|
|
|
|
|
Sección: Medio Ambiente
ENVIAR A UN AMIGO | ENVIAR AL DIRECTOR | ENVIAR AL EDITOR
Renace la polémica por los biocombustiblesRoberto Palmitesta D.Martes, 23 de junio de 2009
En la reciente Cumbre sobre el Etanol en Sao Paulo, se enfrentaron nuevamente dos visiones opuestas sobre el rol de los biocombustibles para aliviar el problema del calentamiento global. Los defensores de ambas ideas fueron esta vez dos presidentes, el de Brasil y el ex presidente de EEUU Bill Clinton, quien siempre ha mantenido una postura conservacionista durante su mandato, y luego en su vida privada, apoyando diversas causa ambientalistas a través de su fundación. (No se encuentra la imagen 4244602) Clinton, quien se había asesorado con su propio vice Al Gore --ardiente ambientalista y Premio Nobel de la Paz--, argumentó con fuerza en contra de los biocombustibles justo en el llamado “paraíso del etanoi”, aún en contra de la política del gobierno demócrata de su país, donde participa su esposa Hillary. Allí, ante una audiencia que defendía mayoritariamente al etanol, Clinton se atrevió a cuestionar su valor para retrasar el cambio climático, argumentando que el cultivo intenso de caña de azúcar en Brasil causará una creciente deforestación y amenazará el último gran pulmón del planeta, que produce la cuarta parte del oxígeno generado por fotosíntesis en el globo. Lula, quien inauguró el evento pero no asistió a la charla de Clinton, se vio obligado a contestar con un video transmitido en cadena nacional al día siguiente, defendiendo su “combustible estrella”, ya que Brasil produce casi el 40 % del producto que se consume en el mundo, y en 2008 ha aumentado en 15 % su producción –hasta 26 millones de m3-- para atender la demanda interna y externa. Los principales argumentos de Lula fueron que “disminuye significativamente la contaminación ambiental” y que “Brasil sólo destina el 1 % de su tierra cultivable a la caña de azúcar para convertirlo en etanol. La inevitable deforestación Algunos ecologistas presentes en el foro, como la bióloga Eugenia Testa (activista de Greenpeace) apoyó los argumentos de Clinton insistiendo que todo intento de utilizar cultivos para producir carburante conducirán a una “inevitable deforestación”. Asimismo, otros expertos cuestionaron la reducción efectiva de gases contaminantes por el uso del etanol, ya que en la misma producción industrial del carburante se generarían cuantiosas emisiones. Y por último afloró nuevamente el viejo argumento – propuesto inicialmente por Fidel Castro hace un par de años-- de que la producción en masa de biocombustibles conducirían al encarecimiento y escasez de alimentos, algo que todavía no ha sido verificado por estadísticas pero que luce exacerbado actualmente por la crisis económica mundial. (No se encuentra la imagen 4278508) Como era de esperar, esta segunda Cumbre del Etanol no produjo acuerdos ni consenso sino que sirvió para debatir un tema muy polémico y cuyos argumentos contrastantes pueden ser difícilmente apoyados por datos científicos e irrefutables. Lo cierto es que el controversial tema persiste en muchos ámbitos mundiales, y no sólo por razones ecológicas sino por intereses comerciales y políticos. En particular, en Europa se están cuidando que toda producción de biocombustibles no afecta la producción de alimentos. El caso latinoamericano En Latinoamérica las posturas son variadas, pues mientras en Centroamérica y el Caribe favorecen el cultivo de la caña de azúcar para el carburante, en México el gobierno se vio obligado a aprobar una ley que prohíbe la producción de etanol a partir del maíz, en vista de que éste es un alimento crucial en la dieta popular y ha habido escasez y aumento de precios en años recientes. Por otra parte, en Colombia se produjeron protestas por el creciente cultivo de insumos para el etanol y el biodiesel, que según los lugareños de la región noroeste de Chocó, invade tierras para el cultivo de otros rubros alimentarios. Colombia tiene como política de estado el convertirse en el segundo productor latinoamericano de biocombustibles, después de Brasil, tanto para disminuir su dependencia del petróleo como para buscar nuevos rubros de exportación. De hecho, ya produce unos 300 millones de litros de etanol al año, mientras apunta a elaborar unos 30 millones de litros de biodiesel a partir de la palma aceitera. En ambos casos hay conflicto con los campesinos que se quejan de la ayuda preferencial del gobierno a los empresarios que cultivan rubros para biocombustibles, mientras tienen dificultades para sus propias cosechas alimentarias. La controversia difícilmente amainará en los próximos años, al menos mientras se ventila las posiciones en el plano científico en cuanto a la discutible contribución del etanol hacia la reducción del volumen de gases de invernadero. A raíz de estas dudas, los gobiernos involucrados en la producción de biocombustibles intentarán ahora aclarar bien a la ciudadanía el aporte de estos productos al desarrollo nacional y la defensa del ambiente, mientras salvaguardan en lo posible los terrenos cultivables para rubros alimentarios esenciales. |
|
|
| ||||||||||||||||||||
|
Copyright © 1996 - 2011 por
Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado
de fuentes externas. |