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Gente de Petrocultura

Néstor Francia

Caracas, domingo 14 de setiembre de 2003

El debate sobre la cultura en Venezuela

Comunicado de Gente de Cultura [setiembre de 2003] al que responde este artículo

¿«Gente de cultura»? ¿Así, como «Gente del Petróleo»? ¡Qué señalada coincidencia! Vamos a dejar el asunto en claro de una vez: esta es la misma juntura de gremios «momios» que se amotinaron en Chile contra el gobierno popular de Salvador Allende, el mismo libreto, la misma «gente». Los culturosos escuálidos se encuentran en un «momento de parálisis». Ni modo, ha sido suspendida la dictadura cultural que mantuvieron durante la IV República. No tengo dudas de que algunos gerentes culturales hicieron un buen trabajo en esa época. Pero la verdad es que el «proyecto cultural» puntofijista se fundamentó en la creación de élites excluyentes y de un sistema de prebendas que se atornilló en un concepto caduco de cultura, en base al cual el ámbito de pertenencia nacional a que se refiere el término en su acepción contemporánea fue secuestrado por un tramado de complacencias, complicidades y amañamientos urdidos en los limitados cotos del arte profesional.

Se muestran molestos los culturosos escuálidos por la presencia, en el terreno cultural, de luchas por el poder. ¿Por qué se sorprenden? Venezuela se encuentra en un momento de cambios, de reacomodos institucionales y políticos, donde es natural que se generen luchas por el poder político y el poder social. Si fuesen sinceros deberían aceptar que ellos mismos están en lucha por el poder. Pero como siempre, con la típica hipocresía de los sectores dominantes en vías de ser desplazados, tratan de ponerse por encima del bien y del mal, pues ellos supuestamente luchan por objetivos puros y universales como el «arte» y la «libertad».

El señalamiento del tema de los subsidios es una joya. No quiero decir que no haya aún mucha tela que cortar en asunto tan terrenal y delicado. Pero no me vengan a hablar de manipulaciones de subsidios quienes han sido eternos beneficiarios de la gallina de los huevos de oro. Pero está muy bien que hablen del cochino dinero, así se les ve el tramojo.

En cuanto a la «mutilación» de los «proyectos culturales» de la IV República, creo que una vez más las mentes escuálidas se quedan en la superficie. En Venezuela está pendiente la discusión sobre un proyecto cultural para el país que se levanta. Un proyecto cultural audaz, holístico, que piense la cultura como un hecho cotidiano que marca su impronta en todas partes y a cada momento. Por supuesto, esto no tendría nada que ver con el reparto de la torta y la encerrona cultural excluyente que dominó en la segunda mitad del siglo XX venezolano. En general, el proyecto cultural puntofijista no debe ser mutilado, sino más bien arrancado de raíz. Sin duda se salvarán algunas florescencias, pues no todo lo que se hizo fue malo, pero el árbol en su conjunto terminó enfermo y necesita una tala y una nueva siembra. Por cierto, en el terreno cultural no podremos ser ni conservadores ni timoratos. En Venezuela no hay ningún enfrentamiento entre ruralidad y modernidad. La cultura popular urbana, por ejemplo, marcada por el sincretismo, la fusión y la diversidad, está floreciendo. Hay un sólido movimiento musical activo, por mencionar un solo hecho muy notable. Por supuesto, hay una sana intención por doquier por abrir mayores espacios a la realidad multicultural del país y a sectores tradicionalmente excluidos, o tomados en cuenta con una visión arqueológica, como si se tratara de ruinas ancestrales y no de manifestaciones vivas en los barrios, en los campos, en las costas. El verdadero gran enfrentamiento cultural en Venezuela y en el mundo se está dando, y se dará, entre la cultura dominante, sustento ideológico del imperialismo, del neoliberalismo, del capitalismo, de la imposición del pensamiento único y de la dictadura cultural de las grandes transnacionales y de las grandes metrópolis que dirigen el mundo, por un lado, y la sublevación de la cultura alternativa, plural, renovadora, por el otro.

El alma de la nación, señores, se está reconstituyendo. Ante el derrumbe evidente de un modelo político, económico, social y cultural decadente que generó todo tipo de miserias, violencia, desigualdad y exclusiones, el pueblo venezolano está tratando de encontrar nuevos derroteros en medio de dificultades y de los obstáculos que ponen a cada momento los emisarios del pasado, que sirven, voluntariamente o no, los designios golpistas del gobierno ultraderechista de Bush y de la oligarquía criolla.

En Venezuela no es necesario exaltar ni la miseria ni el hambre del pueblo. Son tan evidentes estas plagas y tanta la indignación que produce la gran brecha generada por un estamento sin sensibilidad social que ha venido dominando en Venezuela durante las últimas décadas, que precisamente es esa la razón principal de tanta lucha y tanta diatriba. Ninguna declaración eufemística, ningún vacío juego de palabras puede ocultar la terrible realidad que estamos tratando de transformar.

Se acabó, señores, entiéndanlo, el tiempo en que ustedes decidían quién nos representaba y quién no en el exterior. Todo ello forma parte de la situación que brillaba en el pabellón de Venecia: este es un país en reconstrucción, y ustedes, si no se transforman, si no comprenden, serán parte de los escombros.

No estamos de acuerdo, por supuesto, con la agresión a ninguna obra de arte. Tampoco ignoramos el hecho de que mucha gente del pueblo, harta de tanta traición, de tanto odio promovido desde los sectores tradicionales más poderosos, pueda cometer errores. No los vamos a condenar, se equivocan ustedes. Actuaremos en medio del rico debate que se da en el seno del movimiento popular para moderar algunos sectarismos. Pero esto no aminora en nada la lucha cultural e intelectual contra quienes han utilizado la cultura para apoyar el fascismo, el golpismo, el criminal sabotaje contra nuestra empresa petrolera. Y no se preocupen, señores, que ahora más que nunca la excelente colección de PDVSA está a buen resguardo, inclusive del secuestro de la misma que ensayó la élite petrolera antinacional y reaccionaria.

Lo mismo puede decirse del patrimonio cultural urbano. Poco a poco se ha ido perfilando el rescate de nuestras plazas, nuestros parques, nuestros edificios. Ustedes, por supuesto, no dicen nada del secuestro de la Plaza Altamira ejecutado por una camarilla de militares fascistas, que aún se mantiene en medio de una patética soledad hija del fracaso. Tampoco dijeron ni pío cuando el imperialismo destruyó importantes iconos culturales universales durante el bombardeo fariseo, mentiroso y criminal de Bagdad.

Seamos claros: gente como ustedes son aliados, quiéranlo o no, del fascismo que actúa en toda América Latina ante el notable avance del movimiento popular. El imperialismo y las oligarquías nacionales, aterradas por la poderosa presencia de los piqueteros, de los cocaleros, de los guerrilleros, de los trabajadores chilenos que están abriendo una vez más las amplias alamedas, del Frente Farabundo Martí, del sandinismo, de los zapatistas, de los Sin Tierra, de los indígenas de Ecuador, Bolivia y Perú, de la Revolución Bolivariana, enfrentan ferozmente a los pueblos. Ustedes son, en su mayoría, socios menores, tontos útiles. Digo como el Manifiesto de la Renovación de la Escuela de Letras: nos hemos escapado, ustedes no comprenden nada.



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