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Servicio exterior: diez años después
Milos AlcalayMiércoles, 3 de septiembre de 2008
1.- De la Década Perdida a la Década Podrida
Al cumplirse diez años de Gobierno, es oportuno hacer un balance de la situación del servicio exterior en la actualidad.
La realidad de estos diez años de “diplomacia bolivariana” en el ámbito del servicio exterior puede calificarse como una “década perdida”. Pero de persistir en la actual vía definida por los estrategas revolucionarios, llegaremos (si ya no estamos en ella) en consolidar la década podrida del servicio exterior venezolano
Nos proponemos destacar en este artículo los logros y las fallas de la situación existente durante la mal llamada “Cuarta República”, para evidenciar la creciente y grave desprofesionalización de la Cancillería durante la “Quinta” República, debido a decisiones cada vez más graves.
Los errores que se les ocasionan al servicio esterior, son apoyados por una Asamblea Nacional complaciente, no solamente en sus declaraciones solidarias sino a través de la adopción de sucesivas Leyes de Servicio Exterior, que en vez de avanzar en el fortalecimiento de la estructura diplomática, contribuyen a hacer un “traje a la medida” del capricho autoritario, que permite deformar el rumbo que debería tener una Cancillería profesional.
Ante los errores que se agravan cada vez más, escuchamos la palabra mágica de que se “ha pasado la pagina” que no es otra cosa que el estilo de una “diplomacia del avestruz” que pretende borrar los más aparatosos fracasos. Y si “pasar la pagina” no es suficiente, siempre los desaciertos de la política exterior, le pueden ser achacados a la “dictadura mediática” o al “imperialismo norteamericano” si no a los anti-patriotas del servicio exterior.
La cierto es que la ausencia de una agenda diplomática coherente en estos diez años, muestran los resultados inexorables de la improvisación y del estilo autoritario, cuya responsabilidad principal radica en los efectos de la Diplomacia Presidencial y sus repercusiones desmoralizadores en el Servicio Exterior, unidos a una visión partidista como norte de nuestras relaciones internacionales. Veamos el desarrollo de estas afirmaciones:
2.- El Servicio Exterior durante la “Cuarta” República
La preocupación por el Servicio Exterior Venezolano ha estado presente en la agenda de diferentes administraciones anteriores a la llegada al Poder de Chávez en 1999.
La visión existente era la de procurar la reestructuración de la Cancillería para asegurarle al Estado una Diplomacia profesional adaptada a las exigencias de los cambios nacionales, regionales y mundiales sobrevenidos a fines del Siglo XX.
He sido uno de los críticos de los errores que tuvimos en el pasado para adaptar nuestro Servicio Exterior a los retos de nuestra época. Por ello comienzo éste articulo reconociendo que el proceso de reestructuración no tuvo todo el resultado deseable.
Pero también considero necesario reconocer que pesar de las fallas, se dieron pasos indiscutibles en la búsqueda de la profesionalización de la Cancillería, con esfuerzos genuinos de reestructuración organizativa del Ministerio, unida a la necesidad de preparación de cuadros diplomáticos, que procuraban la formación y especialización de diplomáticos que pudieran lograr el manejo de un instrumental adecuado a una política exterior moderna.
Se sintió la imperiosa necesidad de formar -con el tiempo requerido- a diplomáticos que se adentraran en el conocimiento del Derecho Internacional, del Derecho Consular, de las funciones internas de la Cancillería, del conocimiento de los compromisos internacionales, con un personal apto en el dominio de idiomas, de técnicas de negociación, de normas de protocolo, de conocimiento de la tradición y costumbres diplomáticas. Se trataba de asegurar la disciplina, promover la eficiencia y estimular el mejoramiento profesional continuo del funcionario diplomático como medio para alcanzar el mas alto grado de excelencia en la composición y el funcionamiento de la diplomacia y del dominio de las ramas de política exterior, dentro de los alcances mundiales de las reglas establecidas por la Convención de Viena y otros instrumentos internacionales.
Necesitábamos en el pasado (y con muchísima mayor razón en el presente) lograr la preparación de nuestros futuros representantes diplomáticos y consulares para que puedieran evaluar las realidades económicas, culturales y políticas en base a los intereses del Estado fortaleciendo las múltiples instituciones consagradas en la Constitución, los Acuerdos Internacionales y las Leyes de la República apoyando la proyección internacional de todos los sectores que componen la sociedad venezolana (gubernamentales, no gubernamentales, empresariales, sindicales, campesinos, jóvenes, y sociedad civil en geneal)
Una verdadera profesionalización solamente se puede lograr estableciendo concursos abiertos y no discriminatorios que permitiesen ir sustituyendo a los funcionarios políticos o a los denominados funcionarios “a la carrera” por funcionarios de carrera.
Los jóvenes terceros secretarios que fueron ingresando a la carrera, y que seguían ascendiendo por los meritos alcanzados, nos daban un sentimiento de esperanza y nos garantizaba que estábamos apuntando hacia el futuro.
