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La huelga de hambre Y el Día de la MujerEl Editorial - El Nacional - VenezuelaMiércoles, 10 de marzo de 2010
E n esta jornada mundial de apoyo a las luchas de las mujeres cabría preguntarse si alguna vez llegará electoralmente a la Presidencia de la República una venezolana, tal como ha ocurrido en Chile, Costa Rica o Argentina. Por lo pronto, según los anuncios del propio mandatario nacional, ello puede ocurrir quizás el año 2022, si es que a Diosdado y Adán Chávez retiraran su candidaturas. De manera que nuestro machi-chavismo revolucionario no tiene ningunas ganas de que una fémina roja rojita se encargue del poder. Para ellas sólo quedan las migajas de los ministerios, alguna curul en la Asamblea Nacional, unas cuantas embajadas, gobernaciones y alcaldías y nada más. Nada de eso debe sorprendernos porque si miramos hacia Cuba nos damos cuenta de que el modelo fidelista jamás ha contemplado la posibilidad de que una mujer llegue al poder. En primer lugar, porque la presidencia comunista de Cuba está secuestrada desde hace más de 50 años por dos varones integrantes de la familia Castro Ruz. Y en segundo lugar, porque alrededor de Fidel nunca brilló (porque las apartaron siempre) alguna mujer de las jóvenes generaciones, con capacidad y liderazgo para escalar posiciones y convertirse en una alternativa. Este punto es significativo porque a Fidel Castro le dio por rodearse de jóvenes civiles. Entre ellos no destacó ninguna mujer. Todos recuerdan al canciller Roberto Rovaina, el popular Robertico hoy sumergido en las tristezas de la memoria cubana. También a "Felipito", apodo del castigado Felipe Pérez Roque y a Carlos Lage, que cumplen la Misión Pijama en su casa. Los tres tienen características en común: son hombres, son jóvenes y son blancos. Ni mujeres ni negros es la consigna de los hermanos Castro. Más rápido llega una mujer al poder en América Latina que en la actual Cuba comunista. Pero no sólo eso: más oportunidades tiene un negro demócrata de llegar a la presidencia de Estados Unidos que un negro comunista en Cuba. Estas consideraciones son fundamentales para cualquier reflexión seria que se quiera hacer acerca del huracán de hipocresía y mentiras que trasmite la propaganda desde La Habana sobre las virtudes de la igualdad de clases, de sexos y la equidad económica y política entre blancos y negros. ¿Cómo puede haber justicia y trato igualitario si los negros y los mulatos tienen que rezarle a Changó para tener oportunidad de ser ministros o presidentes? No se trata de una exageración: el albañil Orlando Zapata, crítico del gobierno y negro para mayor desgracia, murió luego de una larga huelga de hambre. Fue acusado de agente de Washington, de instrumento del imperialismo y de hampón común. Esto resulta llamativo y pone a flor de tierra la esencia despreciativa del régimen cubano hacia sus presos. ¿Es que acaso un reo por el hecho de ser condenado por un delito común pierde su derecho como ser político, deja de ser ciudadano y puede ser objeto del maltrato y la tortura? |
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