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¿Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo?

La tradicional expresión de estos días decembrinos, suena, en esta Venezuela menguada, a chiste de mal gusto, si no a punzante ironía. No hay derecho a que ello sea así. Pero la hegemonía despótica y depredadora que aún impera ha conducido al país a una gran crisis humanitaria en medio de una bonanza petrolera. Y en este mes de diciembre, todo se ha hecho más notorio por las “loqueteras monetarias” que han dejado a gran parte de la población sin efectivo.

Todos quisiéramos disfrutar de una Feliz Navidad, sobre todo después de un año tan agobiante. Pero ni eso podemos hacer. Entre la creciente escasez, la hiperinflación, y la falta de dinero en efectivo, poder preparar una cenita navideña es toda una hazaña. Y en pleno siglo XXI y luego de varios lustros de millardos de petrodólares, que tan pronto han entrado, han sido despachados por la verdadera vanguardia de la “revolución”: la boliplutocracia.

Consecuencias: un país socio-económicamente en la ruina, y políticamente en la ruindad. Cómo entonces hacer creíble la realidad de una Feliz Navidad. Pero todavía menos creíble es el segundo deseo de la tradicional expresión: y un Próspero Año Nuevo… El 2017 podrá ser cualquier cosa menos próspero. Incluso de producirse el ansiado cambio político en el país, ello no significaría un salto a la prosperidad, sino por lo menos un encaramiento sólido de la crisis humanitaria, con visos, eso sí, de irla superando y de ir desarrollando el inmenso potencial de Venezuela.

Maduro y los suyos están encapsulados en sus propio mundillo de mentiras, de privilegios, de impunidad, de depredación de todo lo depredable. Por eso no se conciben fuera del poder. Han abusado tanto –por decirlo con levedad—que ellos mismos no encuentran una alternativa a la burbuja en la cual se mantienen. Y no importa que el país se siga destruyendo, lo que les importa es continuar encaramados en el poder, por las malas o las peores. De eso se trata, en esencia, la supuesta “revolución bolivariana”. La peor estafa de toda la historia de Venezuela. Y la peor porque ha sido eficaz en la persuasión de mucha pero mucha gente.

No. Nuestra patria ni tiene una Feliz Navidad ni puede aspirar a un Próspero Año Nuevo, a partir del 2017. Por ello repetir la tradicional expresión, en estas circunstancias, o es un acto de suprema hipocresía, o una manifestación de insania. Da dolor reconocerlo. Dolor personal, familiar y dolor de patria. Desde luego que la Navidad es mucho más que un conjunto de satisfacciones materiales y su fundamento principal es la renovación de la esperanza que nos da el nacimiento de Jesús. En este sentido nadie nos puede robar el sentido profundo de la Navidad, pero son tantas las dificultades que padecen los venezolanos que cuesta bastante encontrar la alegría natural y merecida de estas fechas.

Por todo ello, lo que sí se podemos y debemos hacer es unir los esfuerzos para impulsar el cambio político de fondo –que la propia Constitución no sólo prevé sino facilita, y concentrarnos en esa dirección. Los venezolanos tienen el derecho a disfrutar una Feliz Navidad y a desearse, honestamente, un Próspero Año Nuevo. Pero eso será factible cuando la hegemonía sea superada.  Y cuanto antes, mejor.

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