Caracas, Lunes, 21 de abril de 2014

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Intervencionismo en la política exterior

Maruja Tarre

Sábado, 20 de octubre de 2012

“Alerta que camina, la espada de Bolívar por América Latina”

El respeto a la soberanía de los Estados y la no intervención son principios básicos del Derecho Internacional, que desde hace siglos rigen las relaciones entre países y han sido reconocidos en los documentos constitutivos de la ONU y de la OEA. Las grandes potencias han violado con frecuencia estas normas esenciales para preservar la paz y es por eso que las naciones más pequeñas se han aferrado a ellas, como la única protección jurídica que tienen ante las ambiciones e intereses de los países poderosos. Como contrapartida, y para explicar acciones que violan estos principios fundamentales del Derecho Internacional, se han emitido doctrinas y teorías que flexibilizan el estricto respeto a la soberanía de los Estados. Nos referimos en particular a la teoría de la soberanía limitada, muy en boga en la época soviética. “La URSS no puede ser, ni será jamás, indiferente al destino de la edificación del socialismo en otros países hermanos; tampoco lo será con relación a la causa del socialismo mundial” [1], decía Breznev en un discurso el 3 de julio de 1968, pocas semanas antes de mandar tropas a Praga. Los franceses, a través del hoy Canciller Bernard Kouchner, desarrollaron una doctrina más aceptable para justificar su intervencionismo en África, basándose en el “Deber de la injerencia humanitaria” ante las atroces matanzas que ocurrieron en varios países de ese continente. Más recientemente George Bush, después de los ataques terroristas del 11 de septiembre, usa el concepto de “guerra preventiva” para justificar las intervenciones en Irak y Afganistán.

Lo que llama la atención en la postura del gobierno de Hugo Chávez sobre intervencionismo, es la absoluta falta de claridad conceptual. Ante las acciones, reales o percibidas, de las grandes potencias, actúa como clásicamente han reaccionado los países débiles. Se queja y califica de intolerable cualquier opinión que manifiesten los Estados Unidos, algún gobierno europeo, organizaciones internacionales y también ONGs, sobre la situación en Venezuela en materia de DDHH, libertad de expresión, inseguridad, o cualquier otro problema de índole interna. Por ejemplo, cuando en octubre del 2009, el Senado español emitió una moción “instando al gobierno

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a respetar los derechos fundamentales en los procesos penales contra personalidades opuestas al gobierno”, el Canciller Nicolás Maduro respondió con un galimatías independentista:

Exigimos respeto a nuestras instituciones y a nuestro ordenamiento jurídico y le recordamos al Senado español que somos la misma nación que liberó Bolívar, tal como la describe en su discurso de Angostura, cuando dijo ‘amando lo más útil, animada de lo más justo y aspirando a lo más perfecto al separarse Venezuela de la nación española, ha recobrado su independencia, su libertad, su igualdad, su soberanía nacional’(…)No cabe duda que quienes aprobaron dicha atrocidad son Senadores herederos de los viejos colonialistas derrotados por el valor de los pueblos de estas tierras libertadas por la espada gloriosa de Bolívar. [2]

Con Estados Unidos existe una vigilancia permanente y cualquier observación de parlamentarios, militares o funcionarios, por insignificante que sea, es magnificada por el gobierno de Chávez que la consideran como prólogo a alguna intervención militar. Por ejemplo una declaración de Mark Toner, de la Oficina de Prensa del Departamento de Estado, sobre la prisión del opositor Álvarez Paz, tuvo como consecuencia que la Cancillería citase al Embajador Duddy al Despacho y le entregase una nota de protesta en donde se manifiesta “desagrado y asombro porque un funcionario del Departamento de Estado sin mediar razón de Derecho Internacional alguna, se permite calificar las acciones del Poder Judicial venezolano y emitir opiniones propias de un actor de la política interna de Venezuela” [3]. Ante declaraciones de funcionarios de mayor categoría, Chávez personalmente los insulta, como cuando llamó ‘analfabeta’ a la Dra. Condoleezza Rice porque ésta se atrevió a pedir en el 2004 que se permitiese la realización del referendo revocatorio. Pero aun representando el papel de gobernante débil y agraviado, Chávez no evita las contradicciones. Continuamente se queja de la excesiva actividad de los Embajadores de España y de EEUU durante el breve gobierno de Carmona, pero se niega a recibir en Venezuela a Santiago Cantón, presidente de la Comisión Interamericana de DDHH, precisamente porque no actuó con la necesaria diligencia (aunque el Embajador en la OEA, Roy Chaderton afirma que Cantón no es recibido en Venezuela porque “declaró en el periódico golpista El Universal”) [4].

