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La degradación militar

Antes hablamos de la crisis en las Fuerzas Armadas venezolanas, indicando que, muchos opinantes prevalidas de liderazgos: militares, políticos, jurídicos y hasta éticos, han logrado ese protagonismo, obviamente merecido, con sus conocimientos y  andanzas, pero que a la larga, confunden tanto a legos como a versados, porque en su yo, no ven a la FAN como la institución del Estado con un rol específico, hecho constitucional, sino que aplican el ojo mágico de la conveniencia personal o profesional, más grave aún, politiquero, que solo ayuda a crear la duda en la necesidad en la eliminación de la Institución, como fórmula para extirpar el tumor creado en ella por el fenecido expresidente.

En este sentido, los militares no militaristas, que hemos dedicado nuestra vida a perfeccionar el contenido de esa Institución, apasionados por la gloria de los héroes creadores de la República y de los libertadores intelectuales y guerreros, que ofrendaron sus vidas para dejarnos un legado de gloria, paz y libertad en democracia, hoy nos sentimos aferrados al heroísmo patriótico, para recuperar, no solo la sindéresis en el intelectual venezolano, sino lograr convencer a los militares profesionales, que no es solo patria lo que queremos, sino que luchamos por darle sentido al gentilicio, reponiéndole el orgullo que ha perdido, de despreciar la tierra, porque algunos militares que ejercen el mando en la Institución, decidieron cerrar un ciclo histórico, que llamaron “revolución chavista”, encendiendo luces delante de gríngolas, que no les permiten ver los laterales del camino del que se apartaron por obra y gracia de la malignidad que se posesionó en el difunto.

Utilizamos el término “degradación militar”, para que en su efecto individual y de grupos, tanto en la FAN, como en los dirigentes políticos, la voz del pueblo no se transforme en la agonía de todos, sino que logre la comprensión necesaria, para entender, que no es la Institución la que se ha degradado, sino los hombres y mujeres que hoy le sirven como venezolanos cumplidores del servicio que la patria reclama, a causa de un mando deslucido, creyente en las profecías forjadas en los Castro y en los chambones líderes creadores del “socialismo del siglo xx”, que lograron confundir y degradar a la gran mayoría de los militares, quienes bajo el inculco del “patria, socialismo y muerte”, y el mando atropellador de la “disciplina, obediencia y subordinación”, bajo la amenaza de la justicia militar, los han obligado a obedecer su insulso “cumplimiento del deber” y la violación del artículo 25 de la Constitución, avalados por el estropicio creado por la Sala Constitucional del TSJ.

Afortunadamente, es una minoría la degradada por su creencia y vocación, quienes, como van los acontecimientos, es más temprano que tarde, cuando tendrán que rendir cuenta a la justicia de la patria. Los desesperos vistos en el flamante y prosaico desfile de hoy, más que honrar a los libertadores, lo que hacen es echar estiércol en sus tumbas y lucir oropeles sin valor. Es una lucha sin sentido por imponer un protagonismo gubernamental, que queda escéptico ante la realidad del fracaso en esta patria adolorida y el sufriente pueblo, que ve perdidas sus esperanzas de recuperar la libertad, la comida y los medicamentos, ante la amenaza de una FAN que se ha convertido en el pivote de una estúpida patria que quiere salir del barranco, pero que encuentra la gran piedra del mando militar, ciego y perverso, que por temor a enfrentar la justicia y la realidad, ataque al Poder Legislativo, que le está dando el azimut del verdadero destino, que no es otros que pedir la voz del pueblo en un referendo, para que se decida lo que hay que hacer de acuerdo a la Constitución.

Insistimos, como lo hizo hoy en la Asamblea Nacional Américo Martín, en darle el valor institucional a la Fuerza Armada, como hay que dárselo a la Asamblea Nacional y a todas las Instituciones del Estado, que existen, porque es permanente el fin institucional, que las hace viables y existentes. No está dado seguir creyendo que la FAN son los hombre y mujeres que hoy la integran. No, la FAN es mucho más que hombre y equipos, es la fortaleza que le da su misión, que es herencia desde que los militares se involucraron en dar la paz a la patria. Insistimos en lo que hemos apuntado desde hace varios años, “La instituciones no pueden justificarse porque existen, sino que deben existir si se justifican”. Es la Constitución la que las crea y las misiona, a las cuales deben ajustarse sus integrantes. Un mal gobierno se cambia revocando a su presidente. En la FAN, basta con cambiar el Alto Mando militar. Nadir puede pensar, que porque los gobiernos de un Estado no sirvan o sean eficientes, hay que eliminar el Estado. Éste es una institución, que crea sus instituciones intraestatales y las misiona para cumplir los fines del Estado. Es la Constitución quien las crea y es en ella donde debe cambiarse su fin o su constitución.

@Enriqueprietos

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