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Feminicidios: Los casos más emblemáticos de los últimos 15 años
Gabriela Barcaglione - Artemisa Noticias

Lunes, 26 de noviembre de 2007

El concepto de feminicidio se refiere al asesinato de las mujeres por el hecho de ser tales y opera como forma de dominación, poder y control. Puede ocurrir en condiciones de paz y de guerra, puede ser cometido por conocidos o desconocidos, pero todos tienen en común su origen en las relaciones desiguales de poder entre varones y mujeres. Estos son los casos más destacados de los últimos 15 años en Argentina.

FEMICIDIOS 2007.

Sandra Ayala Gamboa, 21 años
El 16 de febrero salió de la pensión donde vivía con su novio en la ciudad de La Plata para encontrarse con un hombre que le había ofrecido trabajo; un allegado a la familia, Walter Villalba, los había contactado.

Su cuerpo apareció siete días después en un edificio del Ministerio de Economía de la Provincia de Buenos Aires, ubicado en pleno centro de La Plata.

Hacía tres meses había llegado al país desde el Perú, tenía 21 años, era enfermera y quería estudiar Medicina.

La hipótesis más fuerte es que su asesino es el mismo hombre que atacó a otras tres jóvenes cuando respondieron al aviso de un trabajo para cuidar niños.

La denuncia sobre su desaparición fue realizada en la Comisaría 1ª de la Plata por su novio, quien previamente fue al edificio acompañado por Villalba. Un policía que vigilaba el lugar le indicó que allí no había nadie, que no podía entrar.

Tres empleados del Ministerio que recorrieron la obra en construcción días antes de hallarse el cuerpo declararon que encontraron ciertas anomalías en el lugar, entre ellas una prenda íntima femenina, pero relativizaron el hallazgo.

El abogado de la familia, Eduardo Montaner, dice que resulta imposible que no hayan visto el cadáver porque estaba muy cerca de ellos.

El asesinato está aún en la etapa de investigación a cargo del fiscal Tomás Morán.

El frente del edificio donde fue asesinada Sandra está cubierto con sus fotos. Cada día 22 familiares, feministas y organizaciones de derechos humanos recuerdan el femicidio y exigen su esclarecimiento.

Micaela Reina, 11 años

Apareció muerta el 17 de mayo en una bodega abandonada de Guaymallén, Mendoza.

Por el caso están detenidos Alejandro y Walter Prádenas, padre y tío de la víctima.

Se la vio por última vez subiendo a un auto con ambos hombres a pocos metros de su casa.

Hay un tercer detenido, que fuera visto junto a la niña días antes del asesinato en cercanías de la bodega.

Marta Reina, la madre de Micaela, se reunió con un grupo de legislador@s para pedir la remoción de la jueza Elsa Galera, del Juzgado 5to de Familia, quien actuó en la causa cuando la niña estaba desaparecida. La mujer relató que la jueza, ante la denuncia de la familia de que Micaela estaba en la casa de Prádenas, dijo “que si estaba con el padre no podía hacer nada”.

La mujer también había referido que Prádenas era un “hombre violento” y lo había denunciado anteriormente.

La niña fue vista por su hermano, Víctor Reina, atada a una silla al lado de la cama de su padre. Y contó que les dijo a los policías que su hermana estaba en esa vivienda pero no le creyeron.

La Inspección General de Seguridad (IGS) inició un expediente por el accionar que tuvieron los efectivos de la comisaría 6ta durante la búsqueda de la pequeña. Y la Comisión de Derechos y Garantías de Diputados investiga la actuación de la jueza Elsa Galera en el caso.

Delfa Molina, 33 años

Luego de permanecer diez días en coma farmacológico, murió el 5 de septiembre en el hospital Ramón Santamarina de Tandil.

Había ingresado el 25 de agosto con un cuadro de abdomen agudo y un embarazo de término.

Tenía 33 años y convivía desde hacía más de una década con Claudio Marcelo Sanz.

