Caracas, Domingo, 20 de abril de 2014

Sección: Bitblioteca

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La cebolla cuadrada: un modelo conceptual para el análisis del mercado potencial de los servicios telemáticos

Caracas, enero de 1992

Índice

Introducción
Modelo conceptual
Estrategias de desarrollo
Variables
Consideraciones finales
Referencias

Introducción

No han sido pocos los pensadores y realizadores que han protagonizado fascinantes aventuras ante la tentación de los «cantos de sirena» de una determinada ideología o tecnología. Pero, ¿hay acaso algo más tentador para un espíritu inquieto que una sirena, aunque su canto (o encanto) sea «telemático»?

La humanidad aspira y merece un continuo mejoramiento de la calidad de vida de sus integrantes, tanto como individuos como colectivos inmersos en el ambiente. En esta lucha perenne cada parcela conquistada debe preservarla, optimizarla, disfrutarla y compartirla no solo con sus contemporáneos sino con las generaciones venideras[1]. El grado de desarrollo alcanzado por la humanidad está en deuda, entre otros factores, con el aporte recibido por parte del sector de educación superior. Con todas las insatisfacciones sobre los alcances logrados como resultado de los esfuerzos concentrados sobre la educación superior es innegable el significativo incremento de este sector, a juzgar por indicadores de «mayor» tales como cobertura y equidad. Últimamente, las inquietudes se han volcado sobre la optimización de indicadores de «mejor» tales como calidad, eficiencia y pertinencia. Para esto último, está planteado el desarrollo de iniciativas que ya han probado ser exitosas, o dicho en otras palabras: más de lo mismo; complementado con la incorporación de nuevas modalidades y tecnologías de educación, las cuales incluyen aquellas relacionadas con la información y con la comunicación. Aparecen en este punto dos universos, dos quehaceres que tienen grandes expectativas de simbiosis: se trata por una parte de las redes organizacionales que entrelazan centros del sector académico y científico, tipo REDESLAC [2], y por otra la aplicación de las redes telemáticas a la optimización del funcionamiento de dichos centros, tipo el modelo BITNET [3] o la propuesta REDALC [4]. Esa simbiosis acarrea todo un cúmulo de complejidades que van desde lo actitudinal (individual) hasta lo político (global). En todo caso, un aspecto de primer orden en todo análisis no superficial del tema de las redes telemáticas lo constituye todo lo que se refiere al usuario como actor de primer orden en el proceso. En nuestra contribución al ideario sobre este tópico procederemos a enunciar los servicios telemáticos que representan la oferta y caracterizar los distintos grupos de usuarios potenciales quienes representan la demanda. Con esto pretendemos aportar algunas ideas acerca del desarrollo del mercado telemático y su falta de armonía, expresado en grupos de diseñadores de redes con premisas idealistas, usuarios de avanzada que han sucumbido al canto de las sirenas telemáticas, así como aquellos tantos que ni siquiera se han atrevido a emprender tan fascinante aventura.

Modelo conceptual

En general las redes académicas que nos ocupan ofrecen los siguientes servicios telemáticos [5]:

A.- Intercambio de Mensajería

1.- En forma interactiva:

     a.- En una relación de 1:1

Se le conoce como «conversación telemática» o simplemente «mensaje interactivo». Obviamente requiere que ambos interlocutores se encuentren conectados a la red en tiempo real. El que inicia el proceso envía un comando (TELL, TALK, CHAT, etc.) que le hace saber al otro que se desea entablar una conversación telemática. El otro ve aparecer la invitación por su pantalla y tiene la opción de aceptarla o no. En caso de que desee proceder a conversar, envía un comando y lo usual es que la pantalla de ambos se divida en dos «ventanas». Cuando el uno comienza a teclear su mensaje, el otro lo ve aparecer en su pantalla simultáneamente, turnándose hasta agotar el intercambio.

     b.- En una relación 1:n

Se le llama «teleconferencia por computador» [6]. Se suele publicitar la fecha, la hora y el tópico objeto de la sesión. Los participantes se suscriben con antelación mediante comandos dirigidos a un dispositivo de control. Llegado el momento, el moderador envía la agenda al dispositivo y este envía copia a todos y cada uno de los participantes, en tiempo real. Le cede el turno al siguiente expositor, quien redacta su contribución a la discusión y la envía a los participantes, siempre a través del dispositivo de control. No es extraño que más de 250 participantes se beneficien de esta modalidad en un momento dado. Por otra parte, se suele registrar toda la sesión, almacenándola en un archivo disponible a los usuarios de la red, con lo cual puede ser consultado por algún interesado que no hubiese podido estar conectado al sistema en la hora fijada.

