|
|
|
|
![]() Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela Home Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca
Buscador
|
|
Presbicia 28 de noviembre de 2000 Según sus hermanas, lo que mas le interesa a Corina en la vida es el matrimonio. Tanto, que ya lleva tres. No le gusta andar por ahí sola, en plan de soltera. Le gusta estar empatada, viviendo con alguien y preferiblemente casada. Para explicar sus preferencias, ella y sus hermanas, Claudia y Carolina, suelen contar decenas de anécdotas, pero la del Concorde es una de sus preferidas. En su último y único viaje en el Concorde, de Paris a Nueva York, le tocó al lado un árabe enamorado que la atacó todo el trayecto. Un tipo apuesto que hablaba inglés fluente y un poco de español. Si quiere puede llamarme Ibn Batuta, como mi antepasado. Es fácil en español le dijo el árabe mientras elevaba la copa de champaña. ¿Pero su verdadero nombre cuál es? preguntó ella con coquetería mientras ocultaba disimuladamente su anillo de compromiso. Soy Abd el Kerim. Nací en las riberas del Lago Chad, pero vivo en Trípoli. Estudié en Estados Unidos y tengo negocios en las ciudades del Mediterráneo le explicó él con los ojos fijos en la minifalda. Corina, seducida por el turbante y los modales europeos del aceitunado, le contó su parte: Voy a Nueva York invitada por la empresa de comunicaciones Classeur Argileux para la que trabajo en Caracas. Visitaré a mi hermana Claudia que estudia en NYU. Mi otra hermana, Carolina, también está allá, nos reuniremos las tres Nunca he visitado un país árabe Una amiga mía estaba casada con un agregado de negocios en El Cairo Me encantan los poemas de Omar Kayamm Embriagados y con las manos trenzadas llegaron a Manhattan en una limousina blanca. Ella se quedó cerca de Washington Square, en el apartamento de Claudia y él siguió al Four Seasons Hotel por la 57, entre Madison y Park Avenue. En la calle, el frío era descomunal. La invitaciónEntre risas y picardías, las tres hermanas Domínguez se emperifollaron con medias oscuras, faldas corticas, plataformas, y gruesos atuendos invernales. Sumaron a una chica libanesa que comparte el apartamento con Claudia. A ésta última tuvieron que rogarle un poco porque tiene la teoría de que las reuniones de su hermana son muy fastidiosas, y que los árabes son unos tipos pesados. En realidad tiene miles de teorías sobre todo. Corina y sus chaperonas llegaron a las nueve al lujosísimo hotel de color de miel y se dirigieron a la suite de Abd el Kerim, siervo de dios. Corina sacó la tarjetica en la que había anotado el número de la habitación y leyó. Suite 34-C. Se acicalaron, rieron y tocaron el timbre. La puerta se abrió de golpe y frente a ellas se apostó un hombre con turbante y smoking que sostenía una copa de champaña del mismo color amarillo que llevaba en los ojos. Las detalló de arriba abajo, lentamente, una por una, sin decir palabra. Inhaló profundamente el aire frío del pasillo, mientras una gota de humedad le brotó en los labios. Un poco turbada Corina preguntó: Hola. Do you remember me ? Of course titubeó el árabe. Yo creo que este muchacho no remember you Corina dijo Claudia fastidiada.. Ud. es inolvidable, dijo el árabe en inglés y las invitó a pasar mientras unas cuantas sombras corrían por el apartamento. Las chicas entraron con recelo, se sentaron, aceptaron las copas que les sirvió un mesonero, revisaron unas revistas e intentaron una conversación bajo la mirada lúbrica del anfitrión. Dont you remember the Concorde..?. I was there, and you intento explicar Corina con mucha gesticulación I dont remember the Concorde. But I remember you, I guess interrumpió el árabe, en el momento en que se abrió de golpe una puerta que conduce a otra estancia de la suite y apareció otro hombre con turbante y sin camisa. A su lado, y desde las sombras aparecieron dos muchachas rubias completamente desnudas La estudiante libanesa pegó un chillido y corrió hacia la puerta. Claudia y Carolina recogieron los abrigos y la siguieron como almas que lleva el diablo. Una de las chicas desnudas, tipo Playboy, atajó a Corina y le preguntó en inglés: ¿Te conozco? No. No lo creo..!!. Chao. Las cuatro muchachas no esperaron el ascensor y se lanzaron por las escaleras. Diez pisos más abajo, exhaustas, comenzaron a reir y no pararon hasta zambullirse en el vaho congelado de la calle 57. Caminaron, como bailando, hasta el Hotel Plaza y se sentaron a reír, pidieron ostras y Champaña Cristal. Corina se colocó su alianza, fue a un teléfono público y llamó al novio en Caracas: ¿Quieres casarte conmigo? En la suite 39-C del Four Seasons, Abd el Kerim, alias Ibn Batuta, esperaba en soledad a una chica de Caracas que conoció en el Concorde.
|
|||||||||||||||||||||||||
|
||
|
Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas. |
|
|