraestructura en la frontera, el desistimiento de Colombia a una verificación internacional en territorio venezolano y algo muy importante para Venezuela: la mención a una posible consideración por parte de Colombia a la aspiración de Venezuela de obtener una salida al Pacífico, aunque es dudoso que el tema llegue a concretarse [16].

La situación post Santa Marta incorpora otra pregunta: ¿cuán estable puede asumirse el reencuentro entre el gobierno de Colombia y el del Presidente Hugo Chávez y el aparente giro de éste con respecto a las FARC y al ELN?

Al finalizar la reunión presidencial en Santa Marta, el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se expresó con la cautela de quien conoce las peculiaridades de su interlocutor y sabe también que, más allá de la coyuntura chavista, el potencial positivo entre los dos países es amplio y promisor, pero que también los temas por solucionar son variados y complejos e incluyen componentes de potencial discordia.

En beneficio de un fructífero y equilibrado futuro de la integración regional, a pesar de la natural responsabilidad de cada país de privilegiar sus particulares intereses y provecho propio, es deseable que tanto Colombia como los demás países latinoamericanos, no aliados del chavismo, tengan consideración con la actual fragilidad institucional de Venezuela.

Santos dijo que sostuvieron durante varias horas un diálogo “franco, directo, sincero, como debe ser en todas las buenas relaciones y creo que hemos dado un buen paso en el restablecimiento de la confianza”. “Hemos decidido que los países restablecen sus relaciones diplomáticas y relanzan una hoja de ruta para que todos los aspectos de la relación puedan progresar, avanzar y profundizarse”. Afirmó también que Chávez le aseguró que “no va a permitir la presencia de grupos armados al margen de la ley en su territorio”. “Esto es muy importante para nosotros, para que esas relaciones se mantengan sobre bases firmes (...) por eso hemos pedido ir lento, pero con paso firme, es mucho más productivo que precipitarnos en hacer acuerdos que el día de mañana no puedan tener el alcance de lo que hemos convenido en la declaración de principios para poder avanzar”.

Por su parte, el Presidente Hugo Chávez negó lo que generalizadamente se percibe como cierto: “Yo lo ratifico, y no hace falta que lo diga yo, lo he dicho un millón de veces, el Gobierno venezolano que yo dirijo ni apoya, ni permite, ni permitirá, presencia de guerrilla, ni terrorismo, ni narcotráfico en territorio venezolano; y mucho menos que alguien diga que yo apoyo a la guerrilla, al terrorismo, eso es una infamia” [17].

Se trata, pues, de emprender un nuevo camino exploratorio más que de una solución, si bien con marcada agilidad. En entrevista para el Diario El Tiempo de Bogotá, publicada el 14 de agosto de 2010, la Canciller de Colombia, María Ángela Holguín [18], lo hizo todavía más explícito: "Soy una convencida de que esto (mejorar las relaciones) es de a pocos, tenemos que generar confianza para que el tema sea realmente una relación duradera...soy optimista", dijo a Radio Cadena Caracol. Hay quienes estimaron que luego de las elecciones parlamentarias venezolanas del 26 de setiembre, la posición del Presidente de Venezuela hacia Colombia podría regresar a la hostilidad, en cualquier momento.

Aún los acostumbrados a las acrobáticas posiciones del Presidente Chávez, quedaron sorprendidos con sus piruetas en cuanto a los irregulares colombianos e igualmente con respecto al “Acuerdo Complementario para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad entre los Gobiernos de la República de Colombia y de los Estados Unidos de América”, suscrito el 30 de octubre de 2009 [19]. Lo más resaltante de este Acuerdo con respecto a los anteriores fue facultar a personal militar y contratistas estadounidenses el uso de siete bases colombianas. El Presidente de Venezuela, con su habitual lenguaje impropio de un Jefe de Estado, la emprendió en contra, pero en Colombia el Acuerdo también encontró adversarios. Adicionalmente, el no haber sido bien explicado de manera oportuna por el Gobierno del Presidente Uribe, facilitó que se les llamara bases americanas en Colombia y, aún más simplemente, las bases.

En Colombia como en numerosos otros países, los convenios y acuerdos internacionales de interés nacional necesitan aprobación del órgano legislativo, salvo que desarrollen, aclaren o complementen otros previamente aprobados por esa instancia. Nótese que en este caso, el vocablo “complementario” aparece en el título y como tal funcionó hasta el 17 de agosto de 2010 cuando la Corte Constitucional dictaminó que debe ser aprobado por el Congreso. Al día siguiente los medios señalaron que el Presidente Santos “considera enviar el Acuerdo al Congreso”.

Pueden estimarse varios escenarios al respecto, tomando en cuenta múltiples factores. Entre estos, que para una cantidad de colombianos el Acuerdo elevó demasiado el precio del apoyo norteamericano en términos, digamos, de dignidad y de soberanía. Otro elemento es que ante una eventual aprobación del Congreso, el Acuerdo regresaría a la Corte Constitucional para su pronunciamiento sobre el fondo del recurso de inconstitucionalidad intentado y que permanece pendiente. Adicionalmente, la cooperación existía y puede continuar en el marco de acuerdos anteriores. Además, el Congreso de los Estados Unidos no ha aprobado el Tratado de Libre Comercio que interesa a Colombia y a pesar de señales de que será considerado en los próximos meses, persiste la incertidumbre en cuanto a su aprobación.

De tal manera que, a nuestro juicio, es probable que el Presidente Santos mantenga en suspenso, al menos por un tiempo, su próximo movimiento con respecto al Acuerdo. Así, hace propicia la ocasión para aplacar resquemores internos, evita ruido de temprana controversia con el Parlamento -aunque la mayoría con la que cuenta pudiera aprobarlo- precave un rechazo por parte de la Corte Constitucional y evalúa el funcionamiento de la cooperación, sin las concesiones adicionales del Acuerdo Complementario. No tiene ninguna prisa y mantiene abiertas todas las opciones.

En esta materia de las bases, las manifestaciones adversas del Presidente Chávez fueron categóricas, numerosas y estridentes. Es cierto que la presencia de la avanzada tecnología estadounidense en Colombia sí es una amenaza, no como él dice para invadir a Venezuela, sino para registrar su complacencia con los irregulares colombianos. Así mismo, para alertar sobre otras eventuales actividades de sus amistades peligrosas en nuestro territorio, como podrían ser las derivadas de su alianza con Irán [20].

No obstante, en Santa Marta su posición giró en grande, al manifestar que cada país puede celebrar soberanamente los acuerdos que quiera siempre y cuando ello no represente una amenaza para los vecinos. Hay quienes piensan que esta voltereta tiene el propósito de soportar un acuerdo equivalente con Irán o con Rusia, en el futuro. En nuestro parecer, para ello tendría que darse de su parte una disposición al riesgo de desavenencias severas y hasta de ruptura con parte significativa del mundo occidental, en particular en el caso de Irán.

Con respecto al tema de las FARC y la beligerancia, el 17 de enero de 2008, Chávez pidió al Presidente de Colombia, a los Gobiernos del Continente y a los Gobiernos del Mundo reconocer a las FARC y al ELN como fuerzas insurgentes y no como terroristas. El planteamiento tuvo lugar en sesión solemne con presencia del cuerpo diplomático acreditado en Venezuela y el Presidente Chávez ataviado con los símbolos de su investidura [21]. Tan categóricas expresiones a favor contrastan con la forma en que respondió las preguntas que sobre el asunto le hizo un periodista colombiano, ya para abordar el avión de regreso de Santa Marta. Entonces fue evasivo e insistió en restarle importancia [22].

Chávez frente a las FARC y el ELN

El Presidente Chávez parece estar ahora colocado entre la espada y la pared en cuanto a su relación con los grupos irregulares colombianos, luce que no quiere ni puede darles la espalda, pero tampoco puede continuar tan descarada colaboración con las FARC y el ELN.

Es de resaltar que desde la reunión en Santa Marta, el Presidente Chávez se ha abstenido de inmiscuirse en el tema de la consecución de la paz en Colombia y en la cuestión de las bases. Tampoco ha mencionado una sola vez al ex presidente Álvaro Uribe.

En su reciente conflicto con Colombia, quizá tuvo el propósito de configurar un enemigo externo en procura de cohesión interna en torno a sí, pero a lo sumo alcanzó a estimular un tanto a su núcleo duro y, aún en la hipótesis de que estuvo dirigida a ese conglomerado, la maniobra enfrentaba demasiados factores en contra que le impedían prosperar. En primer lugar tenemos a los colombianos y colombo venezolanos residentes en Venezuela, cuya cifra es imprecisa y tiene enormes variaciones, según quien la mida, pero que en explicación del director ejecutivo de la Asociación de Colombianos en Venezuela, Juan Carlos Tanus, alcanza la cantidad de 4.186.000. Igualmente, a los venezolanos que, en alguna forma han sufrido las fechorías de los irregulares colombianos aposentados de este lado de la frontera, también a quienes de alguna manera les consta o están convencidos de sus cómodos asentamientos en varios espacios de nuestro territorio y a quienes perturba esa desdichada entrega por parte del Gobierno. Además, a los muchos afectados con la larga interrupción del voluminoso comercio legal [23].

Desde otra perspectiva, cuando afirmó que "la guerrilla colombiana de verdad no tiene futuro por la vía de las armas, no hay futuro, es absolutamente falso que vayan a derrotar al Estado colombiano” [24], no hizo más que constatar un hecho. Es de notar que en ocasión anterior también había recomendado a la guerrilla deponer las armas. Sabe que las FARC y el ELN tienen un panorama sombrío por mucho apoyo y cabida que él les conceda. Tienen en su contra los efectos de la gestión del presidente Uribe en este ámbito, con el eficiente respaldo de sus ministros, entre ellos el de la Defensa [25], y del ejército colombiano, cuya modernización y actualización del apresto comenzó con su predecesor, el presidente Pastrana. También la policía ha tenido un papel protagónico. Se agrega la determinación del Presidente Santos de proseguir con firmeza la lucha más el contundente respaldo de una población que anhela la paz y el soporte tecnológico de los Estados Unidos cuya forma y modos dependen ahora tanto del Presidente Santos como del Congreso.

Para que el Presidente Santos pueda sustituir como prioridad la Seguridad Democrática de la era Uribe por la Prosperidad Democrática que anunció el primer día de su gobierno y que merecen los colombianos, necesita doblegar de forma definitiva a las ya disminuidas FARC y al más reducido ELN, y disponer de los inmensos recursos que Colombia distrae en ese combate, sin descuidar la aparición de otros grupos violentos [27], prestando igualmente atención a un posible reagrupamiento de las FARC y el ELN unidos. De allí que es de esperar que la proclamada dureza de las acciones militares de su gobierno en este sentido, sea una realidad pero acompañada de otro tipo de decisiones y medidas que favorezcan una solución integral. El Presidente Juan Manuel Santos, tras el atentado de un carro bomba en Bogotá el 13 de agosto de 2010, no descartó por completo la posibilidad de dialogar con las FARC: "El gobierno nacional, cuando considere que las circunstancias están dadas -y (ahora) no están dadas- sacará la llave y abrirá de pronto la puerta del diálogo", declaró Santos.

A la luz de la situación, de las limitaciones que ella impone y tomando su propia experiencia, el Presidente Chávez probablemente preferiría apoyar a las FARC y al ELN como opción de poder en una contienda electoral aunque, simultáneamente, no desistiera de respaldarlos en alguna otra forma. Hugo Chávez suele proceder de esta manera dual, una aparente y otra paralela en las sombras. De allí que es de mencionar otras posibilidades, además de los hechos y posiciones oficiales y notorias, porque así como sus anuncios o expresiones públicas, que a veces parecen inverosímiles, se convierten en instrucciones que sus seguidores ejecutan y en otras ocasiones se quedan en mera palabrería hueca, también es capaz de contradecir con acciones veladas, posturas y acuerdos oficiales.

Sin estimar la disposición de las propias FARC para esa hipotética inserción en la civilidad y la democracia, luce improbable que Colombia desee otro M19 [27], y menos ahora que las FARC están en franco declive. El descomunal daño causado, la enorme cantidad de víctimas, entre otros efectos de su perverso accionar, el costo del tránsito del M19 a la legalidad y la civilidad, dificultan imaginar un proceso equivalente. El maridaje con el narcotráfico y el poder corrosivo de éste, es otro elemento que pesa en cualquier escenario. La acción terrorista del 12 de agosto 2010 en Bogotá, ante la cual aún se consideran varias hipótesis de autoría, podría añadir complicación a la viabilidad de un esquema semejante. Adicionalmente, el escenario de una candidatura de un ex FARC en una contienda electoral colombiana, no avizora perspectivas de triunfo.

En el caso de la Venezuela de 1998, una matriz de opinión descalificadora integral de la democracia del siglo XX venezolano resaltó desviaciones, fallas y vicios, sin reconocer logro alguno y sin disposición de trabajar para configurar la masa crítica que hiciera operativa la capacidad de rectificación de la democracia. La actitud de “esto no sirve”, abrió los brazos a una opción cuya trayectoria la hacía confesadamente adversa a la democracia. El electorado se dejó cautivar por el edulcoramiento de palabras y promesas de utilería, cuando Chávez golpista se convirtió en Chávez candidato, luego del intermedio Chávez abstencionista.

Aquella conformación de la escena no encuentra parangón en la Colombia del presente y tampoco en el horizonte que allí se vislumbra, bastante poblado de disposición para avanzar continuando el trabajo duro de correctivos y soluciones realistas al cúmulo de dificultades y de problemas por solventar.

La vocación de Hugo Chávez al conflicto calza con su intento de obtener el poder mediante la violencia. Ante el fracaso y sólo por el fracaso, que no por revisadas convicciones, su pragmatismo encontró cauce en el juego democrático como un mero instrumento para destruirlo. Una vez en la carrera electoral, las movidas desestabilizadoras en paralelo le sirvieron para acicatear el encantamiento hacia una alternativa, la suya, que vapuleaba el sistema.

Su dominio de la farsa y propensión al engaño [28], contribuyó a procurarle seguidores y una vez triunfante, su apetito de permanencia sin escrúpulos propició mecanismos de soporte recíproco con grupos violentos internos y externos, cuyas acciones son útiles al sometimiento y amedrentamiento de la población, al tiempo que representan un recurso de reacción ante un escenario de resistencia democrática que lo coloque en situación de perder el poder [29].

Regresando al presente de los irregulares colombianos, el viernes 20 de agosto de 2010, el Presidente Santos felicitó a la policía por recientes éxitos contra las guerrillas y el narcotráfico, refiriéndose a la operación en el noroeste que abatió a 13 miembros del ELN, así como a la captura en Cúcuta del presunto narcotraficante venezolano Walid Makled García. Entre tanto, las FARC y el ELN plantean una salida negociada, pero el Presidente Santos condiciona un posible diálogo a la liberación de secuestrados, la suspensión de actividades criminales y la deposición de las armas. Además, rechazó la intermediación de gobiernos extranjeros y de líderes políticos, lo que es cónsono con la postura que asumió en la crisis con Venezuela. Ante múltiples ofertas de presidentes y figuras extranjeras, el Presidente Santos prefirió la negociación directa. Si así fue en el caso binacional, es de esperarse mayor firmeza en tal postura por lo que respecta a la solución del conflicto interno para instalar la paz.

¿Qué puede esperarse de Hugo Chávez con relación a las FARC y el ELN?

Luce probable que, al menos mientras dure su posición conciliadora hacia el gobierno del Presidente Santos, desista de darles cobijo estable en territorio nacional. Tal vez trate de continuar permitiéndoles que utilicen este lado de la frontera como un aliviadero momentáneo y si ello sale a la luz, reclame a Colombia no cuidar su frontera; pero eso también le sería, ahora, más difícil habida cuenta de la creación de una comisión binacional de seguridad constituida con ocasión de la visita a Caracas de la Canciller María Ángela Holguín, el viernes 20 de Agosto de 2010. Dicha comisión se ocupará del combate al narcotráfico, el secuestro y los grupos irregulares a través de “mecanismos de comunicación permanente que funcionarán en los próximos días”, según expuso el Canciller Maduro [30].