2.- En forma diferida

     a.- En una relación 1:1

Se le denomina «correo electrónico» [7] ó en forma abreviada «correo-e» o «e-mail». El remitente se vale de un programa de edición de texto para redactar el mensaje a enviar. Este suele estar limitado a los primeros 128 caracteres del llamado American Standard Code for Information Interchange, Código ASCII. Lamentablemente este conjunto no incluye los acentos, la eñe mayúscula (Ñ) o minúscula (ñ), los signos de «abre interrogación» (¿) ni «abre admiración» (¡), así como tampoco la diéresis (¨). Tampoco incluye aquellos caracteres de control que le modifican los atributos de video a determinados textos, tales como el subrayado, resaltado o la inversión de la figura y el fondo. Una vez construido el mensaje, se envía al destinatario mediante la especificación de su «dirección electrónica», la cual suele incluir el Código del Usuario y el Código de Nodo al cual está vinculado dicho usuario. Si la información es suficiente, la red va «enrutando» el mensaje a través de los nodos intermedios hasta llegar a su destino. El destinatario no requiere estar conectado al sistema, en su espera. Al establecer su próxima conexión, el sistema le informará que hay un mensaje en su «buzón de correo electrónico» esperando ser procesado. Con frecuencia esta modalidad de servicio ofrece facilidades tales como: acuso de recibo automático, «copias al carbón», «copias ciegas», definición de «alias» para interlocutores asiduos, definición de grupos de destinatarios para «circulares electrónicas», redireccionamiento del mensaje recibido o respuesta inmediata del mensaje en proceso, etc.

     b.- En una relación 1:n

Se le conoce como «revista electrónica». Se trata de la redacción por parte de un usuario: el editor de la revista, de un documento con una estructura más o menos constante. Con una determinada periodicidad cada nuevo número se lo envía a través de la red a sus suscriptores, quienes lo procesan como un mensaje más de su correo electrónico.

     c.- En una relación de n:m

Se le conoce como «grupo de interés», «lista» o «conferencia». Una vez alcanzada una masa crítica de usuarios activos de los servicios de correo electrónico, quienes comparten intereses comunes, la tecnología ofrece un mecanismo controlador [8], usualmente un programa de computación, capaz de reconocer un conjunto limitado de comandos. El usuario puede así solicitar un listado de los «grupos de interés» vigentes, solicitar su afiliación a alguno en particular, pedir una lista de los afiliados, consultar ciertas estadísticas de utilización del servicio, consultar los archivos que almacenan los mensajes pretéritos de la discusión en cuestión, manifestar su voluntad de suspender su afiliación. Es de notar que estas transacciones no requieren de mayores explicaciones o justificaciones ante humano alguno, ya que se trata de comandos enviados a una máquina. Una sola red académica telemática puede tener más de 1.000 de estos «grupos de interés», y más de 5.000 afiliados pueden seguir pasiva o activamente a una sola de estas tertulias telemáticas durante meses.

B. Transferencia de archivos

A diferencia del correo electrónico que suele restringirse a verdaderas «esquelas», este servicio satisface los requerimientos de transferencia de mayores volúmenes de información [9]. El contenido de dichos archivos no se limita a textos, ya que bien puede tratarse de datos numéricos, gráficos, programas de computación de tipo ejecutables, etc.

C. Acceso a bases de datos

De gran utilidad son los llamados «directorios», los cuales aportan información sobre usuarios, nodos, recursos, organizaciones, proyectos, cursos, eventos, etc. [10].

Asimismo es de extraordinaria utilidad el acceso a bases de datos de carácter bibliográfico, aunque con frecuencia se limitan a sistemas meramente referenciales, con información sobre la ubicación de la fuente primaria del documento ansiado pero no de su contenido.

D. Acceso Remoto

Se le conoce como «sesiones interactivas remotas» o «remote logon». Se trata de la facilidad de establecer una sesión con un sistema, otro que el nodo al cual el usuario está vinculado primariamente. Esta modalidad de servicio tiene gran atractivo para usuarios que requieren gran poder de cómputo (físicos, matemáticos, astrónomos, químicos, etc.) y a quienes les ha sido concedido el necesario derecho de acceso a algún «supercomputador».

Si tomamos como universo de discurso a todo el conjunto de personas que potencialmente podrían utilizar los servicios que ofrecen las redes telemáticas, podemos subdividirlos en subconjuntos más o menos diferenciados. Este ejercicio no es una mera licencia a la creatividad, sino que previsiblemente aporta un marco conceptual de extraordinaria utilidad para la identificación de áreas problemáticas a nivel de los distintos grupos de usuarios potenciales y, en ultima instancia, para la selección de posibles soluciones.

Cebolla cuadrada (figura 1)

          ....|..|..|..|..|..|..|no aplica| diversificación
          I   |  |  |  |  |  |  +---------+
Oferta    I   |  |  |  |  |  |no enterados| divulgación
          I   |  |  |  |  |  +------------+
          I   |  |  |  |  | no interesados| modelos operativos
        ..I...|..|..|..|..+---------------+
Demanda I I   |  |  |  |     no facultados| políticas/eficiencia
sentida I I   |  |  |  +------------------+
        I I   |  |  |        no entrenados| entrenam./innovación
      ..I.I...|..|..+---------------------+
      I I I   |  |           no disuadidos| participac./migración
Uso   I I I   |  +------------------------+
efect.I I I   |       usuarios satisfechos| valoriza. del recurso
      I.I.I...+---------------------------+ 

Nos proponemos pasar a considerar cada uno de los subconjuntos representados en la Figura 1. Es de mencionar que, como parte de las actividades del estudio de factibilidad del Proyecto REDALC, en varias oportunidades [11,12,13] el autor ha mostrado dicha figura a amigos entendidos en la materia para su validación y enriquecimiento, y ellos han comenzado a referirse a esta representación como «la cebolla cuadrada». De ahí que, dando por descontado la amistad y entendimiento del lector y con el mismo ánimo de suscitar su crítica, pasemos a analizar la cebolla cuadrada:

1. Subconjunto «no aplica»: Incluye a todas aquellas personas para quienes las redes telemáticas no tienen nada evidente que ofrecerles. Se trata de un efecto derivado de la desproporción entre las expectativas de servicios de toda índole requeridos por la humanidad y la gama de servicios telemáticos disponibles en forma costo-efectiva en un momento dado, los cuales si bien es cierto que pueden ser extremadamente útiles, son obviamente limitados.

2. Subconjunto «no enterados»: Son todas aquellas personas quienes no han recibido ningún tipo de exposición al tema de las redes telemáticas, y por ende están al margen de sus beneficios. Desde cierto punto de vista a esta gente podríamos considerarlas como unos «marginados pasivos» de los servicios telemáticos. No podemos sino teorizar acerca de su actitud previsible ya que sencillamente desconocen el tema.

3. Subconjunto «no interesados»: Se trata de aquellas personas que, habiendo tenido alguna referencia sobre las bondades de los servicios telemáticos, los perciben como algo ajeno a la naturaleza de su quehacer. No vislumbran que exista alguna aplicación práctica de la tecnología de las redes académicas telemáticas que justifique la inversión de esfuerzo, tiempo y dinero para optimizar su desempeño basándose en esa herramienta. Otros incluso reaccionan negativamente por razones nacionalistas, frente a la limitación [14] de no poder utilizar determinados caracteres gramaticales propios de su lengua madre, en la redacción de sus mensajes. En el mismo orden de ideas, este grupo puede considerarse «automarginado» por convicción.

4. Subconjunto «no facultados»: En este grupo estarían todas aquellas personas que habiendo reconocido la pertinencia de los servicios telemáticos, no han logrado vencer todo un conjunto de barreras de carácter socioeconómico [15]. Se encuentran en este subconjunto aquellos que no tienen un dominio mínimo de los idiomas utilizados por quienes serían sus contrapartes telemáticas. Muchos otros están afectados por factores económicos, tanto para costear la instalación de la infraestructura básica, como para sufragar los gastos operativos de telecomunicaciones. Otros, afortunadamente los menos, están privados de determinados servicios por razones políticas. Todos estos son casos de usuarios potenciales quienes son verdaderos «marginados activos», como resultante del estado actual imperfecto de los sistemas que operan estas redes.

5. Subconjunto «no entrenados»: El nivel de complejidad de muchas interfaces exige un grado de entrenamiento técnico de tal envergadura, que innumerables usuarios potenciales visiblemente no poseen. Lamentablemente buena parte de dichos usuarios potenciales carecen de la motivación o de medios suficientes para adquirir la destreza requerida. Es común la observación de que por una parte se desarrollan cada vez más aplicaciones informáticas para configurar el equipo, establecer la conexión, gestionar la información requerida y disponer de ella una vez remitida o capturada, pero por otra parte vemos la impronta del experto informático o telemático, quien incorpora un mayor número y nivel de opciones que ofrecen los sistemas, pero quien con miopía desestima las limitaciones de los integrantes de la legión de los denominados «analfabetas informáticos» [16].

6. Subconjunto «no disuadidos»: Estos han logrado salvar todas las barreras anteriores aunque su satisfacción plena se ve minimizada por tipo de oferta tecnológica a optar en general o por las condiciones del sistema local disponible. Dentro de este subconjunto nos encontramos también los «no disuadibles». Los integrantes de este grupo nos aferramos a la tecnología y adelantamos campañas de reclutamiento de otros usuarios probablemente como una expresión de la intensa percepción del enorme potencial de la herramienta, reforzado por circunstancias favorables del entorno que nos han permitido subsanar obstáculos, aunado sin duda alguna a determinados rasgos de personalidad. Podíamos alegar la motivación más o menos consciente de evitar perder la «cabeza de playa» conquistada. Este suele ser el grupo de presión, ya que por definición reconoce la pertinencia de la herramienta para con su propio desempeño, hasta el punto de hacer sacrificios económicos o personales orientados al desarrollo de destrezas específicas. Sin embargo es importante señalar que para aquellos usuarios (la mayoría) referidos comúnmente como usuarios «no computistas» el estado del arte aun deja mucho que desear.

