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Las verdaderas normas Covenin

Roberto Hernández Montoya

Caracas, domingo 4 de diciembre de 1995

Roberto
Roberto con su hija Hannah en los jardines de
l
Centro de Arte La Estancia
, Caracas, Venezuela.

Cuando apareció Covenin, tan ingenuo, imaginé que se acabaría la ineficacia empresarial en Venezuela. Pensé en una adaptación de estándares como las especificaciones ANSI (American National Standards Institute), que orientan la industria estadounidense; o las de la ISO (International Standard Organization), que orienta la industria mundial.

No vituperaré a Covenin, porque hay indicios de que allí hay gente responsable y porque en todo caso el problema no está en su sello Norven. Está en lo que José Ignacio Cabrujas llamó nuestro «capitalismo guasón», que produce bienes y servicios que son una mamadera de gallo. No todos: también están la industria del calzado, del cigarrillo y de licores. Pero ellos no marcan ningún estándar porque el resto es una mamarrachada rentista.

Por eso dirijo las ideas que siguen a esos diligentes funcionarios a fin de excitarlos a adaptarse a las realidades de nuestra economía y no sigan ilusionados con estándares alucinados. Formulo, pues, el siguiente Proyecto de Desbarajustes Covenin (de todas maneras no me importa si no lo aprueban, pues es de hecho el que está vigente):

  • Todo producto venezolano se distinguirá como tal por un empaquetamiento desflecado, mal diagramado, realizado con materiales patéticos y por una impresión mareada. De tal modo, aun el cliente analfabeta podrá reconocer al rompe la venezolanía del producto sin leer el «made in Venezuela».
  • Toda línea aérea sobrevenderá el pasaje a los niveles que le dé la gana. En temporada alta triplicará la sobreventa estándar.
  • Toda lata de leche o tubo de dentífrico contendrá aire equivalente a no menos de un tercio de la capacidad del envase.
  • Los bombillos que duraren más de un mes serán retirados inmediatamente del mercado. Aquellos que duraren menos de 24 horas recibirán el Premio Esperpentos y Carantamaulas Covenin.
  • Todo banco trabajará despatarrado por debajo de la compensación, pues siempre lo salva el estado al que acusa de interventor. Asimismo cobrará servicios inexistentes. Los que desfalquen a sus depositantes serán premiados con ganancias desmesuradas y total impunidad, avalada devotamente por el gobierno. Asimismo, todo banco tendrá derecho a «tumbar la línea» cuando se sintiere cerca o por debajo de la línea de flotación. Especialmente los viernes en la tarde en o cerca del día de pago.
  • Todo libro que no se deshojare apenas el lector lo abriere, será quemado en una pira pública y sus impresores enchiquerados en ergástulas espantables. Asimismo, las fábricas que produjeren papel de textura y valor cromático estables serán asoladas y su tierra sembrada de sal.
  • El Ministro de Educación solo avalará textos escolares con información inexacta, ortografía caótica e ilustraciones abominables.
  • Los comerciantes darán un trato despótico a sus clientes. Jamás cambiarán una mercancía defectuosa, entre otras cosas porque no tienen de la otra. Nunca tendrán una idea siquiera roñosa de lo que están vendiendo, pues su única función es rapiñar al cliente dándole lo menos posible a cambio de mucho.
  • Disposición transitoria: todo industrial que produjere un bien de calidad, que resultare en satisfacción de la clientela, tendrá la obligación de degradar su producto hasta alcanzar las presentes normas en un plazo no mayor de una semana. En caso contrario recibirá sanciones ejemplarizantes, como el boicot de sus pariguales y luego lapidación por una canalla vociferante en plaza pública.
  • Se autoriza la introducción de bienes de alta calidad, pero solo por el tiempo imprescindible para embelecar al público o para exportación. Toda otra mercancía de calidad que circule será decomisada y quemada en plaza pública.
  • Parágrafo único: se autoriza a los empresarios más baratos y chapuceros a empeorar la situación actual a donde han llevado al país.


Ana Black, En la parada, por favor
Carolina Espada, Soberana decisión

Ver también:
Hay que tomar medidas
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