|
|
|
|
![]() Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela Home Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca
Buscador
|
|
La cultura desde las bases
Manuel Espinoza El Nacional, domingo 10 de junio de 2001
Hay tensiones, expectativas, rumores, informaciones y contrainformaciones en el mundo cultural especializado, el mundo cultural constituido por los grupos e instituciones que reciben recursos, aportes del Estado para su hacer diario, en el momento en que se hacen públicos los destinatarios y montos de inversión cultural asignados. Esta situación se ha convertido en un fenómeno crónico, generador de expectativas y frustraciones cuya causa un grave déficit de presupuesto para el financiamiento de la cultura por parte del Estado no tiene solución parcial o coyuntural sino una salida global y estructural, de fondo, para que la cultura se libere de sus propios discursos culturalistas, autistas, que se justifican a sí mismos y se convierta en una auténtica herramienta de transformación y mejoramiento como lo exige la revolución social que se está desarrollando en Venezuela. Es necesario incorporar nuevos agentes y protagonistas de la experiencia cultural. La alta concentración de recursos en la región capital y a favor de algunas bellas artes un desequilibrio heredado que ha descapitalizado culturalmente al resto del país a favor de la capital lo estamos resolviendo con acciones a corto, mediano y a largo plazo, dándole a la cultura el papel que le corresponde como energía creadora, constructiva y liberadora alojada en el núcleo mismo de la conciencia crítica del pueblo. Vamos a quebrar esta tendencia histórica reestructurando todo el aparato de gestión cultural del Estado y las instituciones que la componen, para hacerlas más eficientes y con mayor proyección y compromiso social. También al impulsar junto con la Asamblea Nacional la aprobación de la Ley Orgánica de la Cultura, incluyendo en su articulado componentes que estimulen la participación privada en su financiamiento, para dar mayor y mejor sustentación jurídica y peso político a las obligaciones del Estado con este servicio y factor social fundamental de transformación. Igualmente con la implantación del Sistema Nacional de Cultura, para articular de manera orgánica la acción pública, las iniciativas privadas y la participación de las comunidades organizadas, creadores, artesanos, artistas trabajadores y hacedores de cultura, en la elaboración, desarrollo, control, seguimiento y evaluación de los planes nacionales, regionales, municipales y locales. Es necesaria la aticulación de la gestión cultural con las redes sociales y el sistema educativo mediante cuatro nuevos programas: Espacios Culturales Comunitarios, Acción Socio-Cultural, Sistema Educativo y las Industrias Culturales, además del refuerzo de dos programas existentes, artesanías y patrimonio cultural. Casi triplicamos el número de grupos, asociaciones y proyectos financiados para el año 2001, a pesar de los mínimos recursos recibidos para este año. Se estableció un nuevo Programa de Financiamiento Cultural que se irá perfeccionando desde ahora con la participación de los mismos grupos culturales, las asociaciones comunitarias, los responsables de las políticas culturales de las entidades federales, las universidades y Corporaciones Regionales de Desarrollo. Es indispensable que la carga de responsabilidad en el financiamiento de los proyectos culturales no se concentre sólo en el Conac. Cada estado, cada municipio debe asumir plenamente el compromiso de financiar los servicios culturales de sus regiones y localidades. Es necesario que cada estado genere políticas y orientaciones, que se expresen en programas de financiamiento cónsonos con sus necesidades, expectativas y potencialidades. En este sentido es vital el estímulo al empresariado privado en su incorporación al fomento de la cultura en todos sus ámbitos y expresiones. Es el momento de sumar a las universidades nacionales y las corporaciones regionales de desarrollo al proceso de construcción y consolidación de un sistema nacional de la cultura. Estas son las bases indispensables para que una revolución cultural sea exitosa y socialmente creativa, constructiva y liberadora desde las bases, desde las comunidades mismas, aprendiendo, en la práctica, a caracterizar y definir sus propias y auténticas necesidades socioculturales con sentido y conciencia crítica, de mejoramiento y crecimiento. Las tareas que tenemos planteadas son la activación y movilización de las fuerzas analíticas, críticas de impugnación y canalización destructiva que comienzan a manifestarse en el país y que configuran los propósitos de una nueva cultura y un pensamiento crítico organizado y organizador que contribuya, además, a unificar voluntades, en sus autonomías y diversidad en torno a las posibilidades radicales de fundar una economía, un nuevo sistema solidario construido sobre principios de crecimiento, de producción, distribución y consumo cuya matriz generativa no sea el capital, sino el trabajo creador y el conocimiento, que coloque al ser humano en el núcleo central de sus propósitos, en su razón de ser. Estamos seguros de la comprensión por parte del alto gobierno del significado y proyección del factor cultural como componente generativo esencial para alcanzar las metas de desarrollo integral que nos hemos planteado. Hemos recibido señales objetivas de la disposición de parte del Poder Ejecutivo y Legislativo de garantizar para este sector los recursos que permitan su afianzamiento y crecimiento sostenido.
El debate cultural venezolano en La BitBlioteca |
|||||||||||||||||||||||||
|
||
|
Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas. |
|
|