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Sección: Medio Ambiente
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Demorar Podría y Debería Matar al Tratado sobre Calentamiento GlobalBen LiebermanMartes, 24 de noviembre de 2009
Versión en español de Carlos Eduardo Ruiz
La conferencia dicembrina en Copenhagen está tomando forma para ser algo menos que el evento histórico que intentaron sus organizadores. Ida está la expectativa de que los participantes extenderán y expandirán las previsiones del Protocolo de Kyoto de 1997. En vez, se está pareciendo más a una típica reunión sobre calentamiento global donde los delegados acuerdan un poco más que tratar de nuevo la próxima vez. Si ese resulta ser el caso, será algo bueno. La idea de Kyoto es un fracaso que debe ser muerto en vez de prolongarlo. Y demorarlo hasta el 2010 podría resultar mortal para una política que sólo lucirá peor a medida que el tiempo transcurra. Las previsiones del Protocolo de Kyoto expiran en 2012, y aquellos que querían severas metas de reducciones de emisiones de gases invernadero después de 2012, por mucho tiempo han identificado a Copenhagen como el lugar para hacerlo. Los proponentes de Kyoto; tanto en los Estados Unidos de América, como alrededor del mundo, estaban particularmente entusiasmados por la elección del Presidente Obama, quien; sentían ellos, era la antítesis de Bush sobre el asunto. Muchos pronosticaron que la decisión de USA de mantenerse fuera de Kyoto sería revertida en Copenhagen.
Pero últimamente la administración Obama ha sonado pasmosamente similar a la administración Bush sobre este asunto. Por ejemplo, ambos han reconocido que el récord de Kyoto no es bueno—muchas naciones europeas y otras naciones desarrolladas signatarias, están fracasando en reducir sus emisiones de dióxido de carbono. La razón del fracaso de Kyoto es simple—reducir emisiones está probando ser prohibitivamente costoso, y eso no cambiará en ningún momento cercano. La administración Obama también ha sonado como un eco de su predecesor en reconocer que un tratado post Kyoto que continúe exceptuando a China, India y otras naciones que se están desarrollando rápidamente, es fútil. Esas naciones serán responsables por la mayoría de las emisiones del crecimiento [económico] en los años por venir. Pero el mundo en desarrollo insiste en mantener estas excepciones, creando una fractura que no es probable que desaparezca. Sobretodo; resulta que el principal obstáculo a Kyoto II, no era Bush, sino las subyacentes realidades económicas y políticas. Esas realidades persisten y necesitan ser enfatizadas a medida que se extiende el debate. Correr la arruga—que también está ocurriendo a la legislación del Senado que similarmente coloca límites a las emisiones—podría significar problemas para esta problemática política. Adicionalmente a las realidades económicas y políticas, la realidad científica de que el calentamiento global no es una crisis; está rápidamente reemplazando al alboroto que le dio combustible a los panelistas de Kyoto. El hecho de que las temperaturas se han mantenido sin cambio desde el acuerdo de 1997 desinfla el sentido de urgencia que prevalecía entonces. Grandes acciones han sido demoradas hasta 2010; un año electoral. Una encuesta Pew halló que, cuando se les preguntaba que pusiesen en orden los 20 asuntos que enfrenta la nación, quienes respondieron ubicaron al calentamiento global; muerto, en el último lugar. La economía fue ubicada en el primer lugar. Finalizar ya sea un tratado o una ley doméstica para (inefectivamente) atender al número 20 a expensas del número 1, no va a ser fácil en un año electoral—y muy correctamente. Los proponentes; sin duda, harán su mejor esfuerzo para impulsar los controles del carbono, pero este asunto puede haber cruzado una esquina. |
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