3.- La Creciente desprofesionalización de la Cancillería en la “Quinta” República
El Canciller José Vicente Rangel, en cierta medida, continuó con la visión de conducir una Diplomacia de Estado; ratifico a Embajadores, Directores y diplomáticos, adaptando la diplomacia de estado a las exigencias del nuevo Gobierno.
Su sucesor, el Coronel Luís Alfonso Dávila en vez de profundizar las bases diplomáticas le dio una instrucción muy precisa a los funcionarios de Servicio Exterior al afirmar que no necesitaba girar otras instrucciones porque la política exterior de Venezuela se dictaba en Aló Presidente. Esta misma instrucción fue repetida por otros Ministros que lo sucedieron.
Los cambios siguientes continuaron desequilibrando el Servicio Exterior. De esta manera, las diferentes etapas de la década Quinta-Republicana, fueron agravándose cada vez más, dejando un balance pésimo.
Después de seis Ministros de Relaciones Exteriores, Maduro es el heredero y al mismo tiempo el responsable de un escandaloso fracaso en el tema de la reestructuración administrativa y política del MRE. Lo que si logro en el Ministerio del Poder Popular de Relaciones Exteriores es lograr una “exitosa” militantización de los “cuadros diplomáticos”, unido a la irresponsable función de ingerencia en asuntos de otros Estados gracias a una inoperante red bolivariana de “diplomáticos” en los que se excluyen a diplomáticos que manejan con acierto el arte y la ciencia de las relaciones internacionales, pero se excluyen por no ser los incondicionales del proceso.
La jubilación forzosa y anticipada de funcionarios valiosos, se suma a la vergonzosa práctica de “becarios” cuya única obligación es firmar a fines de mes el recibo del sueldo sin que se le permita cumplir con un trabajo serio, o en el mejor de los casos, se les asigna una mala ubicación en despachos intrascendentes en los que funcionarios preparados revisan planillas de compras, o archivo de papeles, creando un ejercito de “eunucos”, con honrosas excepciones por valientes batalladores que se arriesgaron ante la prepotencia del poder, como en el caso de la siempre recordada Licha Perez Contreras.-.
4.- Las leyes Bolivarianas agravan cada vez más la condición profesional
En el pasado -es necesario reconocer- no se pudo lograr una Ley de Servicio Exterior adaptada a las exigencias modernas. Durante la “Cuarta” República, se sucedieron más de una decena de intentos frustrados para reformar el ordenamiento jurídico que regía el funcionamiento del Servicio Exterior, imposibilitándose sustituir la Ley vigente desde 1961, que reproducía el Estatuto del Personal del Servicio Exterior promulgado en 1948.
La Ley de 1961 resultaba evidentemente obsoleta y en gran medida fue la fuente de numerosos vicios y de decisiones caprichosas que se observaban en el manejo del Servicio Exterior.
Cuando se aprobó la Ley de Servicio Exterior del 2001, a pocos años del inicio del Gobierno del Presidente Chávez, se incorporaron varias normas consideradas en los proyectos anteriores y que eran consideradas como necesarias para lograr la profesionalización. Se abrió el Concurso a profesionales de diferentes ramas Universitarias, se logró la justa homologación de servidores públicos que cumplieran con las exigencias de Ley, se discutieron normas que modernizaron la vieja Ley.
A pesar de lo limitado, se adoptaron normas como la que obligaba al Gobierno a designar un 50 % de funcionarios diplomáticos de carrera para las Jefaturas de Misión Diplomática o Consular (articulo 88 de la Ley ya derogada).
Pero esta cifra –que hacía reír a las Cancillerías Profesionales- fue anulada en la Ley de Servicio Exterior del 2005 en la que agrava esa situación al establecer en su artículo 57 que el Presidente tiene la facultad ilimitada de nombrar a todos los diplomáticos (el 100 %) suplantando la reducidísima proporción anterior.
El pase a etapas de control militante, hizo obsoleta la Ley de Servicio Exterior, aprobada en el 2005.presentándose en la Asamblea Nacional una tercera ley que va más allá al eliminar el Jurado Calificador y suplantarlo por un Comité Evaluador controlado por el partido de Gobierno. Este proyecto ya fue aprobado en primera discusión y ha generado enormes protestas de los diplomáticos.
Otras normativas como la establecida en el Decreto Nº 3.402 el día 04 de enero de 2004, incorpora la figura de cinco Vice Ministros, con funciones alejadas de una planificación profesional, hasta tal punto de que varios Vice Ministros mantenían programas diarios de radio o eran articulistas permanentes, o la absurda situación actual de Vice Ministros que al mismo tiempo ejercen la función de Embajadores, como es el caso de Jorge Valero, Embajador en la OEA (y ahora en la ONU), o el del Embajador Flemming, que es Embajador en Bélgica, Embajador en Luxemburgo, Embajador ante la Unión Europea, y al mismo tiempo Vice Ministro para Europa. Este hecho “diplomático” no tiene precedentes en el mundo, y muestra el desprecio con el que se trata al Servicio Exterior
Ana Julia Jatar, en su excelente publicación del “Apartheid del Siglo XXI” le dedica un capítulo intitulado “La Casa Amarilla se tiñe de rojo” en la que presenta un pormenorizado estudio documentado sobre la discriminación existente en el MRE contra los diplomáticos no identificados con la “Revolución” y la utilización de la tristemente celebre “lista de Tascón” para separar de sus cargos a aquellos funcionarios que optaron por su derecho Constitucional de expresar su derecho a voto.
