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Malos humores
Beatriz De Majo - El Nacional - Venezuela

Martes, 1 de julio de 2008

A Uribe se le fueron los tiempos. Tienen razón quienes le atribuyen a su incapacidad de manejar la adversidad. Se trata esta vez de un tsunami político que el país realmente no necesitaba.

Tampoco necesitaba que la Corte Suprema tuviera momentos de ligereza cuando falló a favor de la tesis de que la parlamentaria Yidis Medina habría sido sobornada para otorgar su voto a favor de la causa de la modificación de la Constitución que hizo posible en 2006 la reelección presidencial en Colombia, y que le valió a Uribe su segundo mandato.

Pero no cabe duda de que la reacción airada y arriesgada del Presidente de llamar a una nueva contienda electoral que valide los dos años que aún le quedan de mandato, es de una desproporción de características épicas.

Sin duda que la sentencia a Medina y los efectos judiciales que podría tener sobre la legitimidad de las elecciones de 2006 es lo que tiene muy perturbado al Presidente. No podía ser de otra manera, porque en este momento requiere de sus cinco sentidos, y más, para terminar de cuadrar el proceso de desactivación de la guerrilla y de entrega de rehenes de las FARC.

Su primera reacción fue la de asegurar que el fallo tiene "el propósito de desvirtuar la transparencia democrática en la aprobación del acto legislativo de reelección presidencial, al acusar esta decisión de desviación de poder".

Y ha llegado hasta a decir que los jefes paramilitares extraditados a Estados Unidos han declarado que penetraron con su influencia hasta el máximo tribunal de la justicia colombiana.

Hasta allí todo va bien, porque era menester que llamara la atención del país con argumentos propios sobre los desatinos de la corte. Pero el caso es que estamos frente a una decisión de la más alta instancia judicial y el problema debe manejarse con extrema cordura.

Si la reforma constitucional fue el producto de un acto de corrupción, todo lo que sigue en el proceso electoral podría igualmente ser invalidado, lo que incluiría las elecciones, la presidencia de Uribe y hasta los actos emitidos desde entonces por el supuesto "usurpante del poder".

El caso, que está en revisión por la Procuraduría y la Fiscalía colombianas, se complicará más aún si el ex ministro del Interior, supuesto agente activo del soborno, inicia un juicio penal contra todos los miembros de la Sala Penal de la corte.

Así que lo que hace falta, tanto si Uribe tiene la conciencia limpia, como si no la tiene, es que use todo el capital de cordura. No ha faltado dirigente en Colombia que no haya manifestado al menos su estupor frente a la salida planteada por Uribe.

¿Recogerá velas Uribe? Ojalá.

Salirse de este enredo requerirá mucho de su sagacidad e inteligencia política.

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