7. Subconjunto «usuarios satisfechos»: Este es un grupo más conceptual que real. Para los que nos dedicamos al desarrollo de redes telemáticas se trata de una especie de estado nirvánico o de elevación del espíritu, al cual tendemos pero estamos íntimamente persuadidos de que se alcanza solo transitoriamente. La siempre creciente complejidad que acarrea la igualmente creciente oferta de potencialidades tecnológicas está dada por factores no solo cualitativos sino incluso cuantitativos. A veces vemos sistemas cada vez más versátiles cuyo problema estriba justamente en esa multitud de opciones difíciles de asimilar. De ahí el continuo desequilibrio de los niveles de dominio alcanzados por el usuario para un momento dado. Se nos ocurre la analogía siguiente: tratar de mantenerse cómodamente «caminando» sobre una banda rodante (treadmill) en movimiento. Para un niño, aprender a dar sus primeros pasos en una de dichas bandas rodantes sin ser imposible es ciertamente una empresa harto susceptible de estar llena de tropiezos. Para otros muchos sus intentos con la banda constituirán un entretenimiento inicial para luego tornarse en una necesidad ineludible de mantener el paso so pena de rezagarse y verse al margen del incansable ímpetu del dispositivo de marras. Otros en el mejor de los casos logran mantenerse a la par. Finalmente no veo por qué no considerar que existan unos pocos que logren «adelantarse» (y solo por momentos) para tener una posición más cómoda en su afán de adaptación. En el mundo de las redes telemáticas, al igual que en muchos otros, la evolución continua impone un gran reto a la capacidad de adaptación de los usuarios, de ahí que, volviendo a nuestra «Cebolla Cuadrada», con altísima probabilidad los miembros de esta capa descienden a la inmediata anterior poco después de haber disfrutado el logro de la cima.

Estamos convencidos de que la fuerza motora del proceso evolutivo de las redes telemáticas reside en el subconjunto de los «no disuadibles».

Estrategias de desarrollo

La estratificación del modelo de la «cebolla cuadrada» brinda una oportunidad de analizar diferencialmente los distintos subconjuntos de usuarios potenciales, siendo evidente que los motivos que determinan la utilización o no de los servicios telemáticos son múltiples. No es pues de sorprender que las estrategias tendentes al desarrollo cabal de la herramienta sean igualmente variadas [17].

Seguidamente pasamos a hacer algunas consideraciones sobre las estrategias de desarrollo de redes telemáticas, adecuadas a los distintos subconjuntos de usuarios potenciales o actuales arriba descritos:

1. Subconjunto «no aplica»: La existencia de este subconjunto no solo es inevitable sino deseable. Intuitivamente luce desaconsejable que toda la humanidad desarrolle la adicción que produce con frecuencia el uso de estas redes. En todo caso, la lógica sugiere minimizar cuantitativamente a este grupo mediante la incorporación de nuevas áreas al desarrollo de las comunidades educativas, aunado a la diversificación de la oferta de servicios telemáticos, bien sea que estos no estén disponibles o incluso que aun no hayan sido previstos (estimulando la demanda).

2. Subconjunto «no enterados»: Este grupo, muy numeroso por cierto, luce altamente prometedor en términos de afluencia de nuevos usuarios una vez informados acerca de la disponibilidad de servicios telemáticos. De hecho la magnitud de esa afluencia previsible es motivo de preocupación de los telemáticos, dado el impacto que tendría sobre el tráfico de información por los canales de telecomunicación existentes. Para otros el impacto más importante se verá en los requerimientos de soporte técnico y administrativo. Finalmente para otros esa masa de usuarios acarrearía un interesante giro en el financiamiento de la operación de las redes, al distribuir el costo entre un mayor número de usuarios efectivos. La estrategia en este caso se centra en la divulgación continua de los hechos concretos: infraestructura y servicios disponibles, no sin antes hacer las debidas previsiones de carácter técnico y administrativo para albergar y dar soporte a la avalancha de usuarios que seguramente se incorporarán.