5.- La Pérdida de Rumbo en el Servicio Exterior
El actual servicio exterior ha perdido la brújula debido a la ideologización de la política exterior, el desmantelamiento del servicio diplomático, la militarización y militantización del Servicio Exterior, unido a criterios rechazados por los países vecinos como la exportación de la Revolución Bolivariana, la dialéctica de la confrontación, y la desintegración de las instituciones latinoamericanas a cambio de una “Albanizacion” como objetivo prioritario. A ello se suman relaciones privilegiadas con regimenes como el del Irán, Bielorrusia, y Rusia. Mientras tenemos un vuelo de Conviasa Caracas-Damasco-Teheran, la ruta del eje central sur americano (como lo define Chavez), no tiene una ruta aérea Caracas-Brasilia-Buenos Aires
El constante mimetismo de la “diplomacia espectáculo” que caracteriza nuestras actuales posiciones, además de ser cada vez más preocupantes por aislar más y más a la actual administración, tienen el grave efecto de confundir hasta a los más incondicionales servidores de la Diplomacia Bolivariana.
El odio permanente que destilan las declaraciones oficiales panfletarias, crean situaciones de conflicto sin sentido, y se traducen en una enemistad innecesaria con países como los Estados Unidos, Colombia, Mexico, Peru, con instituciones de la Comunidad Andina, de la Unión Europea y en general con los valores que representa la Comunidad Democrática de Naciones.
La visión exageradamente politizada ha obligado a nuestro servicio exterior abandonar la prioridad que todo funcionario debe asignar en la defensa de los intereses comerciales o económicos. La generosa firma de acuerdos que benefician casi siempre a la otra parte, alejan a nuestro servidor público de la necesaria defensa de nuestros intereses nacionales, descuidando la regla de oro del servicio exterior, que es el de exigir la reciprocidad.
El Servicio Exterior se convierte en vendedor de sueños de un ALBA fantasmagórico, atado a nuestros socios privilegiados Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, mientras que deja languidecer al SELA, en su sede Caraqueña. Es lo mismo con el inacabado y estéril Banco del Sur, en vez de apoyar a la CAF, exitoso Banco del Sur, que también tiene su sede en Caracas..
6.- El efecto desestabilizador de la Diplomacia Presidencial en el Servicio Exterior
En esta década se han roto todos los record de viajes de Presidentes de Venezuela (y cuidado si del Mundo). Como buen deportista, Hugo Chávez Frías asigna importancia a establecer “un récord” o meter un “gol”. Pero en diplomacia, este hiper-activismo sin agenda, es desastroso para el servicio exterior, entre otras por las siguientes razones
6.1.- Delegaciones desproporcionadas e inútiles que acompañan al Presidente en aproximadamente durante una infinidad de viajes cuya suma llega a la cifra de un año y medio de desplazamientos, en los que no se utiliza adecuadamente a los profesionales (que quedan) del servicio exterior, ocasionando cuantiosos gastos en los frecuentes desplazamientos presidenciales.
6.2.- Desprecio al servicio exterior venezolano, ya que al ser cada vez menos profesional, no le responde adecuadamente. Si tuviera un servicio exterior profesional, tendría una agenda coherente, y no debería viajar a tantos países del mundo
6.3.-Improvisación: la preparación hecha antes del encuentro es muy deficiente y muchas veces en el mismo viaje, es contradictoria
6.4.- Un Servicio Exterior que ni puede ni debe repetir las provocaciones innecesarias de la Diplomacia Presidencial. Los incondicionales que siguen el vocabulario del Jefe de Estado, son declarados “personas no gratas” de hecho o de derecho aún por los países más cercanos.
6.5.- Inutilidad de los acuerdos suscritos: Los funcionarios diplomáticos pueden preparar decenas de memorandums, o acuerdos para las firmas en cada uno de los viajes. Pero al constatar que los mismos no se cumplen, o se cumplen a medias,o sin ninguna ventaja para Venezuela, repercuten negativamente en la moral del funcionario
6.6.- Ausencia del papel de defensa de los intereses del Estado debido al desprecio que la actual administración tiene por las instituciones no oficiales (oposición, fedecamaras, sindicalistas, parlamentarios disidentes)
Todo ello nos hace reflexionar sobre la necesidad de ir preparando a jóvenes que puedan asumir en la etapa del post-Chavismo, la patriótica misiónde reconstruír el Servicio Exterior, para prepararlo a los retos del presente y del futuro, contando con el patrimonio histórico de grandes Cancilleres del pasado, e iniciar una DECADA GLORIOSA

