Respete señor Presidente

Henrique Capriles Radonski(*)

¿Qué le pasa señor Presidente? En los últimos días los venezolanos hemos evidenciado un lenguaje agresivo, desmedido, apuntado a descalificar a todo aquel que no comulgue integralmente con sus ideas, con sus proyectos, o peor aún, con una Constitución que su único destinatario son los habitantes de Venezuela. La Constitución de la República de Venezuela va, o por lo menos se espera, más allá de un gobernante, la Constitución no es un proyecto político, es un contrato social para todos los que viven en este gran país.

Usted, señor Presidente, fue elegido democráticamente por una mayoría significativa de ciudadanos, personas que apostaron en usted un cambio, un cambio verdadero. Hoy, la realidad es otra, muchos le dimos el beneficio de la duda a su gobierno, a las buenas intenciones que en ocasiones ha demostrado a pesar de que dicen que de buenas intenciones está hecho el camino del infierno pero nadie y de eso estoy absolutamente convencido votó por usted para que dividiera a Venezuela en dos pedazos. Esta patria de Bolívar, de Simón Bolívar, el Libertador, el estadista, el hombre que supo construir naciones y que depuso su poder y el de las armas al imperio de las leyes, no está conformada por buenos y malos, ángeles o diablos, es un país con más de 23 millones de personas que desean afanosamente un desarrollo, en lo económico, en lo social, en lo cultural, en lo educativo.

Venezuela no cambiará por nada de este mundo la existencia de un régimen de libertades, y dentro de ellas existe una de gran importancia como es la libertad de opinión. Si a usted, señor Presidente, no le gustan las opiniones que emiten algunos sectores del país, las opiniones que emiten organizaciones no gubernamentales y representantes de la Iglesia católica, los comentarios que están en la calle, no puede por ello descalificarlos o tildarlos de traidores a la patria o corruptos. Si usted, señor Presidente, es un hombre de derecho y de convicciones democráticas, deberá saber que la disidencia, la discrepancia, la crítica, son propias de un sistema democrático y se respetan. De pequeño me enseñaron respete para que lo respeten, y yo me permito hacerle esa sugerencia señor Presidente, llegó la hora de que empiece a respetar a la gente que ni es puntofijista, menos oportunista, pero tampoco está de acuerdo en la manera y en el fondo de sus propuestas. Los corruptos hay que enjuiciarlos y rápido, todos clamamos porque se haga justicia, pero una cosa no quita la otra.

De igual manera, señor Presidente, creo que llegó el momento de dejar la manipulación atrás, este pueblo como usted bien señaló en una oportunidad reciente no es pendejo, es un pueblo que ha estado a lo largo de muchos años desinformado, o provisto de la información que a los gobernantes de turno le ha venido en gana darles. Al pueblo hay que decirle la verdad, la no aprobación del texto constitucional no generará un mayor caos, no generará mayor pobreza, no es la única salida pacífica a la grave crisis que vivimos. La salida está en que usted, señor Presidente, se dedique a gobernar, se dedique a buscar caminos que con el ordenamiento jurídico vigente existen, se dedique a la economía y de una vez por toda deje a un lado la campaña y la política, que con eso la gente no va a recuperar el empleo que perdió en los últimos seis meses, por cierto ya iniciado su mandato.

Por cierto, permítame decirle señor Presidente, que de quedar aprobado el texto constitucional que usted con tanto ahínco promueve, se podrá hablar pronto de corrupción constitucional, ya que en mi modesta opinión, es corrupta la Constitución que, más allá de la intencion de sus promulgantes, condena al país al atraso y a la pobreza.

Señor Presidente, el venidero 15 de diciembre sin que buena parte del país conozca al detalle el proyecto constitucional, sin otro propósito que no sea ejercer mi legítimo derecho a tener un mañana mejor, iré a votar por la opción del 'No', lo haré con emoción, con la mente clara, seguro, sin miedo alguno, no tengo prejuicios ni etiquetas, simplemente no voy a formar parte de otro engaño a la inteligencia de mi país.

Ojalá usted, señor Presidente, rectifique, nunca es tarde para hacerlo, y de no ser así, ojalá respete la posición que puedan tener muchos otros venezolanos que no le deben nada al erario público.

(*)Henrique Capriles Radonski es presidente de la Cámara de Diputados
E-mail:caprilesra@hotmail.com

 

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