3. Subconjunto «no interesados»: La premisa para que un determinado usuario potencial se enmarque dentro de este subconjunto es que los servicios telemáticos disponibles le sean pertinentes para optimizar su desempeño, pero que dicho usuario no los perciba así. De lo contrario, pertenecería al subconjunto «No aplica». La estrategia de desarrollo propuesta es la difusión de los resultados obtenidos a partir de la puesta en funcionamiento de modelos operativos dignos de emular[18]. A diferencia del caso anterior, el medio más adecuado para implementar esta actividad es la misma red telemática. Se requiere de agentes facilitadores para que los escépticos comprueben cómo la herramienta ha sido utilizada en contextos similares con beneficios evidentes. Los ejemplos típicos son el correo electrónico estructurado, tipo grupos de interés y revistas electrónicas, las teleconferencias y el acceso a bases de datos preferiblemente en forma interactiva. El apoyo de la cooperación internacional para el fortalecimiento y difusión de modelos exitosos o para la creación de modelos innovados es de inapreciable valor. Dado que el marginamiento de este grupo es producto de una convicción, es de preverse algún grado de resistencia por parte de los usuarios potenciales a reclutar.

4. Subconjunto «no facultados»: A diferencia del anterior, los integrantes de este subconjunto no requieren cambios actitudinales. Solo requieren que se les disminuyan los obstáculos. Con relación al idioma, cada vez habrá más intercambios telemáticos utilizando un mismo idioma. Así, por ejemplo, la creciente incorporación de latinoamericanos hispanoparlantes hará cada vez más factible que el mensaje de correo electrónico, o la revista electrónica o incluso la base de datos contenga información en castellano. Por otra parte, el carácter políglota de este tipo de actividad hace particularmente tolerantes a los interlocutores humanos, cosa que aunada a la naturaleza misma de la interacción minimiza el temor usual de una persona a intentar comunicarse en un idioma que no domina bien. Particular potencial ofrecen los sistemas de traducción automática de idiomas[19] para minimizar la barrera del lenguaje. Hoy en día es factible consultar a una base de datos cuyos registros estén mayoritariamente en inglés, y recibir la respuesta vía correo electrónico [20], no sin antes haber sido automáticamente traducida «mayoritariamente» al castellano. Seguidamente se presenta una lista de los distintos aspectos donde pueden manifestarse las barreras económicas:

a. Equipo local del usuario: Estación de trabajo, microcomputador o terminal, módem, etc. No suele ser el problema.

b. Software de comunicaciones: interfaz, gestión de conexión, gestión de archivos, etc. Existen programas de dominio publico [21], de ahí que tampoco suele ser problemático desde el punto de vista económico.

c. Canal de telecomunicaciones entre el usuario y el nodo: red local Ethernet, fibra óptica, línea dedicada convencional, línea conmutada, radio-módem, etc. Aquí sí identificamos un verdadero cuello de botella. En general las redes locales están más rezagadas que las redes nacionales. El estado funcional de la infraestructura telefónica conmutada suele ser de baja calidad en Latinoamérica y El Caribe. Los costos suelen ser prohibitivos para investigadores en sus ambientes de trabajo a nivel de las instituciones públicas de la región. Es de hacer notar que ante la tendencia a la privatización de las empresas telefónicas, hay ejemplos concretos de excelente trato al sector de Ciencia y Tecnología desde el punto de vista tarifario [22].

d. Canal de telecomunicaciones intrared e interredes nacional: red de paquetes (X.25), plataforma TCP/IP pura, etc. Este punto comparte los comentarios recién enunciados [23].

e. Canal de telecomunicaciones interredes internacional: enlace satelital, cable submarino, microondas, radio-paquetes, etc. Este es sin lugar a dudas el segmento más costoso y el que mantiene a raya a muchos usuarios potenciales. Aquí se propone la racionalización de la topología de las redes tanto a nivel nacional como regional, apelando a la cooperación internacional para el establecimiento de «columnas dorsales» transregionales basadas en satélites. A nivel nacional se requiere de contrapartes que complementen el financiamiento de la instalación inicial de la infraestructura básica [24,25].

f. Sistemas de información accedidos: Típicamente se trata de bancos de datos o sistemas multiservicios comerciales. En este caso estaría planteado su uso racional. Afortunadamente las bases de datos almacenados en medios masivos tipo CD-ROM han venido a resolver una buena parte del problema de las consultas bibliográficas, reservando la consulta en línea para los registros más recientes, para otros dominios y para gestionar los documentos primarios. Complementariamente el desarrollo de bases de datos sin vocación comercial ayudaría a minimizar las tarifas. Una estrategia prometedora es el desarrollo de eficientes sistemas innovados de acceso a bases de datos vía correo electrónico, tipo BITNIS, sacrificando el carácter interactivo de la consulta pero con significativos ahorros de dinero. Ni que decir que la estrategia más prometedora es la complementaridad de las redes organizacionales tipo redes de bibliotecas apoyadas por las redes de transporte [26,27].

g. Entes de gestión de redes: entidades preferiblemente asociativas con participación pluralista de los actores [28,29,30]. Suele acarrear una cuota de afiliación por parte del nodo, la cual se trasmite o no a los usuarios. Sin lugar a dudas que no es justo ni práctico el instalar redes telemáticas con el dinero de los usuarios académicos. La idea es que el nodo absorba sus costos de instalación y posteriormente se podría involucrar a los usuarios para ayudar a financiar la operación.

h. Grupos de usuarios: Suelen agruparse alrededor de un área geográfica en particular o de un determinado sistema de hardware o software. Lo usual es que esto acarree una cuota de afiliación. Sin embargo, dado que se trata de algo enteramente voluntario no debería representar ser de cierta escala. Los costos estarían en relación con actividades de entrenamiento y sociales.

