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Manual del perfecto saltador de talanqueras

Roberto Hernández Montoya

Caracas, A plena voz, noviembre de 2003

Cómo se puso de moda ser reaccionario
Ver el cuento de Luis Britto García sobre el salto de talanqueras:
Transformación
Documentos del debate político en Venezuela

RobertoHannahHerman
Con sus hijos Hannah y Herman, 2002.
Caracas, ahí está...

Quamtumvis moveas, vultus tibi semper videtur.

Definición

El fenómeno conocido con el término técnico salto de talanquera no es más que una optimización de ganancias. A mayor izquierdismo pasado, mayor valor de mercado genera tu salto, porque haces pensar que tu «sacrificio» es mayor. Como miembro de la élite tu papel esperado por esta sociedad se limita a servir de administrador colonial. Tu pasantía revolucionaria no hará sino subrayar tu condición de franquiciado del Imperio, sea tecnológico, sea estético, sea como simple rábula o diente roto. Es tu destino manifiesto. Tu error de juventud no tiene por qué ser un lastre sino más bien un valor agregado al que puedes sacar mucho provecho, mayor incluso que el que le sacan los que nacieron sometidos.

¿Recuerdas a Karl Marx? El valor es producto del tiempo socialmente necesario para la elaboración de bienes. Cuando te pasas para la derecha tienes que aprovechar al máximo tantos años de sacrificio acumulando bochorno como izquierdista en pleno capitalismo.

Ofrezco aquí algunas instrucciones útiles para un mayor rendimiento del brinco. Me he basado en las enseñanzas de grandes maestros de este arte.

Hay que coger impulso

Debes ser el más radical de todos, estés donde estés, sea en la izquierda, sea en la derecha.

Tu temporada en la izquierda fue una inversión; no una pérdida de tiempo. Ella te permitirá disfrutar más tu temporada en la derecha, que será definitiva. Aunque a veces puede convenir regresar, pero saltar la talanquera corriendo hacia atrás es muy difícil y hasta peligroso, por lo cual no es recomendable.

Tiempo e intensidad son factores esenciales en la formación de tu precio.

Mientras mayor el lapso izquierdoso, mayor el valor agregado. Ese plazo añejó el valor de uso. Pero cuando saltas la talanquera ese valor de uso se convierte en valor de cambio y, ¡por fin!, puedes cobrar la plusvalía. Además, ¡por fin te puedes desahogar después de tantos años reprimiendo tus gustos burgueses, envidiando a los que podían gozarlos! Qué liberación, ¿verdad?

Advertencia: se ha determinado que no debes pasar demasiado tiempo en la izquierda porque después de cierto punto comienza a operar la ley del rendimiento decreciente y más desconfianza alimentas en tu nueva clientela.

La intensidad es el grado de furia de tu superado izquierdismo. Las declaraciones altisonantes son esenciales durante tu pasantía de izquierda, pero también las fugas espectaculares, los atentados escandalosos como el del Tren de El Encanto, etc. Recuerda que para la derecha hasta el peor crimen es perdonable (en realidad no lo considera crimen) y valorará tu cabriola en la misma medida en que dejes de lucir peligroso para ella. Por eso mientras eres de izquierda debes ser estricto: nada de indulgencias, debes acusar a todo el mundo de burgués o de gusano solo porque se come un bombón o pasa un día en la playa, «mientras los pueblos luchan por su liberación». Ejemplares eran los ultrosos que se iban en los años 70 al Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela a sabotear los espectáculos porque nadie debía gozar de nada mientras el pueblo del Vietnam estaba luchando contra el Imperialismo, etc. Por cierto que nunca supe si alguno de esos chicos saboteadores se fue a luchar al Vietnam. Probablemente saltaron la talanquera en diversos momentos de su vida. Ya se les veía el lejos.

