Opinión Nacional

Ante la Gripe A

Hay una alerta mundial en relación a la gripe A(H1N1). Es un virus que afecta a varios países y tiene como característica principal su alto grado de transmisión entre los seres humanos con el agravante de la ausencia de vacunas eficaces. Ahora bien, aunque este nuevo virus ha puesto en alerta a todos los países del mundo, es satisfactorio saber que se han activado mecanismos de respuestas para establecer protocolos conjuntos y minimizar las posibles consecuencias. Negar que esta rápida actuación ha contribuido a retardar la expansión de la gripe sería deshonesto, en especial por quienes han podido acceder al sistema sanitario de sus respectivos países y han sido descartados o atendidos adecuadamente. Esta reflexión no excluye las mejoras o retardos en la toma de decisiones sanitarias en casos puntuales.

Por otra parte, es necesario asumir una actitud crítica ante las formas con las cuales algunos medios de comunicación social han informado a la colectividad sobre esta realidad. Hay quienes mantienen la tesis de que es la mejor forma de mantener informada a la población, pero, el debate que proponemos es que una cosa es informar y otra utilizar el sensacionalismo el cual genera una alarma social o el desinterés por el tema; en otros términos, no informa. Estamos de acuerdo que es una situación real, urgente, de interés ciudadano, pero el manejo de la información científica no puede ser transmitida con los criterios alarmistas utilizados en otros eventos.

Otra reflexión, es el interés del hecho en sí mismo. Durante varias semanas hemos leído, oído y visto constantemente noticias sobre la gripe A. La Organización Mundial de la Salud ha logrado que los laboratorios asumieran la producción de una vacuna pero existe, según la propia OMS una «falsa sensación de seguridad». En otros términos, la gripe A es noticia solamente cuando alguien muere. El debate está en ¿cómo informar a los ciudadanos sin generar una alarma innecesaria?
Es también una realidad que los países o las zonas más afectadas guardan relación con la calidad del sistema sanitario, con las condiciones de higiene o con el nivel de información sobre algunas medidas básicas de limpieza o sanidad. Por otra parte, los laboratorios saben que la fabricación de una vacuna generará grandes ingresos económicos y por eso, parece razonable, que la OMS haga un llamado a la solidaridad internacional para que aquellos países más pobres puedan acceder a las vacunas.

Pero, es inevitable hacernos algunas preguntas: ¿Si no fuera por el alto grado de transmisión que puede tener la gripe se tomaría medidas similares para reducir los casos? ¿Será de interés porque este virus afecta a los países desarrollados? ¿Podrían los gobiernos asumir la misma solidaridad y dedicación ante otras enfermedades o problemas que dejan cada año miles de muertes?

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