Economía

Apostilla sobre la Faja del Orinoco de Anibal R. Martínez

“He estado escribiendo y conversando de La Faja por tanto tiempo como se le ha reconocido en su mas esplendorosa condición, por lo menos tres décadas después del viaje infructuoso de “la canoa”. Yo de ello no me canso y espero que Uds. tampoco…” confiesa el autor (idem, p. 172).

Sin duda, La Faja tiene un incansable cronista, por suerte para nosotros. Esta reciente publicación de Martínez (Editorial Gálac; Caracas 2004; 331 pp., ils.) es básicamente un relato histórico y técnico de los acontecimientos que la fueron configurando. No una historia descriptiva o contemplativa como otras, sino tratando de escudriñar los secretos que explican los acontecimientos.

Martínez es una personalidad en el mundo petrolero venezolano, un investigador serio y preciso, sobrio, como debe ser. Se ha especializado principalmente en cuestiones de reservas, pero su experiencia cubre igualmente aspectos legales e institucionales de la industria petrolera venezolana, pasando por su pionera posición sobre política energética.

Estos atributos no deberían pasar por excepcionales, excepto que son escasos en el sector; a decir verdad, aparte de los estudios “políticos” de R. Betancourt (“Venezuela, Política y Petróleo” 1969) y los de J.P. Pérez Alfonso (entre ellos “Pentágono Petrolero” 1961, “Petróleo y Dependencia” 1971, “Política Petrolera” 1962), y algunos sobre Economía Petrolera (los Parra, los economistas de la UCV, el grupo de ingenieros del CIV con Eduardo Acosta, y otros) — no son tan abundantes como deberían ser las publicaciones sobre temas de historia y economía petrolera en el país.

Lo mejor de este relato de la historia técnica de La Faja es que ha sido realizado prácticamente por un testigo presencial, y más que testigo, actor en muchos casos y cosas. Pero es algo más que un trabajo de historia, en términos narrativos, que hacen de esta saga geológica un “cuento reciente” sumamente entretenido e instructivo sobre la lucha por apropiarse del valor agregado generado entre los intereses del sector, y que a la vez resulta de alto mérito para apreciar los aspectos profundos de la venezolanidad en esta materia.

La exposición presenta el siguiente desarrollo, en lo que ARM denomina “la elipse” :

NACER – El Betún de Cubagua / La sustancia de Pedernales / La explotación del Betún /La Canoa Uno /Suata Uno / Recuento cronológico.
RENACER – Descripción geográfica – Descripción geológica – Primeros trabajos técnicos – Preliminares – Palabras, vocablos y nombres.
CONOCER – El trabajo clásico – El debate “Faja” – El trabajo del Ministerio – El debate sigue – El trabajo de Petróleos – El debate termina – Presentación del campo – La Faja en la UM (Universidad de Miami) – Visiones y revisión en Londres.
RECONOCER – Los hidrocarburos de La Faja – Las reservas y los recursos – La orimulsión – Las asociaciones – Predicciones, deseos y esperanzas.
Cronología Comentada – Glosario – Bibliografía – Indice Analítico.

Sigue nuestra apostilla. La parte de los orígenes tiene una prosa entretenida y bien informada, acudiendo a las citas de los principales cronistas, Oviedo y Valdés y Juan de Castellanos. De paso critica a Gómez (¿no es López?) de Gomara y a un tal Amador de los Ríos, nuevo para la ciencia . No se revisan otros conocidos cronistas, entre ellos Vazquez de Espinosa,

Trae la cita del mene de Cubagua de Oviedo y Valdés:

“tiene en la punta del Oeste un manadero de un licor como aceite junto al mar, en tanta manera que corre por ella encima del agua”

y la cita de Juan de Castellanos:

tienen sus secas playas una fuente
(a lo este do bate la marina
de licor aprobado y excelente…

Luego menciona valiosas documentaciones, entre ellas el Informe del Dr. José María Vargas sobre una muestra de asfalto de Pedernales, 1832, y en general una serie de datos poco conocidos sobre las investigaciones de los primeros hallazgos de hidrocarburos, como los asociados a la New York & Bermúdez de 1911 (2) .

De repente aparece nada menos que Julio Verne, a través de “El soberbio Orinoco” – una acotación curiosa.

Después viene la “pequeña historia” de los descubrimientos de los principales campos, simplemente impresionante. Se advierte la tremenda presión por los descubrimientos del petróleo: perdidos los campos del Caspio por el poder soviético, encima la revolución mexicana del 17, las empresas europeas y americanas cayeron sobre Venezuela con toda urgencia.

Comenzando el año 1935 (muerte de Gómez) el geólogo jefe de la Standard Oil de Venezuela G M “Mose” Knebel… había recomendado al presidente de la empresa… determinar, mediante la perforación de un pozo exploratorio de campo nuevo, las posibilidades … en el mas prominente domo de la línea de levantamientos ,,, que interrumpían la superficie bastante regular del basamento granítico del tercio sur de la cuenca de Maturín, a menos de mil metros de profundidad…”

“La perforación de La Canoa-1 comenzó el 16 de octubre (aciago día petrolero!!) de 1935, culminando una operación logística de envergadura, tiempo de terminación dos meses, profundidad total estimada 1100 metros…” – primer pozo perforado en el campo Faja del Orinoco (en la cronología se corrige a 6 de enero de 1936, debe ser fin de los trabajos).

Luego siguió Suata:

“Socony se lanzó a fines de setiembre de 1938 a la conquista del espacio prometedor con Suata-1 |70 km al oeste de La Canoa-1. Mostró tres intervalos gruesos de arena petrolifera, primero a los 180 metros de 12 metros de espesor, el segundo a los 260 mts un solo manto de 15 metros y el tercero por los 260 metros, con mas de 35 metros. En total unos 80 metros, que fueron probados con paciencia y sin esperanza, para concluir al final

Los resultados del cuarteto de pozos terminados en La Canoa y Zuata (¿Suata?), así hubieran sido magros, fueron la causa aparente del inusitado ímpetu de la exploración del campo Faja del Orinoco durante los años 1939 y 1940.

Sigue la saga geológica, la carrera contra el tiempo. Camorrra No. 1 retrocedió un poco el camino y se hincó el 19 de marzo de 1939 al noreste de Barrancas, llegó hasta 910 metros y fue abandonado el 26 de abril. Cerro Negro-1 fue abandonado el 24 de enero de 1939 a 1120 metros. Cerro Negro-2 fue perforado de inmediato, del 15 de febrero al 27 de marzo de 1939, abandonado en el Basamento a 1179 metros de profundidad total, se recobró solo petróleo crudo de calidad inaceptable, mas pesado que el agua, así que por los momentos no se había alcanzado la gloria…

Con el año 1940 llegó la Mene Grande(3) que saltó al otro extremo de la Faja con Gorrín-1 al oeste de Hato Viejo-1 al sureste de Calabozo, “traspasó las arenas pobres del Mioceno y se metió en lo último, el granito del Basamento…”

Hasta aquí llegó la desilusión, se abandonaron progresivamente las perforaciones. La vuelta de la elipse bituminosa.

El “renacer” contiene aspectos básicamente sobre los descubrimientos geológicos. La prosa de Martínez se vuelve más técnica, aunque en su propio estilo inserta términos notablemente “floridos”, en una especial mezcla del siguiente tipo (p. 57):

“La forma miscelánea de tierra en llanos ondulados de Guárico pasa de suelos podzólicos amarillo rojizos con saturación baja a media de bases y lateritas hidromórficas en los llanos arenosos de Monagas…”

La parte del “renacer” incorpora los siguientes elementos : descripción geográfica; geológica; primeros trabajos técnicos, con especial referencia al trabajo de González de Juana sobre la Faja de 1944 y las primeras publicaciones (1951) de la Oficina Técnica de Hidrocarburos del Ministerio de Minas e Hidrocarburos, y los datos de la Convención Nacional Petrolera celebrada ese año.