Durante su ‘derrocamiento’, Chávez esperaba pasividad por parte de los embajadores acreditados en Caracas, pero un marcado activismo por parte de los órganos de DDHH de la OEA. Ante la ONU, el gobierno bolivariano también ha reaccionado violentamente. El Relator de dicho organismo para la Libertad de Expresión, Frank La Rue, pidió en junio de 2010 que se levantara la orden de detención en contra del Presidente del canal opositor Globovisión Guillermo Zuloaga y de su hijo. El Embajador de Venezuela en la ONU, Jorge Valero, respondió furiosamente calificando la

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solicitud del experto de la ONU como “una nueva e inaceptable injerencia de un funcionario que está identificado con los planes políticos de la oposición golpista” [5]. Terminó pidiendo al Sr. Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU, “la inmediata destitución del Relator por la recurrente extralimitación de sus funciones”. Quizás la más conocida reacción de Chávez ante un funcionario que observaba, como parte de su trabajo, la situación en Venezuela, fue la violenta expulsión en septiembre del 2008 de José Miguel Vivanco, Director de Human Rights Watch, cuando presentó un libro sobre la situación de los DDHH en el país. El Canciller Maduro sin comprender quizás las dimensiones del acto, y confundiendo al régimen de Chávez con “la patria”, dijo simplemente: “Extranjero que venga a opinar en contra de nuestra patria será expulsado de manera inmediata” [6].

Esa susceptibilidad a flor de piel que demuestra el líder bolivariano al referirse a injerencias imperiales, no se manifiesta en relación a la flagrante intromisión de Cuba en los asuntos internos de Venezuela. El propio gobierno admite que 60.000 cubanos se encuentran en Venezuela realizando muy variadas tareas, algunas claramente establecidas, como las relacionadas con la labor médica de Barrio Adentro, pero otras mucho menos transparentes en materia de seguridad, control de identificación, notarías e incluso tareas militares, causando resquemor entre muchos elementos de la Fuerza Armada del país. En particular, El ex director nacional de Protección Civil de Venezuela, general Antonio Rivero, denunció ante la Asamblea Nacional la participación de efectivos cubanos en varias actividades de las Fuerzas Armadas Bolivarianas. Rivero entregó un documento en el que considera que el conocimiento de información de seguridad por parte de personas extranjeras representa una agresión a la soberanía de la nación y a la seguridad del Estado. Ante las críticas cada vez más fuertes Chávez ha respondido: “Cuba nos ayuda modestamente en algunas cosas que no voy a detallar. Todo lo que Cuba hace por Venezuela es para fortalecer la patria, que es de ellos también” [7].

En cuanto a su propia injerencia en los asuntos de países vecinos, Chávez no ha buscado justificarse con teorías de soberanía limitada como lo han hecho otros gobiernos comunistas. Sus acciones derivan de una extraña mezcla de bolivarianismo, con el uso del petróleo como arma política. En efecto, al creer que su obra continúa y completa la hazaña inacabada de Bolívar, Chávez se siente plenamente justificado al llevar su ideología más allá de las fronteras de Venezuela, así como Bolívar condujo su lucha en contra del Imperio Español por todo el continente. Ese traspasar de las fronteras se justifica en particular en relación con las naciones

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bolivarianas, “hijas de Bolívar”, y muy particularmente con Colombia, pues Chávez cree firmemente que la disolución de la Gran Colombia fue fruto de una traición, que él está llamado a reparar. De allí su continuo intervenir en la política interna del país vecino, a favor de las FARC desde el principio de su mandato, como “mediador” entre insurgentes y gobierno, como protector en escenarios internacionales y fronterizos de la actividad guerrillera. También ha criticado, financiado o alabado a los políticos del vecino país. Según sus conveniencias y circunstancias, ha recibido en Caracas numerosas delegaciones de la izquierda colombiana y ha usado el comercio entre ambos países como arma de presión. Muy particularmente, antes de las elecciones en junio de 2010, llegó a declarar que si el pueblo colombiano escogía a Juan Manuel Santos, “ese mafioso”, como Presidente suspendería definitivamente el comercio bilateral. “Santos de presidente pudiera generar una guerra en esta parte del mundo, además cumpliendo instrucciones de los yanquis”, advirtió durante su programa dominical de radio y televisión “Aló Presidente”. Colombia optó por llevar a la OEA sus quejas sobre la injerencia venezolana en su proceso electoral. El Secretario General Insulza respondió con cierta ironía: “muchos observadores recientemente han señalado que esos comentarios han favorecido al candidato que ha sido atacado”.

