Jueves, 24 de julio de 2008 Quiénes Somos | Analitica.com como Página de Inicio | Mapa del Sitio | Registro | Buscador | Contáctenos
Home Editorial Política Economía y Petróleo Internacionales Global y Social Arte Entretenimiento Sintesís de Noticias
Bitblioteca Analítica Premium Analítica TV Mujer Analítica Zona Empresarial Medicina y Salud   La Reforma Constitucional
Columnistas Bitácora Foros RSS Noti-tips     Horoscopia WAP Plaza Global
Mujer Analítica  Editorial  Las Mujeres Opinan  Documentos  Apostillas
 Entrevistas  Organizaciones Femeninas  Noticias  Agenda

DISMINUIR LETRA | AUMENTAR LETRA | ENVIAR A UN AMIGO | ENVIAR AL EDITOR


Cecilia López Montaño
Imagen de la feminización de la política en Colombia
Alexandra Ayala Marín - Editora de María María

Lunes, 19 de marzo de 2007

Menos mal que su madre le “crió complejo de fea” y la “impulsó a usar la inteligencia”, como ella dice, porque de lo contrario, Colombia se habría perdido de una de las mujeres más persistentes y convencidas en la participación política, y de las más dedicadas investigadoras en temas que se derivan de su formación de economista y demógrafa, especializada en economía de la educación, y de su vocación política moldeada en el Partido Liberal.

Senadora con antecedentes y trayectoria Desde el 20 de julio del 2006, Cecilia López Montaño es senadora de la República. Pero este cargo de elección popular no le cayó del cielo, de repente, sino que se lo ha construido paso a paso, y no precisamente en camino asfaltado.

Antes fue precandidata a la Presidencia de Colombia, en 2001 y 2005; y si la primera vez se retiró para apoyar la candidatura de Horacio Serpa, la segunda lo hizo para postular a su actual responsabilidad legislativa. Claro, para una mujer, es más factible llegar a la Legislatura. Para la Presidencia, los ancestrales poderes y conceptos patriarcales que perviven en los partidos políticos, cierran más celosamente las filas.

También, y como resultado de una intensa vida pública, desde el 2002 preside la Fundación Agenda Colombia, que ella constituyó para impulsar debates nacionales sobre la situación política, social y económica del país, y en temas como desarrollo, seguridad social, medio ambiente y género.

Para ello, Cecilia tiene condumio y sustentos firmes. Desde 1994 y durante el Gobierno de Ernesto Samper, ocupó los Ministerios de Medio Ambiente, Agricultura y Planeación.

Antes, en 1990, en la Presidencia de César Gaviria, también liberal, fue directora general del Instituto de Seguros Sociales (IIS). Y en 1982, a los 37 años de edad, inició su carrera en el ámbito gubernamental como viceministra de Agricultura de Belisario Betancourt, al cual representó después ante el Reino de Holanda, como embajadora de Colombia. La labor allí realizada, le otorgó, de manos de la Reina Beatriz, la primera de varias condecoraciones que ha recibido por los servicios prestados al país.

Y desde entonces hasta ahora, simultáneamente ha desarrollado su actividad profesional como investigadora, en la que se inició en 1970, en el Centro de Estudios de Desarrollo Económico de la Universidad de Los Andes, en Bogotá; como docente universitaria, por la que llegó a ser decana de la Facultad de Economía de la Universidad Piloto de Colombia; asesora y consultora de varios organismos internacionales, entre los cuales, el Banco Interamericanos de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial; expositora en numerosas conferencias internacionales; autora y coautora de aproximadamente 60 publicaciones, y columnista de varios periódicos de su país.

Reivindicar y feminizar la política El haber ganado en las elecciones legislativas de hace un año (12/03/06) significó un triunfo, pero también la constatación de que “la política en Colombia tiene que replantearse”, como concluye en su artículo titulado “Vía crucis de una senadora electa” que fue escrito pocas semanas después de la elección para hablar de sus angustias posteriores, no solo por tener que cuidar su voto durante los escrutinios, sino por la necesidad de “buscar financiación para la post-campaña”.

Es que cuesta, tanto para la integridad del sistema nervioso como del financiero, el participar de la política formal y aceptar desafíos y ser ética y no corrupta, y solidaria y transparente, que son rasgos de su perfil ideológico. Y cuesta también “para quienes sienten la imperiosa necesidad de salir de su ámbito estrictamente personal para incursionar positivamente en el mundo de lo público.” Es una mujer la que escribe y se describe, porque Cecilia López ha andado, en su vida de académica, profesional y política, de la mano de la reflexión sobre los diferentes aspectos que hacen la vida económica, política y social de su país, poniendo énfasis en la situación de las mujeres y la equidad de género.

“Una pregunta interesante es por qué en el mundo, no solo en Colombia, a las mujeres les es más fácil acceder a presidencias de grandes compañías privadas del orden nacional y mundial, pero ni en la política ni en las Universidades sucede lo mismo. Es más comprensible en la política por el tema del poder. Los hombres lo han ostentado durante siglos y siglos, de manera que abrirles espacios a las mujeres solo se logrará a codazos”.

Así escribía el pasado 16 de febrero, a propósito de la designación de la primera mujer en la Presidencia de la Universidad de Harvard, ahora que se abren perspectivas nuevas cuando Hillary Clinton y Segolene Royal corren por la Presidencia de Estados Unidos y Francia, respectivamente, y están Michelle Bachelet en Chile, y Angela Merkel en Alemania.

Cecilia también plantea la “reivindicación de la política”, porque en su país, como en otros latinoamericanos, el término y la actividad se han viciado “por el clientelismo, la corrupción y los escándalos de muchos políticos que han confundido el interés general con el suyo propio”, como escribía hace pocas semanas. Sin olvidar que ese desprestigio tiene signo masculino, como ella lo afirmaba en otro artículo.

Por lo mismo, constata la “feminización de la política”, tendencia definida “como la participación similar de hombres y mujeres en las listas de partidos para las elecciones parlamentarias”, lo cual ha sido considerado como sinónimo de renovación en los países de Europa. “Es como la última etapa de un proceso largo que se inició en la década de los 70 cuando la participación clara de mujeres en cuadros políticos y gubernamentales se convirtió en un elemento fundamental del desarrollo de la democracia europea”. Y sigue: “Qué lejos está Colombia de llegar a esta etapa. La feminización política ni siquiera se plantea abiertamente y los esfuerzos que se están haciendo no se traducen en resultados positivos. En las últimas elecciones no se logró avanzar en la representación femenina en el Congreso. En estos momentos no hay ninguna mujer en la dirección de los partidos realmente importantes del país. Lo fundamental es iniciar en serio el proceso para posicionar el tema impostergable de la feminización de la política para enfrentar las profundas debilidades de la democracia colombiana.” (31/03/06). Y de las democracias en el mundo, se podría añadir.

Se podrían seguir haciendo citas de su pensamiento con respecto al tema de la participación de las mujeres en la política, y sobre otros aspectos de la situación colombiana, porque la escritura es para ella ejercicio permanente y público desde hace más de veinte años mediante la columna de opinión que mantiene en Portafolio, suplemento económico de diario El Tiempo de Bogotá, y en varios periódicos regionales, sin contar con sus libros que resumen investigaciones y ensayos. Así se puede constatar en su sitio web (www.cecilialopezcree.com).

Interés por las mujeres, desde el inicio Sin embargo, no procede de una familia de tradición intelectual ni política. Su padre, “el único hombre no machista que he conocido en mi vida”, se dedicó al comercio y fue uno de los primeros avicultores de la Costa Caribe; y su madre, “una mujer muy linda y muy trabajadora que ahora es mi asesora en la sombra”, era sobre todo ama de casa. Cecilia es la mayor de tres hermanos: dos mujeres y un varón, fallecido hace poco tiempo.

Pero su tendencia puede ser resultado de su historia familiar de desplazados por la violencia política que afecta a Colombia desde el asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, allá por 1948. De Bogotá, la familia López Montaño tuvo que trasladarse, dos años después, a Barranquilla, ciudad de la costa Caribe que le dio a Cecilia identidad de costeña, no obstante haber nacido en Bogotá, con padre de Popayán (sur) y madre originaria del Valle del Cauca (centro oeste). Por esta circunstancia, la niña no entró a la escuela sino hasta el quinto año de básica. Llegó y ganó un premio. Su padre había sido su maestro de primaria.

De escuela laica pasó a colegio de monjas donde se graduó de bachiller. El matrimonio le aconteció a los 17 años de edad, y enseguida, la maternidad de Carlos Alberto, que es hoy vicepresidente de la Bolsa de Valores de Colombia y padre de gemelos de cinco años de edad; y de María Claudia, su “web master” que vive en Washington y le dio el primer nieto, que ahora tiene 16 años.

Entre responsabilidades familiares y domésticas, Cecilia estudió Economía en la Universidad de Los Andes, y dos posgrados en México. Su tesis en Demografía, sobre tasas específicas de fecundidad y mortalidad infantiles, fue publicada en 1971. Allí tuvo comienzo una larga lista de publicaciones sobre diversos temas que dejan ver no solo intereses académicos y profesionales, sino también perspectivas de vida. Así, varios títulos se refieren a la situación de las mujeres con respecto a fecundidad, aborto, empleo y mercado de trabajo, sector rural, políticas de desarrollo, consumo, familia, y hasta aportes para la discusión sobre reforma social con perspectiva de género (1997).

Estas publicaciones sugieren además que, desde el inicio, en su vida profesional estuvo presente el interés por la condición de las mujeres. A ello contribuyó, sin duda, su admiración por Esmeralda Arboleda de Uribe, uno de los personajes trascendentales en la historia de las mujeres en Colombia, que impulsó el derecho al sufragio femenino. La diferencia de edades no fue un obstáculo para la cercanía entre ellas.

Con mucho trabajo y mucha constancia Con estos antecedentes, no resultó extraño que en el Gobierno de Ernesto Samper, ella lograra la aprobación de las políticas de equidad de género, de cuya elaboración estuvo encargada. En el mismo objetivo, implementó políticas para promover el acceso de las mujeres a cargos públicos de mayor responsabilidad; dirigió varios estudios sobre mujer relacionados con justicia, educación y salud. Como ministra de Agricultura, estableció políticas para que las mujeres tuvieran mayor acceso a servicios en el sector rural y desarrolló la campaña de cedulación de las mujeres en el campo. Como directora del Departamento Nacional de Planeación, logró incluir el género como una de las principales variables de planificación en los procesos de desarrollo.

Se escribe fácil, pero detrás hay más y mucho. Cecilia lo dice así: “Mi vida está marcada por el trabajo, mucho trabajo y mucha constancia. Y también suerte. Vengo de una familia no muy importante, y en una sociedad tan estratificada socialmente como la colombiana, eso cuenta mucho. Por eso hablo de suerte. Pero todo me ha costado esfuerzo y tiempo. Desde el punto de vista profesional, es importante no haber abandonado la academia. Nunca he dejado de ser investigadora, porque el investigar me da muchas ventajas. Es estar actualizada e informada.” Hacia la transformación social con equidad Y mayor es esa necesidad cuando una deuda pendiente en la búsqueda de la equidad de género es, para ella, “el acceso al poder, incluso en los países desarrollados, y a pesar de que las mujeres están más educadas que los hombres, pero las discriminan. Por esto, en el nivel del pensamiento, las mujeres se deben comprometer más con un concepto distinto de desarrollo, con la formación de una sociedad más justa, e impulsar modelos de desarrollo más solidarios”.

Por lo mismo, su “obsesión actual” (así la llama) apunta hacia un nuevo paradigma de desarrollo, una nueva política social que busque no solo la equidad de género, sino la equidad en todos los campos, la justicia, la paz. Esta obsesión se concretará desde el Senado en la Ley de Transformación Social, que es su proyecto inmediato.

¿Habrá más de Cecilia López? Cómo no. Después del Senado, seguirá insistiendo en la búsqueda de la Presidencia. Con su persistencia, sus convicciones y el optimismo que la caracterizan, es posible que Colombia tenga en ella a la primera presidenta de su historia. Después de todo, este es el momento de las mujeres. Ella lo dice. Y para eso se ha ganado liderazgo, tiene siempre proyectos nuevos y, como lo determina su signo zodiacal Aries (nació el 18 de abril. de 1944), no desmaya, puede caer pero vuelve a levantarse para hacer un nuevo intento. Si no logra la Presidencia, en el intento habrá hecho y dicho, y trazado un camino.

Entre tanto, el futuro de sus nietos no dejará de preocuparla, ni ella, de mimarlos: “Tuve a mis hijos muy joven, y disfruto el desarrollo de mis nietos de una manera muy especial”.

He ahí una imagen de la feminización de la política.



 
Índice Semanal
Recibe  en tu buzón de correos las noticias publicadas durante la semana.

suscribirse

Analítica WAP
Navega Analítica desde tu móvil para mantenerte informado de las noticias del día.

más información

Analítica RSS
Recibe en tu escritorio los titulares y resúmenes de noticias al momento de su publicación.

Agregar Sección a:











más información

 

Copyright © 1999 - 2007 por
Analítica Consulting 1996
Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas.