Deportes

Frío: Compañero del atleta

Frecuentemente vemos lesiones como desgarros musculares o esguinces articulares en la actividad deportiva habitual. La asistencia temprana de estas lesiones evitará el agravamiento de las mismas y nos asegurará una recuperación adecuada. En tal sentido la norma práctica indica que al suceder alguno de estas lesiones se debería inmovilizar la zona, aplicar frío (crioterapia), comprimir la zona (vendaje) y posteriormente elevarla.

Las lesiones musculares, en tendones, ligamentarias o de los tejidos blandos adyacentes a estas estructuras sufren alteraciones que desgarran los vasos sanguíneos de la zona produciendo una hemorragia en la zona circundante. El sangrado induce a tumefacción de la zona aumentado la presión local generando dolor y altera el proceso de cicatrización de estos tejidos. Para interrumpir estos procesos es muy importante inhibir y controlar la hemorragia lo más rápidamente posible.

El enfriamiento es un método frecuente e importante de tratamiento de las lesiones agudas de las partes blandas. Su finalidad es minimizar la hemorragia y la inflamación que acompañan inevitablemente a las lesiones y que interfieren en grado variable, según su extensión, con el proceso de cicatrización. El frío local también se usa para el tratamiento del dolor por su efecto analgésico sobre las terminaciones nerviosas de la zona. Igualmente tiene efecto relajante sobre el músculo contracturado y tenso.

Como norma general, entre 10 y 30 minutos de aplicación en una zona localizada. Menos tiempo provocará poco (o ningún) efecto. Mayor tiempo de aplicación aumenta la probabilidad de que se produzca un “efecto rebote”, y el organismo nutra de sangre y caliente una zona del cuerpo que se ha enfriado demasiado.

Las aplicaciones se harán de forma discontinua. Es decir, que cada cierto tiempo retiraremos el frío de la zona, y lo volveremos a aplicar pasado unas horas. Por ejemplo, aplicamos unos 10-30 minutos, retiramos la aplicación y, si es necesario, volvemos a aplicar después de una hora a hora y media de descanso.

Nunca se aplica el frío directamente sobre la piel. Utilizar una servilleta o paño que aísle la piel del contacto directo con el foco de frío. Esto es porque el frío prolongado produce quemaduras.

Recuerde si sufre una caída, golpe o impacto aplíquese hielo inmediatamente. También se puede utilizar para aliviar luego de entrenamiento aplicándolo en tobillos, rodillas, muslos o la región que se haya trabajado intensamente, dependiendo de la actividad física realizada.

Además de la clásica bolsa de hielo o de las bolsas plásticas con el hielo de la nevera, en farmacias y ortopedias venden cold-packs, rodilleras para congelar en la nevera y otra serie de utensilios que sirven para conseguir que el frío se aplique de manera uniforme sobre una superficie irregular, como puede ser un tobillo o una rodilla.

Finalmente recuerde al sufrir una lesión deportiva aplicar las medidas adecuadas recordando la nemotécnia de R.I.C.E.: R: Rest – Descanso, I: Ice – Hielo, C: Compression – Compresión y E: Elevation – Elevación.

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