Economía

Crisis venezolana: ¿A las puertas de una hiperinflación?

La idea de hiperinflación en Venezuela se viene asomando desde, aproximadamente, el segundo semestre del año 2015, luego de que el último informe de inflación emitido por el Banco Central de Venezuela se publicara en diciembre de 2014, año en el que se estimó en 68,5%, la más alta del mundo.

Académicos, expertos y consultoras económicas, indicaban a mediados de este año que Venezuela se encontraba a las puertas de una hiperinflación, y muchos proyectaban que el índice anual superaría el 200%.

El economista Asdrúbal Oliveros en el foro Panorama 2015-2016, organizado por la Cámara Venezolano Británica de Comercio en el mes de octubre, indicó que la inflación se ubicaba en 182%, y se registraba un descenso del poder adquisitivo en 34% (período septiembre 2014 – septiembre 2015), aseverando que nos hemos transformado en una economía “que medio come”.

De igual forma, indicaba que para 2015 preocupaban al sector tres riesgos específicos: la dinámica hiperinflacionaria, posibilidad de impago de la deuda externa y una crisis política e institucional.

Efectivamente, Steve Hanke, académico de la Universidad Johns Hopkins y una autoridad mundial en materia económica, alegaba el pasado julio que el país de la región latinoamericana que más se acerca en la actualidad a la hiperinflación es Venezuela.

En el pasado mes de julio, Hanke le declaraba a BBC Mundo que Venezuela “está muy cerca de la hiperinflación sostenida, y podría en las próximas semanas pasar la barrera», y alcanzar el 50% mensual de modo sostenido.

De igual manera, la calificadora internacional Moody’s, para el mes de septiembre, ya consideraba el contexto económico del país como “un evento hiperinflacionario”.

La calificadora afirmó en un informe citado por el diario El Nacional, que desde que el gobierno tomó la decisión de suprimir las estadísticas sobre el producto interno bruto, la inflación, la balanza de pagos y los datos fiscales, los recursos que han quedado para hacer un cálculo de la inflación son muy limitados.

Mientras tanto, el Banco Central de Venezuela no habla de la inflación -en todo el año no ha emitido reportes-. Además, el gobierno alega que somos víctimas de la “guerra económica” que «emprende» la empresa privada y sectores de la oposición venezolana.

En una reunión con periodistas realizada en junio, el presidente del BCV, Nelson Merentes, explicó que las cifras de inflación no se publican porque hay «una inconsistencia metodológica con el Instituto Nacional de Estadística», otra entidad gubernamental que mide la inflación.

¿Qué es hiperinflación?

La hiperinflación se genera cuando se registra una tasa de inflación muy elevada, y consiste en la pérdida del poder adquisitivo de la moneda a ritmo acelerado.

Las afirmaciones varían, pero académicos coinciden en que la hiperinflación existe cuando el índice de inflación mensual es mayor a 50%.

Steve Hanke, director del Proyecto sobre Divisas en Dificultades del Instituto Cato, un centro de investigaciones de tendencia conservadora ubicado en Washington, explicó a BBC Mundo en un reportaje publicado el pasado mes de julio, que una inflación a 50% mensual, “si se calcula de forma anualizada llegará a cerca de 13.000% al año».

La principal causa de hiperinflación es un aumento rápido y masivo de la cantidad de dinero circulante que no se corresponde con el crecimiento en la producción de bienes y servicios, cuyos precios también aumentan de manera generalizada y rápida.

Dinámica hiperinflacionaria

No hay que ser experto para sentir que la economía en Venezuela genera cada vez más asfixia en los consumidores. El Centro de Documentación de Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas- FVM) informó que la canasta básica familiar se ubicó en 110.116,47 bolívares en el mes de octubre. La cifra representaba un incremento de 12.824, 61 bolívares, en comparación al mes de septiembre. Los precios de este índice aumentan al menos 10 % mensualmente. En muchos casos se observa el incremento semanal.

Cada vez son más frecuentes las transacciones en moneda extranjera para la compra-venta de ciertos bienes. Ya es común ver ofertas en dólares para adquirir inmuebles, incluso para alquilarlos. Las personas desconfían en la «fuerza» del bolívar, y prefieren, siguiendo además consejos de los especialistas, invertir en divisas o en compra de activos que eventualmente se revalorizarán.

Asimismo, esta circunstancia ha ocasionado la pérdida progresiva del poder adquisitivo y enormes pérdidas patrimoniales, de acuerdo con un informe de Econométrica. Todos estos, sintomas de la dinámica hiperinflacionaria.

