AWID: ¿Qué está haciendo el Centro para el Liderazgo Global de las Mujeres
en relación con el actual impulso hacia la reforma de las Naciones Unidas?
Charlotte Bunch: El Centro para el Liderazgo Global de las Mujeres (CWGL,
por sus siglas en inglés) es parte de un grupo de organizaciones que han
estado trabajando durante un año, desde unos meses previos a la revisión
Beijing+10 y la Cumbre del Milenio de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU), que se llevó a cabo en el 2005. Nuestro propósito es asegurar
que se preste una adecuada atención a la igualdad de las mujeres y a los
asuntos de género dentro de la ONU. En el grupo participa una serie de
organizaciones tales como WEDO [Organización de Mujeres por el Medio
Ambiente y el Desarrollo], DAWN [Alternativas de Desarrollo con las Mujeres
por una Nueva Era] y WILPF [Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la
Libertad]. Hemos trabajado para incorporar una perspectiva de género en
todas las discusiones de los cuerpos de la ONU dedicados a derechos
humanos, paz y seguridad, desarrollo, etc. Por ejemplo, los enfoques
particulares de CWGL son los derechos humanos y el ámbito de los derechos
de las mujeres, mientras que la iniciativa sobre la paz es dirigida por
WILPF. Los esfuerzos de las mujeres han ahora logrado un compromiso del
Secretario General de la ONU, Kofi Annan, en el sentido de que el Panel de
Alto Nivel sobre la Coherencia del Sistema de la ONU en los Ámbitos de
Desarrollo, Ayuda Humanitaria y Medio Ambiente considerará la arquitectura
de género de la ONU en esas áreas y en general.
AWID: Aunque se esperaría que la ONU sea líder en demostrar un compromiso
con la igualdad de género, dentro de su estructura administrativa ésta no
parece ser considerada como una prioridad. En tu opinión, ¿por qué ocurre
esto?
CB: Hay dos razones para ello:
1. La mayoría de los gobiernos no está apoyando a la ONU en destinar fondos
a esfuerzos para convertir la igualdad de género en una prioridad. No están
asignando suficientes recursos al fortalecimiento de las oficinas
nacionales de derechos de las mujeres elevando el estatus de éstas y
prestando atención a las necesidades de personal. La actitud de los
gobiernos, en particular el de los Estados Unidos, es que no se debería
asignar nuevos recursos a los asuntos de las mujeres, o al trabajo de la
ONU en general. En la década de 1990 hubo más apoyo a la igualdad de las
mujeres tanto en la ONU como a nivel nacional. Ahora, sin embargo, el apoyo
práctico se ha transformado en algo meramente del diente al labio.
2. La segunda razón es que desde el 9 de septiembre del 2001 el clima
antiterrorista ha generado tal sensación de crisis al interior de la ONU
que a otros asuntos se les da menos prioridad y hemos perdido una buena
parte del impulso que logramos en la década de 1990 en lo relativo a la
igualdad de las mujeres.
Hay gente a ambos lados del debate: quienes afirman que la guerra contra el
terror está justificada y quienes plantean que ha sido creada y
sobredimensionada por los Estados Unidos. Sea cual fuere el caso, el debate
mismo ha ganado un espacio prominente y reducido el de los derechos de las
mujeres. Aunque hay una conexión entre la paz y seguridad y los derechos de
las mujeres, los vínculos no están siendo establecidos de manera adecuada.
La sensación de crisis también ha significado que los asuntos de paz y
seguridad se están considerando desde una perspectiva a corto en vez de
largo plazo.
AWID: Ha habido llamados de, entre otras personas, Stephen Lewis, el
Enviado Especial de la ONU para el VIH y el SIDA en África, en el sentido
de que se establezca una agencia separada de la ONU dedicada exclusivamente
a tratar los temas de las mujeres. ¿Estás de acuerdo con quienes abogan por
una nueva agencia para las mujeres y, de ser así, cuál piensas que debería
ser su prioridad?
CB: Si los derechos de las mujeres han de tener un perfil más elevado,
necesitamos una fuerte agencia separada a nivel operativo. Por lo tanto,
estoy de acuerdo con la necesidad a la que Stephen Lewis se ha referido.
Aún está abierto a debate si la agencia debería ser totalmente nueva o
lograrse de la fusión del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para
la Mujer (UNIFEM) y el Fondo de Población de la ONU (UNFPA). Lo cierto es
que cualquier agencia que sea creada debería recibir recursos adecuados; de
lo contrario se perpetuaría el problema que UNIFEM ha estado enfrentando.
Cuando hablo de recursos me refiero tanto a fondos como a posición. Sin
importar cómo la logremos, la agencia debería partir del trabajo realizado
por UNIFEM hasta la fecha, como el que ha hecho en el tema de mujeres, paz
y seguridad, el fondo de fideicomiso sobre la violencia contra las mujeres,
presupuestos con enfoque de género, etc.
A fin de que la agencia para las mujeres sea vista como más poderosa,
podría ser mejor consolidar UNIFEM y UNFPA y luego dar un nuevo nombre al
organismo, no sólo más recursos, pero esto es parte de lo que todas
necesitamos discutir.
En lo que se refiere a prioridades, la agencia debería desarrollar áreas
programáticas congruentes con la Plataforma de Acción de Beijing, con lo
que UNIFEM y UNFPA han venido trabajando en las áreas de empoderamiento
político y económico, violencia contra las mujeres, derechos sexuales y
derechos reproductivos, paz y seguridad, así como los derechos a la tierra
y a la herencia. Tendrá que abordar nuevos asuntos que han cobrado
prominencia desde que fuera adoptada la Plataforma de Acción, como el
VIH/SIDA. También debería ser capaz de asociarse con otras agencias de la
ONU, entre ellas el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA), la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos y el
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y las otras
agencias de la ONU deben incorporar en sus agendas las necesidades de las
mujeres y una perspectiva de igualdad de género.
AWID: ¿Cuál sería la mejor manera de lograr la coherencia en todo el
sistema de la ONU en lo que respecta al empoderamiento de las mujeres y los
asuntos de la igualdad de género?
CB: Los asuntos de las mujeres deben ser enfocados en forma adecuada en
todos los niveles. La ONU opera primordialmente en dos niveles. El primero
es el operativo, en el cual trabaja en el campo, en cuestiones de
desarrollo y derechos humanos, en el plano nacional. El segundo es el de
diseño de políticas internacionales o globales. Los derechos de las mujeres
requieren tener una fuerte presencia en ambas áreas. Al nivel operativo
necesitamos una agencia que incorpore los roles que UNIFEM, UNFPA y el
Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación de las Naciones
Unidas para la Promoción de la Mujer (INSTRAW) actualmente desempeñan en el
campo. Al nivel de diseño de políticas internacionales podríamos continuar
teniendo la OSAGI (Oficina de la Asesora Especial en Cuestiones de Género y
Adelanto de la Mujer) y DAW (División para el Adelanto de la Mujer), pero es
probable que tendrían que ser combinadas y también robustecidas. El estatus
de estos cuerpos a ambos niveles debe ser fortalecido y dotado de recursos
adecuados.
Al mismo tiempo, es necesario continuar incorporando la transversalización
de la perspectiva de género y fortificarla dentro de otras agencias de la
ONU. Esto evitará que el abordaje de los asuntos de las mujeres se
restrinja a una sola agencia.
AWID: ¿Cómo puede la sociedad civil influir en la actual agenda por la
reforma de la ONU de manera que ésta abarque las metas de la igualdad de
género y el empoderamiento de las mujeres?
CB: Los grupos de mujeres deben ser conscientes de que la igualdad de
género ahora figura oficialmente en la agenda del proceso para la reforma
de la ONU. Tienen que empezar a hablar con sus gobiernos respecto a lo que
les gustaría que éstos dijeran en la discusión. Hasta la reunión del
presente año de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la
Mujer (CSW) los gobiernos, en su mayoría, no estaban dispuestos a
involucrarse en este asunto, pero ahora que el tema figura en la agenda ya
no tienen más opción que hacerlo.
Las recomendaciones del Panel de Alto Nivel sobre la Coherencia del Sistema
de la ONU serán presentadas a la Asamblea General de la organización en
septiembre de este año. Luego habrá mucha más discusión a nivel de
políticas. Las organizaciones de mujeres deben ahora mismo empezar a hablar
con sus gobiernos si desean que éstos ayuden a dar forma y respondan
positivamente a las recomendaciones del Panel. La mayoría de los gobiernos
no sabe o no le interesa que la igualdad de género está en la agenda.
Nosotras debemos comenzar a presionar de inmediato para lograr un acuerdo
común respecto a una agencia más fuerte, así como el compromiso con las
mujeres por un mayor estatus y más recursos.
CWGL está compilando una actualización sobre actividades y asuntos de
gestoría y defensa relacionados con la reforma de la ONU. En breve estará
disponible en nuestro sitio (www.cwgl.rutgers.edu).
AWID: En el actual impulso hacia la reforma de la ONU, ¿cuáles obstáculos o
escollos potenciales prevés para los derechos de las mujeres, si es que los
hay?
CB: Diferentes intereses están compitiendo por una posición en el proceso
de reforma. Algunos de los asuntos primordiales son el recorte de
financiamiento, la coherencia y la racionalización. Los gobiernos quieren
gastar menos dinero. Nosotras debemos estar atentas a que la necesidad de
potenciar los derechos de las mujeres no se vea comprometida en nombre de
la coherencia. Algunas voces están diciendo que ya hay demasiados puntos
focales de género dentro de la ONU, así que se hace necesario que
contrarrestemos esta actitud.
Por ejemplo, aplaudimos la creación del nuevo Consejo de Derechos Humanos,
pero debemos estar alertas a fin de asegurar que los principios de igualdad
de género y respeto a los derechos de las mujeres sean incorporados en esta
nueva institución, de manera que no se pierda lo que ya alcanzamos dentro
de la Comisión de Derechos Humanos (CDH). Los derechos de las mujeres
lograron ocupar un lugar regular en la agenda de la CDH en la década de
1990 y esto debería continuar con el Consejo
Involucrarnos en los procesos de la ONU a nivel global puede parecer
tedioso y frustrante porque a veces parece que no van a ningún lado. Esto
es particularmente cierto si comparamos el actual ambiente con el que
existía en la década de 1990, cuando se creó mucho espacio para las
mujeres. Sin embargo, involucrarse en el proceso de reforma de la ONU es
cuestión de tener espacio para los derechos de las mujeres a nivel
internacional, y perderemos mucho de él si no lo mantenemos abierto. Por
esto, yo alentaría a los grupos de mujeres a que se involucren activamente
en el proceso.
Sitios para consulta:
2006: Coherencia en todo el sistema de las Naciones Unidas
www.un.org/reform/pdfs/system-wide%20coherence.pdf
Cronología de acontecimientos relacionados con la reforma
www.un.org/spanish/reforma/chronology.html
Documentación básica sobre la reforma de las Naciones Unidas
http://www.un.org/spanish/reforma/key-docs.html
Fuente: Resource Net Friday File
Edición No. 271, 21 de abril del 2006
Traducción: Laura Asturias
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