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Participación de la Mujer en procesos de pazLunes, 26 de noviembre de 2007
Así lo afirmaron los participantes en una reunión que terminó hoy en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Sonia Montaño, jefa de la Unidad de Mujer y Desarrollo de la CEPAL, destacó que las mujeres que participan con mayor éxito son las que tienen presente la agenda feminista. Sostuvo que la presencia femenina, entre otras cosas, permite una oportunidad para construir sociedades más democráticas. “Tienen un conocimiento de la situación de la sociedad civil, y de todos los ámbitos del conflicto que no están directamente en el proceso armado y que permiten poner en la reconstrucción elementos de equidad, elementos de política social, de educación, de salud, de agua potable, que son preocupaciones en las que las mujeres se detienen mucho, sobre todo en escenarios en que los hombres van a combatir o sufren muerte y se quedan viudas o mujeres solas”, dijo Montaño. Naciones Unidas debe hacer más para asegurar que las mujeres cumplan un papel protagónico en la lucha por la paz y la seguridad en el mundo. Ése es el llamado lanzado por el Fondo de la ONU para la Mujer, UNIFEM, en el aniversario de una resolución aprobada por el Consejo de Seguridad del organismo sobre el papel de la mujer en la resolución de conflictos. Según UNIFEM, las mujeres deben integrar las misiones de paz de la ONU como "cascos azules" y ser consultadas sobre iniciativas de paz. El objetivo de la reunión en América Latina y el Caribe es lograr que todos los países de la región cuenten con planes de acción para implementar la resolución del Consejo. Éstos deben incorporar procesos de alerta temprana para vincular fenómenos sociales que puedan prevenir conflictos y una mayor participación de las mujeres en las operaciones de mantenimiento de la paz. Informe del Secretario General de la ONU sobre las mujeres, la paz y la seguridad / 16 de octubre de 2002. Procesos de Paz
27. Está demostrado que en muchos casos las mujeres desempeñan una función crítica en la promoción de la paz, en particular en la preservación del orden social y la educación para la paz. Las organizaciones femeninas de las bases han patrocinado la educación para la paz en muchos países, incluso alentando a los niños soldados y a otros individuos a que depongan las armas. También han organizado grupos que reúnen a diversos partidos y etnias para promover la paz y han trabajado activamente en pro de la reconciliación, a menudo con el apoyo de redes regionales e internacionales; han defendido la causa de la eliminación de las armas de destrucción en masa; han hecho campañas contra las armas pequeñas; han participado en programas de recogida de armas y han difundido información sobre minas terrestres. Debido a su activo interés en los procesos de desarme y al apoyo que les han prestado, las consultas con grupos y redes de mujeres pueden aportar información importante para conocer el grado de peligro que representan determinada cantidad o tipo de armas, la existencia de depósitos de armas y el comercio transfronterizo de armas. El papel de los grupos y las redes de mujeres en los procesos de paz oficiosos, sin embargo, no siempre ha contado con suficiente reconocimiento y apoyo. 28. La falta de acceso a los mecanismos o medios para incorporar las prioridades y recomendaciones de los grupos y las redes oficiosas de mujeres en los procesos oficiales sigue siendo uno de los obstáculos. Aunque la comprensión de las contribuciones que las mujeres pueden hacer y hacen a la consolidación de la paz a través de los procesos oficiosos está aumentando, con pocas excepciones las mujeres nunca están presentes en las negociaciones de paz oficiales. Con frecuencia se excluye a las mujeres porque no son dirigentes militares ni se encargan de las decisiones políticas; porque no participan en los conflictos como combatientes; porque se supone que carecen de los conocimientos adecuados para negociar; o simplemente por motivo de discriminación o por ideas estereotipadas. Las mujeres también pueden quedar excluidas de las negociaciones de paz porque sus intereses se consideran más amplios que los de los hombres que participan en las negociaciones. 29. Las negociaciones y los acuerdos de paz sientan las bases para la reconstrucción de las sociedades después de los conflictos y por lo general determinan las estructuras políticas, civiles, económicas y sociales que se establecerán. Las preocupaciones concretas de las mujeres no siempre llegan a la mesa de negociaciones, sobre todo si en ellas no participan mujeres. Se ha observado que la movilización política de las mujeres antes de las negociaciones y su participación en ellas repercute en el grado de atención que se presta a las cuestiones de igualdad entre los sexos y a la aplicación de enfoques que incorporen una perspectiva de género en una gran variedad de asuntos, como la preparación de las constituciones, la aplicación de las reformas agrarias, el acceso a oportunidades económicas y la formulación de políticas sociales. Por otro lado, la presencia de mujeres no garantiza que se preste atención a las cuestiones de género. Todos los actores del proceso de paz tienen la responsabilidad y la capacidad de lograr que se preste atención a la igualdad entre los sexos en los acuerdos de paz. 30. En varios casos el Consejo de Seguridad ha reconocido y apoyado efectivamente iniciativas de paz oficiosas tomadas por grupos y redes de mujeres. Por ejemplo, en las misiones a la República Democrática del Congo, Kosovo y Sierra Leona el Consejo se reunió con grupos y redes de mujeres. Desde la aprobación de la resolución 1325 (2000), las reuniones de fórmula Arria con mujeres representantes de organizaciones no gubernamentales también han contribuido a los debates del Consejo sobre procesos de paz. 31. La Secretaría y otras entidades de las Naciones Unidas también han apoyado actividades de organizaciones de mujeres y sus esfuerzos por participar en los procesos de paz oficiales y contribuir al desarrollo de las nuevas estructuras políticas una vez terminado el conflicto. Sin embargo, se necesitan mayores esfuerzos sistemáticos para lograr la plena participación de las mujeres en todas las etapas del proceso de consolidación de la paz. 32. Todos los actores internacionales que participan en los procesos de paz deben familiarizarse con todas las actividades relacionadas con la paz que realizan las mujeres de las bases. Deben tomarse medidas para lograr una mayor representación de las mujeres en las negociaciones oficiales de paz. Deben seguir mejorándose las capacidades de las mujeres para participar en negociaciones de paz y dirigirlas, incluso mediante capacitación y participación en las negociaciones oficiosas. Los procesos de recopilación de información, especialmente en la sociedad civil y los institutos de investigaciones, también deben individualizar grupos y redes de mujeres para que participen en ellos. La cooperación de las Naciones Unidas con grupos y redes de mujeres durante los procesos de paz deben documentarse mejor, incluso en mis informes al Consejo. 33. Para facilitar un mayor contacto con grupos y redes de mujeres, me propongo crear una base de datos sobre especialistas en género y grupos y redes de mujeres en países y regiones en conflicto. También insto a los Estados Miembros, a los donantes y a la sociedad civil a que presten el apoyo financiero, político y técnico necesario para las redes y las iniciativas de consolidación de la paz de las mujeres. 34. La eficacia de la diplomacia preventiva y de las actividades de determinación de los hechos podría mejorarse si se solicitan las opiniones de grupos de mujeres locales. El mayor conocimiento de las normas y las costumbres de una sociedad relativas al género también será útil para mejorar los indicadores de alerta temprana y los mecanismos de prevención de conflictos. Se ha señalado que uno de los aspectos primordiales de la prevención de los conflictos es la consolidación del estado de derecho y, en su marco, la protección de los derechos humanos de las mujeres, con especial atención a la igualdad entre los géneros en las reformas constitucionales, legislativas, judiciales y electorales4. Pediré también que se examinen las perspectivas de género en todas las esferas de la prevención de conflictos, los sistemas de alerta temprana, y la diplomacia preventiva. 35. El estudio de los efectos que tienen las sanciones para los distintos sexos, sobre la base de la recopilación y el uso de datos desglosados por sexo y edad, permitirá al Consejo mejorar los regímenes de sanciones para reducir al mínimo las consecuencias negativas en la población civil. 36. Presento las siguientes recomendaciones a la atención del Consejo de Seguridad:
Recomendación 8
Recomendación 9
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