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Indiazuela: ¿Qué podemos esperar de la desmonetización venezolana dada la experiencia India??

El 8 de Noviembre de 2016, a las 10:15pm el Primer Ministro de la India, Narendra Modi, en una aparición televisada que no fue anunciada, y que por ende no era esperada por los indios, anunció que los billetes de 500 y 1000 rupias, los de mayor denominación en la economía India y que representaban un 86% del circulante, dejarían de ser monedas con curso legal desde ese instante.

Estos billetes serían sustituidos por nuevos billetes de 500 y 2000 rupias. ¿La  razón? En teoría para combatir el mercado negro, según Modi, las grandes mafias, el narcotráfico, los estafadores y terroristas poseían la mayor parte de su acervo de riqueza en billetes de 500 y 1000.

El día 11 de Diciembre de 2016, el presidente de Venezuela Nicolás Maduro, al igual que su homólogo indio, anunció inesperadamente la desmonetización del billete de 100 bolívares, el de mayor denominación de la economía venezolana y que representa el 77,3% del efectivo en la calle, que será sustituido por monedas del mismo valor. La razón dada por Maduro es similar, la de combatir las mafias de contrabandistas colombianos que demandan y utilizan mayoritariamente esos billetes.

Ignora Maduro que hasta los momentos el caso Indio no ha surtido los efectos deseados, si bien es aún temprano para catalogarlo como un rotundo fracaso, varios efectos adversos han surgido, que se estima que se mantendrán en el mediano plazo y además, el dinero “negro” no ha desaparecido, las mafias no se han debilitado. Veamos qué fue lo que sucedió.

El gobierno de la India otorgó 50 días para que la transición se materializase. La medida fue un shock para la economía India, el pueblo no se lo esperaba, ni contaba con mecanismos efectivos para reaccionar en 50 días o menos. El hecho de que el anuncio fuera secreto y además que el plazo sea de escasos 2 meses no fue casualidad, Modi argumentó que esto evitaría que el sector ilícito reaccionase rápidamente para proteger su dinero en otro tipo de activos, y que para evitar el peso de la ley, habría una destrucción efectiva de dinero. Sin embargo, el gobierno ofreció un plan teóricamente atractivo para criminales de pequeña escala, en donde se cambiaba el dinero negro por las notas nuevas sin declarar origen, pero a un impuesto de 50%.

Lo que realmente sucedió no fue lo esperado por Modi. La mayor parte de la riqueza del mundo criminal en India está en bienes raíces, joyería y oro, según la agencia central de impuestos directos de la India. Por lo tanto los criminales no salieron tan perjudicados como se quería. Adicionalmente el valor de cripto monedas como Bitcoin se incrementó sustancialmente, ya que muchos simplemente migraron a cripto monedas antes que acudir a la banca India y al sistema legal.

¿Quiénes salieron perdiendo? La clase media y la baja. Para empezar, en la mayoría de las provincias rurales de la India los habitantes no poseen cuentas bancarias ni agencias cercanas y mucho menos cajeros automáticos. Para ellos el cambio de dinero es virtualmente imposible, ya que incurrirían en elevadísimos costes de transporte para trasladarse a las agencias bancarias más cercanas, asumiendo que tuviesen cuentas o la documentación necesaria para abrir una cuenta. Esto sumado que por ineptitud del banco central Indio, no se imprimió suficientes billetes nuevos para equiparar la base monetaria. Esto incentivó la creación de “emprendedores ilícitos” que aceptaban efectivo negro a cambio de notas nuevas pero con un “impuesto” o en criollo “comisión” que puede variar entre 10 y 50% dependiendo de la región (no más que 50 porque esta es la tasa del gobierno). En efecto lo que hubo fue un empobrecimiento de la clase baja.

La clase media sufrió igual o peor. La escasez de billetes nuevos y el costo de oportunidad muy elevado de permanecer en colas en la banca comercial hicieron que disminuyeran las ventas del sector comercial, adicionalmente hospitales, clínicas y supermercados han rechazado a personas que solo tengan “dinero negro” y varios negocios han cerrado (aquellos que operaban mayoritariamente en efectivo) incrementando el desempleo. En términos macroeconómicos se estima una caída del PIB, de hasta 2% según economistas y autoridades locales, como el ex primer ministro Manmohan Singh.

En contrapartida, la clase alta es la menos afectada. Naturalmente incurren en algunos costos de conversión, pero la mayoría de sus gastos es vía tarjetas de débito o crédito, por lo tanto el riesgo de su dinero es mucho menor al manejar poco efectivo.

Existen miles de razones para pensar que la experiencia venezolana pudiese ser peor, para empezar el caos puede ser mucho mayor ya que a diferencia de Modi quien otorgó 50 días de plazo, Maduro otorgó 72 horas (que entran en vigencia el 13/12) y 10 días adicionales para ser canjeados únicamente en las taquillas del BCV. Adicionalmente, el gobierno de Maduro y el Banco Central de Venezuela cuentan con menos credibilidad que sus contrapartes Indias, y probablemente no emitan suficientes monedas o billetes nuevos.

Venezuela también cuenta con comunidades rurales con pocas o ninguna entidad bancaria, y muchas personas que no pertenecen formalmente al sector financiero. Adicionalmente, debido a la crisis económica muchas agencias de banca comercial han cerrado, y las que quedan cuentan con pocos cajeros. Es decir, las colas y la escasez de monedas y billetes nuevos serán inimaginables. En la misma tónica, muchos pequeños comerciantes no cuentan con punto de venta y al no poder vender mercancías por billetes viejos, terminarán cerrando o se verán perjudicadas por un descenso de las ventas.

¿Puede el banco central de Venezuela mitigar la situación? Difícilmente, el BCV solo cuenta con agencias en Caracas y Maracaibo y no cuenta con la infraestructura ni los recursos financieros suficientes para satisfacer toda la demanda.

Mientras los contrabandistas de moneda en Cúcuta se las ingeniarán para mantener su negocio, los grandes perdedores de la medida seremos los venezolanos.

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