En cuanto a los marginados por razones políticas, afortunadamente cada vez menos, no solo como resultante de los procesos internacionales de apertura, sino que tecnológicamente es cada vez más difícil impedirle al usuario final el acceso a sistemas remotos al no depender necesariamente de una infraestructura nacional publica y centralizada.

5. Subconjunto «no entrenados»: La estrategia aquí es una combinación de desarrollo de interfaces orientadas al usuario «no informático» tomando en cuenta la participación de este último en la definición de los requerimientos. Asimismo, se propone un agresivo plan de entrenamiento dirigido a grandes masas de población. El hecho que el sector académico es solo una parte de dicha masa no modifica la necesidad del plan mencionado: cambian las especificidades, los contenidos, pero bien puede mantenerse la interfaz local, la gama de servicios disponibles e incluso la interfaz remota de acceso a bases de datos. Un buen ejemplo de la aplicación de esta estrategia lo observamos dentro del Proyecto REDALC, que contempla el desarrollo de una interfaz: MULBRI, para el usuario final. A tal efecto y como resultado de consultas a usuarios [31] de distintos niveles de entrenamiento ha surgido la siguiente lista de facilidades consideradas como «deseables» a ser ofrecidas por dicha interfaz:

A. Aspectos generales: soporte a la interacción con todos los tipos de servicios telemáticos; tutorial; documentación de ayuda, en línea, sensible al contexto; adecuación de opciones en los menús y ayudas de acuerdo al nivel de experticia seleccionado por el usuario; despliegues de pantalla basados en la metáfora de ventanas; soporte de color; soporte de «ratón» (mouse); definición de secuencia de comandos (»learn» macros); soporte multilingüe (español, francés, portugués); manejo de la máxima memoria disponible; facilidad de chequeo ortográfico (diccionarios latinos); implementación bajo distintas plataformas, manteniendo constante la faz frente al usuario (VM/CMS, UUCP, TCP/IP, etc.); opción de iniciar procesos a determinada fecha y hora predefinida; mensajes de error descriptivos; estudio lingüístico de términos utilizados. Se menciona para el caso de la versión en español el evitar el termino interface por ser un anglicismo e interfase por ser un barbarismo. Lo correcto es interfaz (singular) e interfaces (plural) [32]; selección de opciones mediante posicionamiento del cursor.

B. Soporte a la función mensajería: editor de texto propio como opción por defecto. Selección por el usuario del editor de texto de su preferencia; soporte de procesamiento de texto con formato; soporte a la utilización de caracteres latinos; facilidad de importación de mensajes recibidos por otros sistemas; definición de «alias»; definición de grupos de destinatarios; opción de consulta sobre la capacidad de almacenamiento remanente en determinada unidad de disco; recuperación de mensajes recibidos bajo un esquema relacional (por fecha, por usuario, por palabra clave, etc.), incluyendo operadores booleanos; facilidades de vinculación lógica entre mensajes, previa categorización a establecer por REDALC (noción de «conversación»); control de estatus de mensajes recibidos (leídos, contestados, por contestar, archivados, etc.); almacenamiento en forma compactada; facilidad de cifrado (criptografiado) de documentos; registro automático de encabezamiento de mensajes enviados, previo a su almacenamiento; opción de envío de «copias al carbón»; opción de envío de «copia ciega»; opción de «acuso de recibo» automático; opción de «firma electrónica», incluyendo otra «alterna»; opción de «escape al shell» del sistema de operación; opción de «reenvío» de mensaje, con o sin texto adicional, y con o sin identificación del remitente que hace el reenvío; opción de «reenvío automático».

C. Soporte a la función de transferencia de archivos: transferencia de archivos de texto con o sin formato; transferencia de archivos de datos; transferencia de archivos ejecutables; transmisión de archivos previa compactación, con facilidad de descompactación en el sistema remoto; facilidad de importación de archivos con formatos de amplia difusión (ASCII, LOTUS, dBase, FW, etc.); facilidad de exportación de archivos con formatos de amplia difusión al formato ASCII; opción de selección del programa que procesará la data.

D. Aplicaciones: soporte a la función de interacción con bases de datos «normalizadas» para REDALC, tales como directorios de usuarios, proyectos, centros académicos, cursos, etc.)

