|
|
|
|
|
Ir a: Home Principal
ENVIAR A UN AMIGO | ENVIAR AL DIRECTOR | ENVIAR AL EDITOR
Detener la violencia de géneroPatricia Clarembaux - Tal Cual - VenezuelaJueves, 26 de febrero de 2009
María Mercedes Arocha conoció a quien sería su esposo en la universidad. Él fue su profesor. "Era alto, fuerte, bien parecido. Desde el primer momento me impactó porque era diferente". Y vaya que era diferente. En el paso de unas semanas, todo cambió. "Nunca imaginé que esa relación se convertiría en el mar más embravecido y turbulento (...) Estaba anulada en mi capacidad de decisión, rea del temor y la inseguridad, paralizada ante las agresiones". Pero el maltrato trascendió los límites que Arocha podía permitir el 28 de septiembre de 2007. Ese mediodía decidió aceptarle un almuerzo a su agresor. Se suponía que intentarían resolver una discusión que habían sostenido a gritos en un lugar público el día anterior. Una vez sentados, llegó al lugar el hijo menor de María Mercedes. "Ya prevenido por los moretones que había visto en mis brazos, mi hijo se molestó al verme con ese hombre. En el momento en que el señor H como lo llama en su relato se levantó para pedir café en la panadería de al lado, mi hijo se le acercó, lo empujó y le reclamó públicamente porque me había pegado". Lo que siguió, fue la amenaza de su esposo contra la vida del menor de edad. La tomó por un brazo y le exigió que la llevara a un barrio para buscar a un delincuente que mataría al muchacho. "Por encima de la ceguera emocional, el proteger a mi hijo prevaleció y me llevó a denunciar". Ahora, contra el "señor H" existe una medida cautelar: no puede acercarse a María Mercedes ni a su hijo. "De todas las cosas que superé, lo más difícil fue el miedo". Superado el problema, decidió escribir su historia en la página de la Fundación para la Prevención de la Violencia Doméstica Contra la Mujer (Fundamujer) y dejó al final su número de celular, para que cuantas mujeres necesiten superar una situación similar puedan llamarla (0426.918.30.31). Telefónicamente afirmó que su intención "es evitar que más mujeres pasen por el terror que yo viví". AGRESIÓN , PASO A PASO La historia de Arocha es de las más cortas. La psicóloga del Centro de Estudios de la Mujer, Yurbin Aguilar, asegura que existen víctimas que actúan incluso luego de 15 ó 20 años de maltratos. "El ciclo de la violencia produce adhesión". La especialista habla de tres etapas que acompañan a la conducta violenta. La primera es la acumulación de tensión en el hombre, que va dejando conflictos sin resolver y desemboca en la segunda fase: la de explosión de esas tensiones. "Es inmediata y lleva consigo hechos de intensidad importante, como golpes e insultos". Finalmente, la pareja entra en la tercera etapa: la de reconciliación, "en la que el hombre se horroriza de sus acciones violentas, llora, pide perdón y se dan una segunda oportunidad". De ahí en adelante, el ciclo se repite tantas veces como la mujer lo permita. "A veces, no se reconoce la explosión de tensión, sino que es vista como parte de la vida cotidiana, por lo que no se busca ayuda". GOLPES SIN AMNISTÍA La campaña contra la violencia doméstica ha arreciado y no por casualidad. Amnistía Internacional reveló en 2008 que una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido abusos en algún momento por agentes del Estado, miembros de su familia o desconocidos. Peor aún es que la primera causa de muerte y de minusvalía de las mujeres es la violencia familiar, por encima del cáncer o de los accidentes de tránsito. Trágico es que Amnistía Internacional calcule que hay 60 millones de niñas menos en el mundo, como consecuencia de los abortos selectivos y los infanticidios. Venezuela no escapa de esta problemática. El último informe del Instituto Nacional de la Mujer (Inamujer) hasta diciembre de 2007, demostró que 36,57% de las víctimas fueron afectadas por sus parejas actuales sean esposos o concubinos, que 87,51% de los casos fue por violencia intrafamiliar y 12,49% por maltrato extra familiar. Inamujer calcula que en estos porcentajes se encontraban muchachas entre los 20 y 49 años, justo la edad de mayor productividad. La psicóloga Yurbin Aguilar asegura que la base de la violencia doméstica es psicológica. "Luego de los golpes, la segunda arma que tiene el agresor es el silencio del agredido". Por eso recomienda buscar acompañamiento. Inamujer reportó en su informe de 2007 que en ciento por ciento de los casos existe este tipo de agresión, en 63,39% la violencia es física, en 11,56% es sexual, en 14,20% es patrimonial, en 0,6% es financiera y en 1,82% es laboral. Para Aguilar, los factores que mantienen a las mujeres atrapadas por años con su problema y en silencio, son el económico, "pues se trata en muchos casos de mujeres que tienen años sin trabajar" y el social porque generalmente el hombre logra alejarlas de su entorno. No obstante, el de mayor fuerza es el temor a nuevas agresiones. "Siempre que la mujer tome conciencia del problema y acuda sistemáticamente al proceso de terapias, podrá superar su tragedia". |
|
|
| ||||||||||||||||||||
|
Copyright © 1996 - 2011 por
Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado
de fuentes externas. |