Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela
Home
Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca Buscador
Roberto Hernández Montoya, Director 
Autores
Con imágenes
Sin imágenes
Categorías
Servicios
Argentina
Buscadores
Caracas
Colombia
Políticos
¿Qué es
La BitBlioteca?
Radios en español
Venezuela





Elián de Troya

Roberto Hernández Montoya

Domingo 23 de enero de 2000
Ver Una foto de Elián vale más que mil palabras
Elián González en La BitBlioteca

ElianHelena fue secuestrada por el troyano Paris, quien cometió un pecado capital para aquellos remotos griegos: ofendió al marido de Helena, el príncipe griego Menelao, su anfitrión. Ofender a un anfitrión era uno de esos pecados que las leyes divinas, absolutas, castigaban con penas horripilantes: la Guerra de Troya, por ejemplo. Helena era rehén de su belleza desproporcionada. No tenía la culpa, claro, pero esa monstruosa belleza provocó la muerte y la gloria de miles de guerreros. También inspiró a los poetas y a nosotros a través de ellos. A siglos de distancia ese mito nos aclara los caminos.

Elián es rehén de su condición cubana, esa vitrina de la tragedia de la América Latina. Cuba está allí como testimonio sobresaliente del eje inclemente de la hispanidad, que estamos condenados a vivir en sobresalto. Cuando Cuba se insubordinó ante la tutela del «Norte revuelto y brutal que nos desprecia» (Martí) casi todo el mundo la saludó. Un puñado de héroes enfrentaba al «Coloso del Norte» (Bolívar), etc., y todos esos lugares comunes que nos acechan desde la muerte de Guaicaipuro, Montezuma y Atahualpa. Porque descendemos de Tupac Amaru y también de quienes asesinaron a Tupac Amaru. Los americanos de «Nuestra América» somos todos Hamlet, pues descendemos del asesino y de su víctima. Más tragedia imposible. Luego vino la fusión de Cuba con esa otra tragedia contemporánea: la Revolución, que estremece a todo el planeta desde la Toma de la Bastilla: o nos sometemos a Bill Gates o nos sometemos a Stalin. Otro mito griego lo ilustra: Escila y Caribdis, dos monstruos terribles que en Venezuela llamamos el Chingo y el Sinnariz.

Auschwitz
Ver el poema Auschwtiz, de León Felipe

Elián tiene que enfrentar esta tragedia desde su soplo frágil y solitario de niño de seis años, como el de la famosa foto del ghetto de Varsovia. El héroe no puede abandonar el escenario porque donde vaya lleva la tragedia. Elián es un rehén de dos propósitos políticos ante los que él como individuo es inocente. Pero ya lo declaró el revolucionario Saint-Just: «No hay poder inocente». Lo dijo cuando le preguntaron por el hijo de Luis XVI y de María Antonieta. El delfín murió en prisión, de tuberculosis, sin mayor preocupación por parte de los revolucionarios por la extinción del linaje Capeto. Competente político, Fidel asume la defensa de un niño reclamado por su padre. Difícil encontrar causa más legítima para Cuba, fatigada por tanto estrés histórico. No son tan impecables sus fines verdaderos, que si entiendes algo de política, es decir, si no eres inocente porque no hay poder inocente, sabes cuáles son. Por el otro lado acosa a Elián el Leviatán de los enemigos de la Revolución, que también lo usan para sus alevosos fines. A nadie importa esta catástrofe síquica que comenzó cuando el niño vio ahogada a su madre. El Diablo existe y es humano.

Revolver individuos y Estado siempre se resuelve en contra del individuo. Una tragedia familiar invadida por la tragedia continental.


El caso del niño cubano Elián González en La BitBlioteca
América no existe

Latin America: An Impractical Handbook
Artículos sobre política

Otras obras y artículos del mismo autor

MadeMac



Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos.
Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas.