Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela
Home
Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca Buscador
Roberto Hernández Montoya, Director 
Autores
Con imágenes
Sin imágenes
Categorías
Servicios
Argentina
Buscadores
Caracas
Colombia
Políticos
¿Qué es
La BitBlioteca?
Radios en español
Venezuela





La respuesta de Ilich

Milagros Socorro
msocorro@facilnet.com

Querido presidente,

Una vez más la crueldad de mis cancerberos se ha cebado contra mí: me entregaron su carta pero me confiscaron la clave para descifrarla, de manera que no ha habido forma de que saque nada en claro. Ayer, en la hora que nos dan para pasear en el patio de la prisión, aproveché para mostrarle la carta a un criptógrafo ecuatoriano que está aquí detenido y, aunque la estuvo examinando con mucho cuidado y hasta con lupa, tampoco pudo interpretar el mensaje (y mire que ese compañero es experto en discursos como el que con tanta habilidad usted desarrolla en su misiva).

He tenido pues que conformarme con leerla una y otra vez preguntándome qué habrá querido decir el Gran Conductor de las Masas cuando afirma que ha nadado en las profundidades de mi carta... y después alude al Conde de Montecristo, quien, como se sabe, huye de su celda haciéndose el muerto y cayendo al mar... ¿será que el Constructor de la Nueva Sociedad tiene un plan para ayudarme a escapar? Si es así, hágamelo saber para estar preparado. Faltaría más.

Esas otras líneas, cima del galimatías mundial (qué gran cuadro sería usted, mi comandante, si pusiera sus artes de redactor al servicio del espionaje): «en esfíngica invocación a Dios dejó caer esta frase preludial»... ahí el ecuatoriano se quitó el sombrero. «Carajo», dijo el hombre como quien tiene ante sí un maestro, «esto no lo desentraña ni Avijú, el sabio pictógrafo egipcio». Estábamos en eso cuando se nos acercó un detenido colombiano y vino a meter baza, aunque nadie lo había consultado. Al parecer de este compañero de desgracias, donde decía esfíngico debía poner estítico porque según él las peticiones que los venezolanos hacen a Dios no tienen ninguna consecuencia. ¿Será esto así?

Eso de que su alma «necesita alimentarse de peligros para conservar el juicio»... eso sí se lee clarito, presidente. Estarán rabiando los sátrapas de La Santé, porque eso sí lo pude interpretar aún careciendo de la clave que ellos aviesamente sustrajeron. Esas pocas palabras explican su sistema de gobierno: el Inmenso Proyecto del Nuevo Amanecer, que nuestros compatriotas —esa pobre gentecita atrasada, aferrada a formas precarias de producción, encantada por aquellas serpientes agónicas— no quieren comprender y por eso andan por ahí quejándose, asegurando que, por lo que han podido ver, su gobierno es tan malo que han terminado clamando por Lusinchi. Como diría usted: un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción. Y el pueblo venezolano es tan ciego que es incapaz de ver en la total parálisis del país la terapia que usted necesita para no perder el juicio.

Hasta ahí entendí, presidente, lo demás ya me lo explicará usted cuando me reciba en Maiquetía y le hagamos una trompetilla a los franceses y a todo el podrido imperialismo que me tiene aquí enjaulado por haber liquidado a unos uniformados. Imagínese. Ese día me explicará quién es ese Supremo Alguien que usted menciona y que me tiene bien intrigado: ¿es Dios o es usted mismo?... ya sé que la diferencia es nimia pero es que cuando uno está preso se pasa horas enfrascado en minucias.

Cuente conmigo para amontonar las piedras y para lanzarlas,

Ilich


Milagros Socorro en La BitBlioteca
Hugo Chávez en La BitBlioteca



Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos.
Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas.