![]() |
![]() |
||||||
![]() |
Entrevista con La Nación CARACAS.- "La crisis de un país se presenta cuando algo está muriendo y no termina de morir y, al mismo tiempo, cuando algo está naciendo y no termina de nacer -afirmó el presidente venezolano, Hugo Chávez-. Me llaman golpista, pero no lo soy. En Venezuela está muriendo un tiempo, un modelo político, y está naciendo algo que puja. Gracias a Dios, el parto está casi consumado. El muchachito está ahí, llorando."El "muchachito" al que se refirió Chávez en la entrevista que concedió a La Nación es la nueva Constitución de Venezuela. Será, una vez que sea sometida a un referendum, el fruto de un embarazoso recorte de atribuciones de los poderes Judicial y Legislativo, que sembró sospechas desde su concepción. Chávez, de 45 años, goza de un 80 por ciento de popularidad. De chico quería ser lanzador zurdo de las grandes ligas de béisbol. Preside Venezuela desde el 2 de febrero. En la entrevista, realizada anteanoche en su despacho del Palacio de Miraflores, atribuyó las críticas contra la reforma constitucional a una campaña montada por la oposición, en especial por la Acción Democrática (AD) y el Copei, los partidos más tradicionales del país. Y también a su pasado golpista, por haber encabezado, el 4 de febrero de 1992, una rebelión militar contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez. La Asamblea Nacional Constituyente, en la cual el Polo Patriótico, leal a Chávez, ocupa el 92 por ciento de las bancas, tiene plazo hasta febrero para rubricar la nueva Constitución, pero él confía en que estará lista en enos de dos meses. Su presumible aprobación, en el referendum, derivará en elecciones para el Congreso, dominado hoy por la oposición, y para gobernadores y alcaldes. El resultado podría cambiar la geografía política de Venezuela. En una hora y media de charla, con dos vueltas de café, Chávez confesó que no siente rencor hacia sus enemigos, negó que concentre poder en un solo puño, dijo que los militares realizan las tareas sociales que los alcaldes y los gobernadores han dejado de lado, se definió como un nacionalista a lo bolivariano, rechazó el mote de populista y refirmó su amistad con Carlos Menem y con Fidel Castro. En un par de ocasiones habló de ese señor, señalando un enorme retrato de Simón Bolívar que preside el despacho. "Decía Gramcsi que lo que tiene que nacer no va a terminar de nacer hasta que no esté muerto lo que tiene que morir -insistió-. La crisis no termina hasta que muera lo que tiene que morir y nazca lo que tiene que nacer." -¿Por qué apela con frecuencia a signos funerarios, como la moribunda, por la Constitución de 1961, o aquello de los muertos que entierran a sus muertos, por la derrota de la oposición en las elecciones de constituyentes del 25 de julio? -También hablo de parto. Así como hablo de la muerte, también hablo de la vida, del amor, de la esperanza, de la reconstrucción del país, de la V República que va a nacer, pero, por supuesto, está presente la muerte. No es la muerte física de nadie, sino el fin de una época. Sobre la muerte siempre triunfa la vida. -Pero no parece caer bien fuera de Venezuela. -Eso tiene que ver con mi origen. Y, por otra parte, con la estrategia de unos adversarios que perdieron el apoyo del pueblo, pero mantienen el poder económico y la capacidad de moverse en el exterior. Llegué una madrugada muy cerca de aquí (señala la ventana) y eso quedó estigmatizado como un golpe. -¿Volvería a hacerlo? -En las mismas circunstancias, sí. Veíamos cómo estaba masacrándose un pueblo. Nosotros dejamos una vida más o menos cómoda. Fue como dejar la patria querida, el mango que uno sembró con sus hijos chiquitos soñando comérselo algún día. Lo más terrible fue que el pueblo salió a protestar con razón, por haber sido robado durante 30 años, y terminó masacrado. Carlos Andrés Pérez dio la orden, sentado en esta misma silla. -El Caracazo, en 1989. -Aún no se sabe cuántos muertos hubo. Yo vi con estos ojos niños mutilados, atravesados por balas de fusiles y ametralladoras. Niños, mujeres, ancianos... Quien no conozca los hechos dirá que Chávez es un golpista. Y yo les respondería como Jesús: "Perdónalos, no saben lo que hacen". -¿Siente rencor? -No, compasión y tristeza. Yo, gracias a Dios, pasé dos años y dos meses en prisión. Y le doy gracias a Dios porque perdí la capacidad de odiar, de sentir envidia o algún deseo de venganza. -¿Van a procesar a funcionarios de gobiernos anteriores? -Puede ser, pero no es mi competencia. El Poder Judicial, el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo estaban, hasta hace poco, en las mismas manos. Era una concentración de poder, una sociedad de cómplices. Por eso es importante la Asamblea Constituyente. Una de nuestras prioridades es tener jueces que vayan a fondo. -¿Quiere decir que hoy no existe el Poder Judicial? -Hay un poder moribundo y uno naciente. Cuando se dice que en Venezuela se autodisolvió el Poder Legislativo, por ejemplo, ocurrió hace tiempo. Es como el caso del Cid Campeador. Murió en la batalla y lo amarraron a un caballo, muerto, para que sus tropas no se desmoralizaran. No tenemos Poder Legislativo. Concepción
bolivariana -El 80 por ciento significa que podría tener la mayoría en el Congreso, como en la Asamblea. ¿No es mucho poder en un solo puño? -Los hombres no hacemos historia. Es una concepción muy bolivariana. No estoy juntado poder. El poder estuvo concentrado. Aquí arriba (desvía la vista hacia el techo) construyeron una suite para la amante del presidente Pérez. En la casona vivía la esposa. El proceso venezolano fue una cultura de dos partidos que, en el fondo, era una sociedad cómplice. Ahora comenzó la desconcentración del poder. Que la Asamblea me obedece es falso. -Algunos gobernadores dicen que no reciben recursos. -Son mentiras de gobernadores opositores. Todos los mecanismos de asignación están cumpliéndose. Pero les hemos dicho a los gobernadores y a los alcaldes que se acabó el relajo. -¿Qué papel desempeñan los militares en tareas comunitarias? -Por primera vez, al menos en este siglo, las fuerzas armadas que fueron autorizadas para masacrar al pueblo salieron con hospitales de campaña. Mira, hermano, un domingo vino una señora con un niño de siete años que no podía caminar. Me dijo que tenía despegado el fémur de la cadera. A los ocho días estaba operado, y ya camina. Yo pensé que había sufrido un accidente. El niño nació así. Fue un parto difícil. Lo jalaron de una piernita y se le desprendió. -¿Le molesta que lo comparen con Perón cuando sale al balcón? -Pienso que Perón tuvo su tiempo. Creo en eso del hombre y su circunstancia. Lo del balcón es porque me da angustia salir cuando abajo se junta mucha gente. Saludo desde arriba por eso, pero no me preocupa parecerme a alguien ni voy a comportarme de un modo especial para parecerme a alguien. -¿Le preocupa ser tildado de nacionalista y de populista? -Soy nacionalista, no chauvinista. Soy un nacionalista a lo bolivariano. Bolívar, al igual que San Martín, decía que la patria para nosotros es América. Soy nacionalista en función de los valores de la nación. Para mí, la nación no es Venezuela. La Argentina es la misma nación. Colombia es la misma nación. Los nacionalismos, en tanto no sean negadores y perversos, son sanos en el mundo globalizado de hoy para mantener nuestras fuerzas internas, nuestras tradiciones, y no ser absorbidos por la aldea global. Populismo, en cambio, es cuando alguien, a nombre del pueblo y hablando por el pueblo, le clava la daga al pueblo, como hizo la Acción Democrática. Es una degeneración de la democracia. -¿Usted es de izquierda o de derecha? -Soy de los dos. Creo que hubo un muro ideológico y que se derribó, como dice Jorge Castañeda. Hablamos aquí, en Venezuela, de Bolívar, de Simón Rodríguez y de Ezequiel Zamora. Reivindicamos nuestra propia esencia en lugar de importar modelos. -¿Cómo hace para llevarse bien con Menem y con Castro a la vez? -Son buenos amigos (ríe). Cada uno de ellos tiene su compromiso político y una visión del mundo que respeto. "El conflicto colombiano es interno, pero nos afecta" Diálogo: Chávez afirmó que si no puede hablar con las FARC en Colombia lo hará en su país, porque nadie puede prohibirle "recibir en casa a quien yo quiera". CARACAS (De un enviado especial). Hace un tiempo, Hugo Chávez recibió una invitación de Manuel Marulanda, líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), para dialogar en la zona de despeje. Le cursó la carta a su par Andrés Pastrana y recibió una reprobación como respuesta.Esa respuesta significó para Chávez una limitación, ya que todo aquello que sucede en Colombia repercute en Venezuela más que en ningún otro país. Y tiene un costo, sobre todo en la frontera. Pero, según explicó a La Nación, respeta la decisión de Pastrana y no tiene intenciones de interferir. Con el presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, con quien se reunió el sábado en Manaos, coincide en oponerse tanto a la formación de una fuerza multilateral que intervenga en Colombia como a una acción directa de los Estados Unidos. "Estamos limitados, no impedidos, por el respeto a Colombia y al principio de la autodeterminación de los pueblos -subrayó Chávez-. El conflicto es interno, pero nos afecta a nosotros. Desde que recibí la carta de Marulanda, a quien no conozco, le dije al presidente Pastrana que estoy dispuesto a dialogar con quien sea, en donde sea y cuando sea, con él al lado o sin él." -¿Le ve salida al conflicto? -La salida es el diálogo. Me he pronunciado por ello. Es el momento de decir basta a la guerra fraticida y sangrienta. Creo que podemos ayudar, pero eso depende de Colombia. Si los sectores en crisis aceptan nuestra ayuda, hay que dársela. Si ellos creen que Caracas puede ser la sede de las conversaciones, como ya lo ha sido, estamos a la orden. Así como el presidente Pastrana tiene la potestad de decir que no en su territorio, yo tengo la potestad de decir que sí aquí. Nadie puede prohibirme que yo reciba en casa a quien quiera. -¿Pesa en la actitud de Pastrana el amor-odio que caracteriza la relación entre venezolanos y colombianos? -Espero que no. No es odio. Es amor. Yo amo a Colombia. Cuando oigo el solo nombre me resuena el sueño de la integración de este mundo nuestro. El que trajo el nombre de Colombia fue ése que está ahí (señala el retrato de Bolívar). Antes que él, Francisco de Miranda, otro insigne venezolano. Hay que reconocer el coraje de Pastrana de haber ido a conversar con Marulanda a pesar de las presiones internas que, me imagino, tendrá de sectores reaccionarios. -Pero el plan no funciona. -Sin entrar en detalles, la intención de abrir un proceso de paz es positiva. Tan positiva que queremos apoyarla hasta donde nos sea permitido. Ha tenido muchas dificultades. Con el presidente Cardoso coincidimos en que parece conveniente hacer gestiones de buena fe, de buena voluntad, sin ánimo de tener injerencia directa en el proceso interno. -La van a tener, de todos modos. -Mira, yo boxeaba cuando era cadete. En el boxeo hace falta un árbitro. Uno ve que uno de los boxeadores está muriéndose y que no quiere salir. Le tienen que tirar la toalla. Imagínate una guerra. Yo estaba aquí, con un comando de casi 10.000 hombres dispersos en todo el país, con una misión, un objetivo, una idea, y tuve que rendirme. Fueron 12 horas, gracias a Dios, no 50 años. El esfuerzo no tiene que ser de intervención, sino de paz. Debemos oponernos a una escalada bélica. Afortunadamente, hay sectores de las FARC y del ELN (Ejército de Liberación Nacional) que quieren la paz. Del lado del gobierno, Pastrana quiere la paz. Lo he visto en sus ojos y en la angustia que tiene. Copyright © 1999 La Nación | Todos los derechos reservados Home | Miembros de la ANC | Entrevistas | Opinión | Prensa Internacional | Prensa Nacional | Nueva Constitución | Constitución Bolivariana | Constitución de 1961 | Proyectos de Constitución | Documentación | Sitios de Interés Este site fue diseñado y programado por Venezuela Analítica Editores ©1999 |
||||||