E. Comunicación: facilidad de conexión «automática», previa definición de parámetros; facilidad de conexión manual; facilidad de comunicación en «background»; implementación bajo red local LAN, (Novell); manejo de contingencias previsibles (reconexión automática, etc.); detección de cambios de la configuración por «virus» (COMMAND.COM, CONFIG.SYS, Fat Tables); opción de conexión a distintas redes.

F. Administración: instalación automática; configuración a través de opciones; valores preestablecidos por defecto; opción de selección de criterio de ordenamiento de listas; opción de definición del carácter (prefijo) de texto reenviado; opción de lectura selectiva de encabezamiento; indicadores estadísticos básicos de mensajería procesada (por usuario, fecha, país, volumen, nodo, red, etc.); soporte técnico vía REDALC (conferencia, consultante).

6. Subconjunto «no disuadidos»: A partir de este estrato están los usuarios efectivos de los servicios telemáticos. En este grupo están los no satisfechos pero quienes utilizan la herramienta regularmente. La estrategia de desarrollo es lograr la participación de los más capaces en la perfectibilidad del sistema. En algunos casos se trata de incorporar determinadas sugerencias. En otros conviene apelar a la cooperación internacional para darle un mayor respaldo a los pedimentos si de lo que se trata es de modificar determinadas políticas para equipararlas con éxitos obtenidos en otras latitudes. En otros casos más extremos, se plantea el diseño de verdaderos planes de migración a otros ambientes de redes, los cuales afortunadamente vemos aparecer como respuestas alternativas. Las áreas criticas y por ende con frecuencia objeto de insatisfacción son:

la interfaz a nivel local; la disponibilidad efectiva de red local intrainstitucional; la disponibilidad de enlaces dedicados; la calidad de la conexión entre la institución que alberga al usuario y la red nacional, en términos de bajas velocidades, ruido impulsivo y ruido de cuantización propios de la red conmutada; interferencias originadas a nivel intracentrales electromecánicas de la red telefónica; costo de enlaces internacionales interredes; ancho de banda disponible de enlaces internacionales interredes; tiempo medio interfallas de comunicación intra y transnacionales; gama de servicios telemáticos ofrecidos. En particular se menciona la disponibilidad de la facilidad de «sesiones interactivas remotas» o «remote logon»; soporte técnico adecuado a los distintos niveles de usuarios; disponibilidad de sistemas de información actualizada sobre los recursos de la red (usuarios, nodos, documentos, etc.); esquemas de direccionamiento de mensajes interredes; idiomas prevalentes foráneos a la región; bases de datos con vocación no comercial poco pertinentes.

7. Subconjunto «usuarios satisfechos»: Este grupo es susceptible de ser sensibilizado en términos de valorar el recurso informacional. Este aspecto es particularmente importante pero difícil de trasmitir a las capas internas de la cebolla cuadrada, ya que obedece a una actitud culturalmente arraigada. Pocas personas estarían dispuestas a aportar dinero para medios de comunicación informal, sobre todo si esto es parte de su actividad cotidiana dentro de centros académicos del sector publico. El caso es que la infraestructura técnica y organizacional requerida es muy costosa, lo suficiente como para requerir de la cooperación internacional para su instalación y de aportes de las contrapartes nacionales para financiar la operación de la red. El usuario de países que tradicionalmente han carecido de adecuados sistemas de información ha desarrollado una actitud alterna mediante la cual el proceso de toma de decisiones se basa en subjetividades y elementos circunstanciales, no basados en datos, bien sea porque estos no existen o porque no se les tiene confianza por su falta de vigencia, relevancia o pertinencia. De ahí que nada luce más propicio que un usuario satisfecho para inducir esta difícil modificación de conducta.

El riesgo de un usuario satisfecho es que persista indefinidamente satisfecho, con lo cual se estancaría la evolución de la red ¡y estaríamos en presencia de otra víctima del Canto de las Sirenas Telemáticas..!

Variables

Habiendo identificado los servicios telemáticos y los subconjuntos de usuarios potenciales, podemos hacer algunas consideraciones acerca de determinadas variables vinculadas con la oferta y la demanda del mercado de servicios que nos ocupa.

Manteniendo como referencia continua a la Figura 1, podemos ver que el uso efectivo que se da a estos servicios es producto de la interacción más o menos regular de usuarios. Para el completo desarrollo de la red debe optimizarse el uso efectivo incrementando el valor de esta variable hasta nivelarla con la oferta. Se presupone que existe una verdadera capacidad instalada ociosa. Esto lo hemos visto expresado en una gran desproporción entre el número de usuarios formales (inscritos en los registros) y el número de usuarios efectivos (aquellos que regularmente hacen uso de los servicios telemáticos). Para incrementar esta variable se requiere solventar las barreras que mantienen marginados a los «no entrenados», «no facultados», «no interesados» y a los «no enterados».

