Roberto Hernández Montoya, Director
|
 |
De Poesías, III
Yo toda me entregué y di.
Y de tal suerte he trocado,
que es mi amado para mí
y yo soy para mi amado.
Cuando el dulce cazador
me tiró y dejó rendida
en los brazos del amor
mi alma quedó caída,
y cobrando nueva vida
de tal manera he trocado,
que es mi Amado para mí
y yo soy para mi amado.
Tiróme con una flecha
enerbolada de amor,
y mi alma quedó hecha
una con su Criador;
ya yo no quiero otro,
pues a mi Dios me he entregado.
Y es mi Amado para mí
y yo soy para mi amado
|