Porqué he de votar Sí y a disgusto

Por Jon Lacasa Astigarraga
Abogado

Parte Primera de Dos

La ira, sus causas y consecuencias:

Todos estamos llenos de ira, hasta el propio Presidente lo está. Estamos llenos de amargura, defraudados o insatisfechos de alguna manera. La presente situación de pobreza, de crisis económica, social e institucional, herencia de veinticinco años de corrupción y de mala administración adeco-copeyana son la causa amén de un pueblo manso y conformista. En los ocho meses de Gobierno, creímos que Chávez lo resolvería o enderezaría, al menos. Pero él ha cometido varios errores y uno grave. Antepuso su proyecto político al económico. Quiere una base legal y política para cimentar sobre ella un país próspero. Se equivocó en el tiempo pues un ser hambriento no es libre. Ha debido arrancar con los dos proyectos a la vez y, de paso, ha debido cerrar su boca, su peor enemigo, pues sufre de incontinencia verbal habiendo superado a Idi Amín, alias "Bocazas". En su afán de depurar el país de corruptos, apuesta al conflicto y al enfrentamiento y no al consenso.

Nuestro país no tiene, en síntesis, sino un solo problema: el económico. Resuelto este podemos enfrentar cualquier problema social. No tenemos la guerrilla como sí la tiene Colombia a tan sólo cuarenta kilómetros de Bogotá. Ni tenemos la industria de la droga como también la tienen Colombia y otros países. Tampoco tenemos un Sendero Luminoso. Ni tenemos una inflación del 5.600% anual como la tuvo Perú, hoy en un dígito. Sin embargo hay sobradas razones para ser optimistas, a Dios gracias, con un barril de petróleo que llegó a siete dólares en febrero, llegó a veinticinco y promedia los quince aunque este dinero no sea disponible por el Estado para su pagos antes de los cuatro a seis meses...

Y cuando se está iracundo no se puede analizar ni determinar lo que más conviene al país ni se puede anticipar las consecuencias de un SI ni de un NO. Es por ello que un referendum para determinar la conveniencia del nuevo texto constitucional se torna en un plebiscito para aprobar o desaprobar la labor o Jefatura de Chávez o la simpatía que se merece. Grave error.

Sus discursos interminables, sus insultos al Congreso ante el cual se juramentó, sus presiones a la Corte Suprema, su coqueteo con Castro rechazado por el 85% del país, su insulto a un Premio Príncipe Asturias tildándolo de analfabeta y particularmente sus insultos a la Iglesia ante una economía paralizada y recesiva si bien los indicadores macro económicos son favorables, han colmado la paciencia del venezolano y disminuido su popularidad.

Chávez no invita a votar, no llama a la razón para convencer sino a la amenaza y al temor cuando sentencia que los patronos que impidan a sus trabajadores concurrir al trabajo irán presos.

Para remate, incapaz de procesar su éxito, incurre en un insoportable mesianismo que engaña un tiempo y a muchos pero no por mucho tiempo. Ello le lleva a creer que él como sus seguidores o quienes le apoyan incondicionalmente son los únicos buenos y los demás son los malos sosteniendo que la misma Iglesia estaría penetrada por el diablo. Por otra parte, tildar un sector de la economía que adversa sus métodos de "vendedor de baratijas"; señalar a los educadores del sector privado como mercenarios, ofrecer plomo parejo a quienes no comparten sus ideas; insinuar que para él sería "facilito" un golpe de estado aunque asegura no lo haría nunca: constituyen una descalificación y un insulto al venezolano y lejos de lograr el debido consenso provocan ira, rechazo, temor y estimulan una lucha de clases del todo inexistente como cuando sostiene que "el país está dividido entre patriotas y realistas".

Lamentablemente el círculo inmediato que le rodea, sin duda de personas honestas, poco competente en su mayoría, se siente temeroso de advertirle sus errores a excepción, quizás, de José Vicente Rangel y de Luís Miquelena. Sin duda, hay resentimiento en él, amén de una ira extrema pues no dudo le duela lo que sufre el pueblo. Pero no es con lamentos ni con insultos ni amenazas como se superan las crisis y menos se gobierna. Creí que era muy inteligente y hasta podía ser, como se dice en el "argot" político, una bestia política sea un gigante. Pero creo que no es ni uno ni lo otro. Creo que en vez de inteligente es un osado y un sortario que ha arrinconado al Congreso, a la Corte y casi ha destruido a adecos y copeyanos causantes de la actual desgracia. Esto último es su gran éxito y mérito, innegables. El supo motivar al pueblo a acabar con el descarado "acta mata voto" adeco copeyano. No se le puede negar.

Y consciente de la declinación de su popularidad, ante el próximo referendum intenta, ahora, intimidar a los venezolanos alertándoles que el NO traerá consigo una caída en el vacío, el caos. Con ello imita a los adecos y copeyanos del año pasado en sus funestas y falsas premoniciones, en vísperas de las elecciones. Ni el primero ni estos últimos tienen derecho a atemorizarnos más. Lo cierto es que ya estamos en la crisis más profunda de este siglo. Ya caímos en el abismo.

Afortunada y contrariamente a las falsas advertencias de los adecos en vísperas de las elecciones del 98, negados a perder su provechosa cuota de poder y ahora añorando lo perdido, lo que resta seriedad absoluta a sus renovadas adevertencias, lo cierto es que durante el mandato de Chávez no habido un preso político, ni control de los medios de comunicación, ni se ha atentado contra derecho humano alguno, ni control de cambio ni el estado ha expropiado a nadie sin justo pago ni sentencia firme. Ningún gobierno venezolano del puntofijismo podría jactarse de ello. Tampoco ha tocado las reservas internacionales que están más altas que nunca sino para honrar la deuda externa del país manteniendo, al respecto, una excelente imagen en el exterior. En materia petrolera actuó con tino y contribuyó con los demás países de la Opep a reducir la producción y a aumentar el precio del barril casi dos veces. Pero no sabe gobernar y menos sabe rodearse de gente óptima. Rechaza erróneamente la existencia de venezolanos capaces y probos y no convoca expertos famosos como Ricardo Hausmann, Njaim, Hugo Faría, Pedro Palma, Alexander Guerrero, Francisco Faraco, Miguel Rodriguez, Maxim Ross y tantos otros. No es culpa del actual Ministro de Finanzas, José Alejandro Rojas, su incapacidad ni la ausencia de una imagen que se imponga en Wall Street o en el Club de París. La culpa es de quien le puso allí.

Así pues, el dilema consiste en votar SI o votar NO. Votar NO tiene una motivación netamente política o anímica y no jurídica tendiendo a agravar aún más la crisis como si con ello se destituyera a Chávez. Un Presidente sin apoyo del país, sin base política, aunque con los dólares provenientes del petróleo, no generaría el ámbito de confianza para los inversionistas. Un NO perpetuaría, en el mejor de los escenarios, la crítica situación política, social y económica actuales generando crisis de gobernabilidad, dificultando el control de las variables políticas lo que redundaría, a la par, en dificultad para controlar las variables económicas. Este es igualmente el criterio de varios técnicos del IESA. En estas condiciones nadie invirtiría en Venezuela. Un NO constituiría una agria provocación a un "come casquillo" por excelencia, a quien se caracteriza por su osadía y testarudez, generando mayor enfrentamiento pues entre sus cualidades no está la ponderación ni la sindéresis que tanto le reclama Hermann Escarrá, entre otros, salvo su inesperada actitud estoica en el Congreso ante los insultos de Olavarría. Está demostrado que ni con la mejor Constitución del mundo las personas cambian su conducta si no es por convicción. Una Constitución tan buena como la actual del Sesenta y Uno no impidió que la misma fuera inobservada ni impidió la dictadura de los llamados "cogollos" de los partidos durante veinticinco años, con el desastre moral y económico que ahora enfrentamos. Ni un SI ni un NO harían que Chávez respetara constitución alguna de no ser por sus propias convicciones. Tan pueril y nefasto es el comentario del Presidente respecto de cuan "facilito" sería para él dar un Golpe de Estado y que se apresura en negar como lo es la pretensión de muchos iracundos o amargados adecos que le piden un Golpe tan sólo para que se "quite la máscara". El país no está para este jueguito. Un NO tendería a apartar al Presidente de su verdadera función gerencial del único real problema del país: el económico. Siendo que el borrador de Constitución no contempla nuevamente las elecciones de Presidente, las de diputados de la Asamblea Nacional como tampoco las de Gobernador, quedando solamente por celebrarse las de Alcalde, por el contrario, con un SI, acabado el tema de la Constituyente Chávez tendría que dedicarse a gobernar, a administrar, a gerenciar. No tendría más motivos de enfrentamiento. El país no aguanta un día más en esta inseguridad, en esta zozobra, en esta paralización total con tanto desempleo, pobreza y más queja y esperas. Un NO tampoco alcanzaría los efectos reales de un referendum revocatorio pues su mandato llegará hasta el nueve de enero del 2.004 pudiendo ser, entonces, reelecto por seis años más (art. 230).

Parte Segunda y final.

Somero análisis del Proyecto de Constitución; aspectos negativos y positivos.

Un superficial análisis de la Constituyente y de su proyecto de Constitución nos permite extraer los siguientes aspectos negativos, en nuestro criterio:

Es de rechazarse el atropello a este proyecto de Constitución al querer concebirla en cuatro días, perdiendo una inmejorable oportunidad para mejorar la versión actual, profundizándola, motivado a que el transcurso del tiempo no favorecería la popularidad menguante de Chávez acelerada por su incontinencia verbal y su actitud provocadora de "bravucón de barrio". Esta precipitación restó coherencia al texto, generó carencia técnica y un excesivo carácter reglamentario (Ej. ord. 32 del art. 156 y las Disposiciones transitorias). Hay poca difusión en el pueblo respecto del contenido del Proyecto. Su aprobación resulta precipitada. Por otra parte, la representación en la ANC, como lo prueban sus actas, no pudo ser más pobre. A lo sumo diez de los 131 constituyentes hubieran bastado para gestar el mismo o un mejor borrador.

El caprichoso e insensato cambio de nombre a República Bolivariana de Venezuela (arts. 1, 4, 6, 186 y 212, Disposiciones transitorias, Decimoséptima); la inaceptable y preocupante inclusión de la información "veraz" aunque sin censura (art. 58) -espada de Damocles sobre el libre ejercicio del periodismo; el régimen de la seguridad social como el de las prestaciones elevados indebidamente y de manera dudosa a rango constitucional para ser legislado (Disposiciones transitorias, Cuarta, ord. 3); la reducción del horario de trabajo (art. 90) en un país que debe trabajar y luchar fuertemente a semejanza de los países asiáticos y nórdicos; la prohibición del despido injustificado (art. 93) conformando un estado paternalista y demagogo; Una persistente regulación del aparato económico en los términos del "puntofijismo" (art. 301); el compromiso excesivo del presupuesto nacional con la seguridad social y los salarios (arts. 80 a 86, 91 y 156, ords. 22, 23,24,. 306); la imprevisión de la posible administración de las pensiones y de la seguridad social por el sector privado privado (arts. 84 y 86); la, quizás, excesiva facultad del Presidente quien podría disolver el Parlamento quebrantando el principio de la Separación de los Poderes (ord. 21 del art. 236) cuando la Asamblea Nacional apruebe la remoción de tres Vicepresidentes dentro de un mismo período constitucional (art. 240) debiendo convocarse a nuevas elecciones de diputados dentro de los 60 días siguientes; un, quizás, excesivo poder al Presidente respecto de los ascensos militares en conjunción con la Fuerza Armada constituida por los cuatro Cuerpos, (ord. 6º del art. 216 y 331); la incorporación del voto militar en América que no es bien visto dentro del marco democrático y que genera inseguridad en el ámbito civil, aunque se le impide todo proselitismo y militancia como postularse a cargos de elección popular (art. 330); el precario o insuficiente desarrollo de la descentralización en el Proyecto aunque se mantiene el situado Constitucional del 20% (Ord. 4º del art. 167) pero se obliga a su reinversión en un 50% de lo percibido al efecto por cada Estado (arts. 164, 167, 185 y Disposiciones transitorias, décima):

son las principales fallas de este borrador que, estimo, deberán resolverse mediante futuras enmiendas como ya lo emprendió el respetable Padre de la criatura Dr. Hermann Escarrá.

En síntesis se pierde una oportunidad para mejorar la Constitución del Sesenta y Unol pero, quede claro que no hay atraso ni recesión objetiva alguna respecto de los derechos consagrados en la Constitución actual.

Aspectos positivos:

Por otra parte podemos destacar entre las principales mejoras del borrador la concepción de un sistema político democrático, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, participativo y no solo representativo sino con la opción de mandatos revocables (art. 6) caracteres innovadores en su mayoría; se consagra la libertad, la igualdad y el respeto a la dignidad (1,2,3,55); se reivindican las áreas históricas y vitales -Golfo de Venezuela- (arts.10 y 11); se prohibe la instalación de bases militares extranjeras (art. 13); se consolidan los Derechos Humanos con carácter progresivo (art. 19) dando rango constitucional a los acuerdos y tratados internacionales como es el Pacto de San José de Costa Rica y la Convención sobre los Derechos del Niño (art. 23 y 78); se consagra el derecho a la libre expresión sin censura, prohibiéndose el anonimato (art. 57); se garantiza la educación privada (arts. 103 y 106); se consagran el asilo y el refugio (art. 69); se protegen el honor, la vida privada, la intimidad, la propia imagen, la confidencialidad y la reputación de toda persona (art. 60); se sanciona la desaparición forzada de personas (art. 45); se tipifica delitos contra los derechos humanos (arts. 25 y 29); se consagra la responsabilidad del funcionario y se establece que el estado indemnizará los daños y perjuicios causados a las víctimas o a sus causahabientes (arts. 30, 49 y 140); se condiciona a la Ley la creación de institutos autónomos y demás corporaciones evitando su proliferación y causas de despilfarro y de corrupción (art. 142); se consagra el principio del Concurso público para la opción a los cargos públicos (art. 146); se prohibe la creación de cargos públicos cuya disponibilidad no esté prevista en la Ley de presupuesto (art. 147): se agregan al Poder Público los Poderes ciudadano y Electoral (art. 136); se reducen las facultades del Presidente consagradas en la Constitución de 1961, (art. 190, ord. 15º) al establecerse que los contratos de interés público nacional requerirán la aprobación de la Asamblea Nacional cuya competencia queda así ampliada (art. 150 y ord. 9 del 187); se reducen las facultades del Presidente establecidas en el ord. 5º del art. 190 de la Constitución actual de 1961, al reservarse a la Asamblea Nacional en el ord. 18º del art. 187 del Proyecto la aprobación de los tratados internacionales celebrados por el Presidente; desaparecen los parlamentarios profesionales al reducir su relección a dos períodos (art. 192); al eliminarse el Senado se eliminan las senadurías vitalicias de los Presidentes (art. 186); se crea la figura del Vicepresidente nombrado por el Presidente de la República (arts. 225, 238 y ord. 3º del art. 236) el cual podrá ser objeto de voto de censura por la Asamblea (ord. 10 del art. 187 y 240); en la creación de Leyes se establece privará la voluntad de la Asamblea ante la negativa del Presidente a promulgarlas (art. 216); se reduce el Congreso a la sola Cámara de Diputados con menos representantes, logrando mayor celeridad y menores costos de funcionamiento (art. 186); sea concibe un parlamento que trabaje el cual funcionaría desde el 5 de enero hasta el 15 de agosto y desde el 15 de septiembre hasta el 15 de diciembre (art. 219) contrariamente a la Constitución actual en la que las sesiones del Congreso se inician el 2 de marzo hasta el 6 de julio y desde el 1º de octubre hasta el 30 de noviembre (art. 154 Constitución de 1961). Puede o no considerarse un aspecto positivo el período constitucional del presidente propuesto para seis años quien sería reelegible por un período adicional (art. 230). Se establece que el estado de excepción decretable por el Presidente no puede afectar el derecho a la vida, la prohibición de incomunicación o tortura, el derecho al debido proceso, el derecho a la información ni los demás derechos humanos intangibles como es la libertad personal (arts. 27, 44, 45 Y 337) y el mismo queda condicionado en los arts. 338 y 339 a la aprobación de la Asamblea Nacional y de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo; se intoruce que la justicia militar sólo será aplicable a los militares (arts. 49 y 261); se crea la Policía Nacional (art. 332); se consagran y dignifican los derechos indígenas aunque el texto no muy feliz habrá de ser correctamente interpretado por la Corte Suprema conforme a la voluntad original del constituyente y de la palabra "habitat" (aclarado en las Disposiciones transitorias, Décimo segunda) debiendo rechazarse, por ende, la excesiva oposición de Jorge Olavarría (art. 119 a 126); se consagran los derechos ambientales (art. 127 a 129); se consagra la libertad de culto y de religión (art. 59); el artículo 80 abre tímidamente la puerta a una futura legislación sobre la eutanasia; se crea el referendum revocatorio (art. 70) y la revocabilidad de todos los cargos y magistraturas de elección popular incluyendo la del Presidente (art. 72); se consagra la revocabilidad de los Decretos Ley presidenciales (art. 74); se consagra la doble nacionalidad (art. 34); se amplían los derechos de los naturalizados pudiendo ser en muchos casos: alcaldes, gobernadores, hasta parlamentarios y ministros (art. 41); se amplían los derechos de los extranjeros (art. 64); se consagra el derecho de los electores a exigir rendición periódica de cuentas a sus representantes (art. 66); se crea la figura del representante del Pueblo o Poder Ciudadano u Ombusdman, independiente de la figura del Fiscal General de la República, (art. 280) siendo sus funciones la defensa de todos los intereses difusos y garantías de los ciudadanos (art. 281) lo que representa un adelanto extraordinario de cara a la Constitución actual; se da rango constitucional al Debido Proceso (art. 49); se elimina la suspensión de garantías por la de restricción en casos específicamente señalados; se consagran los derechos de la familia y del "concebido" y no reconoce sino la unión del hombre con la mujer (arts. 76 y 77); se consagra la libertad económica y de empresa con las limitaciones de Ley y se promueve la iniciativa privada (art. 112). La concepción económica del Proyecto es más liberal que la de la Constitución actual basada sólo en "principios de Justicia Social" (Art. 95 Constitución de 1961); se prohiben los monopolios y los carteles; se condena la usura y se estimula la competencia (arts. 113 y 114); se garantiza el derecho de propiedad (arts. 50, 55) y se establece que tan sólo por causa de utilidad pública pero mediante sentencia firme y pago oportuno de justa indemnización podrá ser declarada la expropiación (art. 115);

Se consagra la posibilidad de mecanismos abiertos y flexibles para que los estados y municipios descentralicen y transfieran a las comunidades o grupos vecinales organizados los servicios que éstos gestionen, entre otros, en materia de ambiente, mantenimiento y conservación de áreas urbanas, prevención y protección vecinal, construcción de obras y prestación de servicios públicos (art.184);

Se crea el Consejo Federal de Gobierno encargado de la planificación de la descentralización y transferencia de competencias del Poder Nacional a los Estados y Municipios integrado por Ministros, Gobernadores y un Alcalde por cada estado (art. 185).