Es indudable que con el desprestigio creciente que Chávez sufre a nivel internacional, esa flagrante injerencia favoreció al candidato Santos y causó un daño irreparable a Atanas Mockus, que se percibió como débil ante el intervencionismo chavista. En las otras naciones bolivarianas, a pesar de la distancia, el intervencionismo de la revolución bolivariana ha sido grande. Muy particularmente en Bolivia, “la hija predilecta del Libertador”, pues el gobierno de Evo Morales puede considerarse casi un satélite del de Hugo Chávez. Incluso se ha discutido internamente si Bolivia es víctima del “imperialismo venezolano”, llevando al autor Francesco Zaratti [8] a exponer una curiosa tesis sobre el “padrinazgo político”:

Es posible explicar la mayoría de las acciones tildadas de intromisión o intervencionismo, mediante el concepto de “padrinazgo”, muy común en nuestras sociedades, donde una persona, pudiente y poderosa, es nombrada para seguir y apoyar el desarrollo de su “ahijado”, apoyo sin el cual este último estaría indefenso ante las dificultades de su entorno que limitan su capacidad de vida autónoma. Se trata a decir verdad, de una relación de ida y vuelta, donde el ahijado desarrolla una cierta dependencia, en el sentido dual de la palabra, ya que requeriría del consejo y criterio del padrino cuando llega a tomar grandes decisiones y, a su vez, apoyará a su padrino cuando éste lo precise. De este modo el padrino logra introducir al ahijado en ciertos círculos de poder y siente el deber de defenderlo y protegerlo en el nuevo nivel de relaciones.

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Padrino o Protector Imperial, Hugo Chávez ha tenido injerencia en la vida política boliviana desde la época del depuesto Presidente Sanchez de Lozada, quien en julio del 2005 lo acusó de influir en su derrocamiento. Luego, durante las campañas electorales de diciembre de 2005 (elecciones presidenciales), julio de 2006 (Asamblea Constituyente) y marzo 2010 (Gobernadores) los adversarios de Evo Morales lanzaron repetidas acusaciones en contra de Chávez por intervención en la política interna boliviana. Las protestas provienen sobre todo de las regiones Bení, Santa Cruz y Tarija, “la Media Luna opositora” en donde se concentra la riqueza agrícola y gasífera del país. La intervención foránea consiste en financiamiento de campañas electorales y elecciones, cooperación técnica de PDVSA, inversión financiera, ayuda militar, apertura de “círculos ideológicos”, equipos de transporte, sanidad, viviendas y también participación directa cubano/venezolana en campañas de sanidad y alfabetización.

El mismo modelo bolivariano se convierte en rubro de exportación: una vez llegados al poder por la vía electoral, los gobernantes protegidos de Chávez cambian la Constitución (con una fuerte “asesoría” venezolana, promueven los “referendos revocatorios”, se dedican a socavar las instituciones democráticas, debilitan la libertad de expresión, atacan a los “Imperios” y establecen nexos cercanos con Cuba, Nicaragua, Irán y otros países en pugna con los valores occidentales. Tal como su homólogo venezolano, Evo Morales define al presidente de Irán como "compañero revolucionario y hermano", mientras critica y condena a los “Estados títeres” de Israel y en cierta medida Colombia. En las disputas suscitadas con Brasil, a raíz de las nacionalizaciones abruptas de los hidrocarburos, Chávez ha tratado de actuar como protector vis a vis de su discípulo andino. Pero la intensidad misma de la presencia venezolana ha dado lugar a reacciones violentas y se han visto casos de ataques a propiedades venezolanas por parte de la población boliviana descontenta con el gobierno de Morales.

Cuando Rafael Correa llegó a la Presidencia a fines de 2006, se pensó que Ecuador –como Bolivia– se convertiría en país satélite de la Revolución Bolivariana. En efecto, los primeros pasos del joven Presidente, seguían exactamente el modelo iniciado en Caracas: lenguaje populista, ataques al imperialismo, golpes en contra de los medios y sobre todo, referendo para convocar una Asamblea Constituyente. El nuevo Congreso y la nueva Constitución, permiten al mandatario ecuatoriano ser reelecto, tal como ocurre en Venezuela y Bolivia. Aprovechando la bonanza petrolera manejada por el gobierno de Chávez, Correa logró un intercambio de crudos locales por derivados venezolanos, que le permiten a Ecuador un ahorro de cerca de 300 millones de dólares al año. En

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efecto, Ecuador tenía que comprar a las grandes compañías internacionales todos los productos derivados, por carecer de capacidad de refinación. Por esta razón, Chávez prometió también financiamiento para la Refinería del Pacífico, que se ejecuta con PDVSA y permitirá algún día importar crudo para tratarlo localmente, pues su capacidad de refinación va a ser sumamente alta.