Al practicársele una cesárea los médicos observaron un hematoma en su hígado. El día que nació su noveno hijo el juez José Alberto Moragas pidió la detención de Sáenz imputado de golpear en reiteradas oportunidades a su mujer y provocarle las gravísimas lesiones que motivaron su internación y posteriormente su muerte.

Delfa había denunciado en reiteradas oportunidades a Sanz por violencia, la última el 17 de agosto. En 2006 había intervenido el Tribunal de Menores de Tandil cuyos integrantes pidieron la institucionalización de los hijos de Delfa y Sanz. Delfa se negó a internarlos y se le brindó un refugio, pero el agresor supo del lugar y los hostigaba permanentemente. Desde ese momento volvió a vivir con Sanz y sus ocho hijos.

Natalia Flores, 15 años

El cuerpo de la joven de 15 años fue hallado el miércoles 11 de julio, alrededor de las 15 horas, a orillas del río Arazá en la localidad chaqueña de Fontana. La adolescente había desaparecido el domingo cuando según testigos salió de su casa “para ir a buscar a su novio”.

La Justicia caratuló la causa como “supuesto abuso sexual con acceso carnal seguido de muerte”.

El fiscal Diego Cantero consideró suficientes las pruebas existentes y dispuso la detención de seis jóvenes, entre ellos el novio de Natalia; cuatro de ellos habían sido liberados por el fiscal Alfredo Soucasse después de ser indagados.

La joven pertenecía a una comunidad aborigen y sus familiares hablaron de discriminación al señalar que no se le había tomado declaración a los ahora detenidos.

LOS CASOS MAS RESONANTES DE LOS ÚLTIMOS 15 AÑOS.

María Soledad Morales: La sociedad pone en jaque a los “hijos del Poder”

El 11 de septiembre de 1990 fue hallado el cuerpo de María Soledad Morales, con evidentes signos de haber sido violada, en un descampado a siete kilómetros de la capital catamarqueña. Las pericias dictaminaron que la muerte de la estudiante de 17 años 'ocurrió por una feroz golpiza que recibió y un paro cardíaco posterior'. Luego se comprobó la presencia de cocaína en su organismo.

El asesinato reveló una trama de encubrimiento entre investigadores policiales, poder político, Iglesia Católica y medios de comunicación locales, y el caso derivó en la intervención del Poder Judicial catamarqueño primero y de los otros dos poderes después.

Los catamarqueños señalaban a los hijos del poder y se movilizaron para esclarecer el asesinato. El 13 de septiembre de 1990 se realizó la primera Marcha del Silencio que tuvo a la monja Marta Pelloni como una de sus impulsoras.

En 1996 se inició el juicio oral anulado por imparcialidad de los jueces en el que fueron imputados Guillermo Luque y Luis Tula. Un nuevo juicio se inició en 1998 y el 27 de septiembre, luego de siete años, la Justicia condenó a 21 años de prisión por el asesinato y violación de María Soledad a Guillermo Luque, y a 9 años de prisión a Luis Tula como partícipe secundario del delito de violación agravada por el uso de estupefacientes. Ambos ya están libres.

Los jueces dieron por cierta la acusación del fiscal Gustavo Taranto: a la estudiante la llevaron a una fiesta sexual donde la violaron entre dos y cuatro personas, tras suministrarle una dosis letal de cocaína que le provocó la muerte. El Tribunal ordenó investigar el encubrimiento, procedimiento que no determinó responsables.

Gladys Mac Donald, Elena Arreche, Adriana Barreda y Cecilia Barreda: 'Me sentí degradado, no aguanté más y comencé a disparar'

El 15 de Noviembre de 1992 Ricardo Barreda mató a su esposa, sus hijas y su suegra.

Fue condenado, en abril de 1995, a reclusión perpetua por triple homicidio calificado y homicidio simple. La condena no está firme porque fue apelada ante los tribunales superiores.

Barreda nunca negó haber asesinado a las mujeres, pero se justificó diciendo que dentro de la casa lo maltrataban. Frente al juez dijo que las asesinó debido a “la humillación y degradación a que era sometido” y que al hacerlo sintió 'alivio, liberación'.

