El EditorialOpinión

La crisis eléctrica se puede llevar al país por los cachos

La crisis eléctrica del país no es consecuencia del fenómeno El Niño, sino de los errores cometidos a lo largo de estos años de centralismo perverso y de improvisaciones continuas y corrupción galopante.

Hay varias circunstancias que hacen que estemos en donde estamos, es decir al borde de un colapso en el suministro eléctrico. Por un lado, el no haber continuado y concluido las represas en el río Caroní ha disminuido una fuente importante y constante de reserva eléctrica, por el otro, se dejaron de lado los planes de continuar de manera significativa la creación de nuevas centrales termoeléctricas para sustituirlas por las mini plantas a lo cubano.

Pero, tal vez lo más grave, ha sido el descuido en el mantenimiento de la capacidad instalada, que de haberse hecho bien hoy no estaría en la muy crítica situación que amenaza con hacer colapsar el suministro a nivel nacional y que afectaría, en el caso de Caracas, el suministro de agua, que como se sabe llega a la capital por bombeo.

Solo para mencionar dos ejemplos notorios de las más importantes termoeléctricas del país, Planta Centros que tiene una capacidad generadora de aproximadamente 2000 KWs está produciendo desde diciembre O y la planta de Tacoas que fue la estrella de la Electricidad de Caracas, y que mientras estuvo en manos privadas nunca dejó de suministrar electricidad, está -según información confiable, produciendo solo el 30% de su capacidad instalada.

En la mayoría de los países eficientes del mundo no existe un órgano microcefálico como CORPOELEC, que es posiblemente una de los causantes principales de nuestra desastrosa política energética.

En la Venezuela democrática convivían en armonía el sector público y el privado en la generación y transmisión de electricidad. Edelca, empresa estatal, era un ejemplo de eficiencia y alta calidad en generación y transmisión. Las empresas privadas como Electricidad de Caracas y las de otras ciudades del país funcionaban bien y  se había creado un sistema de interconexión que resolvía rápidamente cualquier incidente que pudiera ocurrir.

Nuestra generación de electricidad llegó a ser tan eficiente que nos permitió exportarla a Brasil y Colombia. Hoy en cambio las malas decisiones políticas y el no entender cómo funciona esta primordial actividad económica, nos está llevando a situaciones parecidas a las que se viven en Cuba, en la que en vez de apagón, se habla de alumbrón cuando se encienden las luces.

Hay que hacer algo y pronto, si no queremos que un eventual colapso eléctrico acabe con nuestro país.

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