Sección: Analítica Premium
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Reflexiones en torno al asilo
Carlos Armando FigueredoJueves, 30 de abril de 2009
La institución del asilo viene de tiempos muy remotos en la historia de la humanidad. Los egipcios, los griegos y los hebreos reconocían un “derecho de asilo” religioso. La iglesia cristiana recogió el principio, fijando límites.
Etimológicamente, podemos decir que la palabra asilo viene del griego asulos, término compuesto del alfa privativo y de la palabra griega sulos, que significa devastación, pillaje y es, por lo tanto “lugar que no es objeto de pillaje”.
Para los efectos de este artículo diremos que “asilo diplomático” es la protección que encuentra una persona, objeto de persecuciones por parte de las autoridades de un Estado, en aquellas hipótesis en que dichas persecuciones se enfrentan ante la prohibición de su persecución dentro de ciertos espacios competentes de la autoridad de otro Estado, sin que éste tenga la obligación de facilitar su continuación entregando al refugiado a la autoridades del Estado que pretende ejecutar tal persecución. “Asilo territorial”, por otra parte, es la misma protección que una persona, bajo las mismas condiciones, en el territorio de un país extranjero.
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