La defensa del homicida pidió la revisión del fallo y la reducción de la pena, pero la condena se ratificó. Luego solicitó el arresto domiciliario al cumplir los 70 años pero le fue negado.

Hoy cumple condena en la Unidad 9 de La Plata y espera acceder al beneficio del 2X1. Sus abogados dicen que “si se computa doble el tiempo que pasó con prisión preventiva, ya cumplió 22 de los 25 años de condena', los tres años que restan los pasaría con arresto domiciliario.

Liliana Tallarico: El testimonio de una niña no es creíble

El 5 de febrero de 1994 murió degollada en su departamento de La Plata. Valeria Jara, su hija –de diez años por entonces— fue testigo y víctima del hecho. Tras el crimen, la niña escapó de la habitación anudando sábanas para bajar ocho pisos y vivió con su padre hasta que en el 2001 confesó que éste la había violado. Aseguró entonces que esas actitudes incestuosas motivaron el crimen de su madre.

El juez Guillermo Labombarda, a partir de la primera declaración de Valeria Jara, considera como principal sospechoso a Oscar Murillo, que fue detenido, luego sobreseído provisoriamente en julio de 1997, y definitivamente en diciembre de ese año por la Sala IV de la Cámara Penal platense.

Oscar Murillo era el director del Ballet Brandsen, que integraba Liliana Tallarico, y con quien se la vinculaba sentimentalmente.

La causa tomó un nuevo giro a partir de la declaración de Valeria cuando acusó a su padre en el 2001. En febrero de ese año, Jara fue acusado de “homicidio” y permaneció detenido ocho meses, aunque en septiembre la Sala IV de la Cámara Penal platense ordenó la falta de mérito. El juez Horacio Nardo había elevado el expediente a juicio oral, pero la sala IV de la Cámara Penal platense consideró que el testimonio no era creíble y que no había otras pruebas para ratificar esa hipótesis. Y en diciembre de 2004 ordenó el sobreseimiento provisorio del ex marido de Tallarico.

Por el crimen no hay detenidos y las pruebas contra el único sospechoso se derrumban favorecidas por el paso del tiempo. En julio de 2005 se dispuso el 'archivo provisorio' del expediente y el caso puede quedar impune si en veinticuatro meses no se incorporan nuevas pruebas.

Para el juez Horacio Nardo existen pruebas e indicios para acreditar que el autor del hecho fue su ex esposo Luis Jara.

Ana Fuschini: Una red de prostitución organizada y cuerda

Su cuerpo apareció sin vida el 5 de diciembre de 2004 en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires. Había sido estrangulada con un cordón.

Por el hecho se procesó a Horacio Julián Barroso quien según fuentes de la investigación, 'veía seguido' a Analía tanto en el prostíbulo donde trabajaba como en la calle.

Al investigar su caso se encontró el cuerpo de Verónica Juarez.

Barroso fue detenido por 'homicidio' y se le dictó prisión preventiva por considerarlo autor material del ahorcamiento de Verónica. Fue probado que había sido pareja de las dos víctimas.

La saga de crímenes y desapariciones de mujeres en Mar del Plata comenzó en julio de 1996 y en principio se atribuyeron a un asesino serial, bautizado 'El loco de la Ruta'. Sin embargo una investigación reveló que detrás de los casos operaba una organización de delincuentes y policías. Y el procurador general de la Suprema Corte bonaerense confirmó oportunamente que los asesinatos los cometió una banda de policías y civiles que manejaban una red de prostitución.

El Centro de Ayuda a la Mujer Maltratada puso de manifiesto estas conexiones y complicidades. La Asociación de Meretrices (AMMAR) realizó en el 2002 una marcha denunciando que veintiocho mujeres habían desaparecido o habían sido asesinadas en Mar del Plata.

