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Niemayer: Entre la política mediocre y la buena ArquitecturaBeatriz SogbeLunes, 22 de junio de 2009
Visitar el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas nos resulta ahora algo extravagante. Aquello que antes nos parecía cotidiano y un acto de regocijo espiritual. Ahora, las muestras cada vez son peores. Y, pensamos, que no vale la pena tanto jaleo para ver las Megaexposiciones. O de artistas meritorios que con el deseo de ir a una Bienal sacan el precario argumento de “no hay que abandonar esos espacios”. Pero el hecho que se exhibiera una retrospectiva del arquitecto brasilero Oscar Niemayer (1907) estremeció la incredulidad de la cronista. Niemayer es ciertamente el arquitecto más connotado de Brasil. Junto con el urbanista Lucio Costa y el paisajista Roberto Burlemarx forman la triada más importante de la arquitectura brasilera. Patrocinada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil y la empresa Odebrecht (no podía ser menos) la exposición nos retrotrae a momentos cumbres del acontecer arquitectónico latinoamericano. Maquetas, dibujos, fotografías y extractos de una filmografía que vale la pena visitar. Eso si pónganse tapabocas. No solo para sortear la gripe que se puede atrapar en el Metro, sino para obviar los connotados jaladores de turno nacionales. Los arrimados hacen gala de su vieja (¿?) amistad con el arquitecto. Arquitectos necios, que pasan los setenta años y que alguna vez merecieron nuestros respetos. ¡Que pena! No hay catálogo general. Asunto lamentable por cierto, sobre todo para los estudiantes de arquitectura, pero si un tríptico que es una alegoría a los burócratas de turno, en los créditos de los “curadores” en una exposición, revisada y corregida, -como corresponde a este régimen- que viene de Washington. La mediocridad impera al ver en las paredes del museo, a grandes letras, citas del maestro alabando a Lula, Chávez y Castro. Uno se pregunta a que viene a cuenta los políticos en este asunto por más que el excelente arquitecto sea un comunista trasnochado. De paso, con todas las contradicciones. En un excelente video Niemayer, llama estúpido al maestro Walter Gropius - nada menos que el creador de la Bauhaus- porque le dijo al visitar su residencia en Brasil “que esa casa no era repetible”. Se entiende que Gropius se refería a que la arquitectura que proviene de un comunista debe ser normalizada. Que no se permite piezas únicas por elitescas. Y la vivienda de Niemayer es, obviamente, una casa de oligarca. Hay que recordar que en Cuba fue expulsado Ricardo Porro por no hacer arquitectura social. Niemayer -el diseñador de Brasilia- se excusa que ese fue un proyecto apresurado. Que el Presidente Juscelino Kubitschek (1902-1976) lo obligó a hacerlo, sin mayor reflexión. Y con ello trata de apaciguar las críticas que se le hicieron de que ese proyecto magnánimo y hermoso, se olvidara de la gente. Arquitectura monumental que no pensó en caminerìas para los usuarios. Ni en las residencias para los obreros. Y en una parte del video –y a pesar de ser un patrocinio del Gobierno Brasilero, pero allí aun hay libertad de expresión-, se coloca a una familia emigrada del interior de Brasil que es abandonada a su suerte en unos suburbios. que poco tienen que ver con la magnificencia de los edificios oficiales. Claro hacer viviendas de interés social no da brillo. Pero si hacer el edificio del Partido Comunista en Paris. O clubes de lujo, casinos y casas de oligarcas–los cuales por supuesto no colocan en la sesgada muestra. Niemayer es sin duda un gran arquitecto. De los más grandes. Pero eso no le impide caer en las contradicciones de involucrar la política con la arquitectura. Es más difícil ser coherente con la obra y la vida, que producir edificaciones de gran valía -lo cual ciertamente no es poca cosa. Larga existencia la de este guerrero que no duda en decir que lo que más le agrada –mas que la arquitectura- son las mujeres. Y ahí si es coherente pues se acaba de casar a la respetable edad de 99 años. ¡Es que es muy sabroso fumarse un habano, hacer buenos proyectos, tener amigos que se los patrocinen y además crear una cola de vividores que quieran arrimarse al festín! Finalmente hay que disculpar de cualquier desvarío a tan admirable arquitecto. ¡A los 102 años se puede decir cualquier tipo de tonterías! El hombre fue comunista con la lengua, más no con el lápiz. Y darle las gracias a Lula y a Odebrecht que todo no se haya ido en regalitos y que nos obsequien, de pasapalo, a Niemayer. Como decía mi suegra: “Te dan un grano de maíz después que les diste un saco”. sogbe7@hotmail.com |
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