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María Carmela Rodríguez: Una médica trabajando la salud física y la salud social
Martes, 2 de octubre de 2007

La salud es un derecho humano esencial, y es una responsabilidad del Estado pero también es una responsabilidad colectiva, de toda la sociedad, por ello percibimos a los médicos como ciudadanos antes que nada; entiendo esa ciudadanía como un eje que hace que los profesionales de la medicina se conviertan en sujetos políticos capaces de formular políticas públicas de la salud, como proyectos colectivos de esa sociedad.

Así es como he visto yo siempre a María Carmela Rodríguez como una ciudadana activa que tiene muy claro que el acceso universal a la salud es un derecho que no sólo comprende la salud física sino que también debe ayudar a estructurar a la sociedad para obtener la salud social

María Carmela, es una caraqueña, con esa formación moral y ética que proporcionan los colegios católicos, que impulsa a sus egresados a pensar en lo colectivo como proyección de lo individual, y la motivo a ver en la medicina el espacio donde realizarse.

El cierre de la Universidad Central de Venezuela en 1971 la obligó a trasladarse a la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá, Colombia para comenzar sus estudios de Medicina. Una vez renovadas las actividades universitarias en Venezuela se regresa para graduarse de médica cirujana en la UCV en la promoción Dr. Luis Arturo Ayala.Ingresa en el Servicio de Cirugía I. del Hospital General Dr. Miguel Pérez Carreño, I.V.S.S., para realiza su postgrado en Cirugía General.Ha escrito varios trabajos de medicina publicados en revistas científicas, entre otros: Suturas automáticas en Cirugía Pulmonar, Uso o no del drenaje en Peritonitis Bacteriana Difusa y La Esternotomía Media como vía de abordaje de ambas cavidades pleurales.

Ha trabajado en distintos hospitales del país, por lo tanto la realidad pública de la salud en Venezuela es algo que tiene bien claro y estudiado. El estado de deterioro de esa salud pública, la impotencia de poder ejercer su cirugía para beneficio de los más necesitados la llevan a tomar el camino de la medicina privada, primero en El Hatillo donde realizaba su doble función de médica y ciudadana activa y hoy en día en la Gerencia de Salud de MAPFRE La Seguridad.

María Carmela merece todo mi respeto por el trabajo que realiza, pero sobre todo por su actitud comprometida con Venezuela y su pueblo, al trasmitir con su quehacer ciudadano la convicción que para mejorar la Salud, se requiere centrar la atención en generar políticas dirigidas a las comunidades, sobre todo a las más excluídas, reconociendo que la atención médica no es el principal condicionante de la salud de las personas, sino que aquella está condicionada en gran parte por las condiciones sociales en las cuales se vive y trabaja.

La salud es una acción integral, no es un concepto aislado, no se agota dentro de un Pabellón de cirugía, o dentro de la Sala de un Consultorio. De allí su trabajo activo en organizaciones de la sociedad civil, buscando siempre incidir de alguna manera en la política nacional. Ha pertenecido a la Red Nacional de Asambleas de Ciudadanos, a la Asamblea de Ciudadanos del Cigarral, Municipio El Hatillo. Fue voluntaria de Súmate en las actividades de el Firmazo, Refirmazo y Referendo Revocatorio. Actualmente milita en la ONG Compromiso Ciudadano.

María Carmela háblame de tu experiencia como actora social activa dentro de la actividad profesional en la que participas.

El ejercicio de la medicina es una acción social en sí misma, no solo por la íntima relación que se produce con el paciente sino con su familia y entorno, componentes indivisibles de sus problemas de salud. Esta interrelación me hizo, no pocas veces, consejera, madre, hija, confidente y amiga, lo cual atesoro, porque me da la medida de la confianza que les generaba. Estas son experiencias que hacen de la medicina un ejercicio profesional único y sagrado, porque convierte al médico en una especie de “autoridad” a quien se debe consultar y “a quien se debe oír”, siendo en muchas ocasiones, una referencia obligada, con lo que me sentí siempre muy especialmente honrada. El respeto que representaron para mí estos nexos me permitió siempre tender puentes mas allá de las diferencias ideológicas.

María Carmela como médica en ejercicio ¿Qué piensas del actual conflicto laboral del gremio?¿Es esto un conflicto solo de la actividad pública, o los médicos contratados de las clínicas privadas tienen los mismos problemas?.

Hay dos temas aquí: el de la medicina pública data de muchos años, mas de 25. Cuando yo estaba en el hospital, más de una vez salimos a la calle a pedir sueldos decentes. Los empleados que sí estaban sindicalizados nos decían que los médicos nunca lograríamos nada justamente por no pertenecer a un sindicato. En muchas otras oportunidades, más que por los sueldos, era por el permanente desabastecimiento, que es mucho mas angustiante, porque tratar de curar o salvar vidas sin tener con qué se convierte en un acto de fé; si el paciente se salvaba, era gracias a Dios, Jose Gregorio, la Virgen, o hasta Santa Bárbara pero si fallecía, el médico lo había matado y llamaban hasta a los medios para acusarnos de negligencia y mala praxis.

Sobre la medicina privada, hay dos cosas: los médicos contratados por las clínicas, llamados residentes, que el otro medio tiempo trabajan en hospitales, necesitan los dos ingresos para vivir decentemente. La otra es que el régimen pretende, - y lo hará tal y como ha amenazado - controlar los costos de la atención médica privada. Es evidente que el bajo nivel de ingresos de la mayoría de los venezolanos no le permite acceder a todo eso, pero tienen, muchos de ellos hoy en día, la posibilidad de poderse beneficiar de ella gracias a las pólizas colectivas de seguros, lo que a su vez ha hecho que las emergencias de las clínicas estén abarrotadas permanentemente porque nadie, ni el mas pobre, quiere ir a un hospital público hoy en día si puede evitarlo; sabe que por muy calificados que sean los médicos y el personal paramédico, no hay lo mínimo necesario para garantizarle su salud y su vida.

Este gobierno, en los 9 años que lleva, parece que olvidó que la salud pública es competencia suya, y quiere criminalizar al médico que ejerce en una clínica privada como si fuera el responsable del abandono de las políticas sanitarias que han hecho reactivarse enfermedades como el paludismo, dengue, tuberculosis, chagas, leishmaniasis, por mencionar algunas. Entonces arremete contra las clínicas y nos expone a los médicos al escarnio público tratándonos como unos criminales.

¿Qué hace que a pesar de los inconvenientes que tiene la práctica de la medicina en los entes públicos los médicos sigan allí? ¿Qué los impulsa?

Los impulsa lo que significa ser médico, la responsabilidad de ayudar a curarse a los enfermos, la sensibilidad que existe en el médico que pese a todo, está allí día y noche, a pesar de los insultos y las descalificaciones. Sin embargo, cada vez hay menos, Aixa. Nuestros médicos se están yendo del país. Hoy en día casi le ruegan a los médicos recién graduados que concursen para posgrados porque los necesitan en los hospitales, y sin embargo muchos de ellos están desiertos. No se le puede pedir a un médico que ejerza en Venezuela con sueldos de hambre y sin insumos. Y el médico no quiere ser cómplice de la muerte de personas en los hospitales y ambulatorios por tener las manos atadas. Politizar el ejercicio médico es tan criminal como disparar un arma.

Si tuvieras que definirlo, ¿Cuál es el sentido de tu lucha, cuál es el objetivo final? .

Mi lucha es la de muchas mujeres venezolanas que somos madres y profesionales: el rescate de los valores y la preservación de la ética, y eso solo puede lograrse modelando, siendo ejemplo cada uno consigo mismo y con su pequeño entorno – familia, amigos -, lo cual permitiría replicar en otros ámbitos. “No robo porque me van a ver sino porque está mal”. Ojalá muchos jóvenes se dieran cuenta hoy de la importancia de ésto como base fundamental para la construcción de una sociedad mejor. El cambio no es de afuera hacia al revés. Si yo puedo contribuir en alguna medida a que eso ocurra, puedo afirmar que mi objetivo estará en vías de lograrse. Pido a Dios fuerza para que mis hijos no duden nunca sobre la vía correcta.

La participación ha sido levantada como la gran opción frente a los temas de exclusión político-social y pobreza, ¿Crees que con participación y empoderamiento se logra mejorar la democracia y superar la pobreza?.

Veo la participación como un derecho y como un deber, que depende de una motivación personal muy fuerte. Los venezolanos muchas veces piensan solo en sus derechos; olvidan o desestiman los deberes, entre los cuales tenemos el de exigir de los gobiernos locales y nacionales el cumplimiento de su obligación de procurar una mejor calidad de vida para todos. La participación - y el respeto por ejercerla - es un valor democrático, mas allá de que a través de ella podamos o no recuperar lo perdido, considerando la coyuntura actual tan difícil. Sí pienso que el empoderamiento es una herramienta poderosa, pero se logra con la formación en valores, no con limosnas y engaños. La democracia y la libertad se perciben como algo vacío si no permiten bienestar para todos, sin exclusión. Tendría otro contenido si trajese consigo la calidad de vida que merecemos, con lo que sin lugar a dudas estaríamos dando pasos gigantes para superar la pobreza. Solo a través de la formación y la educación es posible la promoción social.