El testimonio de dos policías, que admitieron ser parte de una organización que protegía y organizaba el negocio de la prostituición, involucró al ex fiscal federal de Mar del Plata, Marcelo García Berro, procesado y separado de su cargo. Y doce policías fueron procesados por el delito de asociación ilícita el 27 de noviembre de 2003. El juez Hooft los imputó por privación de la libertad calificada y homicidio resultante. En la resolución que fundamentó el procesamiento, el magistrado describió que en Mar del Plata operaba 'una red de prostitución' y que los policías detenidos en el marco de la causa integraban una asociación ilícita.

Sandra Reitier: De nada sirven las denuncias

Murió el 24 de febrero de 2003 en el Hospital de Haedo. Nueve días antes, Walter Monolo la había baleado a quemarropa por la espalda.

La principal testigo de la acusación fue una de sus hermanas, quien declaró que escuchó a Sandra y a Manolo discutir por casi cinco horas. 'Hasta que él le gritó: '¡Me voy, vuelvo en diez minutos y te mato!”. Relató que 'Walter volvió y empezó a golpear la puerta pidiendo que le abriéramos” y aseguró que cuando logró entrar 'fue directamente hasta Sandra, y le disparó en la espalda”. 'A pesar de nuestros ruegos, le pegó un tiro y luego se marchó sin decir palabra', dijo el novio de la hermana de la chica, quien también se encontraba en el lugar.

El asesino permaneció prófugo hasta mayo, cuando fue capturado en Rosario.

Sandra había denunciado a su ex pareja porque la amenazaba de muerte. Llevaban conviviendo dos años, pero según los familiares de la chica la relación se había deteriorado por los celos del hombre. El abogado de la familia de la víctima explicó que 'Sandra había presentado un mes antes de ser asesinada una denuncia por amenazas ante una fiscalía correccional de La Matanza contra su ex novio', hoy condenado a 18 años de prisión por el crimen. 'Pero, paradójicamente, quince días después de su muerte, notificaron que cerraban la causa por falta de mérito', indicó el letrado. Según afirmaron los familiares en el juicio, el asesino le había dicho a Sandra: “Sos mía o de nadie, vos de acá no te vas, y si lo hacés va a ser muerta'.

El abogado de la familia, Miguel Angel Racanelli, aseguró que 'el fiscal Ariel Panzoni apelará la condena. Había pedido que el homicida fuera condenado por 'homicidio agravado por alevosía', que preveía una pena de reclusión, pero el Tribunal lo condenó por 'homicidio simple'. Si luego de ello la condena quedara firme, Monolo –preso desde el 2003 – deberá cumplir al menos las dos terceras partes de su condena para quedar libre.

Carolina Aló: 113 puñaladas, sin alevosía y sin ensañamiento

El 27 de mayo de 1996, Fabián Tablado (20 años) mató a su novia Carolina Aló (17 años) de 113 puñaladas porque, según dijo, fue rechazado cuando le propuso a la joven tener un hijo.

La relación llevaba tres años, estudiaban juntos. El le había pegado varias veces por celos. Para el padre de la víctima, el joven la mató porque ella pensaba dejarlo.

La cuchillada mortal la recibió en el cuello, donde tenía la herida más profunda, y el remate fue una puñalada en el corazón. Los forenses precisaron que Carolina sufrió 113 heridas “cortantes o punzantes” provocadas por tres cuchillos de cocina y por un formón de carpintería. Además, el cuerpo presentaba 19 hematomas, muchas de las cuales habrían sido producidas por golpes de puño o con un objeto. La joven tenía lesiones en su mano izquierda y en los brazos, lo que indica que trató de evitar ser herida en sus partes vitales.

En 1998 la sala III de la Cámara de Apelación en lo Criminal y Correccional determinó que el crimen no se cometió con alevosía ni ensañamiento, sino que fue un homicidio simple, y le impuso a Fabián Tablado una condena a 24 años de prisión. El fallo fue dividido porque uno de los jueces consideró que el homicida engañó a su víctima y la sometió a un sufrimiento innecesario antes de matarla. Por eso calificó el hecho como homicidio agravado.