Si bien es indubitable que los guerrilleros y las llamadas autodefensas colombianas practican el narcotráfico, esta actividad criminal es realizada por otros grupos dedicados específicamente a ello, por lo que la lucha en contra del narcotráfico impone una cooperación entre ambos Estados, en un marco más allá de la narcoguerrilla.

Los subsidios de este lado de la frontera, en particular el monumental subsidio a la gasolina, propician negocios ilícitos con base en el contrabando, los cuales son atractivos también para la guerrilla colombiana devenida en comerciante de ilegalidades y crímenes. De la frontera llegan informaciones que señalan al ELN como uno de los grandes beneficiarios.

La disyuntiva del Presidente de Venezuela es: ¿cómo compensar estos amigos peligrosos? Especulemos. Las FARC anunciaron su interés en exponer su visión del conflicto interno de Colombia ante UNASUR y su propuesta de una salida negociada. La jugada fracasó, el Presidente Lula fue uno de quienes se opusieron, y aparentemente la OEA sostuvo que la propuesta de las FARC es inaceptable, mientras no deponga las armas y mantenga a secuestrados en su poder. Ecuador, que tiene la Presidencia Pro Tempore del grupo, igualmente se expresó en contra, lo que es emblemático en cuanto a la disposición ecuatoriana de pasar la página que causó la ruptura. Hugo Chávez guardó silencio, pero no puede descartarse que estuviera detrás de esa maniobra, incluso a través de su aliado Kirchner.

De lo que es más difícil que Hugo Chávez desista, es de subvertir la democracia en la región. Expresado en forma digerible, ante la designación el 19 de agosto de 2010, de una nueva vice canciller para América Latina y el Caribe, a quien se reconoce calificación profesional, se conoció que ella deberá promover el fortalecimiento de la soberanía nacional, con la ampliación de alianzas que permitan constituir un “bloque geopolítico regional entre Venezuela, América Latina y el Caribe”.

En lenguaje de la llamada “revolución” de Hugo Chávez, de inspiración castrista, eso significa la exportación de su franquicia a la región, lo que suele indicar dos diversos cursos iniciales de acción: el respaldo a la toma del poder mediante elecciones por parte de “sus” candidatos y la desestabilización que potencie la posibilidad de ocurrencia de ese triunfo electoral, al tiempo que procure activistas violentos que soporten luego, junto al progresivo desquiciamiento de la institucionalidad democrática, la permanencia de sus aliados gobernantes.

Podría sonar inverosímil, pero en el escenario de desaparición de las FARC y el ELN, no es descartable que alguna proporción de esos contingentes tenga dificultad para emprender una manera de vivir con sujeción al estado de derecho, en paz y en sociedad, en cuyo caso, Hugo Chávez podría utilizarlos en menesteres subversivos en otros países. Incluso podrían dedicarse a actividades asociadas al narcotráfico, delito con relación al cual suenan indicios de vinculación de varios cercanos colaboradores del presidente venezolano.

Acciones emprendidas ante el Consejo Permanente de la OEA

Parece claro que este gesto no tendrá repercusión institucional alguna en el marco de la OEA, a pesar de ser el organismo apropiado en función de sus principios y propósitos. La Presidente del Consejo Permanente del órgano hemisférico y Representante de Ecuador ante el organismo, Embajadora María Isabel Salvador, ha sido categórica: “La OEA, hoy por hoy, no tiene capacidad de actuar respecto de aquel tema”… “Colombia llamó al Consejo Permanente… y simplemente presentó la denuncia… y ahí queda”…“La situación está fuera del marco de la OEA porque no se convocó a una reunión de consulta de cancilleres, por lo tanto quedó la denuncia planteada en la OEA y nada más”, declaró a Radio Sonorama de Quito, el 21 de agosto de 2010 [31].Si bien es cierto que Colombia podría haber solicitado la convocatoria de una reunión de consulta de Cancilleres, este no es el único mecanismo idóneo en el marco de la OEA, pues cualquier país podría requerir que el tema fuese abordado por el Consejo Permanente. Cualquier país o el Secretario General puede hacer un llamado de atención o puede convocarse una reunión de consulta de Cancilleres como ella lo señala. Por cierto que este asunto también encaja en la agenda del Consejo de Seguridad de la ONU, en particular cuando se fijan posiciones acerca del tema del terrorismo. Además existe una estrecha relación entre el Consejo de Seguridad y la Corte Penal Internacional.

Es indudable que el Gobierno del Presidente Uribe conocía que esta acción, única de las tres directas y oficiales del gobierno colombiano saliente, no tendría secuencia institucional alguna. De allí que, probablemente, el propósito haya sido otro, tal vez de gestión política para atraer la atención y producir un clima expectante previo a las otras dos, en las que ni Álvaro Uribe aún Presidente, ni el Estado colombiano aparecieron como actores.

Los hechos que se ventilaron eran del dominio público, como se ha señalado, salvo la precisión de la ubicación de los campamentos en Venezuela. No obstante, a pesar de tratarse de un secreto a gritos hasta ese momento, Colombia no había conseguido que país latinoamericano alguno le prestara atención, tal vez por la multiplicidad de frentes abiertos que Colombia ha tenido en años recientes o por el matiz de alcahuetería mercantilista del que ha disfrutado Hugo Chávez, sumado a la inhibición que, a pesar de su comportamiento agresivo y ofensivo, suscita la ausencia de escrúpulos del Teniente Coronel Presidente.

En las reacciones de sus múltiples pares agredidos así como en las actitudes hacia él por parte de aquellos que aún no lo han sido, suele asomarse cierta condescendencia con sus desplantes o un afán de no provocarlo para evitar que les alborote sus respectivos patios. No recibe, entonces, desestímulos a su comportamiento en el ámbito internacional pues si se le responde en tono equivalente, se le sigue el juego y si se deja pasar su impropio proceder, tiene el campo libre para proseguir. El suyo es un perverso juego ganar/ganar, pero sólo él, al menos en el corto plazo.

En el caso que nos ocupa, es de destacar que los guerrilleros tuvieron que salir con premura de sus confortables madrigueras en Venezuela y eso ya es un logro.

Adicionalmente, el Embajador Hoyos destacó que a siete países les concernía la situación, sin explicar su aseveración. La hipótesis que parece tener más asidero es la de campamentos o actividades de los irregulares bien en esos países, bien en zonas fronterizas de éstos con otros países de la región, en los que los guerrilleros estuvieran moviéndose con libertad. Es probable que cada uno de ellos haya sido previamente advertido o que lo fuese después, con las respectivas coordenadas u otras pruebas, tal como las señaladas por el embajador Hoyos con respecto a Venezuela.

Como quiera que sea, a partir de ese día, parece haber en la comunidad internacional mayor cuidado con respecto a las FARC y su situación luce más comprometida que antes. De ser así, la denuncia habría tenido un significativo efecto político favorable a Colombia, a pesar de las cuestionadoras reacciones iniciales en contra, mientras la presentación de Hoyos queda como un precedente valioso y representa una alerta roja que no se puede desestimar.

Acciones emprendidas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Penal Internacional

Según el diario El Colombiano tanto la denuncia contra el presidente venezolano Hugo Chávez Frías ante la Corte Penal Internacional (CPI), como la demanda contra el Estado venezolano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), se sustentan en más de un centenar de evidencias que van desde asesinatos, secuestros y ataques a civiles, entre otros, perpetrados por guerrilleros que se esconderían en Venezuela [32]. Ambas acciones fueron intentadas por el abogado Jaime Granados [33] en representación de colombianos víctimas y familiares de éstas que han padecido agresiones por parte de guerrilleros de las FARC y del ELN, quienes gozarían de refugio en Venezuela.

En cuanto a la demanda ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos [34], los demandantes solicitan indemnización pecuniaria por parte del Estado venezolano. Luego de revisar el material recibido y cumplido el proceso que compete a la Comisión, ésta de estimarlo procedente, podría someter el caso a consideración de la Corte donde se ventilaría en un procedimiento de carácter contradictorio. El camino es, pues, largo y la eventual condena sería consecuencia de una declaratoria de responsabilidad del Estado venezolano en los hechos que se le imputan y que éstos constituyan violación a los derechos humanos, para mencionar sólo algunas de las condiciones insoslayables.

En lo que atañe a la denuncia ante la Corte Penal Internacional contra el actual Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, la continuación a un segundo paso está en manos del Fiscal Jefe, Luis Moreno Ocampo. Sin restar importancia a los dramáticos hechos involucrados, es de observar que desde el comienzo de sus funciones hasta el presente, la CPI solo ha actuado en casos de inmensa envergadura como los de Uganda, Congo, Sudán, República Centroafricana y Kenia. Para darse la condena que implicaría la privación de libertad del Presidente Chávez, tendría que quedar establecida su responsabilidad personal, lo que plantea un enorme trabajo y aporte probatorio [35].

Ambas acciones son complejas y difíciles aunque el grado de ello luce mayor por lo que respecta a la denuncia ante la Corte Penal Internacional. Es de mencionar que el abogado demandante, es un reconocido jurista colombiano, quien es de suponer no las intentaría sin un trabajo concienzudo, acucioso y atinente a la consecución de resultados condenatorios tanto al Estado venezolano como al Teniente Coronel (r) Hugo Chávez, respectivamente. Salvo que los propósitos en uno y en otro caso hubiesen sido distintos a la obtención de una condena, el solo hecho de obtener las representaciones de los actores, conlleva una laboriosa tarea. Nótese que el ex presidente Uribe manifestó su determinación a presentarse como testigo bajo juramento en la CPI.

Las anteriores notas parten de la hipótesis de que el abogado Granados prosiga de su parte con las actividades que cada una de las acciones requiere. Cualquiera que sea el porvenir de las acciones en cuestión, es indudable que mientras estén pendientes, constituyen una situación que pesa sobre el Gobierno venezolano y, personalmente sobre el Presidente Hugo Chávez, por lo que respecta a la CPI.

Reflexiones

Al margen del destino de las FARC y del ELN así como la relación de éstas con Hugo Chávez, en adelante, la peligrosa relación ya causó a la nación venezolana un daño que costará revertir. Para botón de la muestra, el diario Tal Cual, en su edición del miércoles 1 de septiembre, página 6, publicó alarmantes declaraciones de la conocida periodista Sebastiana Barráez, conocedora de la situación de la frontera entre Colombia y Venezuela. Barráez afirma que en Venezuela existe una escuela en la cual se forman los sicarios que antes eran colombianos y ahora son venezolanos. Barráez destaca que el sicariato es una industria que mueve grandes cantidades de dinero. La periodista reitera lo que se escucha en boca de numerosos habitantes y ganaderos de la zona: que la frontera está abandonada a su suerte, que en las áreas fronterizas los irregulares tienen más presencia y más poder que el gobierno nacional, incluidos los paramilitares o “paracos”, los cuales no tienen sintonía alguna con el régimen chavista.

¿Está o no está Colombia interesada en internacionalizar el tema? Recientemente, el Presidente Santos declaró que es un asunto interno. Desde hace años y desde el gobierno de Pastrana, Colombia ha procurado que a esos grupos se les califique de "terroristas", con menor éxito en América Latina. Su inclusión como tales en una serie de listas, ha facilitado a Colombia lograr cooperación para combatir el narcotráfico y su vinculación con esos grupos. También ha contribuido a distanciarlos de términos como el de "beligerancia", lo que habría dado a esos grupos otro status y otro tratamiento en el marco del derecho internacional humanitario. Sin embargo, el acentuado debilitamiento presente es propicio para su tratamiento como asunto interno, manifestado por el Presidente Santos.

A menos que Hugo Chávez fabrique otro enemigo externo más cercano a Venezuela, tanto geográfica como proporcionalmente, que “el imperio”, mientras esté en el poder o hasta que los irregulares colombianos depongan las armas, la relación bilateral estará sujeta al riesgo de ser contaminada por éstos. Salvo que Hugo Chávez decidiere prescindir de ellos ahora que se cree jugando en ligas mayores y ante el pronunciado debilitamiento de aquéllos.

Es posible que el comportamiento internacional de Hugo Chávez esté moderado por la acción ante la Corte Penal Internacional, cuando menos, mientras esté pendiente.

Conclusiones

El complejo entramado de relaciones construido por el gobierno chavista a lo largo de más de una década con diferentes gobiernos antidemocráticos o abiertamente dictatoriales del mundo, así como con organizaciones consideradas como terroristas por los Estados Unidos y la Unión Europea, compromete seriamente la credibilidad del país y lo sitúa bajo la atenta observación de la comunidad internacional. Si bien es evidente que el presidente Chávez se siente importante pretendiendo jugar en el tablero mundial de poder en razón de sus ingentes ingresos petroleros, sobre la base de su rudimentaria ideología neo-comunista, su aberrante admiración por la dictadura cubana y su acérrimo e irreflexivo sentimiento anti-estadounidense, es también probable que en cierta medida esté siendo utilizado por un grupo de países considerados como transgresores por la comunidad internacional, para la realización de sus particulares intereses y propósitos.

Las peligrosas amistades del presidente Chávez con connotados dictadores mundiales implicados en diversas violaciones a las normas internacionales de convivencia generalmente aceptadas podrían acarrearle a Venezuela, en el mejor de los casos, la aplicación de sanciones por parte de algunos países e incluso de organismos internacionales. Las múltiples acusaciones que sobre ellos pesan en materia de terrorismo, tráfico de estupefacientes, amplias violaciones a los derechos humanos, la renuencia a acatar los acuerdos internacionales destinados a frenar la proliferación de armas nucleares, e incluso la realización de un juicio contra uno de ellos ante la Corte Penal Internacional, entre otras, no sólo pueden comprometer nuestra imagen exterior ante la comunidad de naciones, sino que traerán consecuencias impredecibles para el futuro de nuestras relaciones exteriores.

Pero una cosa son las relaciones con el régimen caribeño y sus implicaciones en el contexto de la convivencia política hemisférica y otra tal vez mucho más seria y delicada es el acercamiento desmedido con un régimen teocrático y antidemocrático como el iraní, el cual juega en un tablero superior frente a diversas potencias de orden mundial y con el cual no compartimos prácticamente ningún propósito de provecho mutuo, como no sea el ya antes anotado sentimiento anti-estadounidense. En efecto, el régimen iraní es visto crecientemente como una amenaza para la paz mundial, en virtud de su renuencia a cumplir con los compromisos adoptados en materia de desarrollo de la energía nuclear para fines pacíficos y la prevención de la proliferación de las armas nucleares, así como por sus reiteradas amenazas a Israel. De hecho, países hasta ahora opuestos a adoptar en el Consejo de Seguridad sanciones más severas contra el régimen iraní, como Rusia, están viendo la situación con ojos de preocupación creciente. Asimismo, el conjunto de medidas adoptadas contra Irán sigue aumentando las presiones contra el régimen de Ahmadineyad. Venezuela no pareciera tener mucho que buscar en un juego de grandes potencias para el cual no cuenta evidentemente ni con la estatura ni con los medios necesarios para participar, mucho menos con verdaderas razones para ello, por lo cual da la impresión de que se está colocando al país en el papel de tonto útil a la causa iraní.

Alcance a octubre 2011 (redactado el 29 de agosto de 2012)

A poco más de un año de realizadas las anteriores consideraciones, la situación de inconveniencia y peligrosidad de las amistades y relaciones entre el régimen chavista y sus singulares socios en el mundo, en especial con el régimen castrista, no ha sufrido cambios extraordinarios y no ha hecho más que acentuarse a medida que los acuerdos que rigen dichas relaciones se han ido consolidando.