Obviamente, la oferta de servicios telemáticos presupone la exclusión de los integrantes del subconjunto para quienes esta tecnología «no aplica». En teoría, habiéndose alcanzado un cierto nivel de oferta de servicios telemáticos, el desarrollo de la red podría limitarse a considerar el incrementar el valor de esta variable solo en el momento en que lo que frena el incremento del uso efectivo estuviese dado por el subconjunto para quienes esta tecnología «no aplica». En la práctica, la oferta se incrementa aun a sabiendas de que no esté planteada una verdadera demanda sentida. Este esquema de desarrollo no armónico es bien conocido en el mundo de los sistemas de información, principalmente en sociedades no acostumbradas a disponer de fuentes de información confiable para la toma de decisiones.

Entre otras razones, estratégicamente conviene poner mucha atención al margen entre la demanda sentida y el uso efectivo. Por definición la demanda sentida la ejercen aquellos usuarios potenciales ya convencidos de la pertinencia de la herramienta para optimizar su quehacer, (ente quienes se incluyen muchos marginados por distintas barreras). Al grupo anterior se suman los usuarios efectivos (entre quienes se incluyen muchos insatisfechos). De ahí que todo esfuerzo por solventar estas barreras contribuye al desarrollo de la red minimizando dicho margen. Los usuarios que así se incorporen no son los más numerosos pero probablemente son los más organizados y vinculados con las posiciones donde se pueden ejercer las mayores presiones.

En cuanto al reclutamiento del mayor número de usuarios, las estrategias de desarrollo mencionadas (demostración de modelos operativos relevantes dirigida a los «no interesados», y sobre todo la divulgación dirigida a los «no enterados») representan las opciones adecuadas. Si bien es cierto que previsiblemente esto podría conducir a optimizar el desarrollo de la red ya que captaría una masa crítica de usuarios con la mayor rapidez, es muy importante enfatizar el riesgo de agravar el desequilibrio de dicho desarrollo, ya que se puede experimentar una explosión de la demanda sentida sin el correspondiente incremento del uso efectivo (esto último debido a las múltiples barreras a que hemos hecho alusión). Se trataría de una disminución de la efectividad por un aumento del requerimiento sin un aumento del servicio prestado.

Consideraciones finales

Hemos concentrado nuestro enfoque al ámbito de los servicios telemáticos sin entrar a considerar su contenido informacional específico. Las premisas incluyen que dichos servicios telemáticos representan una gran ayuda para optimizar la calidad, eficiencia y pertinencia de la educación superior. Asimismo, se presume que a través de más y mejor educación a nivel superior se puede ayudar a satisfacer la merecida aspiración de una mayor calidad de vida de pueblos presentes y futuros.

No siendo del todo obvio hemos considerado útil para el lector no familiarizado con el tema, el advertir acerca del riesgo de confundir los aspectos siguientes:

  • el tipo de servicio telemático
  • su aplicación a un determinado sistema de información
  • su contenido informacional.

En cuanto al tipo de servicios telemáticos debemos convenir que al conocer la gama disponible es fácil entender por qué la demanda sentida ha alcanzado niveles tan importantes. Los hay interactivos o no, informales o no, con información parametrizada o no, interactuando con sistemas locales o remotos, etc. En cuanto a su aplicación es conveniente señalar que los mismos servicios pueden tener aplicaciones muy disímiles. Por ejemplo, el correo electrónico lo hemos visto aplicado al envío de información contable con miras a agilizar la actualización de un sistema administrativo de control de nómina, al acceso de bases de datos de la National Library of Medicine en los Estados Unidos, al intercambio de versiones intermedias durante el proceso de depuración de un artículo a ser publicado, o como medio para recopilar o para la diseminación selectiva de información. Con toda seguridad veremos su aplicación mayoritaria a sistemas que incorporen voz y video. Sin embargo, no debemos despistarnos, se trata del mismo servicio: el correo electrónico. Finalmente, no solo es algo previsible sino que la observación directa nos ha confirmado que el abordaje del tema que hemos adoptado durante este análisis mantiene su vigencia, cualquiera sea el contenido informacional de los servicios telemáticos.

El gran reto del desarrollo de las redes telemáticas al servicio de la educación superior incluye:

  • instalación de una adecuada infraestructura de transporte de datos
  • oferta de una verdadera gama de servicios telemáticos
  • divulgación de lo anterior, dirigida a todo el universo de usuarios potenciales
  • disponibilidad de modelos operativos dignos de emular
  • solventar barreras de carácter socioeconómico
  • minimizar la complejidad tecnológica de la interfaz
  • involucrar al usuario final, al computista, a las instancias nacionales y a la cooperación internacional en la perfectibilidad del sistema
  • dejar a los usuarios finales en general y a los expertos en contenido en particular, el pleno disfrute de los beneficios de esta tecnología
  • hacer todo lo anterior no como un fin en sí mismo, sino como un medio para optimizar la calidad, eficiencia y pertinencia de la educación superior.

Referencias

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