Por medio de la “Misión Manuela”, Chávez ayuda con 21 millones de dólares a los discapacitados de esa nación andina y en el área militar, la Fuerza Armada venezolana regaló seis aviones Mirage a sus colegas ecuatorianos. A cambio de estas contribuciones puntuales, Correa secunda a Chávez en su diatriba anti-imperialista y en sus enfrentamientos con Colombia. El Presidente de Venezuela, en una clara injerencia en los asuntos internos ecuatorianos, ha condenado el “proyecto separatista” de Guayaquil, provocando protestas de Jaime Nebot, alcalde de esa ciudad. Llama la atención como es una constante del modelo “bolivariano” ideado por Chávez, escoger y estigmatizar a ciertas áreas de cada país, generalmente prósperas y dominadas por la oposición, para presentarlas como golpistas, oligarcas y secesionistas: el Zulia y Táchira en el caso de Venezuela, la “media Luna Opositora” en Bolivia y Guayaquil en Ecuador. Sin embargo, a pesar de las coincidencias ideológicas con Chávez, no se puede decir que Correa sea su vasallo, como podría ser Evo Morales. El Presidente ecuatoriano, quizás por su formación técnica e intelectual muy superior a la de sus colegas, ha sabido aprovechar las dádivas petroleras, soportar con estoicismo (o pragmatismo) las injerencias y distanciarse del modelo venezolano cuando le ha resultado conveniente.

El otro país bolivariano, sin duda en la mira de Chávez, es Perú. Conseguir algún éxito de tipo político en Lima era particularmente importante para el Presidente venezolano, porque algunas de las más aceradas críticas en contra de su régimen provienen de Mario Vargas Llosa, el más conocido escritor peruano y uno de los intelectuales de primera categoría que tiene Latino América. El escritor ha dicho que “Chávez y sus vasallos representan un peligro para América Latina” [9], y es indudable, que en el caso de Perú la “revolución bolivariana” contribuyó generosamente a financiar la campaña del candidato a la Presidencia Ollanta Humala en 2006. Gustavo Espinoza ex-miembro del partido de Humala, denunció que él mismo recibió 4 millones de dólares de Hugo Chávez para colaborar en el financiamiento de la campaña. Después de estos escándalos, el candidato Humala, empezó a desplomarse en las encuestas al otro día de aparecer en Caracas como invitado al primer encuentro entre Hugo Chávez y el recién electo presidente de Bolivia, Evo Morales. Perú decide llevar el caso de la intromisión de Venezuela ante la OEA, pues

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Chávez llama públicamente a no votar por Alan García, calificándolo de “canalla, tahúr y ladrón”. A pesar del financiamiento externo y quizás gracias a estos feroces insultos de Chávez, Alan García, candidato del partido tradicional APRA ganó cómodamente las elecciones en junio del 2006 con 54% de los votos. Las acusaciones de intromisión chavista en la política interna peruano no han cesado, sobre todo por medio de las llamadas “Casas del Alba” que servirían de centro de finanzas y adoctrinamiento para una eventual revolución bolivariana en la región.

Estos países bolivarianos constituyen el área de influencia e injerencia para el Chávez que se siente heredero directo de los libertadores y cree ejercer un mandato histórico extendiendo la “revolución bolivariana” fuera de las estrechas fronteras de Venezuela. Pero es importante examinar también al otro Chávez, el que usa –según teorías expuestas décadas atrás por algunos pensadores árabes– la riqueza petrolera como un arma política. Siendo Venezuela un importante exportador de petróleo, todos los gobiernos han tenido la tentación de usar el recurso energético como un instrumento de poder y figuración en el área internacional. Sin embargo, en épocas anteriores, la “palanca petrolera” era usada con moderación.

Por ejemplo, cuando se crea el Pacto de San José (1980) para ayudar a los países más pobres de Centro América y el Caribe a pagar su factura de hidrocarburos, Venezuela convence a México para que también contribuya con dicha facilidad petrolera. Ambos países, expresamente, se dividen por igual la tarea de suministrar combustibles a los países participantes, para no crear un clientelismo que llevase a influenciar indebidamente los asuntos internos de las naciones beneficiadas. Chávez hereda el Pacto de San José, pero lo modifica totalmente, pues su intención era precisamente crear una dependencia clientelar en las pequeñas naciones caribeñas y del istmo centroamericano. En 2005 se firma en Caracas el acuerdo de Petrocaribe, como parte de un esquema de integración energética enteramente liderado por el gobierno de Venezuela, y con objetivos políticos, como se dice claramente en sus motivaciones.

PetroCaribe es una de las tres iniciativas energéticas subregionales, que en conjunto con PetroSur y PetroAndina confluyen en PetroAmérica, estrategia que impulsada por el Gobierno Bolivariano de Venezuela, plantea la unidad de las empresas energéticas estatales de América Latina y el Caribe para operacionalizar de manera justa y democrática los acuerdos y realizar inversiones conjuntas en las actividades de aguas arriba - exploración y producción- y en las de aguas abajo -refinación y comercialización-del petróleo y gas natural sin intermediación, en aras de disminuir las asimetrías en la región, minimizando significativamente los costos de la energía y fortaleciendo iniciativas de integración regionales como el ALBA, la Unasur, Mercosur, entre otras. En efecto,

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PetroAmérica y particularmente PetroCaribe, representa un hecho político, sin precedente, de gran significación histórica para América Latina y el Caribe en la batalla por la unidad, la igualdad, la justicia y la soberanía energética [10].

Chávez acompaña estas iniciativas petroleras con frecuentes visitas a los países involucrados, con declaraciones altisonantes, promesas y escaso cumplimiento de los compromisos energéticos. Los países de CARICOM miembros de PetroCaribe no interesan a Chávez en forma especial pues no comprende su cultura, ni su forma de gobierno. Sin embargo esta facilidad petrolera le ha garantizado un sólido voto caribeño en la OEA, cada vez que lo ha necesitado. En cambio, los países caribeños de habla hispana, así como todas las naciones centroamericanas, sí han sido blanco frecuente del intervencionismo chavista.

El caso de Cuba, como ya lo hemos analizado, es excepcional. Chávez ha pedido la injerencia cubana en la política y economía venezolanas. La pacífica invasión que existe hoy en día en Venezuela, por parte de “técnicos” cubanos, ha sido requerida por el caudillo que confía mucho más en ellos que en los díscolos venezolanos. Los servicios que prestan son pagados con entrega de petróleo. No se sabe exactamente cuanto petróleo venezolano va a Cuba, pues ningún convenio está a disposición del público para ser analizado. Oficialmente el régimen castrista recibe 93.000 b/d, pagados con los servicios de médicos cubanos que han venido a Venezuela para cumplir con la misión sanitaria “Barrio Adentro”. La deuda que Cuba mantiene con Venezuela por esa factura petrolera superó el año 2009 la barrera de los $2,500 millones, lo cual hace que los aportes del gobierno de Hugo Chávez significan ya un 20 por ciento de los ingresos totales de la economía de la isla caribeña. Buena parte de los cargamentos de petróleo y derivados autorizados por el gobierno de Chávez en favor de Cuba, son revendidos en mercados de Centroamérica y el Caribe por corredores de la empresa de petróleo Cupet que trabajan en estrecha relación con PDVSA, generando hasta $1,000 millones en ingresos anuales para la economía de Cuba.

Según expertos petroleros venezolanos, que declararon en el 2005 para el Nuevo Herald[11]: ''Los envíos ni siquiera llegan a Cuba. Son negociados directamente entre PDVSA y los brokers cubanos, que son ahora los nuevos vendedores del crudo venezolano en países como Panamá, Guatemala, Nicaragua, Honduras y El Salvador, desplazando a los que antes estaban relacionados con la antigua PDVSA''. Cuba estaría recibiendo el petróleo ''lomito'', ''el de mayor calidad, que lo busca todo el mundo, y lo puede vender en cualquier parte. Ese petróleo no tiene problemas para

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venderse. No es el crudo pesado que se envía para procesar en las refinerías de Citgo''. Por otra parte, de las 18 refinerías que Chávez ha prometido construir, o modernizar, en diversas partes del mundo, los únicos trabajos que se han llevado a feliz término han sido los del complejo de refinación de Cienfuegos, con una capacidad de 60.000 b/d y actualmente en proceso de ampliación. Según informe del Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami, en los años de vigencia que tiene el acuerdo energético, Cuba ha acumulado una deuda enorme, de la cual no ha pagado ni un centavo. “El petróleo venezolano es un regalo para Fidel Castro. No hay manera que Cuba pudiera pagar este petróleo'', asegura el Profesor DeSalas, investigador de dicho Centro. ''Ni Cuba paga, ni Venezuela factura. Y de esta manera los envíos de crudo no aparecen como deuda, porque PDVSA no está enviando facturas a Cupet. Es sencillamente un verdadero subsidio, como en la época soviética. Y de ahí nace el optimismo y el espíritu desafiantes que muestran los Castro recientemente''. En esta extraña relación de extrema dependencia que existe entre Chávez y el régimen cubano, es indudable que el aporte petrolero venezolano ha servido para prolongar la duración de la dictadura castrista. Por lo tanto, la injerencia en asuntos internos que hemos señalado a propósito de Cuba en Venezuela, es recíproca: al mismo tiempo que los cubanos han acumulado un poder insólito en la Venezuela actual, Chávez con su enorme regalo petrolero ha dado nueva vida al régimen castrista y ha prolongado la agonía del pueblo cubano.

