|
|
|
|
|
Ir a: Home Principal
ENVIAR A UN AMIGO | ENVIAR AL DIRECTOR | ENVIAR AL EDITOR
Vida del ancho del mundoCarolina Jaimes BrangerJueves, 1 de octubre de 2009
Me encanta la poesía. Por eso siempre he tenido un libro de poesía a la mano. En ella están contenidas las palabras que no me salen cuando me siento feliz y quiero expresar mi felicidad. En ella también encuentro símiles con hechos que quiero convertir en recuerdos para toda la vida. Y cuando estoy triste, leer poesías es la mejor manera de drenar mi tristeza. Esta semana he leído poesías. Muchas poesías. Estoy triste. Estoy muy triste. Murió mi amigo Ernesto Vogeler Mendoza. Los griegos creían que la muerte de una persona joven era la némesis de los dioses. Estoy segura de que la creencia se originó a partir de la muerte de alguien como Ernesto. Y es que todo lo bueno que yo pueda decir sobre él se va a quedar corto. Lo que fue, lo que logró, lo que sembró& Ernesto Vogeler era un hombre bueno en toda la extensión de la palabra. Generoso con sus dones, amplio en sus afectos. Tomo prestadas las palabras del "Coloquio bajo el laurel" de Andrés Eloy Blanco para describirlo. Porque la suya fue una "bondad triunfante". Compartió su sabiduría "aun con quienes no creyeran en su credo". Repartió pedazos de pan "sin preguntar en qué tienda iban a comerlo". Ofreció su amistad a todos, "aunque no pensaran como su pensamiento". Dio agua "sin preguntar si era para regar el huerto, calmar la sed, lavar las manos, o ponerla en la tierra para hacer un espejo". Ernesto se fue y nos dejó el recuerdo de haber compartido su sabiduría y su pan, su amistad y su agua con todos por igual. "Para el bueno, la idea tiene el ancho del mundo". Pocas veces he ido a un velorio como el suyo, en el que la consternación fuera tan genuina, tan palpable, tan generalizada. Su peregrinar fue corto& por eso estoy tan triste. Y a la vez me siento feliz de haberlo conocido, de haber compartido con él, de haber sido su amiga. Dejo el final de estas palabras a Lord Byron, quien escribió sobre otro peregrinaje, el de Childe Harold, Canto IV, estrofa 137. "Pero he vivido, y no he vivido en vano&// Mi mente puede perder su fuerza, mi sangre su fuego// y aun mi cuerpo perecer en la conquista del dolor// Pero hay algo dentro de mí que agotará// a la Tortura y al Tiempo// y respirará cuando yo muera". Todo lo que dejaste, querido Ernesto, respirará por siempre. carolinajaimesbranger@gmail.com |
|
|
| ||||||||||||||||||||
|
Copyright © 1996 - 2011 por
Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado
de fuentes externas. |