|
|
|
|
|
Ir a: Home Principal
ENVIAR A UN AMIGO | ENVIAR AL DIRECTOR | ENVIAR AL EDITOR
Vacas en la FajaAglaya Kinzbruner - TalCual - VenezuelaJueves, 11 de febrero de 2010
¡Traigan a un ingeniero!", bramó Fernando VII al ver los maestri pastai, los maestros de la pasta, pisar la masa de sémola y agua con los pies. Fernando VII, muy conocido en nuestra historia, era en aquel entonces también Rey de las dos Sicilias. Se encontraba ese día paseando por los muelles de Nápoles cuando pudo divisar este espectáculo: hombres de distintos tamaños y edades brincaban, saltaban, algunos incluso se guindaban de una soga estilo Tarzán para lanzarse sobre la masa que debía estar más dura que una roca. Era un problema que había que resolver. Los napolitanos se multiplicaban como moscas, en parte debido a la protección de su santo patrono, San Genaro, que no permitía que nada malo les pasara y en parte debido a una forma de pensamiento único que giraba siempre en torno de lo erótico de forma casi obsesiva. El sistema de pisado para obtener la pasta era lento, costoso y poco eficiente. Hacía falta inventar una máquina que trabajara el doble y se dedicase menos al salto ornamental para poder alimentar tantas bocas famélicas. Se presentó para hacer el trabajo el mejor ingeniero de la comarca, Cesare Spadaccini, inventó una máquina que no resolvió todos los problemas de rapidez, costo y eficiencia, pero ya la segunda fue mejor hasta que con el tiempo los resultados fueron excelentes. Traemos esta anécdota a colación porque Fernando VII (1784-1833), en la opinión de sus súbditos un ser vengativo y traicionero, obsesionado solamente por su permanencia en el poder, sin embargo, pudo mostrar en aquella ocasión el debido respeto a la academia y al saber. Actuó como debía actuar. Que fuese inducido a esto por el olor de pies napolitanos en un día caliente de verano, no le quita mérito. No llamó a los cubanos porque nadie en aquella época había oído hablar de ellos, era sólo una pequeña colonia sin importancia y los cubanos de entonces no eran los láser en que se han convertido hoy en día, que vienen a ver de qué manera esquilman mejor a los venezolanos. Pero ellos al fin y al cabo tampoco tienen la culpa de lo que sucede. Resulta que en vez de llamar a expertos ingenieros venezolanos que conocen terreno, situación e historia de la industria nacional, se llama a los chulos apagafuegos de siempre. En lo que respecta a la Faja del Orinoco, en vez de llamar a las compañías expertas en el negocio petrolero, nos aliamos con cualquier aventurero que nos siga la corriente. Para colmo, le ordenamos a nuestro ministro de Energía y Ruina que rodee la Faja de las mejores vacas que pueda conseguir. Queda, sin embargo, el problema del calentamiento global. ¿Saben por qué? Porque para los bovinos los pedos son el denominador común. Pero eso no es todo. Queda el último invento. Ahora resulta que piden auxilio porque son las víctimas de una terrible desgracia. ¡Su propio desgobierno! . aglaya@cantv.net |
|
|
| ||||||||||||||||||||
|
Copyright © 1996 - 2011 por
Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado
de fuentes externas. |