Luego sigue con Preliminares, donde se señala que “el delineamiento de la frontera norte del campo Faja del Orinoco ocurrió paulatinamente, conforme se terminaron los pozos exploratorios de la búsqueda adolorida (sic) ….”

Entramos ahora en el tercer capítulo de la obra, “Conocer”, con el siguiente abreboca: ¡La Faja estaba lista! – y el autor lo presenta acertadamente con un toque dramático, de novela policíaca.En efecto, asienta ARM, después de los “treinta años de búsqueda, incomodidades y desafíos, letargo, insinuaciones y temple terminaron inesperadamente”.

Un dia de julio de 1964 la Shell llegó a las oficinas de la CVP con una “presentación insólita, algunos pudieron haberla clasificado de insolente…” – para la explotación de los petróleos llamados en ese momento “no convencionales”.

Sader Pérez encomendó a Hugo Velarde de la CVP la revisión del texto y discutió con el ministro Pérez Guerrero el asunto, conviniendo en realizar una evaluación formal de la Faja “para poder medir el alcance técnico de la proposición”. PG designó al geólogo José Antonio Galavís la coautoría del Informe.

“La presentación de Galavís y Velarde al 7º. Congreso Mundial de Petróleo (México 1967) causó un torbellino y lanzó la Faja del Orinoco al mundo…” – Estimaron el volumen de hidrocarburos inicialmente en sitio en 692 millardos de barriles (las reservas convencionales eran de unos 20 millardos de barriles)(4) . La gente se volvió loca con el informe clásico de Galavís y Velarde. . La repetición de la ponencia en Venezuela (4º. Congreso Geológico Venezolano, 1972) devolvió la controversia al plano local y algunos opinaron que los autores cuando escribieron ese Informe estaban algo “tocados”.

El debate “Faja”

Se van formalizando las investigaciones de CVP con la Occidental Petroleum (1971) y Mobil Maracaibo. Luego Japón mostró interés (1972) en cooperar y a finales de 1972 Estados Unidos también anunció conversaciones bilaterales sobre el tema. “Inmediatamente, el Frente Pro Defensa del Petróleo propuso declarar a La Faja reserva estratégica de uso nacional…” (id., 105). Pérez La Salvia formalmente desmintió la posibilidad (1973) de negociar un tratado binacional para la explotación del campo.

El trabajo del Ministerio

El MMH se había ocupado rutinariamente de la fiscalización y a veces de la dirección de las actividades de La Faja, creó una Dirección de la Faja Petrolífera del Orinoco en 1974, con Benito Luongo a la cabeza. “EL Ministerio determinó que el método más recomendable en el momento para la producción era la inyección de vapor…Los estudios de la Dirección “Faja” del Ministerio se concentraron en procesos adecuados al caso, en consideración a que la mayoría de las tecnologías en uso o en desarrollo se dirigen al tratamiento de residuales de crudos medios om livianos por plantas refineras en Estados Unidos o Japón” (id., 117).

Al respecto Gustavo Coronel, miembro de la Junta Directiva de Petróleos de Venezuela, explica (idem, pié de pag. 120) :

“Conforme al criterio de los funcionarios de Intevep y PDVSA que analizaron la información del trabajo de evaluación durante 5 años realizado por el Ministerio es simplemente una casi completa pérdida de tiempo…”

El debate sigue

El autor comienza a advertir sobre las luchas internas entre los intereses del Ministerio y los de la “industria”, para apropiarse del valor agregado añadimos nosotros. Notemos que la nacionalización sobreviene en 1974, y la Faja la pasa Carlos Andrés a Petróleos de Venezuela en 1977(5) .

“Los antagonismos mas notorios (6) respecto a la disposición de la Faja del Orinoco no necesariamente se dilucidaron siempre en público”. De nuestra parte notemos también que se podrían identificar al menos tres grupos de intereses: 1) el grupo de los gerentes “tecnócratas” de Pdvsa (Coronel, Quintero, et al.); 2) el grupo de líderes políticos asociados al Ministerio (Silva- Calderón, Monsalve-Casado, et al.; 3) Los ejecutivos de los concesionarios (Giacopini, Petzall, Rodríguez Eraso et al.) – todos engarzados por “la apropiación del valor agregado del negocio” bajo distintas consignas, todas para salvar a la patria a su manera, que es lo que hemos llamado “nociones-pantalla” (7).

“El debate “faja” se prolongó en el tiempo por lo menos una decena de años… Se debatía la forma y manera del desarrollo óptimo, lo que deberían ser el ordenamiento territorial y los objetivos globales…El Congreso Nacional acordó la fiscalización…Contrato a contrato, casi, Lagoven/Bechtel, Lummus/Lagoven, por ejemplo, entraron y salieron los materiales de las discordias…El Colegio de Ingenieros condenó que compañías mixtas actuaran…” (Idem., 121),

El trabajo de Petróleos

“Las diferencias eran demasiado profundas entre los cuadros técnicos y gerenciales de PDVSA y los del Ministerio de Energía y Minas en los enfoques, las interpretaciones, los objetivos y las visiones, o los juicios de valor propios y ajenos, respecto a qué hacer con la Faja, cómo y cuando disponer de ella…” (id., 136).

de la castidad a la concupiscencia, ¿meritocracia vs politización?

“El apetito por la Faja desbordó cualquier expectativa…Cumplidos los trabajos de Petróleos de Venezuela en la Faja y dada la evolución subsiguiente de los eventos, en retrospectiva no parece justificada la amplia extensión del área de evaluación delineada en 1977 hasta envolver a Calabozo, pues es evidente que al ser atravesada …por el Arco de El Baúl …la mitad del bloque Machete asignado a Corpoven y el tercio oeste del área principal de la producción Zuata se encuentra en una provincia geológica distinta…” (id., 67).

La campaña de exploración se terminó en cuatro años. Está el “experimento de Jobo”. Y otros adelantos. Así se culmina la presentación del campo, y la cuantificación final de sus reservas(8) . El debate termina, se comprobó la riqueza de la Faja. Una provincia extraordinaria, la mayor acumulación de hidrocarburos del mundo. Petróleo crudo extra-pesado (más denso que el agua) y bitumen natural.

El capítulo final, RECONOCER, se refiere a la orimulsión y las asociaciones estratégicas para crudos mejorados, con las siguientes sentencias: “Las predicciones estaban bien fundamentadas en los sueños. Las esperanzas ofrecen el color de ser otra vez(9) …”.Dentro de las Predicciones, Deseos y Esperanzas, el mensaje final, son de resaltar dos aspectos básicos:

Los cinturones del Orinoco y el Vanadio

Es interesante, y poco conocido creo, el hecho que existe un cinturón mineral, paralelo a La Faja, al Sur del Orinoco, exactamente enfrente. Además, existe un eslabón que une el cinturón del bitumen con el cinturón del hierro. Es el vanadio. Un nuevo reto, científico y tecnológico, que envuelve, en una sola visión, los cinturones del Orinoco.

La Faja y la Política Energética: “la Cina è vicina”

La Faja cobra un enorme valor también considerando la emergencia de China e India, como nuevos grandes consumidores, al abandonar la bicicleta por el vehículo a motor. Habrá que considerar los proyectos para la mejor comercialización del crudo y bitumen, especialmente en cuanto al valor agregado nacional .(10)

La revisión del nivel de producción nacional (y su estructura por valor agregado) es una materia a decidir con la mayor prioridad. Llama la atención que a estas alturas del gobierno todavía no se conoce un Plan Energético Nacional, vista su necesidad para ordenar las metas del crecimiento económico del país.

Temas ausentes

Martínez no hace mayor alusión a la actitud (de rechazo) del gobierno de Chávez hacia la orimulsión, excepto por comentarios someros en la cronología. La “cuestión del cuestionamiento” de la orimulsión puede examinarse directamente en otro sitio, a través del artículo “The value of the extra-heavy crude oil from the Orinoco Belt”de Bernard Mommer en el Middle East Economic Survey (47:11, abril 2004). Véase también, la versión en español “El mito de la Orimulsión – La valorización del crudo extrapesado de la Faja Petrolífera del Orinoco (I), Serie Conciencia Petrolera, Eds. del MEM 2004; y copia de la “Intervención en la Asamblea Nacional, Comisión de Energía” del miércoles 16 de junio del 2004, 2 p.m. reproducido en www.soberanía.info.

Las críticas de Mommer se refieren en especial a la escasa participación fiscal, en vista que los niveles iniciales de regalías fueron tan bajos que la remuneración del Estado era mínima. Pero de allí a suspender los contratos de compra-venta, parece una posición demasiado ruda. Este aspecto hubiera podido elaborarse mas extensamente por ARM, aunque es materia mas bien de Ingeniería Económica.

Hay otros temas poco atendidos en el texto, en parte porque no tocan sino tangencialmente los aspectos de La Faja. Nos referimos por ejemplo al tema de la selección óptima entre los niveles de producción vs. niveles de precios (“el rentismo”), la dicotomía que ha enfrentado a los mismos grupos citados en la historia de la Faja (nacionalistas a favor de precios altos y bajo volumen, vs tecnócratas con altos volúmenes y bajos precios (en un momento los llamamos “bolumétricos”), como si tal selección fuera posible y estuviera en las manos del gobierno o de los trazadores de políticas públicas. Como explicación parcial entiendo que muchos de los especialistas de esta “generación dorada” (asociada a la FM musical) y en general muchos ingenieros de la vieja guardia no estaban bien versados o no dominaban completamente las variables económicas asociadas a las herramientas de la planificación, lo que es una falla importante.

Tampoco se pronuncia el autor sobre las perspectivas de las Faja en cuanto a los mercados asiáticos, y la salida de crudos hacia el Pacífico, que son temas a tener en cuenta en la nueva política energética, especialmente después del cuestionamiento de la Orimulsión. Este lamentable incidente en su mercadeo debería revirarse no vaya a ser que un desmedido interés en liquidar un proyecto bandera de la tecnología nacional — con la intención de desprestigiar una gestión afecte los propios principios e intereses fundamentales del Estado, ajenos a los avatares de la política entre los distintos grupos de intereses.

Nos parece además que hubiera convenido enmarcar mas el desarrollo de la Faja dentro del panorama internacional y nacional que iba sucediendo, como las “reformas estructurales” de los precios, las nacionalizaciones, y otros logros importantes, como tela de fondo solamente.

En todo caso este recuento “policíaco e ilustrado” de Martínez constituye un valioso, entretenido y educativo aporte a la investigación, y al conocimiento de la historia petrolera de Venezuela, sin cuya documentación y comprensión no es posible percibir ni explicar los acontecimientos, y sobre todo para la formación de una base, requerida y necesaria para diseñar y planificar las políticas del futuro para el mejor bienestar de todos.

Todo lo que ha habido ha sido una lucha por apropiarse de los recursos de la nación para el bienestar de los privilegiados del momento, que se han ido turnando en un saqueo cíclico, los privilegiados de ayer sustituídos por los de ahora y al final satisfaciendo la voracidad energética de los nuevos consumidores con los recursos acumulados de la tierra, que hubieran permanecido incólumnes de no haber sido por estos arrojados saqueadores de las tumbas telúricas, los geólogos pioneros que se adentraron en las soleadas sabanas y lagos con el ímpetu de los conquistadores buscando al Dorado, y lo encontraron; la disputa vino luego en la repartición…

Y que es ahora relatado curiosamente por otro geólogo en una amable y ornamentada germanía, una especie de lunfardo tecnológico, no el que usa la canalla, sino para referirse lúcida y precisamente a una saga que no debe olvidarse, sino divulgarse como ejemplo, para mayor gloria, o si prefieren ad maiorem gloriam.

Recomiendo ampliamente este trabajo para su estudio y divulgación universitarios y académicos.

Notas

(1) En general los principales “cronistas” coloniales son: el padre Gumilla, Joseph de Acosta, Pedro de Aguado, Juan de Castellanos, Fray Antonio Caulín, Joseph Luis de Cisneros, de las Casas, Navarrete, Oviedo y Valdés, Antonio de Herrera, Oviedo y Baños, Oviedo y Valdés, y Vázquez de Espinosa (muy bueno), entre otros.

(2) Aunque con poca mención a las primeras tracalerías petroleras de los amigos del presidente Castro (Concesiones Vigas, Planas, Valladares y otros) transferidas a Caribbean y Shell, y General Asphalt de Philadelphia, Cf. AMA, “Bases para una política energética venezolana”, Caracas BCV 1974.

(3) Aparentemente la formación de la Mene Grande fue producto de un arreglo entre las grandes para darle entrada a la Gulf. Véase US Federal Comm., en AMA, op.cit.

(4) Esta obsesión (temprana) del autor por aferrarse a las unidades métricas en un mundo petrolero inglés hace que el lector tenga que andar de la mano con un manual de equivalencias; no es que sea malo, sino que en petróleo son unidades las inglesas las que han dominado; lo menos que podría considerar es un “período de transición” en que aparezcan ambos sistemas, mientras la gente se acostumbra. Lo mismo con el listado de bibliografía, que vienen con la originalidad de ordenar las referencias por año y no por apellido. No se si es mas útil así, quizá para una historia pase, pero la costumbre es otra; y además, no lo informa al lector en ninguna parte. Tampoco lleva puntos en las abreviaciones de nombres de la bibliografía; esta práctica me parece buena, eficiente, evita puntuaciones inútiles (después se eliminarán los acentos que no son fonemas, o sea que no cambian el significado, son puramente decorativas).

(5) Antes de la nacionalización la lucha por una mayor participación de la ingeniería en la industria era adelantada principalmente por el Colegio de Ingenieros de Venezuela, a través de la famosa “Comisión de Inscripciones y Autorizaciones”. Recuerdo haber colaborado ocasionalmente con Eduardo Acosta Hermoso y Arévalo Guzmán Reyes en estas pujantes tareas. Del lado de la Creole estaban Petzall y colaboradores. Una vez, recuerdo en el Congreso de Ingenieros de Maracaibo, por el 73, justamente con motivo del alza de precios del crudo del 16 de octubre, propuse maltusianamente la reducción del nivel de producción, y mi ponencia, en una sanción de 1000 ingenieros asistentes logró un solo voto, que por cierto no fue el mío, porque estuve ausente en el momento…
(6) La cita anterior de Coronel expresa bien la animadversión contra los esfuerzos del Ministerio y la CVP…
(7) Llamadas “notions-écran” por el Prof. Bye. Véase nuestra “Die Trilogie”, comala.com.

(8) El libro de Martínez dedica una buena parte del contenido sobre la naturaleza y cuantificación de los hidrocarburos: tres cuartos de crudo extrapesado y un cuarto de bitumen natural. La actual Pdvsa aparentemente desestima la existencia del bitumen, lo que resulta extraño. Notemos de paso que es aquí la primera vez que se publican las reservas y los recursos de cada hidrocarburo por áreas principales de producción. Añade Martínez (comunicación personal): “para tu conocimiento, justo antes de fin del 2004 publicamos el glosario SPE/WPC/AAPG ratificando la vivencia gloriosa del bitumen natural…”
(9) No compartimos exactamente el espíritu de la repetición del pasado, a menos que se trate dentro del esquema de empresas modelo, sin aberraciones, pero dedicadas sí a funciones energéticas específicas, sin distraerlas con funciones sociales que deberían atenderse independientemente para poder ejercer controles gerenciales adecuados para la medición de la excelencia.

(10) El autor menciona (idem, p. 254) que es nuestra tesis de 1974 (Bases para una política…) solo nos referimos escuetamente a estas reservas; la verdad es que para la época no teníamos una visión completa del nuevo potencial ni sus características…

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