Sin embargo, el anuncio en junio de 2011 de una seria y comprometedora enfermedad del presidente venezolano, cuya verdadera gravedad y naturaleza se desconocen y sólo ha sido posible intuirlas a través de la exigua información ofrecida y filtrada, constituye un elemento inesperado en el horizonte político nacional, que introduce serias alteraciones en los planes de ambos regímenes y una gran incertidumbre sobre la viabilidad de los mismos. Así mismo, la crucial elección presidencial fijada para octubre de 2012, a pesar de que se llevará a cabo con un árbitro decididamente parcializado y en medio del ventajismo oficial más escandaloso de nuestra historia, constituye una seria prueba de fuego para el régimen chavista, lo que pone en duda igualmente la continuidad de dichos planes.

En efecto, la interacción de ambas variables ha venido a complicar seriamente las posibilidades de supervivencia de tales planes. Por una parte, la exitosa celebración por parte de la Mesa de la Unidad Democrática de unas inéditas elecciones primarias en las cuales se eligió a un candidato único para enfrentar al régimen, despejó el espectro de enfrentar divididos al régimen en una contienda presidencial. Dicha elección no solo sobrepasó las expectativas de participación, sino que otorgó además un amplio respaldo popular al candidato electo. Por otra parte, la percepción de que el candidato oficialista no se encuentra en plenas capacidades físicas, no sólo para ser candidato sino para enfrentar las exigencias de un largo período presidencial, conduce igualmente a interrogantes significativas y de largo plazo. Asimismo, la concurrencia a unas elecciones presidenciales en medio de una situación de creciente descontento, inseguridad y deterioro económico, entre tantos otros problemas, unida a la ausencia de logros y obras concretas, no parece augurar un resultado favorable para la autodenominada revolución bolivariana, después de casi 14 años en el poder.

De igual forma, la enfermedad del presidente, la cual le ha impedido continuar su agresiva actividad diplomática mundial, ha venido a conjugarse con un progresivo deterioro de la imagen internacional del régimen, en virtud de sus posiciones cada vez más radicales de abierto desacato de la legalidad interna e internacional, así como de un creciente irrespeto a los derechos humanos.

En cuanto al contubernio chavista con los irregulares colombianos, en particular con las FARC, el Presidente Santos decidió ponerle sordina a tan estruendosa interferencia en las relaciones bilaterales y proceder al menos públicamente como si no fuera, quizá, el mayor conocedor de los manejos de Hugo Chávez con éstos. Recordemos que Colombia es el país con el que Venezuela tiene, de lejos, la frontera más viva y dinámica.

Entre los hechos e incidencias más relevantes, hasta octubre de 2011, tenemos:

En rueda de prensa ofrecida en la ciudad mexicana de Mérida, con ocasión de la 66 Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el 08 de noviembre de 2010, Juan Manuel Santos se refirió al Teniente Coronel Presidente como su “nuevo mejor amigo”. En 2011 ambos países acordaron compartir el período de dos años en la Secretaría General de UNASUR, correspondiéndole el primer año a María Emma Mejía, quien fuera Canciller de Colombia, y el segundo año (2012-2013) al venezolano Alí Rodríguez, ex ministro en varias carteras. De manera que estará en funciones para la próxima elección presidencial venezolana.

En los primeros tiempos de la reanudación de relaciones, hubo información sobre el proceso de cancelación “por cuotas” de la deuda con los exportadores colombianos, pero de ello dejó de hablarse y se ignora si aún existe un saldo pendiente. Se reactivó el intercambio comercial, mejor dicho las importaciones de Colombia por parte de Venezuela, pero el vigor actual dista del alcanzado en años previos a la más reciente ruptura.

Sobre el funcionamiento de las múltiples comisiones creadas con ocasión del acercamiento Santos-Chávez, solo pueden hacerse conjeturas, pues transcurridos los primeros meses, predomina el silencio.

En agosto de 2010, fue capturado en Colombia Walid Makled, venezolano considerado uno de los cinco capos más resaltantes del narcotráfico. Venezuela y Estados Unidos se apresuraron a solicitar su extradición. Este último, lo acusa de haber introducido en su territorio un promedio mensual de 10 toneladas de cocaína. El Presidente colombiano decidió su extradición a Venezuela, la cual se produjo en mayo de 2011. Vale decir, con tiempo suficiente para ser interrogado por los servicios antinarcóticos de los Estados Unidos. Para justificar su decisión, Juan Manuel Santos se apoyó en el Código de Procedimiento Penal de Colombia, citando que cuando dos países requieran la extradición de una persona debe prevalecer el país que primero lo haya solicitado, siendo Venezuela en el caso en cuestión. Agregó que dicho texto legal también establece la prelación del país donde el requerido haya cometido los delitos más graves, circunstancia a favor de Venezuela, porque mientras Washington lo inculpaba por tráfico de drogas, Venezuela acumulaba el homicidio al narcotráfico. Expresó, además, que cumpliría su palabra pues había ofrecido a Hugo Chávez, la extradición del solicitado a Venezuela.

Es de observar que la Presidente del Tribunal Supremo de Justicia venezolano desestimó la relevancia del juicio a Makled, pero aseguró que sería abierto y en audiencia pública. En sus escasas declaraciones, Walid Makled afirmó que las FARC trafican con drogas en Venezuela y que Hezbollah también tiene actividades en nuestro país. Enfatizó sobre el soborno a altos funcionarios del gobierno venezolano para obtener contratos oficiales para sus empresas, aseverando que tenía una nómina de militares a quienes pagaba para obtener sus "favores". Entre éstos habría unos 40 generales y algunos coroneles.

A finales de setiembre de 2010, pereció en un ataque a quien se tenía por jefe militar de las FARC (a) Mono Jojoy. El Presidente Santos afirmó que la muerte del guerrillero era como si le dijeran a los neoyorquinos que cayó Osama bin Laden. Entonces se conoció el hallazgo de 12 computadoras portátiles y 50 memorias de datos electrónicos, llamando la atención el hermetismo en cuanto a su contenido. Entre las especulaciones sobre ello, circuló que incluían evidencias muy comprometedoras para el presidente venezolano e integrantes de su cercano entorno.

A pesar de haber sido abatidos en años recientes varios de los más altos cabecillas, las FARC, y el ELN en menor medida, parecen haber tomado un nuevo aire y no han faltado atentados y otras acciones terroristas. La relación entre el actual presidente Juan Manuel Santos y su predecesor y antiguo jefe Álvaro Uribe se ha hecho progresivamente más distante e incluso hostil por parte de Uribe mientras Santos parece no dejarse provocar. La seguridad interna y la relación con Hugo Chávez es parte fundamental de los ataques de Uribe a Santos. El ex Presidente insiste en el apoyo sostenido del Presidente venezolano a los irregulares, incluso en el territorio de este lado de la frontera.

En síntesis, el gobierno de Juan Manuel Santos luce empeñado en comprometer a Chávez a sustituir aquellos peligrosos amigos así como recuperar los beneficios mutuos de la relación bilateral normalizada y plenamente activa pero Chávez desconoce lo que es cumplir los compromisos asumidos y quizá en cualquier momento, la interferencia de las FARC comience a incidir en la relación con su “nuevo mejor amigo”.

Al mismo tiempo, el círculo de sus otros amigos peligrosos ha comenzado a reducirse a medida que unos desaparecen de la escena y otros están cada vez más señalados y censurados por la comunidad internacional, como es el caso de Irán, Bielorusia y Siria, lo que ha hecho que sus mandatarios ahora visiten Caracas en vez de recibir al presidente venezolano.

