|
|
|
|
![]() Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela Home Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca
Buscador
|
|
Contracultura Los medios de comunicación son los culpables de todo. A esta época la llaman mediática porque todos los patos serán pagados por los medios. Si un candidato gana o pierde una elección no será por su programa, sabiduría , probidad, ni organización, será por su nariz y por el espacio que ocupa en la televisión. Si un país aplasta a otro en una guerra no será por su poder de fuego sino por el número de satélites y cadenas de noticias que controla. Si un gobierno fracasa no es por culpa de su ineficacia sino por la hostilidad de los medios, si el régimen tiene éxito no será tanto por sus obras como por su capacidad de hacer ruido y generar buena imagen. Si la carroza de una princesa se estrella contra un muro no es por impericia del conductor sino por que la persigue un papparazzo. Antes no era así, los medios y los periodistas eran vistos como buenas instituciones y personas, que actuaban de buena fe y prestaban un servicio invalorable a la comunidad. Ahora, ellos mismos tienen una «imagen», y no es tan buena. Ahora mucha gente se siente amenazada por los medios y teme a los periodistas. Los gobiernos y otros poderes culpan a la televisión de promover la violencia y el delito, de explotar la pornografía y la obscenidad, culpan a los tabloides de disfrutar del escándalo, critican a fotógrafos y reporteros por introducirse en la vida privada de los personajes públicos. Por todas partes de cocinan iniciativas políticas para controlar a los medios, para atenuar su poder. Algunos estudiosos de estos temas sostienen que la contracultura, con su poder disolvente, se ha instalado en la televisión, y que por eso , como nunca en su historia, las fuerzas de órden tratan de controlarla. La poderosa campaña mundial que se cierne contra la televisión y los medios ya no proviene sólo de los gobiernos y de la iglesia, sino de todos los estratos que han alcanzado un cierto tipo de status quo en el mundo moderno: poderes ideológicos, poderes morales , poderes culturales que se sienten amenazados. La revolución contra la moral y los valores de la civilización ya no proviene del imperio soviético, de los comunistas, de los hippies, ni de la conspiración judía o la homosexualidad, sino de los medios de comunicación . Y entre ellos, el más poderoso y amenazante de todos es la televisión. Las agendas ocultasEsta es la hipótesis que sostiene una corriente de escritores y académicos norteamericanos, de la que forma parte Douglas Rushkoff, autor de varios libros inquietantes como Media virus, The Gen X Readers y Cyberia. Media Virus es un ensayo apasionado sobre las agendas ocultas de la cultura popular en los medios de comunicación Allí sostiene que, forma de virus, los elementos de la contracultura se han colado a través de los grandes medios masivos y ponen en peligro la tranquilidad, los valores conservadores y los prejuicios tradicionales del lector, pero especialmente del espectador de televisión. Esta permeabilidad a valores contraculturales estaría facilitada por varios factores: por una parte por la proliferación de estaciones de televisión en diversas frecuencias y sistemas, UHF, VHF, cable, satélite, circuitos cerrados que han dado voz a numerosos grupos minoritarios o excluidos que nunca se habían expresado. Por otro lado considera muy importante la naturaleza de la relación entre la televisión y la generación que está tomando sus principales decisiones en materia de producción de noticias, de programas y de gerencia. El hecho de que por primera vez en la historia de la televisión las decisiones están siendo tomadas por menores de cincuenta años, gente que nació viendo televisión, gente para la cual la televisión es parte de un paisaje natural, parece marcar una diferencia fundamental en la manera de acercarse a sus temas e imágenes. La actual generación de productores tiene menos temor a las imágenes, está más abierta a desafiar ciertos patrones tradicionales. Con su presencia en la televisión se ha aceptado el uso de materiales grabados por aficionados con cámaras de televisión, se han abierto los estudios al realismo chismoso de los reality shows como Geraldo o Donahue, de reportajes crudos como «COPS» o «Hard Copy», de un largo y tortuoso juicio como el de O.J: Simson, o la transmisión mil veces reiterada de la paliza que los policías le dieron al negrito Rodney King. La revolución de MTVComo programas con agendas subversivas disfrazadas tras formatos de productos para niños coloca varias producciones sofisticadas como Los Simpsons o Liquid Television que ofrece una visión sicodélica de la vida, como el Show de Ren y Stimpy que comenta, como otros, el estilo de vida de los gay, o el programa de los Pee-Wee´s que en uno de sus episodios mostró a uno de los personajes, Herman, masturbándose en un cine. Estos son virus y actúan como virus, sostiene Rushkoff, haciendo una analogía muy ingeniosa y detallada con la biología. Sus ejemplos son abundantes, con peso estadístico y bien documentado. En uno de los capítulos se detiene largamente en el fenómeno de los videoclips, los videomusic que se trasmiten por MTV. A principio eran simples piezas publicitarias, pero hoy han influido e incluso cambiado los sistemas de programación sin tiempo no schedul, han modificado las formas de filmar y montar, en el cine y en la publicidad. El video music ha producido un cambio profundo en la industria del disco pero también en los sistemas narrativos de la canción popular. El set de imágenes simbólicas ya no ilustran el relato de la canción, sino que la complementan con vida propia. El acceso de los aficionados a la televisión, el discurso de los jóvenes, de los excluidos, la libertad y la intensa competencia constituyen el caldo de cultivo de formas de contracultura que amenazan el status, por eso las campañas contra la televisión, contra los periodistas, contra los medios, se han puesto tan serias.
|
|||||||||||||||||||||||||
|
||
|
Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas. |
|
|