Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela
Home
Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca Buscador
Roberto Hernández Montoya, Director 
Autores
Con imágenes
Sin imágenes
Categorías
Servicios
Argentina
Buscadores
Caracas
Colombia
Políticos
¿Qué es
La BitBlioteca?
Radios en español
Venezuela





Cantos indianos: una lectura holográfica

Rafael Rattia
rrattia@cantv.net

22 de febrero de 2000

Digno de un singular alborozo celebratorio es poder acceder a la venturosa lectura de este extraordinario poemario del poeta de origen canario Armando Hernández Quintero titulado sugerentemente Cantos indianos. Sin duda, se trata de una pequeña joya literaria magníficamente concebida como totalidad orgánica; un impecable universo artístico es el que representa este prolongado y sostenido canto lírico propuesto por Armando Hernández a sus lectores.

Desde la portada misma el lector queda literalmente «atrapado» por la sugestiva belleza del motivo gráfico que ilustra este portentoso canto poético de Hernández Quintero. Sin más preámbulos pasemos a adentrarnos a los maravillosos territorios de la imaginación poética del bardo.

Lo primero que salta a la vista del lector es la terrible conciencia del autor sobre la importancia de la muerte como objeto de creación literaria. Dos epígrafes de Gabriel Celaya y Esteban Echeverría, respectivamente, dan cuenta de este aserto. De hecho, el primer poema que funge como acto inaugural del poemario es una sagaz requisitoria al más inexorable de todos los fenómenos que van de reverso a la vida. Debo decir que resulta envidiable la estrategia discursiva que emplea el poeta para recrear sus peculiares vivencias a la luz de un itinerario mental e imaginístico fundado en la certidumbre de una infancia identificada con los vastos dominios de una marinidad insular, una cotidianidad vital impregnada de signos y símbolos asociados al arte de la memoria. La palabra poética dicha en la poderosa voz evocadora de Armando Hernández le confiere a los textos reunidos en Cantos indianos un brillo semántico inusitado, y en las más de las veces, conmovedor. Leamos al poeta para corroborar lo dicho:

    Estoy en contra
    ya que soy un cuervo que enlazaron
    por las patas
    al tratar de llevar
    un pedazo de vidrio al nido
    y,
    tengo enormes ganas de llevar la contraria (p.20).

Gran vigor expresivo se desprenden la mayoría de los poemas que (in) forman la estructura holográfica de este esplendente poemario. Un atinado dominio del lenguaje siente el lector al entrar en contacto con la poesía de Hernández, pues en él no se incurre en verbosidades inútiles ni cede un ápice a derroches léxicos prescindibles. Ello es motivo más que suficiente para felicitar al poeta por tan loable acierto literario. Poesía pura es lo que destila este libro de Hernández Quintero.

El escritor configura una especie de cosmología simbólica-textual al modo de los antiguos griegos presocráticos; poemas donde el agua y el fuego se erigen en materia sensible que modela la grave o sutil enunciación de esa misteriosa voz envolvente que se dice en los bordes de lo imposible. Como un pequeño dios ordenador de los elementos fundantes de la vida, el poeta vuelve a crear con sorprendente originalidad realidades innovadoras que deparan al lector atento un gusto por la imagen fresca y dúctil; la versatilidad del verso le confiere al texto una impresión definitiva, asombrosa. Para ello se requiere, por supuesto, delicadeza y maestría en el manejo de la palabra escrita. Poquísimas personas alcanzan un poder verbal descriptivo tan vasto con tan pocos vocablos:

    Circunferencia de agua y de fuego
    petrificado
    Sosiego de la mar
    Acosado
    Por el levante
    Chorrillo
    Con tardes de vino y de baraja
    Transparencia y sal en el charco
    Río de piedras con vida
    Tamaduste (p. 50).

Es llamativo cómo el artificio verbal del poeta logra darle color a la palabra dando una sensación de vivacidad y movimiento a las cosas más cercanas al poeta. Pareciera decirnos que es más real aquello que acaece en el deseo y en la imaginación que lo empíricamente registrable por nuestros sentidos.

Y como colofón de este magistral canto poético de Armando Hernández el libro se «cierra» de manera circular con las cuatro estaciones de nuestra mater natura. La primavera es un estallido de alegría en el reino sintáctico del poeta, mientras que el dilatado y persistente verano es un ardiente Sol que no da tregua. En este último ciclo escritural de Cantos indianos se filtra un discreto erotismo impregnado de excelencias metafóricas: en palabras del poeta.

    A través del brocal
    el rostro se mueve
    Ella sube y busca la tina
    La que se cae
    Resbala cantando
    De nuevo hacia el aljibe. (p.57).


Rafael Rattia en La BitBlioteca

Rafael Rattia es historiador egresado de la Universidad de Los Andes con una tesis sobre Émile Michel Cioran. Su trabajo académico fue asesorado por el filósofo José Manuel Briceño Guerrero. Actualmente se dedica a escribir poesía y ensayos críticos de imaginación. Escribe para la Revista española CASI NADA.

http://usuarios.iponet.es/casinada/xrattia.htm



Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos.
Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas.