|
|
|
|
![]() Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela Home Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca
Buscador
|
|
Samán
5 de mayo de 2000 Estimados Comandantes, permítanme decirles que la primera vez que juraron ante mi tronco que en su revolución no darían descanso a su alma hasta lograr, nuevamente, libertar al pueblo de la corrupción, trapacerías y afines con el que era esquilmado por los próceres de puntofijismo, me pareció romántico, digno, y por sobre todo lleno de una ternura ingenua vuestro gesto. Romántico, pues sin duda alguna, el hecho de jurar ante un árbol, pertenece a esos pasados modales políticos, donde la naturaleza aún tenía importancia en las decisiones de los hombres. Ya bien sabemos que para esta época, hombre y naturaleza no van a la par, sino todo lo contrario, pues el primero le ha dado por malograr, a nombre del progreso, todo aquello que a la segunda le ha tocado siglos levantar. Y no es cuestión de ponerme ambientalista, sino que ahora la moda es el antibucolismo y para confirmarlo basta que se paseen por la otrora Chacao, donde apenas ven una arboleda ahí mismito la están derribando para levantar un centro comercial. De Chacao no queda casi nada, es más, deberían cambiarle de una vez el nombre y ponerle Municipio Cohen, Capital Sambíl. Caramba, pero ya me desvié de lo que quería pedirles, pero es que eso de ser un árbol a veces nos hace andarnos por las ramas. Les decía que me pareció romántico, pero también digno, ya que era tiempo de que alguien levantara la voz ante tanta ignominia acumulada. Me conmoví ante la ternura que ya califiqué de ingenua, pues el camino que les esperaba era escabroso y lleno de tentaciones. Es que, por aquí, a lo largo de todos estos años, he visto pasar más de una revolución, más de una montonera militar o civilista, liberal o conservadora, azules o amarillas, federal o goda, guzmancista o zamorana, monaguista o restauradora, mochista o crespista, castrista o gomecista, perejimenista o adequista, y absolutamente todas, dicen importarles el pata en el suelo, el sin tierra, el desposeído, en fin, el sin nada que es y ha sido siempre en Venezuela, ese que llaman el pueblo. Pueblo, por estas latitudes, es en esencia, hambre y esperanza, injusticia y sueño, en fin, pelabolismo crudo ilusionado. Ahora bien, como más sabe un Samán por viejo que por árbol, sé que todas esas revoluciones terminan en lo mismo. Es así, pues eso que llaman Oligarquía, sí que sabe como se bate el cobre a la hora de gobernar con artimañas y mucho más conoce de unión, cuando se trata de defender sus prebendas y privilegios. Ellos, siempre se recomponen y se camuflan con el fin de impedir cualquier acción que sirva para honrar a un pueblo. Son muchos años de experiencia, pues ya se ha visto que en dictadura, democracia o revolución, continúan siendo los dueños del país. Ahora, estimados Comandantes, ustedes llegan nuevamente hasta mí para decirme que los propósitos de la revolución se han desviado, que es forzoso retomar el camino y que por ello es preciso volver a jurar con el objeto de dignificar al pueblo. Entonces, con este su segundo juramento, me recorre un escalofrió desde las raíces hasta la copa, pues veo que la historia sigue siendo la misma y que vuelve a repetirse aunque suene a bolero, pues ustedes terminaron hablando exactamente igual a los que prometieron combatir. Por todo ello les pido, encarecidamente, que no vengan más, que me dejen pudrir rodeado como estoy de latas de refresco, que permitan que me queme la resolana o que me devore una gusanera, pues es muy jodido aceptar que después que Bolívar amarró su caballo a una de mis ramas, termine siendo yo meado por Frijolito. Atentamente, El Güere.
|
|||||||||||||||||||||||||
|
||
|
Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas. |
|
|