Se establece que los gastos recurrentes se cubrirán con ingresos fiscales ordinarios, consolidándose el Principio del equilibro fiscal, limitándose la inflación así como el endeudamiento público cuyo pago exige en la actualidad aproximadamente el 40% del presupuesto nacional; se eliminan los refinanciamientos de la deuda pública con nuevas emisiones (art. 311, 312, 313); se prohibe la autorización de créditos adicionales si la Tesorería no cuenta con los respectivos recursos (art. 314); en un intento de planificación fiscal a corto y mediano plazos se concibe la figura del marco plurianual dentro del cual se desarrollan los presupuestos anuales (art. 313)

Se respeta y potencia el sistema judicial hecho que se comprueba con la depuración inaudita que intentan llevar a cabo el Inspector Nacional de Tribunales y la Oficina de Emergencia Judicial con la participación de Magistrados de la Corte Suprema de Justicia; en el proyecto de Constitución se asigna al Poder Judicial, columna vertebral del sistema democrático, una partida anual no menor del dos por ciento del presupuesto ordinario nacional habiendo sido hasta ahora, durante los últimos veinticinco años, menor del 1%; se establece la gratuidad del sistema judicial (arts. 26 y 254); se consagra la autonomía del poder judicial, el nombramiento de los jueces por la Corte Suprema de Justicia y una Ley que garantizará la participación ciudadana en la elección de los jueces (arts. 253 a 256 y 267); se consagran los tribunales indígenas (art. 260), se establece la imprescriptibilidad de los delitos contra os derechos humanos, el patrimonio público o tráfico de estupefacientes (art. 271);

Se crea la Sala Constitucional en la Corte Suprema de Justicia; se eliminan las contribuciones del estado a los partidos (art. 67); se impone las elecciones de base en los partidos y sindicatos (art. 95); se reduce el tamaño del Congreso a una sola Cámara intentado eliminar el despilfarro pues la cantidad no hace calidad; se consagra el voto como un derecho y no como una obligación (art. 63); no se limita la educación privada (arts. 103 y 106);

Se elevan al rango Constitucional normas actuales del Banco Central de Venezuela que incluyen su autonomía, su obligación de fijación de las tasas de los intereses, su sometimiento al control posterior de la Contraloría General de la República, aunque innecesariamente por restarles elasticidad (arts. 318 a 321 y Disposiciones transitorias, Cuarta, ord. 8); se da rango constitucional al Fondo de Estabilización macroeconómica (art. 321); se condicionan las concesiones viales donde no existan vías alternas (art.50)

La iniciativa de Hermann Escarrá, paradójicamente el Padre de la Criatura: (arts. 73 y 341)

Escarrá pide a las partes sindéresis, ponderación y libertad de conciencia para el voto. En desacuerdo con la precipitación y la inclusión de una serie de errores en el texto, promueve el Grupo Venezuela Primero para, con la recolección de un millón de firmas, impulsar un referendum consultivo respecto del nombre del país y cinco enmiendas, a saber: subordinación del poder militar al civil; corrección del excesivo poder concentrado en el Presidente; sistema educativo con base en el hogar y sistema bicameral. Esta consulta sería posterior al referendum del 15 de diciembre que él aspira sea aprobado.

El problema de la decisión: NO HAY OPCIÓN efectiva.

Y he aquí el "quid" del asunto. El problema de Venezuela es que no hay opción. Primero: debe quedar claro que Chávez ejercerá su mandato hasta el nueve de enero del 2.004 pudiendo ser, entonces, reelecto por seis años más (art. 230). De suerte que el No no le revocará su mandato. Segundo: Se quiera o no, un Presidente sin base política tiene poca gobernabilidad y no genera confianza adentro ni fuera, lo que mantendría y por ende empeoraría la crisis y la zozobra actuales, sin inversiones, sin activarse el aparato económico, con mayor desempleo. Tercero: No hay en el panorama político ninguna figura conocida que pueda restar votos a Chávez. Pues no puede ser opción el retorno a los desprestigiados e inmorales adecos y copeyanos causantes directos de la actual crisis moral, social, económica, cultural, etc., dilapidadores de más de 19 planes Marshall en los últimos veinticinco años. Ni Salas Römer, ni Fermín, ni Ledezma ni Franceschi hacen sombra a Chávez y menos con un clase media menguada, quejosa y nada participativa en las elecciones. Ni tan siquiera un Hermann Escarrá. La única alternativa "visible" pudiera ser un Arias Cárdenas. Sería ideal dentro del contexto pues es un hombre ponderado, culto, inteligente, con visión, negociador, disciplinado, reelecto por mérito propio y dentro de la corriente de Chávez. No usa el "folleto" del Guerrero ni el de las "citas". Pero tampoco competiría. Es demasiado leal a Chávez, por ahora. Así que no veo posibilidad de relevo, con la particularidad que Chávez tiene mandato asegurado al menos por cuatro años más...

A pesar de su incontinencia verbal, ¿Quién es Chávez?

Es menester superar la ira que nos acosa, pues la situación es demasiado grave, para no estimar los efectos de un NO.

Al efecto recurriré a la opinión objetiva y sabia de un tercero. Muchos ignoran las palabras del Presidente de Francia, Jacques Chirac, a raíz de la reciente visita de Chavéz, lo que motivó a Francia a proseguir en su inversión de cinco mil millones de dólares, supuestamente, en el Criogénico de Jose: !Chávez es auténtico y tiene buenas intenciones¡. No dijo que es ponderado en la palabra, ni que es un estadista, ni un hombre culto ni que tiene cualidades de gobernante. En lo personal creo que el Sr. Chirac tiene razón.

Conclusión:

De la comparación entre la Constitución actual y el Proyecto, este último supera al primero en muchísimos aspectos. Es favorable para el país. Desde este punto de vista no debe perderse la oportunidad de mejorar nuestros derechos y garantías.

Por ello, por cuanto el proyecto de Constitución es mejor que el actual; por cuanto los aspectos negativos del Proyecto de Constitución no son recesivos y son subsanables, inmediatamente, al adherirnos a la iniciativa de Hermann Escarrá, con las enmiendas respectivas; por cuanto no hay posibilidad legal de sustituir a Chávez por otro Presidente en el referendum del quince de diciembre ya que no hay otra opción real; por cuanto la etapa política del proyecto de Chávez se cumpliría con el referendum de imponerse el SI dando comienzo a su plan de Gobierno o aspecto económico; por cuanto como el Sr. Chirac, Presidente de Francia, yo también creo que !Chávez es auténtico y tiene buenas intenciones¡; por cuanto no quiero provocar inútilmente a Chávez con el NO; por cuanto el NO tan sólo perturba, aumenta la zozobra y la crisis actuales; por cuanto este país no puede seguir atemorizado y necesita prosperidad económica para resolver sus problemas sociales, sólo posible a través del entendimiento, de la planificación, del trabajo, de la confianza, de la inversión y estoy cansado de tanta tensión política, tantos discursos, tantoa lamento: votaré SI, a pesar de mi ira con él, a pesar que el Sr. Chávez se merece unas buenas trompadas por su incontinencia verbal, sus insultos, su actitud de valentón de barrio y por no haberse responsabilidad, desde un principio, de la solución del problema económico, llamando a los expertos venezolanos, que sí los tenemos y pueden ser tan honestos como él.

Confío en que el SI se imponga sobre el NO por una MÍNIMA DIFERENCIA para demostrar a Chávez: 
1º) que no aceptamos su incontinencia verbal y 2º) que queremos gerencie el problema económico.

 

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