Caracas, Lunes, 21 de abril de 2014

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NASA revela peligro del próximo aterrizaje en Marte

Martes, 26 de junio de 2012

Viajar 482 millones de kilómetros a través del espacio profundo para llegar al planeta Marte es difícil; pero aterrizar allí con éxito es aún más difícil, una auténtica labor de ingeniería en la que no puede producirse un solo fallo







   Foto: Google
Serán solo siete minutos, pero todo deberá funcionar a la perfección. La posibilidad de cometer un error no está contemplada. El próximo 6 de agosto, el vehículo robotizado Curiosity de la NASA aterrizará en Marte en una complicadísima maniobra de precisión llena de peligro. La misión utilizará un nuevo y complejo sistema de aterrizaje, por el que el rover será depositado suavemente sobre la superficie por un módulo auxiliar. Además, en un ligero pero fundamental cambio de planes, se posará exactamente a los pies del monte Sharp, en el centro del cráter Gale, un lugar idóneo para realizar sus operaciones científicas sin tener que desplazarse en exceso. Esta decisión añade aún más riesgo a las maniobras.

Viajar 482 millones de kilómetros a través del espacio profundo para llegar al planeta Marte es difícil; pero aterrizar allí con éxito es aún más difícil, una auténtica labor de ingeniería en la que no puede producirse un solo fallo. El proceso de entrar en la atmósfera del planeta rojo y la desaceleración antes del aterrizaje han sido descritos como «siete minutos de terror».

Durante los primeros cuatro minutos de la entrada, la fricción con la atmósfera de Marte frena considerablemente la velocidad de una nave espacial. Pero al final de esta fase, el vehículo está todavía viajando a más de 1.600 kilómetros por hora, solo 100 segundos antes de aterrizar. Un paracaídas se abrirá para frenar la nave hasta una velocidad de alrededor de 322 kilómetros por hora, pero quedan 90 metros para llegar al suelo. Reseña abc.es

Debido al peso y tamaño del Curiosity -poderoso y fuerte, pesa casi mil kilos y tiene seis gigantescas ruedas-, el tradicional método de aterrizaje con «airbag» utilizado con otros rovers no podrá ser empleado. A partir de ahí, la nave usará los retrocohetes para ofrecer un aterrizaje suave y finalmente correas de sujeción para bajar el rover a la superficie. El ingenio será suspendido atado con cuerdas desde un cohete-mochila, denominado «Sky crane».

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