Con República Dominicana, la relación ha sido menos complicada. Chávez usó el peso que le da su aporte petrolero, cuando el país caribeño atravesaba una grave crisis energética. El Presidente Hipólito Mejía, de misma tendencia social-demócrata que el ex Presidente de Venezuela Carlos Andrés Pérez, le había otorgado asilo político en Dominicana. Chávez protestó, maniobró, se quejó sobre presuntas conspiraciones fraguadas desde territorio dominicano, retiró a su Embajador y finalmente en 2003, le suspendió el suministro petrolero que el país caribeño recibía a través del Pacto de San José. Arévalo Méndez, entonces Vice-Canciller en Caracas, descartó que Venezuela utilizara los Acuerdos de Cooperación Energética para presionar. "Nada más alejado de la realidad, si examinamos bien sólo estamos estableciendo un mecanismo de defensa ante los embates contra el sistema democrático, puede ser el petróleo como puede ser otra medida de corte político, pero no estamos tomando esto como herramienta política ni nada por el estilo" (declaraciones a la prensa en Septiembre del 2003) [12]. Como consecuencia de estas acciones, Carlos Andrés Pérez sale de República Dominicana y unos meses más tarde, en mayo 2004, gana

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las elecciones presidenciales el muy hábil político Leonel Fernández, quien se ha caracterizado por tener excelentes relaciones con Estados Unidos, con Colombia y con Chávez, sirviendo incluso algunas veces de mediador en sonados conflictos que han surgido entre dichos países.

Prácticamente todos los países de Centro América, entre los más pobres del continente, han tenido que sufrir claras intromisiones del gobierno venezolano en sus asuntos internos. Incluso, el caso que hemos visto en República Dominicana, no es excepcional. Con el chantaje petrolero, Chávez ha obligado a otros países a violar el hasta entonces sagrado Derecho de Asilo, para poder conservar el suministro petrolero proveniente de la República Bolivariana. Los casos más notables son El Salvador, cuya Embajada niega el asilo político a los Comisarios Vivas y Forero, el 4 de diciembre de 2004 e incluso Costa Rica, en Mayo del 2009, prefirió no otorgarle asilo a Manuel Rosales, para no incurrir en la ira del mandatario venezolano. El corte de suministro petrolero a República Dominicana ha tenido como consecuencia que sólo Perú y Colombia, que no dependen de dádivas petroleras chavistas, se atreven a recibir perseguidos políticos venezolanos. En Mayo de 2008, en un seminario de la Universidad Internacional de Florida, el Profesor Román Ortiz afirmaba lo siguiente. ”Chávez ha ganado un peso regional a costa de consumir un volumen de recursos loco, pero ha tenido rendimientos estratégicos. El hecho de que Venezuela tenga tantos recursos petroleros disuade a algunos países de asumir una posición más firme en lo que respecta a las denuncias sobre presuntos vínculos con las FARC y violación de los Derechos Humanos. Sistemáticamente Chávez ha estado interviniendo en los procesos electorales de países como Bolivia, Ecuador, Nicaragua y El Salvador. Nunca habíamos visto nada semejante en la región hasta el momento.”

En efecto, Chávez ha usado el “arma petrolera” para modificar resultados electorales en Nicaragua, El Salvador y más recientemente en Honduras. Durante las campañas para elecciones locales en Nicaragua y El Salvador envió combustibles, lubricantes, fertilizantes sólo para ser repartido entre alcaldes o candidatos sandinistas en Nicaragua o afectos al Frente Farabundo Martí en El Salvador. Al convertirse Ortega nuevamente en Presidente de Nicaragua a principios del año 2007, alinea totalmente su política con las pautas chavistas de reelección presidencial, amistad con Cuba, anti-imperialismo, acercamiento a Irán y sobre todo pertenencia a todos los mecanismos de “cooperación” ideados por Chávez: PetroCaribe, Alba, Petrosur y diversas fórmulas de trueque. La oposición nicaragüense critica a Ortega por no rendir cuentas al Parlamento sobre esta millonaria ayuda, ni incluirla en el presupuesto general del Estado. Se dice

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que las dádivas sólo han beneficiado a Ortega y su entorno inmediato. Pero a cambio de ellas, el gobierno sandinista es un aliado fiel de Venezuela en los organismos regionales e internacionales, siendo además Ortega un agradecido propagandista de la obra de Chávez.

En El Salvador en cambio, aunque Chávez abiertamente apoyó a Mauricio Funes, candidato del Frente Farabundo Martí, cuando éste llega al poder en junio del 2009, no ocurre un sometimiento como el que hemos visto en caso de Bolivia o Nicaragua. El ex-presidente Saca se había quejado de la presencia de círculos bolivarianos, “círculos del desorden y de la inestabilidad, ligados al FMLN” y Chávez celebró el éxito de Funes como una victoria personal, pero el desempeño de éste en la Presidencia, ha sido sumamente moderado. En particular, se ha negado a adherirse al ALBA, pues considera que no reportaría beneficio para su país, ya que su prioridad es buscar el avance de la integración centroamericana. Su distancia prudente del modelo chavista quizás se debe también al hecho que Mauricio Funes es un periodista de profesión, que no debe avalar las múltiples violaciones que existen en Venezuela a la libertad de expresión. Finalmente, fue en Honduras que la Revolución Bolivariana llevó a cabo una serie de intervenciones más flagrantes y al mismo tiempo en donde encontró su más grave derrota. Siendo, junto con Haití, el país más pobre de América y teniendo en Manuel Zelaya un Presidente a la vez influenciable y oportunista, Honduras parecía en vías de convertirse en el nuevo Estado satélite del chavismo. El Presidente venezolano se mostró generoso con Tegucigalpa y Zelaya se adhirió a todos los instrumentos de ayuda internacional que presta el gobierno de Chávez. Pero al mismo tiempo, Zelaya quiso ir más lejos y, tal como lo habían hecho Bolivia y Ecuador, inició el proceso de copia al carbón del modelo bolivariano. En las elecciones previstas para Junio del 2009 se empeñó, a pesar de la oposición de la Corte Suprema de Justicia, en incluir una urna adicional donde se depositarían los votos para solicitar una Asamblea Constituyente que, al cambiar la Carta Magna, permitiese la reelección de Zelaya. Se dice que hasta las papeletas para votar habían sido impresas en Venezuela, en todo caso la injerencia diaria y obvia de Chávez en el proceso interno hondureño era palpable.

La situación origina un clásico golpe militar, que saca a Zelaya del país y lleva al poder a Micheletti, Presidente del Congreso. Comienza en ese momento una injerencia mucho mayor, y hasta ahora inédita, de Hugo Chávez en la crisis hondureña. En aviones de la Fuerza Aérea venezolana, Zelaya es llevado a los diferentes foros internacionales y también trata en varias ocasiones de aterrizar en territorio de Honduras. Regresa por tierra hacia Tegucigalpa, bajo

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“protección” directa del canciller de Venezuela quien lo lleva a la Embajada de Brasil. Venezuela encabeza en forma vociferante una campaña para aislar a los golpistas hondureños y, en un principio, logran el apoyo total de la OEA y su Secretario General, ante la indecisión complaciente de los EEUU. El golpista Hugo Chávez, quien lleva años protestando en contra del bloqueo americano a Cuba, pide en todos los foros mundiales que se execre a los militares golpistas hondureños y se bloquee totalmente a Honduras hasta que Zelaya regrese al poder. La intransigencia de Chávez dificulta la labor de paz de Oscar Arias, quien utiliza su prestigio e influencia, como Premio Nobel de la Paz, para lograr una solución negociada.

A pesar de la inmensa presión internacional y de los petrodólares que circulan en abundancia, los Hondureños no aceptan reponer a Zelaya en el poder, pero sí proceden a organizar elecciones presidenciales en Noviembre del 2009. Fue electo, en comicios vigilados por observadores internacionales, el candidato Porfirio Lobo con 56% de los votos. Poco a poco, y a pesar de la intensa campaña de Venezuela, varios países han aceptado como válidos y democráticos los resultados de las elecciones, comenzando por Colombia, Panamá y Perú. Venezuela sigue siendo absolutamente intransigente y continúa su lobby por ahorcar al gobierno del pequeño país que se atrevió a contrarrestar los deseos hegemónicos de Chávez sobre toda la región.

Obviamente Chávez ha centrado sus esfuerzos en los países más pequeños en su afán por exportar la revolución bolivariana. Pero perdiendo muchas veces la noción de su verdadero poder, ha tratado incluso de influir en elecciones y en el temario político interno de países mucho más grandes que Venezuela. En México por ejemplo, en 2005 el Embajador Vladimir Villegas es expulsado por participar en actos proselitistas y Chávez no esconde su simpatía por Lopez Obrador en las elecciones que se realizaron pocos meses después. En Argentina, la situación es más complicada porque la injerencia chavista se da precisamente para ayudar a sus amigos, la pareja Kirchner, quienes ya detentaban el poder. El juicio del “caso del maletín” reveló en un tribunal de Miami una vasta red de corrupción de funcionarios venezolanos y la injerencia del presidente Hugo Chávez en asuntos internos de varios países de Latinoamérica. El caso se ventiló en un tribunal federal después de la confiscación de un maletín con 800.000 dólares al empresario venezolano-estadounidense Guido Alejandro Antonini Wilson en un aeropuerto de Buenos Aires, el 4 de agosto de 2007. El dinero provenía de PDVSA y era una contribución de Chávez a la campaña electoral de la actual presidente de Argentina, Cristina Fernández, según declararon varios testigos de la Fiscalía Federal de Estados Unidos. El caso, que parecía casi enterrado, ha

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revivido con la renuncia del Canciller Jorge Taiana por una situación de conflicto con la Presidenta y la comparecencia ante el Parlamento de Eduardo Sadous, quien representó a Argentina en Caracas entre 2002 y 2005. El Embajador declaró ante el Congreso sobre la existencia de una supuesta “embajada paralela” en Venezuela, a cargo del ministro de Planificación De Vido y que estaba encargada de todas las operaciones turbias que rodean las relaciones entre los dos países. La investigación de negocios ilegales con Argentina, algunos de ellos directamente ligados a financiamientos electorales, ha abierto una Caja de Pandora que puede tener muchas ramificaciones en países en donde los petrodólares venezolanos han influido directamente en políticas internas.