Referencias

[1] Véase en la siguiente dirección web los textos de las “reservas” hechas por Venezuela a la Declaración de Quebec y al Plan de Acción adoptados en la III Cumbre de las Américas, celebrada en Quebec, Canadá, durante los días 20 al 22 de abril de 2001: http://www.summit-americas.org/iii_summit/iii_summit_dec_sp.pdf

[2] PEREZ MARCANO, Héctor / SÁNCHEZ GARCÍA, Antonio. La Invasión de Cuba a Venezuela, Los Libros de El Nacional, Editorial CEC, S.A., Caracas, 2007, ISBN 9789803883607

[3] Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) nacen en 1964, en medio de la violencia desatada entre liberales y conservadores. Se han constituido en la guerrilla más antigua de América Latina. Las FARC operan en Colombia y en las regiones fronterizas de Venezuela, Ecuador, Panamá, Perú y Brasil. Su ideología inicial antiimperialista se trastocó desde hace años en narcotráfico y utilización de técnicas terroristas. Ver video en: http://www.youtube.com/watch?v=VNDqqgRv-nQ&feature=related, consultado el 13 de agosto de 2010.

[4] Álvaro Uribe Vélez: ex presidente de Colombia (2002‐2010). Como jefe de Gobierno, en dos períodos consecutivos, se caracterizó por su lucha contra el terrorismo. Su gobierno tuvo como lema la “seguridad democrática”, obtuvo significativos éxitos, modificando sustancialmente a favor del Estado colombiano la correlación de fuerza entre éste y los grupos irregulares, pero en el trayecto encontró severos cuestionamientos, en particular en materia de derechos humanos y también en cuanto a hechos de corrupción que involucrarían a figuras de su entorno cercano. Para conocer la biografía completa de Álvaro Uribe visite el siguiente link:http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81lvaro_Uribe_V%C3%A9lez, consultado el 13 de agosto de 2010.

[5] Ejército de Liberación Nacional (ELN): es una organización guerrillera colombiana formada en 1964, que se autodefine de orientación marxista-leninista y pro-revolución cubana.

[6] Las FARC son consideradas agrupación terrorista por 33 Estados (Colombia, Perú, Estados Unidos, CanadáNueva Zelanda y la Unión Europea). Ecuador, Venezuela, Brasil, Argentina y Chile no le aplican esta calificación, mientras que la Unión Europea las tiene en su lista de terroristas desde el 13 de junio de 2002. El ELN es considerado grupo terrorista por 31 países (Entre ellos, Colombia, Perú, Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea). Nicaragua, Ecuador, Brasil, Venezuela, Argentina y Chile no le aplican esta calificación. Leer trabajo publicado por El Tiempo de Bogotá titulado “Lógica del terrorismo de las FARC” en:http://www.eltiempo.com/participacion/blogs/default/un_articulo.php?id_blog=3550793&id_recurso=300001076, consultado el 13 de agosto de 2010.

[7] Cronología de impasses entre Venezuela y Colombia, desde el 2001-2010 en: http://www.larepublica.pe/internacionales/22/07/2010/cronologia-de-impasses-entre-venezuela-y-colombia, consultado el 23 de julio de 2010. Las maltrechas relaciones entre Colombia y Venezuela en: http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/C/cronologia_las_maltrechas_relaciones_entre_colombia_y_venezuela/cronologia_las_maltrechas_relaciones_entre_colombia_y_venezuela.asp, consultado el 16 de julio de 2010 y http://www.codigovenezuela.com/2010/08/cronologia-del-conflicto-colombo-venezolano/, consultado el 13 de agosto de 2010.

[8] Ver ¿Hay guerrilla en Venezuela? video que narra la experiencia de un periodista español donde constata la presencia de la guerrilla en territorio venezolano en: http://www.soyperiodista.com/noticias/nota2250-hay-guerrilla-venezuela , consultado el 23 de julio de 2010.

Según informe de inteligencia de 1998, el intercambio entre simpatizantes de Chávez, las FARC y el ELN, era ya evidente para esa fecha. Para el año 1997, dicho informe, reseña 56 reuniones entre el MBR-200 -primera estructura de participación política abiertamente liderada por Hugo Chávez- e integrantes de las FARC en distintas zonas de los estados Apure, Portuguesa, Aragua, Táchira y Zulia. También se habrían encontrado en territorio colombiano en los sectores de Caranal, Arauquita y en Tibu, La Gabarra, La Petrolera y La Pista, entre otros. Extractos del informe citado: “El MBR-200 afianza sus contactos con las FARC y el ELN, se presume que con el propósito de obtener su apoyo –hombres, armas y entrenamiento- para objetivos desestabilizadores en Venezuela”. También asevera que: “El acercamiento entre el movimiento venezolano y los rebeldes colombianos, podían tener como finalidad obtener financiamiento para la campaña electoral de Chávez, mientras los subversivos aprovecharían para lograr una mayor proyección hacia Venezuela y afianzar posiciones en territorio venezolano”.

[9]El pasado 22 de julio de 2010, el Representante colombiano ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Alfonso Hoyos, denunció en la sesión extraordinaria del Consejo Permanente del organismo la presencia "consolidada", "activa" y "creciente" de unos 1.500 guerrilleros en Venezuela. En la página Web del Ministerio de relaciones Exteriores de Colombia, no encontramos el discurso del Embajador Hoyos, mientras en la página web de la OEA, Central de Noticias, Informes de audio, apenas ubicamos el minuto 42 segundos finales de dicho discurso. Acudimos entonces a videos de algunas porciones, en: http://www.youtube.com/watch?v=rDYykV1_ylg&feature=related , http://www.youtube.com/watch?v=J2W0EO27yEQ y http://www.youtube.com/watch?v=kz30FRDpiVk.

[10] Diego Armando Maradona: ex jugador de fútbol argentino y ex director técnico de la Selección de fútbol Argentina. Considerado uno de los mejores jugadores en la historia de este deporte. Sus éxitos profesionales se han visto manchados por su adicción a las drogas. Tras el gris desempeño del equipo de Argentina en el pasado Mundial de Sudáfrica, cesó en sus funciones de director técnico. Vea el video en donde Maradona conversa con Chávez acerca de las relaciones con Colombia en: http://www.youtube.com/watch?v=KLc-g2MstbE&feature=player_embedded , consultado el 13 de agosto de 2010.

[11] La Corte Penal Internacional (CPI): es un tribunal de justicia internacional con sede en La Haya (Holanda), su misión es juzgar a las personas que han cometido crímenes de genocidio, de guerra y de lesa humanidad. Las condenas a prisión pueden ser por un plazo no mayor de 30 años, o cadena perpetua, además de multa y decomiso de propiedades del condenado. El cumplimiento de la pena se puede llevar a cabo en el país sede de la Corte o en otro de acuerdo con convenios entre la Corte y otros países. Los crímenes de la competencia de la CPI, además de la perpetración directa abarcan responsabilidad por ordenarlo, facilitar su comisión, ser cómplice, encubridor o en alguna forma colaborador. También es penalizada la tentativa de cometerlo. Para que la CPI decida conocer de una denuncia, el sustento jurídico tiene que ser muy sólido. Recordemos, además, la imprescriptibilidad de los delitos que pueden ser del conocimiento de la corte y porque su jurisdicción es complementaria, la denuncia, en este caso, puede plantearse tanto en Venezuela como en Colombia. Ello significa que el Fiscal Jefe podría decir que hasta tanto no se agoten los recursos judiciales sea en Colombia, sea en Venezuela, no puede solicitarse a la CPI que conozca del asunto planteado. Para mayor información vea el derecho en la Unión Europea en: http://eur-lex.europa.eu/es/treaties/index.htm#accession. Recordemos, para enfatizar la distinción, que también en La Haya existe otra entidad permanente e internacional de justicia, con funciones completamente distintas a las de la CPI: la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que sólo dirime diferencias entre Estados. Es el órgano judicial principal de las Naciones Unidas y a ella pueden recurrir todos los Estados que son miembros de las Naciones Unidas.

[12] El sistema interamericano de protección y promoción de los derechos humanos cuenta con dos órganos: La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que tienen sus sedes en Washington y San José de Costa Rica, respectivamente. Aunque forman parte de la OEA, son órganos autónomos. Sus miembros se desempeñan en forma personal y no representan a ningún país. Cualquier persona o grupo de personas, cumpliendo los requisitos establecidos, puede solicitar la actuación de la CIDH si estima violados sus derechos humanos. La CIDH puede requerir a los Estados que tomen "medidas cautelares" específicas para evitar daños graves e irreparables a los derechos humanos en casos urgentes. La CIDH puede someter casos a la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La Corte conoce de casos en los que se alegue que uno de los Estados partes ha violado un derecho o libertad protegidos por la Convención Interamericana de Derechos Humanos, siendo necesario que se hayan agotado los procedimientos previstos en la misma, tales como el agotamiento de los recursos internos. Las personas, grupos o entidades que no son Estados no tienen capacidad de presentar casos ante la Corte, pero sí pueden recurrir ante la CIDH, la que luego puede llevar el respectivo asunto ante la Corte (Para mayor información ver: http://www.cidh.oas.org/Default.htm).

[13] Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR): es un organismo regional para la integración de los países independientes de Sudamérica, constituida el 23 de mayo de 2008 en Brasilia. UNASUR ya fue aprobado por una serie de parlamentos pero faltan, al menos, otras dos ratificaciones para que vea la luz y sus decisiones sean obligantes para los Estados parte. Hasta tanto, técnicamente no existe. Aún así, se perfila como un foro regional de considerable importancia. Néstor Kirchner fue designado el 4 de mayo de 2010, su secretario general.

[14] En su discurso de asunción, el 8 de agosto de 2010, Juan Manuel Santos hizo referencia a la situación con Venezuela: "Uno de mis propósitos fundamentales como presidente será reconstruir las relaciones con Venezuela y Ecuador, restablecer la confianza y privilegiar la diplomacia y la prudencia", aseguró. En relación directa a los comentarios de Chávez que aseguraban el deseo de Colombia de provocar una guerra entre ambas naciones dijo: "Así como no reconozco enemigos en la política nacional, tampoco lo hago en ningún Gobierno extranjero, la palabra guerra no está en mi diccionario cuando pienso en las relaciones de Colombia con sus vecinos o con cualquier nación del planeta", dijo Santos.

[15] Chávez calificó el 3 de marzo de 2009 a Santos de la siguiente forma: “Santos no es sólo un enemigo de Venezuela” sino de Latinoamérica, ya que representa la extrema derecha de Colombia y Estados Unidos que pretende convertir al país vecino en el Israel de América Latina”. El 7 de mayo de 2010 dijo que Santos era un “mafioso” y que, si resultaba electo, se anularía todo el comercio con el país vecino.”Ojalá que en Colombia haya un Gobierno decente y cuando digo decente creo que pudiera ser (uno de) cualquiera de los demás candidatos, menos el señor Santos, el señor de la guerra, el 'pitiyanqui' número uno de Colombia”, reiteró en: http://www.elimparcial.es/america/los-insultos-de-chvez-a-santos-64450.html, consultado el 13 de agosto de 2010. Ver el video en: http://www.youtube.com/watch?v=x2Q2F8AGPzU, consultado el 13 de agosto de 2010.

[16] Los puntos acordados por el Presidente Juan Manuel Santos y el Primer mandatario de Venezuela, Hugo Chávez en la reunión del 11 de agosto de 2010 en Santa Marta, incluyen la posibilidad de realizar obras de infraestructura en conjunto. También mencionaron la posibilidad de una salida de Venezuela hacia el Pacífico a través de Colombia: http://www.elmundo.com.ve/Default.aspx?id_portal=1&id_page=26&Id_Noticia=7981, consultado el 15 de agosto de 2010. Ver el video en: http://www.youtube.com/watch?v=x1EY_K_PrD4, consultado el 15 de agosto de 2010.

[17] Durante su programa Aló presidente del 2 de marzo de 2008, Chávez apoyó la idea de alguien del público que pidió un minuto de silencio en homenaje a Luis Edgar Devia Silva, alias Raúl Reyes, algo que no ha hecho por ningún venezolano, fallecido en el ya famoso ataque de Colombia a un campamento de las FARC, en territorio ecuatoriano. Es de advertir que la práctica de acompañarse de un público cautivo que interviene de manera programada ha sido señalada incluso con ocasión de en múltiples visitas al exterior.

Ver el video en: http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/12467/chavez-guardo-minuto-de-silencio-por-raul-reyes-y-los-compatriotas-caidos/, consultado el 15 de agosto de 2010.

[18] María Ángela Holguín, ha sido Viceministro de Relaciones Exteriores, Embajadora en Venezuela y Embajadora Jefe de la Misión de Colombia ante la ONU. La nueva Canciller cuenta con valiosos atributos para el delicado manejo de la relación bilateral, así como para una mayor y mejor presencia de Colombia en la escena Internacional.

[19] Chávez consideró que era aberrante y que violaba la Carta de la OEA, elAcuerdo complementario para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad entre los Gobiernos de la República de Colombia y de los Estados Unidos de América. Ver el video en: http://www.youtube.com/watch?v=MGcemZEQS7k, consultado el 15 de agosto de 2010.

Presidentes Latinoamericanos opinan acerca del Acuerdo complementario para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad entre los Gobiernos de la República de Colombia y de los Estados Unidos de América. Ver el enlace en: http://www.rtve.es/mediateca/videos/20090806/chavez-opone-utilizacion-bases-militares-colombianas/562680.shtml, consultado el 15 de agosto de 2010.

Informe completo del Acuerdo complementario para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad entre los Gobiernos de la República de Colombia y de los Estados Unidos de América en: http://web.presidencia.gov.co/sp/2009/noviembre/03/acuerdo.pdf , consultado el 13 de agosto de 2010.

[20] Los convenios formales entre Venezuela e Irán, son variados y muy numerosos. Es incierto si todos ellos han seguido el procedimiento aprobatorio establecido en la Constitución e, igualmente, si todas las actividades que involucran son conocidas.

El 23 de Abril de 2010 las autoridades venezolanas dieron inicio a la operación Caura, con la publicitada intención de desplazar cualquier ejercicio ilegal en la cuenca del río Caura, Municipio Cedeño y Sucre del edo. Bolívar. Altos personeros oficiales enfatizaron que el gobierno no permitirá bajo ningunas circunstancias el ejercicio de la minería ilegal en cuencas del Edo. Bolívar. Al borde de la pista de aterrizaje del parque nacional Canaima el Vicepresidente de la República, los Ministros del Ambiente, Relaciones Interiores y Justicia, de Defensa, así como el Gobernador del Estado con toda una parafernalia declararon el comienzo de “El Relanzamiento de un Plan de Control de la Minería en los Ríos Caroní, Cuyuní, entre otras cuencas del estado Bolívar”. El daño ecológico que la minería ilegal ocasiona es indubitable, no obstante habitantes de la zona atribuyen a otros fines la activación del aparato del Estado para controlarla, sugieren que la verdadera intención de la operación Caura sería evitar la presencia de posibles testigos de ciertas actividades de iraníes en la zona, las cuales serían motivo de intranquilidad. También sostienen que el comienzo de la operación por el río Caura, en la inmediaciones del salto Para, se explicaría porque a cinco kilómetros al norte de este salto estaría ubicada una de las principales instalaciones de los iraníes. Otras fuentes hacen afirmaciones sobre explotación de uranio y de coltán en la misma zona, por parte de iraníes.

[21] Video del Presidente Chávez en la Asamblea Nacional cuando pide reconocer a la FARC y al ELN condición de fuerzas insurgentes y no como terroristas: http://www.youtube.com/watch?v=nyORhDr13OU&feature=player_embedded

En los siguientes enlaces se cita Resolución de la Asamblea Nacional de Venezuela que, a pedido del Presidente Chávez, reconoce a las FARC y al ELN la condición de beligerancia. Dicha resolución fue muy comentada en su momento, pero no la ubicamos en la página web de la Asamblea Nacional http://www.larepublica.com.uy/mundo/294304-venezuela-otorga-estatus-de-beligerancia-a-farc-y-al-eln y http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_7195000/7195291.stm

[22]Video que muestra la confusión de Chávez al ser consultado por un periodista colombiano de NTN 24 acerca de su apoyo a las FARC como “fuerzas beligerantes” en: http://www.youtube.com/watch?v=2lPki2RLvns&feature=player_embedded, consultado el 13 de agosto de 2010.

[23] El 28 de julio de 2009, Suecia confirma que varios lanzacohetes producidos en ese país e incautados a las FARC fueron vendidos a Venezuela a finales de los años ochenta. Chávez lo niega y, fiel a su táctica de huir hacia adelante, ordena el “retiro” de su embajador en Bogotá, congela las relaciones diplomáticas y comerciales y advierte que romperá lazos ante una “nueva agresión” de Uribe en:http://www.analitica.com/va/internacionales/opinion/5573791.asp y http://cavecol.org/index.php?option=com_content&view=article&id=198:crece-el-intercambio-binacional&catid=1:economy-comercio&Itemid=58

[24] El 9 de agosto de 2010, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, afirmó que la guerrilla colombiana no tiene posibilidades de tomar el poder por la vía de las armas, por lo que solicitó que depusiera la lucha militar y libere a todos los secuestrados en: http://www.ojo.com.pe/ojo/nota.php?txtSecci_parent=0&txtSecci_id=5&txtNota_id=410090, consultado el 15 de agosto de 2010.

[25] Juan Manuel Santos fue Ministro de Defensa del último gobierno de Álvaro Uribe, durante el período (2006-2009).

[26] Ver Informe de Crisis Group Internacional titulado “Los nuevos grupos armados de Colombia” en: http://www.crisisgroup.org/~/media/Files/latin-america/colombia/20_colombia_s_new_armed_groups_spanish.ashx, consultado el 3 de septiembre de 2010. Y el análisis sobre la situación de Colombia en relación con estos grupos terroristas que operan en su territorio en: http://www.crisisgroup.org/en/regions/latin-america-caribbean/schultze-Kraft-Santos-debe-resolver-el-conflicto-armado-ya-que-Uribe-no-lo-hizo.aspx?utm_source=twitterfeed&utm_medium=twitter, consultado el 3 de septiembre de 2010.

[27] El Movimiento 19 de Abril, abreviado como M-19, fue una guerrilla colombiana nacida a raíz de un presunto fraude electoral en las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970. Empieza con rebeldía y matiz político y luego se transforma en un movimiento armado. Tras su desmovilización se convirtió en un movimiento político de izquierda conocido como AD-M19 (Alianza Democrática M-19) que ganó importante respaldo popular y fue uno de los constituyentes de 1991; desapareció a mediados de la década de 1990.

[28] Según personas que coincidieron con él en la Escuela Militar, habría tomado lecciones y participado en obras de teatro durante tres años, agregando así entrenamiento y práctica a su natural talento histriónico.

[29] Ver serie de videos realizados por periodistas españoles acerca de la presencia de la guerrilla en territorio venezolano y su funcionamiento en: http://informe21.com/carlos-alberto-montaner/video-%E2%80%9Clos-guardianes-chavez%E2%80%9D-mas-73-mil-visitas-youtube, en particular el 2/5, consultado el 15 de agosto de 2010.

[30] Conforme fue anunciado en Santa Marta, Colombia y Venezuela constituyeron 5 comisiones binacionales y una adicional con ocasión de la visita a Caracas de la canciller de Colombia María Ángela Holguín, en compañía de los Ministros de la Defensa y de Comercio, el 19 de agosto de 2010. La primera de las cuales está encargada del pago de 800 millones de dólares adeudados a exportadores colombianos, acordándose de inmediato el pago de 200 millones, y el restante a través de “un grupo de trabajo con el propósito de evaluar la sobrefacturación e irregularidades en la certificación de productos y facturas”, dijo Nicolás Maduro. La segunda se enfocará en un acuerdo económico y comercial que sustituya los mecanismos de la Comunidad Andina de Naciones. La tercera se centrará en la inversión social en la frontera y estará liderada por los cancilleres. La cuarta es la comisión de seguridad, cuya función es el combate al narcotráfico, el secuestro y los grupos de irregulares. Y la quinta tratará el tema de la infraestructura. La comisión adicional velará por el tema de la energía. (El Nacional, 21 de agosto de 2010, pág.8; Holguín y Maduro establecieron nuevos lineamientos en las relaciones).

[31] http://www.diarionuevosur.com/index.php?option=com_content&view=article&id=22314&catid=18%3Ainternacional&Itemid=25, consultado el 30 de agosto de 2010.

[32] El Colombiano, edición del 11/08/2010. Según trabajo suscrito por Rafael González Toro, entre las pruebas relativas a la supuesta presencia de las FARC y el ELN en Venezuela, con conocimiento de las autoridades locales, están 18 comunicaciones entre el 10 de septiembre de 2001 y el 8 de octubre de 2007. El material contiene cruces de llamadas, correos electrónicos, conversaciones de radio, mensajes cifrados, cartas y llamadas entre comandantes de la guerrilla como alias “Raúl Reyes”, Rodrigo Granda, “Iván Márquez”, “Timochenko”, entre otros, y miembros del Secretariado de las FARC. El material implica a funcionarios del Gobierno venezolano como Ramón Rodríguez Chacín, Alí Rodríguez Araque y el general Clíver Alcalá, además de alcaldes y funcionarios de segundo y tercer nivel. Allí se identifican coordenadas y se muestra todo tipo de actividades administrativas, logísticas y entrenamientos de guerrilleros en territorio venezolano. Además, testimonios de ex guerrilleros refieren presuntas órdenes del presidente Hugo Chávez para crear lugares de descanso para las FARC. Específicamente señalan siete campamentos de la guerrilla en Venezuela, denominados: El Cenizo, a orillas del río Limón, con capacidad para 90 guerrilleros; Barro, con capacidad para 60 guerrilleros; Estrella, frecuentado por alias “Iván Márquez”; Malanga, donde “Iván Márquez” tendría una casa refugio; Camarote, con capacidad para 70 guerrilleros; Carrera, que contaría con 80 cabezas de ganado y dónde aterrizarían helicópteros del Ejército de Venezuela, y Bertha, ubicado a 20 minutos de Zorataima, con capacidad para 40 guerrilleros.

[33] Jaime Granados, ha sido el defensor del ex presidente Álvaro Uribe en muchos procesos. Es, por ejemplo, su apoderado en la demanda que instauró por el delito de prevaricato ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes en contra del magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Yesid Ramírez Bastidas.

[34] En cuanto a la demanda ante la CIDH, se señala en forma expresa que al permitir el albergue de guerrilleros en Venezuela, se habrían violado los artículos 4 (Derecho a la Vida), 5 (Integridad Personal) y 8 (Garantías Judiciales), de la Convención Americana de Derechos Humanos. Las pruebas están divididas en tres apartados fundamentales. Primero, una descripción de hechos (solo de 2010) que pueden ser caracterizados como violaciones a derechos contenidos en los artículos 4 y 8 de la Convención Americana. Segundo, una descripción sistematizada de hechos que dan cuenta de conocimiento de autoridades venezolanas de las presencia de las FARC y el ELN en territorio venezolano. Y tercero, una descripción de los hechos que prueban la relación militar entre autoridades venezolanas y el ELN y las FARC. Para sustentar la presunta relación y colaboración entre las autoridades militares venezolanas y los grupos guerrilleros colombianos, se aportan 22 evidencias de hechos ocurridos desde 2001.

[35] Según el diario Colombiano, los supuestos hechos que constituyen crímenes de lesa humanidad, solo en 2010, están detallados en 25 asesinatos de civiles, 13 plagios, 5 muertes por minas antipersonales, 6 heridos por minas, 23 ataques a bienes civiles y 10 artefactos detonados contra el Ejército y la Policía de Colombia. Hay 60 denuncias de hechos ocurridos entre el 3 de enero y el 3 de julio de 2010 de secuestros, homicidios, hurtos, activación de artefactos explosivos, ataques a patrullas de la Policía y el Ejército de Colombia y acondicionamiento de campos minados. Estos presuntos delitos habrían sido cometidos en los municipios de Saravena y Arauquita (Arauca), Maicao y Albania (La Guajira) y Tibú (Norte de Santander).

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