Otros casos

En el foro Panorama 2015-2016, Asdrubal Oliveros indicó los récords mundiales de hiperinflación, cuyo primer lugar fue alcanzado por Hungría en 1946, cuando llegó a 41,9 trillones por ciento. Los precios se duplicaban cada 15 horas.

En Zimbabwe, los precios se duplicaban cada 24 horas en noviembre de 2008, y alcanzó la tasa de 7.960 millones por ciento.

Sin embargo, lo que quedaba de Yugoslavia en los 90 soportó la segunda hiperinflación más alta y duradera en la historia mundial, según el experto en materia económica Steve Hanke: en enero de 1994 la tasa oficial de inflación mensual fue de 313 millones por ciento, 4 veces mayor que la hiperinflación de Alemania en 1920 (la tasa de inflación llegó a 32.400%), pero muy por debajo del record húngaro. La hiperinflación yugoslava duró 24 meses.

En cuanto a la región de Latinoamérica, Hanke señaló a BBC Mundo que históricamente ha estado afectada por niveles altos de inflación, “pero muy pocos incidentes de hiperinflación». Entre esos casos, citó el de Bolivia en septiembre 1985, que llegó a 183% mensual, y cerca de 60.000% al año. Brasil, en marzo de 1990, que registró una inflación mensual de 82,4% y Perú, en agosto de 1990, que llegó a 397%.

Lo que se puede hacer para 2016:

El presidente de Datanalisis, Luis Vicente León, en su blog en Prodavinci.com, compartió 15 consejos para afrontar la crisis económica en 2016, que, en palabras de Asdrubal Oliveros, tendrá un peor escenario:

  1. Es clave activar en nuestra vida el «modo crisis» y cuidar el presupuesto familiar haciendo seguimiento estricto del dinero y evitando a toda costa los gastos superfluos.
  2. No hay que sentir miedo ni pena por reestructurar los gastos, moderando el consumo y eligiendo productos más convenientes en su relación precio-valor. No es hora de prestarle atención al «qué dirán» sino al «qué puedo costear y qué no».
  3. No compre nada que aumente tus gastos ni que dependa de divisas: hay que concentrarse en aquello que genere ingresos o reduzca costos.
  4. No deje bolívares ociosos. Ni siquiera en cuentas de ahorro locales. Póngalos a producir o la inflación demolerá su valor: las tasas de interés actuales, a más de 150 puntos por debajo de la inflación, son como cotufas sin sal.
  5. Usar el crédito (tarjetas o préstamos) en bolívares es ideal para comprar activos que reserven valor (inmuebles, carros, arte, divisas), pero no para financiar comida en el supermercado. Eso en realidad lo conduce a seguir viviendo una vida artificial que en algún momento tendrá que pagar muy caro.
  6. Éste es el momento para buscar ingresos adicionales: negocios propios, trabajo extra, un miembro de la familia cesante que se incorpora al mercado laboral. Hoy cada bolívar que entre a casa cuenta.
  7. Defienda sus seguros de HCM como una gata recién parida defiende a sus cachorros. Hoy cualquier imprevisto médico afrontado sin protección podría destruir su patrimonio. Y depender de la salud pública no merece ni siquiera un comentario.
  8. Tome ventaja de todos los subsidios a los cuales pueda tener acceso: esa “comodidad” del mercado informal puede terminar costándole mucho dinero.
  9. No deje activos improductivos: venda o alquile todo lo que no esté usando. Pero no se quede con los bolívares que obtenga por ellos, porque la pendejada será mayor: vuelva a leer el punto 4.
  10. Si tiene posibilidad de realizar una actividad legal que le genere dólares, así sea la más remota y parezcan muy pocos billetes, concentre ahí todos sus esfuerzos.
  11. Chequee que sus planes en el teléfono celular y la televisión por cable tenga el programa de tarifas que mejor se adapte a usted. Y si puede bajar ese gasto, mucho mejor. Haga lo mismo con todas sus otras suscripciones.
  12. Involucre a toda la familia en la estrategia para enfrentar la crisis económica. Hasta los más chiquitos deben entender de qué se trata y por qué debe atenderse en conjunto.
  13. No desperdicie nada. No hay plata ni bienes como para ser un consumidor convencional.
  14. ¿Recuerda cuando los abuelos hablaban de sus vidas en los tiempos de la guerra? Pues tome ventaja de aquellos consejos. Y si no tiene abuelos experimentados, “importe” alguno y escúchelo.
  15. Si usted es de esos que genera más dinero del que gasta, no creo que haga falta decirle dónde ponerlo… pero no lo haga  a tasas negativas.

Concluye León que no hay forma de salir ilesos, pero sí podemos minimizar los costos y tratar de surfear con inteligencia.

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