Para finalizar este panorama del intervencionismo chavista en varias áreas del mundo, no podemos dejar de mencionar el caso de España. Chávez comenzó reprochándole al gobierno de Aznar que su Embajador en Caracas en el año 2002, visitó el gobierno golpista de Carmona. Esta visita, que fue explicada a su debido tiempo por el Embajador Viturro, ha ido convirtiéndose en el discurso presidencial en una activa participación en el golpe y posteriormente ha desatado una serie de insultos en contra de Aznar y del “Imperio Español”. En la Cumbre Iberoamericana de Chile (Noviembre 2007), Rodríguez Zapatero intentaba defender a Aznar de los reiterados insultos proferidos por Chávez. "Se puede estar en las antípodas de una posición ideológica y no seré yo quien esté cerca de las ideas de Aznar, pero fue elegido por los españoles y exijo respeto” [12], pudo decir Zapatero mientras Chávez seguía interrumpiendo, defendiendo su derecho a opinar libremente. El Rey Juan Carlos, normalmente ponderado no pudo contenerse, profiriendo el famosísimo “¿Porqué no te callas?”

Esa reacción del Rey ante la insistencia de Chávez en descalificar a un importante político español, esa impaciencia que manifestó el Soberano español ante la pretensión de Chávez de opinar, insultar, intervenir, en todas partes de Hispano América, refleja lo que muchas personas han comenzado a sentir ante las continuas intemperancias del caudillo venezolano. La exclamación del Rey, la prudencia de izquierdistas como Funes en El Salvador, Lugo en Paraguay o Mujíca en Uruguay, la rebeldía de Honduras y la elección de gobiernos democráticos y conservadores en Panamá y Colombia, demuestran cansancio ante la estridente oratoria del “socialismo del siglo XXI” y sobre todo ante la pretensión de exportar ideas que muchos consideran arcaicas y fracasadas. El péndulo parece haber variado su movimiento inclinándose ahora hacia la derecha.

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Al mismo tiempo, la mano tendida de Obama unida a cierto desinterés mundial por América Latina, pueden debilitar bastante las pretensiones hemisféricas de la Revolución Bolivariana.

Referencias

[1] “La doctrina de la soberanía limitada”, en El País. http://elpais.com/diario/1982/11/12/internacional/405903611_850215.html

[2]http://www.asambleanacional.gob.ve/index.php?option=com_content&task=view&id=23322&Itemid=27

[3] http://www.embavenez-us.org/_sanfrancisco/_spanish/index.php?pagina=news.php&nid=5297

[4]http://www.elinformador.com.ve/noticias/venezuela/conflictos/chaderton-denuncia-injerencia-cidh-asuntos-internos-venezuela/14998

[5] http://www.asambleanacional.gob.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=25413:-venezuela-solicitara-a-la-onu-destitucion-de-relator-frank-de-la-rue-por-abierta-injerencia&catid=1:latest-news&Itemid=69&lang=es

[6] http://www.controlciudadano.org/noticias/detalle.php?&notid=3511

[7] http://www.abc.com.py/edicion-impresa/internacionales/chavez-defiende-ayuda-cubana-que-es-para-fortalecer-la-patria-98327.html

[8] http://www.analitica.com/premium/ediciones2007/6242446.asp

[9] http://www.codigovenezuela.com/2009/12/noticias/politico/vargas-llosa-chavez-y-sus-vasallos-son-una-amenaza

[10] http://www.aporrea.org/energia/a60411.html

162

[11] http://www.bnamericas.com/news/petroleoygas/Cupet_estaria_recibiendo_petroleo_adicional

[12] http://www.rebelion.org/hemeroteca/venezuela/030922dominicana.htm

[13] http://es.wikipedia.org/wiki/%C2%BFPor_qu%C3%A9_no_te_callas%3F

Fuentes

http://www.youtube.com/watch?v=RDSsKfz3yHo&feature=player_embedded

http://www.laprensa.com.ni/2010/04/25/internacionales/22776

http://noticias.univision.com/america-latina/colombia/article/2010-05-12/insulza-considera-mala-practica-posicion

http://estasemana.cip.cu/noticias/petrocaribe-un-nuevo-esquema-de-unidad-y-soberania-energetica

http://www.cubanet.org/CNews/y05/feb05/23o7.htm

http://www.aporrea.org/actualidad/n10039.html

http://www.soitu.es/soitu/2008/05/29/info/1212087813_583459.html

http://www.radiolaprimerisima.com/noticias/21135

http://www.youtube.com/watch?v=a-GemVG_6Ec

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