|
|
|
|
![]() Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela Home Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca
Buscador
|
|
La receta Pero si te lo digo yo, Carmencita, hermana; sabes que en estas artes tengo gran experiencia. Has visto como he manejado a mi marido hasta que se le ocurrió morirse al pobre. Pero no sólo eso, hermana, me conoces tanto tiempo, has conocido a todos mis enamorados, y los que no lo fueron tanto, pero que me han pretendido. La clave está en hacerse rogar, Carmencita, tienes que hacerle ver al Pablo que no es tu propietario. Él tiene que saber que vos tienes tus derechos y tu dignidad. Él no puede tomarte como si fueras un objeto el momento que se le venga en gana; ¡eso no, hermanita!, ¡eso no! La receta es muy simple, yo sé por qué te lo digo, tienes que cerrarle el paso, no permitas que entre, tienes que hacerle sufrir. A ellos sólo les interesa el sexo, Carmencita, sólo el sexo. ¡Eso es lo que no tienes que darle!, yo sé que a ti también te gusta, pero vas tener que aguantarte un tiempo. ¡Ojo, hermanita!, que no es cuestión de negarte un día o una semanita, no. Tienes que aguantar hasta que se arrodille. Si no se arrodilla, no sueltas, ¡Vas a ver, santo remedio! Y cuando le hayas hecho entender y por fin le aflojes, debes mantenerte firme para que no reincida. Tiene que saber que la cosa no es como él quiere; que vos también tienes tu corazoncito, y que no te va a usar así nomás. Nosotras tenemos la culpa ¿sabes? Les acostumbramos a tenernos fácil. Después de la primera vez, creen que tienen derecho a ponernos boca arriba; sin preguntarnos si nosotras lo queremos o no. Para colmo ellos deciden cómo, cuándo y dónde; y nosotras cedemos siempre. Tiene que acabarse, hermana, si no le pones coto a esta situación, te vas a convertir en su esclava; y eso es para siempre, ¡si lo sabré yo! Además, hay que hacerle ver que la cosa no es gratis, ¡no señor! Que te conquiste con flores, perfumes y algún vestidito de vez en cuando. ¿Acaso creen que con sólo arrumacos vamos a conformarnos y les vamos a dar todo lo que quieren? Que sepa que la que tiene el tesoro eres tu. Cierto, Carmencita, muy cierto; tus pechitos son firmes, tienes una linda cintura, las nalgas ni qué decir. ¿No te das cuenta que esas cositas los vuelven locos? Ya sabes eso de «al que quiere celeste...» *** ¡Ay, Pablito!, ¡qué cosa seria esta Carmen!, ¡tres meses con semejante actitud! Me lo hubieras dicho antes, yo le hubiera hablado; sabes que ella me conoce y me tiene confianza. No sé por qué a las mujeres se les ocurren cosas de vez en cuando. Justo cuando creemos que todo está bien salen con un viernes trece. Eso está mal Pablito; para colmo a ti que eres tan bueno y tan hombre de su casa. ¿Qué le estará pasando a tu mujer? Está bien una bronca de tanto en tanto, ¡pero tres meses! Si vos quieres yo le hablo a la Carmen; sabes que entre amigas nos contamos cosas que no nos atrevemos con la pareja. Eso sí, sólo si vos me lo permites, yo le hablo. Mientras tanto, te aconsejo que no te amargues la vida, hermano. No hay mal que dure cien años, sabes. Vos eres un tipo simpático y muy buena gente; muchas quisieran tener la suerte de la Carmen. ¡Qué bruta, no valorarte por lo que eres! No, no es para que te sorprendas, Pablito, yo sé de varias que no dudarían en entregarse, varias que caerían como pajarito en tus brazos; si no me crees te lo compruebo, hermano. Mira, sin ir muy lejos, yo nomás. A mí me has gustado mucho desde que te conocí. Pero, claro, mi amiga estaba detrás de ti. Y ahora, ¡de lo que me entero! No te pongas así, Pablito, me da no sé qué verte sufrir; soy capaz de todo por cambiarte esa carita. Ven, acércate un poco más. A ver, ¿por qué no te relajas? No me gusta ver que un hombre sufra; menos a ti que eres tan tierno, tan suave, tan varonil, tan mm... . Pablito, uhhhm, aquí. Pablito... No quiero que pienses mal, yo no soy así. Quiero ayudar a que arregles tus cosas con la Carmencita. Esto que sea nuestro secreto; total ambos tenemos el derecho a sentirnos bien, ¿No te parece? No quiero que te sientas solo, puedes contar conmigo cuando quieras; para eso están los amigos, ¿No? *** Hola, ¡Carmencita! Hermana, ¿Cómo estás? Creo que ya ha sido suficiente. No te tomes tan a pecho las cosas; ¡afloja, hermanita! Tienes que aprender el arte del tira y afloja, es la mejor manera. Dale un poco de cuerda, no lo ahogues. Si te pones muy dura, puedes perderlo, de vez en cuando una bronquita está bien, pero ya sabes, la receta es: tira y afloja, tira y afloja...
|
|||||||||||||||||||||||||
|
||
|
Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas. |
|
|