¿Tiene valor agregado el proyecto constitucional?

Maxim Ross

Decidí inscribirme en las filas del NO al proyecto constitucional porque fui uno de esos ingenuos que pensó que los 128 constituyentes serían capaces de producir un proyecto de país para toda la sociedad venezolana. Imaginé varias veces, quizá soñé, en que las críticas y las sugerencias serían incorporados al nuevo texto, de tal manera que pudiéramos celebrar el advenimiento de la Carta Magna con un añadido de valor, no sólo suficiente como para mejorar la anterior, sino para compensar todo el tiempo social invertido en ella.

Comparando con la de 1961

Con sólo partir de la crítica que se le hizo a la Constitución anterior, aprobada sin la participación popular, elaborada por una 'cúpula' de políticos encerrados en sus propias ideas, bastaría para desechar el nuevo proyecto, porque, dígase la verdad, este experimento de democracia participativa en nada lo fue, salvo que éste se entienda por recibir las sugerencias de un par de millar de personas, oír a las instituciones, pero decidir en cónclave. Poco valor democrático agrega este proceder. Vista comparativamente una a otra, y puesta holísticamente, como le gusta al gobierno de relevo, reproduce plenamente lo criticado. Si aquella fue estatista y populista, producto de esa capacidad de prometer que tienen socialistas moderados o radicales, ésta no se queda atrás en promesas incumplibles. Claro que comparando ambos textos, se puede caer en la trampa mortal del viejo slogan de ver las hojas y no ver el árbol, por ejemplo, cuando se dice que aquella de equilibrio fiscal y Banco Central nada tenía. Lo mismo para los derechos humanos o los indígenas, campos en los que se proclama su mayor valor añadido. Pero, cuando uno se pasea por los 38 años transcurridos para que le produzcan un poco más de lo mismo, sin un cambio cualitativo sustancial, que recoja nuevos tiempos, que agregue experiencias positivas y elimine de raíz las negativas, mi primera conclusión, y por eso el NO, es que la del 61, descontada a valor presente tiene más valor agregado que la de ahora.

Valor agregado neto

Con todo el respeto que me merecen las buenas intenciones de Peña, Escarrá o Tarek, con sus innovaciones modernizadoras, en tanto que 'incorpora conceptos modernos de banca central y finanzas públicas', tiene 'cosas hermosas y positivas' o es 'la más avanzada en derechos humanos', verlos en forma aislada, fuera de contexto, no sólo institucional, sino político conduce a una grave y sesgada perspectiva. A ello añado elementos cualitativos, dignos de rigor opinático, porque no se es coherente diciendo sí, pero exigiendo una enmienda para el día siguiente, en una materia de tan alto valor cualitativo, para quien la invoca, como el del nombre de Bolivariana para la República. Tampoco para un 'modernizador' con la espada de Damocles del nuevo Leviatán.

Pero, lo más significativo de este enfoque es que, visto en conjunto el proyecto lo que resta es suficiente para anular lo que suma, por ejemplo, ponderando la materia fiscal y monetaria en proporción al tamaño de las obligaciones y promesas que se imponen al Estado venezolano, quien se reserva para sí todo el aparato productivo relevante, diría de manera poco democrática, en tanto no se nos dejó decidir tan importante materia. Constitución que diseña nuevas esperanzas para un pueblo defraudado por la anterior, pero que 'cuidaremos' con la nueva autonomía del Banco Central y las garantías de responsabilidad fiscal. Ello sin descontar los magros logros obtenidos en materia descentralizadora. Muchos derechos humanos, reconocimientos indigenistas que en nada compensan el fiasco social que nos espera y las implicaiones territoriales alertadas. Pero, en verdad, de todo lo que más deploro de este esfuerzo humano es su incapacidad para ver a futuro y centrarse en el pasado, imitando la vieja Constitución, sin cambiarla en lo sustantivo. Finalmente, siendo justo y objetivo, sí veo un gran valor agregado: poner a la diposición del señor Presidente su modelo bolivariano, claro con uno que otro aditamento, para mostrar cara de modernidad.

Pero lo más significativo es que, visto en conjunto el proyecto, lo que resta es suficiente para anular lo que suma.

Fuente: El Universal Digital
26 de noviembre de 1999

 

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