Siempre te van a mirar becerreado

O sea, de lado, como gallina que mira sal. Esto que voy a decir es viejo, pero te lo advierto por si no lo sabías, porque, aunque parezca contradictorio, hay muchos traidores ingenuos: el traidor debe tener una gran presencia de ánimo porque no cuenta con el amor de nadie (cf. algo sobre la imprescindible renuncia al amor en Alerta: nibelungos al acecho). Vete preparando porque te despreciarán tus traicionados y tus nuevos beneficiarios siempre te verán —tienen razón— con gran recelo, porque si traicionaste una vez puedes volver a traicionar. Hasta la gente bondadosa te mirará con misericordia. Si tienes escrúpulos con esto, deberás buscar el modo de superarlo como una grave debilidad, porque no hay nada que amargue más el carácter que dolerse por el amor propio perdido (recuerda que renunciar al amor comienza por el que te debes a ti mismo), vivir dando explicaciones embarazosas, ponerte irritable, coger borracheras lloronas, tener remordimientos ante viejos amigos. Esas blandenguerías hacen perder tiempo y energías para las duras pruebas que te esperan. Si no puedes con esto entonces dedícate a un oficio menos excitante.

Para compensar, tu enardecimiento de derecha debe ser proporcional o mayor a tu antigua convulsión de izquierda. Si fuiste guerrillero debes volverte terrorista de derecha. Recuerda la cantidad de comunistas que Rómulo Betancourt tuvo que encarcelar, rasparse y torturar para que le creyeran, que por poco no te tocó a ti también. Es más, de repente hasta te tocó, pero tú no eres rencoroso, ¿verdad? Ahí tienes a Américo Martín, perseguido y hasta encarcelado por el «ministro policía» Carlos Andrés Pérez y luego su servidor fiel. Ahí tienes a Bandera Roja, grupo guerrillero al que masacraron tanta gente, en Cantaura y otros escenarios, y ahora anda trabajando con ahínco para sus antiguos asesinos. Debe haber sido una linda reconciliación, un momento Kodak.

Aprovecha también una importante ventaja comparativa que tienes con respecto a los que únicamente fueron de derecha toda la vida: sabes cómo opera la izquierda y puedes ayudar a combatirla mejor que como lo hacen los ingenuos que nunca se entrenaron en las asambleas del Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, echando piedras en Las Tres Gracias o actuando en una Unidad Táctica de Combate. Ese conocimiento o know how aumenta el valor agregado de tus servicios. Y permite, además, que no te conviertas en un cohete, que estalla una vez y luego se vuelve basura. Muchos saltadores de talanquera hacen eso y luego uno los ve dando lástima por ahí porque los desecharon como una servilleta usada debido a que ya no sirven para nada. Tus servicios como antiguo militante son excelentes porque sabes cómo operan, cómo se organizan, dónde se esconden, etc. Eres incluso más útil que los inocentes que siempre fueron de derecha.

El caché existe

Si leíste a Pierre Bourdieu sabes que el gusto es hábito formado desde la infancia. Siempre se te verán las costuras, como en la mesa, sobre todo si tu gusto se formó en el comedor universitario o en la arepera El Tropezón y otros comederos baratos cuando eras estudiante y revolucionario. No creas que por fumar tabacos vas a hacer creer a los burgueses que eres uno de ellos. No seas ingenuo. De todos modos soy comprensivo: no puedes comprar una casa en La Lagunita pero sí una caja de madera, de esas que se usan para mantener la humedad óptima de los tabacos. Es un esfuerzo encomiable, hasta conmovedor. Pero recuerda que los ricos no se conmueven con facilidad. Muchos ricos no se han conmovido jamás. Velo sabiendo si no los conoces. Ellos pueden ser ingenuos con respecto a los comportamientos de izquierda pero tú también puedes serlo con respecto a ellos. Lee a Scott Fitzgerald y a Honoré de Balzac.

Algunos valorarán tu esfuerzo con los habanos y otros consumos conspicuos, pero siempre les causará esa enojosa risita a tus espaldas cuando te vean chupando un puro de medio metro a tiempo que haces el ridículo con un traje que mientras más fino más te lucirá postizo. En esto tienes que tener cuidado porque tú mismo no te das cuenta, sobre todo por el contraste con la pinta de patibulario que lucías apenas ayer. Asúmelo: no sabes llevar un traje elegante. Confía en mí, que algo sé del asunto. Se te ve horrible; cuestión de Gestalt: el conjunto da, ante un ojo zahorí de burgués bien plantado, un efecto patético de mona vestida de seda, según el repugnante dicho. O de monja recién exclaustrada que no sabe cómo vestirse, si prefieres esa imagen. No olvides que esa gente suele ser racista y si eres de piel oscura la cuesta se te va a poner bien empinada. Lo declara el famoso adagio: «Quamtumvis moveas, vultus tibi semper videtur» ‘por más que te contonees siempre se te ve el bojote’. Esa risita desdeñosa, de quien desde que nació aprendió a usar cubiertos de plata con el peso exacto adecuado para sus manos, es algo que hay que echar a pérdida. Siempre se te va a salir un «camarada» en vez de «gordo» en una reunión de Primero Justicia. Nunca serás como ellos porque nunca dejarás de ser un asalariado mientras ellos viven de rentas. Asúmelo con dignidad, si alguna te queda.

Debes tener cuidado con la bebida y no ponerte a cantar el Oh, bella ciao! en medio de una fiesta en el Country Club, algo considerado de pésimo gusto por tu nueva clientela, salvo entre aquellos burgueses que se divierten con bufonadas gruesas. Hay gente que tiene gustos raros. Siempre hay ricos excéntricos y hasta sibaritas que se divierten con ciertas tosquedades que dan mayor autenticidad al genuino saltador de talanqueras, como esas irregularidades que prueban que el cuero es legítimo. Un lapsus linguæ puede dar un toque de apelación controlada, como los buenos vinos. Eso te certificará y recordará a los olvidadizos el valor agregado que tienes debido al tiempo que invertiste en la militancia de izquierda. Trata de ser mesurado en cuanto sea posible, porque la gente de izquierda como tú no conoce la moderación ni siquiera cuando se pasa para la derecha.

Al brincón le está vedada la moderación porque precisamente vive del espectáculo de sus acrobacias, su principal mercancía. No hay algo así como un salto moderado. Todo salto es necesariamente circense, hecho para llamar la atención. Es más, si no llamas la atención puedes considerarte un saltón fracasado y no hay peor desgracia porque pierdes el chivo y el mecate, debido a que no tienes vuelta atrás. Puedes estrellarte como el saltimbanqui que suelta un trapecio y no alcanza el segundo. La única redención del traidor es el éxito. Lo demás es abismo y ruina total. Ahí tienes a Mingo, a quien se cerraron todas las puertas hasta que se las abrió CMT. Vamos a ver cómo le va allí. Y eso que no era de izquierda. Es todo un reto conservar algo de moderación en tales circunstancias. Así que muy probablemente tendrás que echar eso a pérdida también. Es lo que han hecho trapecistas tan arrojados como Alberto Franceschi y Américo Martín. Pero ten cuidado, te puede ir mal, mira que ellos son unos maestros consumados y tú eres solo un principiante. Y a Franceschi lo consideran medio loco, como él mismo dice.

Mide lo que dices por teléfono. Recuerda de nuevo a Mingo, a Orlando, a los Escovar, a los Ochoa, a Ortega, etc.

Es imprescindible salpicar constantemente la conversación con términos en inglés, sobre todo si no son necesarios. Visten mucho y hacen creer en un posgrado gringo.

Por supuesto, olvídate de lastres entorpecedores como el amor propio y la autoestima. Entre tus primeras acciones debe figurar vender a tus amigos más entrañables para demostrar que eres confiable porque estás quemando las naves. La desvalorización de tus amigos es directamente proporcional a tu valorización como agente últil para tu nueva clientela.

Nada de esto tiene validez si eres un burgués de nacimiento que meramente hizo una pasantía en la izquierda para gozar de emociones fuertes sin riesgo alguno.

Gradualismo

¿Recuerdas aquel viejo dilema entre el camino legal, etapista, reformista, y la lucha armada para tomar el Cielo por asalto? ¡Cuántas horas en esos acalorados debates! Algunos saltones etapistas van orillándose poco a poco de tal modo que el proceso se hace casi imperceptible. Tiene sus ventajas.

Betancourt, uno de los grandes maestros brincones, lo enunció con su intrépida prosa en una carta a Mariano Picón Salas: «Comunismo con Vaselina». Los libros de Manuel Caballero sobre el histórico brinco de talanquera de Betancourt dan muchas ideas. Comenzó con un cambio de discurso y de repente tenía a Carlos Andrés Pérez dirigiendo una represión criminal contra sus antiguos compañeros de ruta. Bajo el gobierno de Betancourt se cometieron más crímenes que en el de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Aquel tendal de muertos, torturas y demás, que ni Nereo Pacheco, el famoso torturador del dictador Juan Vicente Gómez. Pacheco tuvo un enorme mérito porque no contaba con las modernas tecnologías que estuvieron al alcance de Carlos Andrés, desarrolladas en la Escuela de las Américas de los gringos en Panamá (ver Regresa, Sade, estás perdonado). Por cierto que Nereo Pacheco era a su modo un saltador de talanqueras, porque no era un esbirro corriente, sino un preso por asesinato que devino en esbirro para reprimir a los otros presos. Era nada menos que un brincón como tú. Tan bello, como tenía muy buena voz y tocaba muy bien el arpa, deleitaba por las noches a sus torturados, colgados por los testículos, por ejemplo, con galerones y joropos, en el patio de una prisión con un nombre inmejorable: La Rotunda. Lee su biografía, contiene muchas enseñanzas que te pueden ser útiles.

Mucha gente tardó en discernir si Betancourt se había pasado o si era una táctica para distraer al enemigo. La traición tiene ese mérito: su víctima pierde un tiempo precioso aprehendiendo lo que pasó. Aprovecha ese desconcierto para causarle la mayor cantidad de daño posible. Finalmente de eso se trata, ¿no?

Claro, los de Gómez a Betancourt eran otros tiempos. Ahora se requiere de acciones de represión más enfáticas, de cero tolerancia, al estilo de William Bratton, que no sirvieron para acabar con la delincuencia pero fueron muy útiles durante el golpe del 11 y el 13 de abril de 2002. Esto no quiere decir que se deba despreciar la invalorable aportación de pioneros como Miguel Silvio Sanz, Pedro Estrada, el bachiller Castro, torturadores del dictador Pérez Jiménez, y los que inauguraron la figura del preso «desaparecido» durante el gobierno de Raúl Leoni, como el cultísimo y refinadísimo Gonzalo Barrios, quien era ministro del Interior, procedimiento llamado popularmente «ruleteo» de prisioneros, que tanto éxito tuvo luego durante las dictaduras del Cono Sur y en otros lugares donde se perfeccionó. Siempre hay algo que aprender de los precursores, pero hay que dar su justo valor a la acción ejemplar y actualizada de los alcaldes Enrique Capriles Radonsky y Leopoldo López Mendoza apresando gente personalmente, asaltando embajadas, ocupando posiciones estratégicas con sus policías durante el golpe de abril de 2002, etc., y de Pablo Medina indicando por dónde entrarle a Miraflores durante aquel cuarto de hora de celebridad del día del golpe. ¿Cómo olvidarlos? Estudia la historia del Movimiento al Socialismo de Venezuela. Está llena de ejemplos difíciles de superar. Pero esos son los retos que impone la vida.

