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Ministra de Honduras razona renuncia
Selma Estrada de Uclés: “Un compromiso con mi familia y con mi patria”
El Nuevo Diario - Nicaragua
Lunes, 25 de agosto de 2008
Un día después de haber hecho pública su renuncia por la visita del presidente Daniel Ortega a Honduras, Selma Estrada de Uclés, ex Ministra del Instituto Nacional de la Mujer de Honduras, nos invita amablemente a que pasemos a su despacho, que hoy se dispone a abandonar.
Son las cuatro de la tarde del sábado 23 de agosto, y en la planta baja del edificio, ubicado en la Colonia Lara, de esta caótica Tegucigalpa, tres secretarias ayudan a la ex funcionaria con sus últimas gestiones. Las puertas de las oficinas en los otros pasillos permanecen bajo llave.
Lo primero que notamos al entrar, son las cuatro cajas de cartón llenas de papeles, y los utensilios personales de una de las personas más influyentes en Honduras en materia de derechos de la mujer. Una taza blanca, un manual de inglés básico. Sobre las cajas, que están arrinconadas a una pared, descansan dos bolsos de atuendo casual femenino.
“Yo les dije que ya estaba empacando, y que tenían que venir ahorita, porque a partir de mañana me dedico a mi familia”, comenta sonriente Estrada, mientras nos acomodamos en el juego de sillones junto a su escritorio.
Hablar después de informar al Presidente
Confiesa que no había respondido a nuestras solicitudes de entrevista por teléfono desde Managua, porque no le había informado personalmente al presidente Manuel Zelaya que renunciaría, si Ortega --acusado por su hijastra Zoilamérica Narváez, por violación-- llegaba hoy lunes para estar presente en la adhesión de Honduras al proyecto ALBA.
Sentada con la espalda recta, las manos en sus rodillas, y atenta a la cámara fotográfica con una sonrisa, espera la primera pregunta.
¿Por qué renunció?
Yo soy abogada y notaria pública. Tengo más de diecisiete años de trabajar con organizaciones de mujeres, y estoy en una institución que no es una institución cualquiera, como puede ser una secretaría de Estado, de Ganadería, de la Energía…
Aquí en el Instituto es donde radica la sustentación jurídica que se refleja en los convenios internacionales en contra de la violencia hacia la mujer: la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación hacia la Mujer; la Comisión Internacional de la Mujer Contra la Violencia, de la cual yo iba a asumir la Vicepresidencia en noviembre, conjuntamente con la representante de Chile.
Es un compromiso conmigo misma, con mi patria. Y a nivel internacional, ocupar y llevar el nombre de Honduras donde fuese, y tener las mejores vinculantes desde la Cepal, con el Consejo de Ministras de Mujeres de Centroamérica, Panamá y República Dominicana, que hasta el día de ayer ostenté la Presidencia Pro Témpore.
Entonces, leyendo toda la manifestación de la denuncia que hace doña Zoilamérica, te consterna, porque según la opinión de un siquiatra, hay dos cosas que pasan en la vida de mujer que es violentada: se calla el resto de su vida, y se destruye su vida, su familia, y los hijos y las hijas que vienen, o se convierte en una mujer que asume una fuerza y sale al público a denunciarlo. Y eso no lo hace cualquiera.
Y ante eso, yo no tenía otra posición que asumir. En mi vida he luchado por las causas, y esto significaba que si yo no me pronunciaba en contra, yo tenía que agachar por el resto de mi vida la cabeza. Y yo no tengo por qué hacer eso.
Decisión con su familia
Por eso decidí, junto con mi familia, mis tres hijas, mi esposo, mis hermanos y hermanas, y los parientes de mi esposo, que ésta era la decisión que debía tomar, y la tomé.
Pero el caso de Zoilamérica hasta el día de hoy es una denuncia. Ningún juicio ha comprobado que el presidente Daniel Ortega sea responsable de lo que se le acusa.
Yo creo que no es un caso cualquiera, sino que lo que se refleja allí se refleja en la mayoría de las mujeres. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos no toma denuncias por ser una simple denuncia. Es una institución con toda la credibilidad.
¿Pero por qué tomó la decisión si no hay un proceso que confirme la culpabilidad del presidente Ortega?
Porque no es un delito común y corriente. Es un delito de Derechos Humanos. Y sólo para poner la denuncia se requiere de valor, y eso para mí es más que suficiente. Yo peleo por los derechos de las mujeres, y yo no puedo, ante una denuncia formal, transmitida --no desde ahorita--, y que está en la palestra pública, hacerme la ignorante, y decir que si no la vi, no la entiendo. Eso no puede ser. ¿Qué lo van a juzgar? Será la Corte la que lo juzgue o no. Pero la denuncia está. Yo tengo miles de mujeres que han venido aquí a poner denuncias y que a veces les ha faltado fuerza para tomar la decisión. O cuando han hecho esas denuncias, se han quedado en el camino. Y eso no puede ser.
Entonces, ¿usted le cree a Zoilamérica?
Yo sí le creo. Yo sí le creo.
¿Cómo informó su decisión?
El presidente Zelaya había salido de viaje, así que se lo comuniqué al Ministro de la Presidencia, al abogado Enrique Flores Lanzas. Yo le dije que tenía tres opciones en ese momento: quedarme callada; dos: salir y decir que estaba de acuerdo con la venida de Ortega, y tres: obviar las dos primeras y hacer lo que hice, que fue poner mi renuncia, al no estar de acuerdo con la visita del presidente Ortega. Y hoy me siento contenta.
Nosotras las mujeres, tanto de Honduras como de América Latina y del mundo, debemos saber que tenemos valores, y que no tenemos que estar por una chamba, sino que deben prevalecer primero los principios. Y eso me ha caracterizado: ser peleadora cuando sé que tengo la razón.
¿Usted pidió al presidente Zelaya que desistiera de su invitación a Ortega?
Uno debe respetar cuando un Presidente asume una posición. No le dije nada, no le pedí nada. Pero si usted no está de acuerdo, uno debe de tener definida su posición, no agachar la cabeza por una chamba.
Aunque estoy de acuerdo con él con la firma del ALBA. Estoy de acuerdo con Petrocaribe, estoy de acuerdo con Petroalimentos, porque sé que son nuevos mercados para nuestra gente, y especialmente para el área rural.
En su opinión, ¿qué debe hacer el presidente Ortega con este caso?
Yo no tengo por qué opinar sobre lo que tiene que hacer. Absolutamente, cero comentarios.
Ni lo conoce ni quiere conocerlo
Como hombre, ¿qué debería asumir?
Tampoco quiero perjudicarlo. No soy yo la que pregunté. Yo asumo mi responsabilidad renunciando. Pero no quiero en ningún momento mencionarlo. No me importa, no me interesa, no lo conozco. Y respeto también al pueblo nicaragüense por la decisión que cada uno de ustedes tomó.
¿Qué cercanía existe entre usted y la señora Gladys Lanzas sobre este tema? ¿Tienen una opinión similar?
Yo me he ido a las calles, con los grupos de organizaciones de mujeres, a pelear por los derechos de las mujeres. He acompañado al Movimiento “Visitación Padilla”, al Centro de Derechos de la Mujer, al Centro de Estudios de la Mujer, al colectivo, a todas las organizaciones. Ese es el trabajo de una funcionaria cuando está en estos cargos: tener un vínculo de criterio y de unidad, para velar que los compromisos de Estado puedan reflejarse en la sociedad.
¿Usted estará en las protestas que anunció la señora Lanzas?
Posiblemente sí. Yo ya no tengo ningún compromiso. Yo tengo mis compromisos conmigo misma y con mis convicciones.
¿Entonces, es posible que la veamos en las calles?
Es más que posible. Es que soy del movimiento de mujeres. Como abogada y notaria, políticamente aprendí que soy mujer de campo, soy mujer de ir a las aldeas, a los cerros a los caseríos. Conozco las realidades de mi pueblo, de las mujeres. No soy una mujer oportunista en política.
Nunca es tarde
Hay un sector que se pregunta por qué hasta ahora se pronunció usted de esta manera, si el presidente Ortega ha venido varias veces a Honduras este año.
Yo creo que nunca es tarde, y no importa cuántas veces haya venido. Es un tema álgido, es un tema que está en la palestra pública, y que destruye la familia.
Entonces, ¿este rechazo usted se lo tuvo guardado en las anteriores visitas del presidente Ortega?
Igual sería. No importa. Como le digo, no importa si era antes o ahora. Lo importante es que cuando uno puede rectificar hay que hacerlo.
¿Cómo se siente ahora con la decisión que tomó?
Muy contenta, muy feliz. Creo que he sido leal a mis principios y a mis valores. Yo vengo de una madre divorciada que luchó. Ella era una mujer no egresada de la universidad, pero sí formada en Ciencias y Letras, una mujer con valores, y eso lo aprendí junto con mi hermano.
Mi hermano me ha llamado emocionado, y todo mundo está conmigo. Yo cumplí.
Tampoco busca padrino
Oponiéndose a la visita de Ortega, ¿usted obtiene algún beneficio político?
No, no. Le tengo que decir que al presidente Ortega no lo conozco. No tengo por qué hacer uso de algo cuando yo tengo un historial político que por mí misma me lo he ganado, y no necesito usar a nadie para yo estar en la palestra pública. Mi esposo y yo, que los dos hemos andado en política, que somos una pareja de más de 31 años de casados, no necesitamos de eso. Siempre voy sin pedir padrino. Así que en ese sentido, no.
Lo que pueda salir de aquí en adelante, ese es otro asunto.
Y ahora que no tiene ningún puesto, ¿qué piensa hacer?
Bueno, la mayor de mis tres hijas se me casa este sábado que viene. Entonces, me voy a dedicar a saborear esos momentos con la familia. Antes no podía darle todo el apoyo a mi hija Selma Julieta. Así que a eso me voy a dedicar: se me casa el próximo sábado y a eso me voy a dedicar.
¿Buscará algún puesto en el Gobierno? ¿O un puesto político?
No, no, no. Un puesto en el Gobierno, no. ¿Un puesto político? Podría ser. O podría ser a nivel internacional. No sé. Ahorita me interesa mi familia.
A usted, ¿cómo le gustaría que termine este capítulo de Zoilamérica?
Quiero que la justicia prevalezca, ya sea a favor o en contra. No tengo ningún interés como mujer, pero no quiero que nadie sufra de abuso sexual.
¿Qué le diría a Zoilamérica?
Le diría que la felicito, que siga adelante. No la conozco, pero el sufrir de ella es el sufrir de millones de mujeres, que no pueden tener la fuerza ni el poder que tuvo ella de poder enfrentar su situación.
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