Mi relación con Nicomedes Zuloaga viene por dos vías y tiempos diferentes. Cuando de niña dejaba una luz prendida o la televisión encendida, vino mi primer encuentro con "Nico" cuando yo creía que era parte de mi familia, pues mi mamá gritaba ¡¡apaguen esas luces que no están usando, acaso ustedes son familia de los Zuloaga!! Y como siempre se repetía, asumí que Nicomedes Zuloaga era familia mía y de los millones de niños de Venezuela que en su casa le preguntaban: ¿Dejaste la luz prendida? ¿Acaso eres familia de los Zuloaga?.
Mi segundo encuentro, el verdadero, vino con el fragor de esta lucha por Venezuela. Había oído hablar de él en todas las dimensiones del ser humano, en lo social, lo político, lo económico, lo cultural, era un compendio de tantas cosas que lo percibía como un hombre que se desdoblaba para conseguir éxito en cada faena que emprendía.
Nicomedes Zuloaga con sus coherentes análisis, sus visiones democráticas y sus ideas de nación, sin él saberlo o sabiéndolo me conminó a buscar más allá de la simple postura política activista, me llevó progresivamente a través de un libro, razonando un artículo de prensa o alguna reunión, a tomar la decisión de prepararme para que mi posición pública ante la concepción hegemónica del gobierno fuese sustentada y estudiada, que mi creatividad e intuición fuese amalgamada por conocimientos y postulados de la Ciencia Política en una clara concepción de que el país necesita ciudadanos diligentes, preparados y concientes para poder ejercer un liderazgo que salga de las comunidades, para las comunidades y con las comunidades, que es el espacio donde se cuece la decepción y la desidia por la democracia como sistema político ideal.
Un liderazgo que aglutine a la Sociedad Civil en una clara postura que es el Estado y el pueblo unidos con objetivos meridianos y metas sólidas los que refundarán la patria y le darán su verdadera dimensión, pero no esa perspectiva de parapeto, de lema publicitario: “Ahora Venezuela es de todos”, sino donde la regla de la mayoría sea la esencia de la democracia como el mismo Nicomedes Zuloaga refería al citar a Bobbio, para concluir diciendo una democracia donde la inclusión y las oportunidades sean para todos por igual aunque seamos diferentes .
Para los ciudadanos demócratas de los que hablaba mi amigo Nicomedes Zuloaga, los principios están claros y muy bien delineados, solo hay que seguir luchando por estos valores dejando de lado la inercia y la parálisis que trae la impotencia.
Yo por mi parte así lo haré para hacerle honor al tiempo que me dedicaste amigo, tiempo que quizás fue minúsculo para ti en tu generosidad al darte, pero para mi gigantesco en esta sed de aprender que impulsaste.