Tablado cumple su condena en el penal de Florencia Varela, estudia Derecho y vive en el pabellón evangélico. Se le negó un pedido de salidas transitorias debido a que el informe psiquiátrico arrojó resultados negativos. Edgardo Aló denunció que 'recibe privilegios a cambio de 3.000 pesos mensuales”. Puede salir en libertad en 2010 al ser beneficiado con una reducción de la condena por la derogada ley del dos por uno.

Ana María Dominguez: Los uniformados también matan

Fue asesinada el 10 de abril de 2000 por un sicario contratado por su ex-marido José Nicolás Chain.

El 12 de abril de 2000, Chain, ex Oficial Inspector de la policía debía pagar 14.900 pesos por obligaciones demoradas, más otros 800 mensuales en un juicio por alimentos que acababa de perder. El hecho, para sus allegados, se constituyó en detonante del asesinato.

La crónica policial indica que el 10 de abril del 2000, Martín Sayaavedra sorprendió en su casa a la víctima, le aplicó una descarga eléctrica con picana y luego la asfixió.

La policía detuvo a Sayaavedra quien cumple condena en el penal de Olmos. A los pocos meses fue detenido José Nicolás Chain quien logró una morigeración de la preventiva y salió en libertad.

En junio de 2004 se inició el juicio oral y público por la muerte de Ana María Domínguez. Chain y Sayaavedra fueron acusados de 'homicidio calificado', y a Chain se le sumó el agravante de presunto 'instigador'. El tribunal votó en forma unánime la condena a prisión perpetua para Saayavedra, y de reclusión perpetua para Chaín. Sin embargo, el día que se leyó la sentencia, Chain se fugó. Como la sentencia fue apelada, no estaba firme el hecho que dio lugar a que se lo eximiera de prisión a pesar de que estaba prófugo desde hacía un año.

Finalmente la Cámara de Apelaciones de Mercedes revocó el beneficio y se ordenó nuevamente su detención, que se concretó el 23 de agosto de 2005 en una casa de Luján, la misma ciudad donde cometió el crimen.

El Ministro de Seguiridad bonaerense León Arslanian requirió que se someta a juicio político al juez Bocacci, que le otorgó la eximición de prisión. El pedido fue aprobado por el Consejo de la Magistratura en agosto de 2006.

Natalia Melman: Vendetta

Fue violada, torturada y estrangulada el 4 de febrero del 2001. Su cadáver fue hallado el 8 de febrero en una zona que ya había sido rastrillada por la policía.

Natalia se había negado a participar de una fiesta organizada para festejar el cumpleaños del comisario de Miramar. Una testigo afirmó que Natalia esa noche se encontró con su ex novio y un grupo de personas entre las que estaba Gustavo 'el gallo' Fernández, que dicen siguió a Natalia cuando se fue del baile.

La Justicia condenó a Fernández a 25 años de prisión. También condenó a los policías Oscar Echenique, Ricardo Suárez y Ricardo Anselmini a prisión perpetua y accesoria por tiempo indeterminado por homicidio triplemente calificado, violación agravada, y privación ilegal de la libertad calificadas.

Suárez era dueño de la casa donde se encontraron rastros de Natalia y, donde dicen, los policías acostumbraban realizar orgías. Anselmini fue visto cuando la introducía en un patrullero, y el ADN de Echenique apareció en los rastros de semen hallados en su cuerpo.

En octubre de 2006 la Cámara de Casación Penal bonaerense benefició a Fernández con la reducción de la pena (de 25 a 10 años de prisión), pero no recuperará su libertad -se encuentra alojado en Unidad Penal bonaerense número 30 de General Alvear- ya que purga otra condena por homicidio. El beneficio surgió de la modificación del delito por el que se lo había condenado en septiembre de 2002. De ser coautor de 'privación ilegal de la libertad agravada', y partícipe primario de 'abuso sexual agravado', pasó a ser autor del delito de 'rapto'. También se redujo de reclusión perpetua a prisión perpetua la condena de los tres policías, lo que les permitiría acceder a distintos beneficios en el futuro, entre ellos la libertad condicional.

Marela Martínez: La casa del horror

“Marela”, como la llamaban sus padres, desapareció el 19 de octubre de 2004. Su asesino la vió pasar frente a su casa y, según relató en el juicio, “la llamó, la ahorcó, y la tiró en un pozo” junto al que durmió la noche del homicidio.

