A estas alturas del partido todavía oigo decir: “Yo no boto mi voto” refiriéndose al fraude, al ventajismo gubernamental, al CNE rojo, rojito, y yo reiterativamente les contesto no botas tu voto, botas tu poder, porque el único poder que tenemos los ciudadanos comunes, los de a pie es ese voto democrático.
El voto en si mismo es un poder que va más allá de los resultados, de las auditorias, de las cuentas finales. El voto es el poder que se toma y que nadie te otorga. Es el poder que se genera al saber que cada voto es un individuo expresándose, cada voto cuenta, que cada voto es importante sea en las urnas, sea en la calle defendiéndolo.
Es por ello que los concientes de esa fuerza debemos darnos a la tarea en estos pírricos quince días que restan para retomar ese poder cedido sin ton ni son a la abstención desde el revocatorio. Es nuestro deber ciudadano buscar entre esos indiferentes, esos apolíticos de oficio, esos abstencionistas de viejo cuño y hablarle de ese poder, ese que se potencia en cada elección, que se dinamiza en cada acto electoral y que es único, indelegable, transformador del cambio.
Siempre he creído que el gobierno juega a la abstención como su arma más potente, es el arma que nos anula como individuos, que nos arrincona en una poltrona castrados de voluntad y de fuerza. La abstención es anular nuestro poder ciudadano.
De modo que aunque parezca indiferencia y a veces hasta indolencia, la vida nacional sigue su ritmo, la gente lleva su rutina en espera del cambio que generará su voto, sin apuros, sin aspavientos, regulando su participación ciudadana, reflexionando con esa lucidez del nuevo ciudadano, con esa seguridad de saber que el Poder está en sus manos; poder que ejerce a conciencia, convenientemente, sin desgastarlo. Gritando cuando hay que gritar, marchando cuando lo consideran necesario, haciendo barricadas en el momento justo, poniendo el pecho estratégicamente, aceptando que los coordinen, rechazando la insensatez, viendo, oyendo y esperando. Porque los venezolanos solo tiene que tomar conciencia de su PODER.
Yo no sé cuales serán los resultados del 3 de diciembre, ni se cual será la reacción de la gente, lo que se si sé es que Venezuela y su democracia no deben terminar ese día, y mientras el voto sea un poder yo lo seguiré utilizando porque a mi la democracia que llevo en el tuétano de mis huesos no me lo quita ni un CNE rojo rojito, ni un régimen autoritario, yo voto el 3 de diciembre y al día siguiente estoy firmando los revocatorios de gobernadores para el 2007 y la de la Asamblea Nacional para el 2008; y en febrero estoy votando para mi Consejo Local de Planificación Pública y votando en el Colegio de Ingenieros, porque el poder del voto es mío nadie me lo da, nadie me lo otorga: yo lo tomo.
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