¿Cómo definirías participación ciudadana desde la actividad que realizas?.

Imagino que esta pregunta se refiere a mi actividad con asambleas de ciudadanos y como integrante de una ONG. No ha sido ni es fácil. El tema de la política, aunque por su definición nos involucra a todos, tiene mucho que hacer con la tolerancia ante puntos de vista diferentes pero válidos, con escuchar y aprender de los que han tenido y tienen experiencia previa. La política como ejercicio requiere 24 horas del día y los que no la ejercemos como un modo de vida o la tenemos como una actividad coyuntural o secundaria asumimos que el rol de aportar ideas, apoyar y sumar es de un gran valor. Digo esto porque muchas veces los ciudadanos adoptamos posturas anti-partido por los errores cometidos gracias a la crítica entre unos y otros, y hemos comprado, consciente o inconscientemente, esa actitud prepotente de creer que nosotros sí sabemos cómo se “bate el cobre”. Lo importante de la participación es que la asumamos con todos los actores necesarios, respetando nuestras diferencias, pero sin perder de vista el objetivo definido, siempre sumando, no restando ni dividiendo.

¿Crees que la perspectiva de la participación es distinta, vista desde la óptica femenina? ¿Por qué?.

En estos tiempos las mujeres hemos tenido un protagonismo extraordinario, caracterizado por mucho valor y determinación. Es muy probable que como uno de los primeros detonantes de esta lucha fue la amenaza de la educación de nuestros hijos – recordemos el decreto 1011 - nuestra “madre interna” reaccionó con fiereza. Vemos a Venezuela como la hija maltratada, golpeada, humillada. No soy feminista, Aixa. Creo que mujeres y hombres tenemos roles complementarios; sin embargo, veo nuestros logros – que los tenemos – como impensables de no haber sido por nuestra decisión de participar.

Desconozco esta visión, Aixa. No debiera haberla.

¿Cómo ves la participación de todos los sectores en misiones como Barrio Adentro? ¿Es realmente Barrio Adentro una opción para los más desasistidos de la sociedad?.

Barrio Adentro sería un buen programa, y así hubiese podido ser desde el comienzo, si en su concepción e implementación hubieran habido una participación abierta, y si la prevención y la atención primaria fuesen su verdadero objetivo, con médicos venezolanos no solo durante su formación sino con experiencia; los hay, y muchos. Si paralelamente se hubiese atendido la red hospitalaria pública, no podríamos más que estar orgullosos de un sistema de salud pública eficiente. Sin embargo, la realidad es otra, y hoy vemos como se cierne una amenaza sobre la medicina privada como si fuera la responsable del fracaso de la atención pública y del abandono de políticas sanitarias y epidemiológicas; gracias a esto, tenemos cifras alarmantes, que no se han hecho públicas, de enfermedades como el dengue y la malaria, expresión del mas absoluto abandono de medidas indispensables, responsabilidad exclusiva del gobierno.

¿Qué piensas de los consejos comunales son parte del tramado social que junto con otras organizaciones son capaz de sustentar la democracia?.

Tengo muchas reservas sobre este modelo de organización, por cuanto las percibo como una herramienta política más para controlar y centralizar. En mi opinión personal que un gobierno que esté verdaderamente interesado en empoderar a la gente y darle oportunidad que a través de una autogestión resuelvan muchos de sus problemas, lo haría a través de programas conjuntos con componente educativo importante, absolutamente necesario para consolidar un compromiso duradero.

Para finalizar cual sería tu mensaje para las mujeres como tu que usan su profesión como herramienta de participación ciudadana.

Que no pierdan nunca la esperanza, pero que debe ir acompañada de acción. Cualquier ocupación es una oportunidad lograr la más eficiente de todas las maneras de activar la participación: la comunicación persona a persona. Siempre nos encontramos con alguien, conocido o no, en nuestros lugares de trabajo, en los mercados, peluquerías, gimnasios, caminatas al aire libre, bombas de gasolina, centros comerciales, iglesias, playas, cines... Tenemos necesariamente que crear ya un mensaje común; tenemos que decir lo mismo todas…y todos; es momento para los discos rayados y para las retóricas, no parar de hablar y decirle a todo el que se nos cruce por delante que la reforma es el parapeto que el régimen usa para atornillar al presidente en el poder…para siempre. Hoy mas que nunca hay que recuperar la necesidad de participar. Solo depende de una decisión.

María Carmela Rodríguez: mcry05@gmail.com

 
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