El cuerpo de la nena de 9 años apareció cuatro meses después, el 20 de febrero, junto al de Mónica Vega, de 13 años.

La medianoche del 19 de febrero de 2004, 'Bebe' Sánchez fue hasta la casa de los Martínez y les dijo que su hermano acababa de asesinar a Mónica Vega. Cuando la policía buscaba el cuerpo de Mónica halló también el de Marela.

El l Tribunal Oral Nº 3 de Lomas de Zamora condenó, el 12 de octubre de 2006 a Héctor Sánchez, alias “Nene”, a la pena de reclusión perpetua más la accesoria por tiempo indeterminado por la violación y homicidio de Mónica Vega de 13 años, y el homicidio criminis causa (para ocultar otro delito) de Mariela “Marela” Martínez, de 9 años. También se lo condenó por la violación de otra menor.

Por el hecho también fueron juzgados el Bebe' Sánchez y Adriana Frutos, imputados por abandono de persona dado que Mónica Vega -sobrina de Frutos- estaba bajo su cuidado. Fueron absueltos.

El homicida cumple la condena en la Unidad 9 de La Plata, donde ya estuvo detenido por la violación de una sobrina habiendo sido beneficiado por la ley del dos por uno.

“Un ángel negro me pidió un alma', le dijo Sánchez al fiscal tratando de explicar el homicidio de Mónica Vega ocurrido el 20 de febrero de 2004. Al declararse culpable del crimen de Marela dijo que la había matado como una venganza hacia su padre.

La familia de Marela denunció que los hermanos Sánchez contaban con protección familiar. Aseguraron que durante la búsqueda de su hija pidieron que allanaran su casa y esto nose hizo. Hasta el gobernador de la Provincia de Buenos Aires dijo que a las denuncias de los padres de Marela “no se las tomó en cuenta por su condición de marginalidad y pobreza”.

Paulina Lebbos: Otro feudo provincial al descubierto

El 11 Marzo de 2006 fue hallado el cuerpo de la joven en un descampado de la ciudad de Tucumán.

No hay imputados en la causa. Sólo tres policías fueron acusados y detenidos por incumplimiento de los deberes de funcionario público por su accionar durante el rescate del cadáver. La falta de pistas y la demora en conocer los resultados de los informes solicitados por la Justicia traban la pesquisa.

La versión de un testigo indicaría que Paulina estuvo en una fiesta con hombres y mujeres de su entorno.

Su caso descabezó a la cúpula de Seguridad. El ministro Pablo Baillo declaró que había que investigar si Paulina no había muerto por ingerir sustancias prohibidas, antes de que se conocieran las causas del deceso.

Las autopsias determinaron que murió estrangulada entre diez y doce días antes de ser encontrada.

Un informe de los peritos de Gendarmería Nacional criticó el accionar de la Policía y la Justicia de Tucumán, aunque el gobernador José Alperovich declaró que su gobierno “no encubre ni encubrirá a nadie”.

El sábado 26 de febrero Paulina y Virginia Mercado tomaron un remise a la salida de un baile del que bajó primero Virginia; Paulina debía seguir hasta la casa de su novio, César Soto. Nunca llegó, o al menos eso es lo que declaró Soto. El padre de Paulina, quien renunció a su cargo en el gabinete provincial por el manejo del caso, dice que Soto algo tuvo que ver con el crimen.

El jefe de la Unidad Regional Norte de Tucumán, comisario mayor Rubén Brito, fue separado de su cargo y pasado a disponibilidad por el presunto encubrimiento de policías que intervinieron en el caso.

A partir del reclamo por el crimen de Paulina, en la plaza de la capital tucumana, familiares de víctimas de delitos –muchos vinculados con la trata y tráfico de mujeres- denunciaron que en Tucumán la Policía está involucrada en numerosos crímenes, que a los delincuentes los protegen los poderosos, y que la Justicia no actúa con la celeridad necesaria.

 
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