El paso por la socialdemocracia es inevitable. Es solo cuestión de tiempo: una hora, diez años... No es posible fijar un lapso preciso. Como vaya viniendo vamos viendo. La socialdemocracia o el ablandamiento táctico en general pueden definirse en términos operativos con esta fórmula de circulus in demonstrando o argumento circular:

  1. Hacer la revolución
  2. sin que se note que estás haciendo la revolución
  3. para que no te impidan hacer la revolución;
  4. por lo cual no debes hacer la revolución
  5. para poder hacer la revolución.

No sé si me explico. Claro que no me explico porque estoy hablando de una táctica distractiva mientras preparas la voltereta.

Fast track

El salto súbito, sin transición, tipo Luis Miquilena, puede ser muy rendidor, y está muy a la moda, es un modelito que se está llevando mucho en esta temporada, pero es también muy relancino, es decir, arriesgado. La pérdida puede ser total, porque en esto no hay regreso del hijo pródigo. Ahí tienes a Andrés Velázquez dando la cómica, por ejemplo, tratando de arreglar el papelón con un encarnizamiento cada vez más desbaratado. No hay que exagerar. Recuerda que tienes que ser creíble y esas pataletas siempre lucen sospechosas, como en los malos actores, que sobreactúan y se ven ridículos. Siempre vas a causar risitas, pero que se quede en risitas, que son inevitables, que nunca pase a carcajadas, porque entonces estás perdido. Solo te usarán de payaso para animar fiestas aburridas. No es un arte fácil, porque debes ser vehemente, pero no dar la impresión de que te volviste loco, como hace Andrés. Aprende de Pastor Heydra, un verdadero maestro de este arte. ¿Para qué tanto brinquito si el piso está tan llanito?

Advertencia: Se ha determinado que los que cambian de opinión honestamente son automáticamente execrados por la derecha.

Corolario de la advertencia

Los ricos desconfían radicalmente de los que no están dispuestos a hacer cualquier cosa por dinero porque no pueden contar con ellos. Una persona que piensa por su cuenta es libre y por tanto no es controlable. Así que si eres honesto mejor olvídate de todo esto. No es para ti. No eres útil porque no eres confiable. You aren’t dependable.

Por último

Entrénate en diversos deportes y actividades, tales como:

  • acrobacia;
  • ajedrez y damas (para aprender a coronar);
  • bailoterapia (para bailar al son que te toquen);
  • barranquismo (para asumir tu barranco);
  • barras (para embarrarte);
  • beisbol (modalidad de robo de bases y ambiente de toque);
  • bolas criollas (para no pelar boches);
  • boxeo (modalidad de golpes bajos);
  • bungie jump (para el caso de quedar guindando);
  • cambio de camiseta (para cambiar instantáneamente de bando);
  • cien metros planos (para pegar la carrera de Miraflores de nuevo como el 13 de abril de 2002, cada vez que sea necesario, huir hacia embajadas, etc.);
  • cocina (para estar siempre en el ajo);
  • contorsionismo (para plegarte a lo que sea);
  • dominó (modalidad de poner piedras y trancar el juego);
  • equilibrismo y cuerda floja (para no caerte de la mata);
  • esgrima (modalidad sable, para pedir prestado y no pagar);
  • fútbol (modalidad de autogol);
  • fútbol americano (para entrenarte en el pescueceo);
  • gimnasia sueca (para hacerte el sueco);
  • juegos de mesa (para dar patadas a la mesa, pero también caída y mesa limpia, robabojote, cargalaburra, truco, etc.);
  • malabarismo;
  • martillo (para martillar plata a los ricos);
  • natación y canotaje (para navegar entre dos o más aguas);
  • paracaidismo;
  • pesca (para pescar en río revuelto);
  • salto alto, salto largo, carrera de obstáculos, salto con garrocha, salto mortal y ornamental;
  • spinning (para no llegar a ninguna parte y para el caso de quedar pedaleando);
  • tánganas (para armarlas en la Asamblea Nacional).

Y los más importantes:

  • escalada, alpinismo y palo encebado (para aprender a escalar posiciones).

Suerte.


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