Caracas, Miércoles, 16 de abril de 2014

Sección: Sociedad

ENVIAR A UN AMIGO  |  ENVIAR AL DIRECTOR

Los Orígenes del Totalitarismo IV: El Fascismo en su versión italiana

Emilio Figueredo

Lunes, 28 de julio de 2003

A manera de prólogo

En los artículos anteriores hemos analizado algunos de los aspectos más resaltantes del totalitarismo " comunista soviético". Hemos visto como este régimen se nutrió del espíritu jacobino en el desarrollo de su política del terror como método revolucionario. En este artículo trataremos de ver la otra cara de la diosa Jano del totalitarismo moderno:El fascismo. Este artículo se refiere al fascismo propiamente dicho, el italiano, implantado por Mussolini en Italia. Posteriormente, en otro artículo,nos referiremos a la variante desarrollada por Hitler en Alemania.

Se entiende por Fascismo el régimen político que gobernó Italia desde 1922 hasta 1945 y por lo general, se aplica el mismo término para calificar otros regímenes considerados similares imperantes fundamentalmente en Europa a principios del siglo pasado, entre los cuales, destaca la Alemania Nazi .

Antes de entrar a analizar la génesis de este movimiento político y su desarrollo, tanto en Italia como en Alemania, es importante formular algunas interrogantes sobre su significado tanto en el pasado como en el presente. El espíritu de la revolución de octubre todavía tarda en morir en forma definitiva, a pesar de las evidencias de todo género que demuestran como la revolución bolchevique representó una de las formas más crueles e ineficientes de dirigir el destino de una sociedad.Subsiste, con sus peculiaridades,en regímenes como el de Corea del Norte y el de Cuba. Sin embargo, con el fascismo ocurre algo diferente. Al ser derrotados los países del Eje y estar entre los victoriosos la Unión Soviética, el fascismo,con su extrema crueldad,no ha vuelto al escenario político, al menos en forma clara. Al mismo tiempo,después de esta derrota y en parte por la participación de la Unión Soviética en ella,se pretendió tender un manto intelectual protector sobre el comunismo,considerado por algunos como el antifascismo por definición, a pesar de las semejanzas entre estas dos vertientes del totalitarismo. La interrogante fundamental sería esta, ¿Por qué esa asimetría en la evaluación de estas dos vertientes del totalitarismo?. ¿ Es sólo producto de una peculiar circunstancia histórica, o será que la semilla del jacobinismo político revolucionario todavía tiene eco?.

Esta idea está tan arraigada que hoy, nadie en su sano juicio se califica como heredero del fascismo,pero todavía el comunismo tiene algún velo de respetabilidad. Incluso personajes tan cercanos a esa forma de pensamiento, como lo fue el sociólogo argentino Norberto Ceresole, rechazan de plano el calificativo, Ceresole en su texto “Un caudillo, un ejercito un pueblo” afirma que “ Por supuesto que no soy ni antisemita ni neonazi”. Si bien es cierto que el fascismo tiene rasgos distintos al comunismo, también lo es, que ambas formas de totalitarismo tienen un importante denominador común. En cierta manera son las dos caras de la diosa Jano.

Ambos sistemas políticos son en esencia, anti democráticos, represivos y totalitarios. Además, ineficientes.

Se podría sostener que el fascismo es una derecha extrema que asume posturas análogas a la extrema izquierda, mientras que el comunismo es la extrema izquierda con actitudes comunes con las de la extrema derecha. Es conocido el axioma político según el cual los extremos se tocan.

Lo cierto es que ambos sistemas políticos fueron movimientos de masas, que se impusieron sobre sus respectivas sociedades con la intención futurista de crear un nuevo hombre y una nueva utopía.

Génesis del fascismo

No se puede entender el origen del fascismo sin tomar en cuenta las circunstancias imperantes en Europa a principios del siglo XX. Por un lado, el despertar del nacionalismo, por el otro la hecatombe social y económica que resultó de la denominada Gran Guerra , el desmembramiento del Imperio de los Habsburgo y el impacto demoledor de la Revolución de Octubre sobre la paz social de las democracias liberales.

Resulta difícil tipificar al fascismo de los primeros tiempos como un régimen de derecha o de izquierda. En sus comienzos el fascismo en Italia tenía una marcada influencia socialista, no sólo, por el hecho de haber sido Mussolini un prominente dirigente del partido socialista italiano y editor del periódico de ese partido “Avanti”, sino porque también gran parte de sus primeros dirigentes provenían del movimiento sindical de izquierda.

No se puede ignorar que la creación del partido fascista es el resultado de un cisma en el movimiento socialista como consecuencia de la actitud asumida por los diversos partidos socialistas con respecto a la Primera Guerra Mundial. El hecho de que los partidos socialistas alemanes y austríacos no hubiesen denunciado la política agresiva de sus respectivos emperadores, provocó una honda conmoción en el mundo socialista, hasta el punto que Lenin afirmara que “La Segunda Internacional ha muerto”, mientras que Mussolini le dijo a Emil Ludwig(1) en 1932 que fue la traición de los socialdemócratas alemanes a la causa internacionalista en 1914 lo que le impulsó a repudiar al socialismo internacional y a crear, a su debido tiempo, el Partido Fascista. A pesar de eso, en octubre de 1914, Mussolini decidió que la Primera Guerra Mundial era una guerra democrática, justa, mientras que sus ex camaradas socialistas italianos seguían considerándola como una guerra imperialista e injusta. Esta fisura entre Mussolini y sus antiguos compañeros, los llevó a descalificarse mutuamente: los socialistas acusaban a Mussolini de ser un traidor a sueldo de la burguesía francesa , mientras que éste afirmaba que los socialistas a su vez eran pagados por los alemanes. Así pues parece lógica la explicación de Jasper Ridley en su biografía sobre Mussolini(2) en la que afirma que “ Las diferencias en el análisis de la naturaleza de la Primera Guerra Mundial que separaron a Mussolini y los socialistas condujeron casi inevitablemente al aceite de ricino y las palizas, y los incendios y las matanzas en 1921, al asesinato de Mateotti en 1924 y a la ejecución de Mezzegra, el 28 de abril de 1945, en Giulino.”

El Fascismo se posiciona entonces como una fuerza nueva que se enfrenta tanto al socialismo como al liberalismo. Mussolini trata de darle un nuevo perfil a su partido acuñando nuevos conceptos políticos como el de plutocracia para referirse al poder del dinero y asumir frente a éste una postura más bien cercana al viejo moralismo católico que consideraba que todos los males de la sociedad provenían de la acumulación de bienes materiales y del espíritu de lucro. Sin embargo, a diferencia del comunismo, el fascismo no promueve la lucha de clases aunque Mussolini apoyó las ocupaciones obreras a las fabricas al concluir la guerra. Lo que enfrenta el fascismo es lo que ellos denominaban el espíritu burgués mercantilista y filisteo. El derecho de propiedad, por lo tanto, no es considerado como un atributo de la libertad ni tampoco como un instrumento para la explotación del hombre.

Uno de los objetivos del fascismo fue destruir las instituciones del viejo Estado liberal y al mismo tiempo presentarse como la alternativa necesaria frente al peligro bolchevique. Para precisar más el alcance del nuevo régimen podríamos calificarlo como un nacionalismo totalitario. En su fase original el anti-semitismo no formó parte de la doctrina fascista, es más, en su fundación participaron un número significativo de judíos italianos.

Lo más resaltante del fascismo es su intento por recuperar para el pueblo italiano la gloria del Imperio Romano. Por eso se adueña de muchos de los símbolos de la antigua Roma, tales como el haz , la organización militar de las legiones, y los títulos de la jerarquía romana. Esa aspiración a renovar un ideal espartano hace que se le de una importancia mayor al cultivo del cuerpo, tratando de crear una especie más viril. El culto a la virilidad será un aspecto determinante del régimen, se premiará a aquellos que puedan procrear una familia numerosa y se penalizará a los que no. La mujer será relegada al rol de madre.

Otra característica del fascismo es su pasión por los uniformes, que serán diferentes según la jerarquía del funcionario en el partido, hasta llegar al atuendo elaborado que será el distintivo del Duce, al cual se le rinde la más absoluta obediencia. El poder del jefe en el Estado fascista es indiscutible, es mucho más que un jefe de Estado, está por encima de él, es la personificación misma del poder tanto en el gobierno como en el partido. Es la suprema autoridad que no tolera sino la subordinación, que de hecho, impregna todo el autoritarismo de la organización del partido en la cual ésta funciona a cascada, ya que cada nivel legitima el siguiente, hasta llegar a la base del partido que, por supuesto, está por encima de los demás ciudadanos que no pertenecen al mismo. En el fascismo no existe un número dos, el jefe máximo es único e insustituible, tanto en el gobierno como en el partido.

El fascismo, como los demás regímenes totalitarios, pretende hacerse cargo del individuo desde la cuna hasta la tumba; en particular para Mussolini no puede existir nada humano ni espiritual fuera del Estado. El individuo viene a convertirse en un mero engranaje de una máquina cuya finalidad es lograr la mayor gloria para la nación. El Fascismo se considera que es una idea que nada le debe al pasado – en eso se parece a los jacobinos- sin embargo Mussolini pretende desligarse totalmente del espectro de la Revolución Francesa y sostuvo en sus obras completas que su movimiento era” …la antítesis neta, categórica, definitiva de todo el mundo de los “principios inmortales” del 89”. Es decir, pretendió acabar con la Declaración de los Derechos del Hombre, en particular con aquella parte en la que se afirma que “ los representantes del pueblo francés, constituidos en Asamblea Nacional, consideran que la ignorancia o el olvido o el desprecio a los derechos del hombre son las únicas causas de las desgracias públicas y de la corrupción de los gobiernos”. Por lo tanto el fascismo adopta una actitud fundamentalmente anti-igualitaria , incluso Mussolini llega a afirmar que “la cantidad, por el solo hecho de ser cantidad, pueda dirigir la sociedad humana ….(el fascismo) afirma la desigualdad irremediable fecunda y bienhechora de los hombres “

Así, el fascismo termina por posicionarse en la extrema derecha, pero sin embargo conserva el léxico de la izquierda al referirse constantemente al pueblo, al estado y al partido como la tríada fundamental del régimen. Este concepto será materializado luego con expresiones tales como: Un Pueblo, un Estado y un Caudillo.

La toma y ejercicio del poder por el fascismo

La Primera Guerra Mundial tuvo consecuencias desastrosas para Italia: 670000 muertos, 300.000 mutilados, la ruina económica y más de 200.000 oficiales del ejército quedaron sin empleo. La Conferencia de Versalles rechazó las reivindicaciones territoriales sobre Albania, Dalmacia y Fiume, lo que originó un fuerte desencanto popular y la furia de los nacionalistas. Estos sentimientos pusieron a prueba las frágiles estructuras de un Estado que era el producto relativamente reciente de la unificación de Italia y que no había desarrollado en el país una tradición democrática. Más bien seguía imperando el caciquismo en el Sur, mientras que en el Norte se estaba desarrollando un incipiente proceso de industrialización.

El sistema empezó a recibir presiones tanto por parte del bolchevismo asi como por el nuevo Partido Popular, creado por Luigi Sturzo. Frente a esa situación Mussolini recaptura las banderas nacionalistas y desde su nueva tribuna periodística “IL Popolo D’Italia” arenga a los antiguos combatientes con el evidente propósito de recuperar para sí los “fasci di combattimento”, pequeño grupo pre-fascista creado en 1915 y cuyo programa era nacionalista, anticlerical, antisocialista y antiburgués. Por eso crea lo que denominó el “antipartido de los realizadores, una organización fascista que no tendrá nada, en común con el credo, los dogmas, la mentalidad y sobre todo, los prejuicios de los viejos partidos”. Como se puede observar con recursos retóricos se pretendía achacarle todos los males de la sociedad a los partidos para obtener así los beneficios de ese malestar generalizado.

El movimientofascista organizado se crea el 23 de marzo de 1919 en Milán, como una organización política en la que, al igual que en el partido comunista, se designa un Comité Central del cual forma parte prominente Mussolini. En su primera proclama ideológica se intenta elaborar una fórmula sincrética entre nacionalismo y socialismo, pero recalcando el antiparlamentarismo, su naturaleza antidemocrática, antisocialista y antigubernamental. Apenas constituidos los “ fascios” generaron acciones violentas que eran necesarias para cohesionar esa estructura que además de exigua era heterogénea. En ese sentido tiene cierto parecido con la estructura inicial del partido bolchevique. Una de sus primeras acciones fue el incendio del diario Avanti, el 15 de abril de 1919, que el propio Mussolini calificó como “ el primer acto de la guerra civil…del cual asumo toda la responsabilidad moral”

En 1919 la situación en Italia había alcanzado tal nivel de tensión que el Rey le pidió a Giolitti que, a los 77 años , regresara al poder, para tratar de calmar la presión social y éste se apresuró a decretar una reforma agraria que lo único que logró fue darle reconocimiento legal a una situación de facto. Hay que recordar que, mientras esto ocurre en el Sur de Italia, en el Norte se ha producido un vasto movimiento de ocupaciones de fábricas, que poco a poco se extiende a todo lo largo de la península. En Torino, Gramsci intenta organizar, sin éxito, los primeros soviet. Giolitti logra su cometido y controla la insurrección popular y afirma que “ El bolchevismo es tan imposible de arraigar en Italia como el olivo en Moscú”. Hay que destacar que para enfrentar esos desordenes Giolitti no utilizó la fuerza sino que esperó hasta que éstos se desmantelaran por sí mismo, lo que en efecto ocurrió. Sin embargo, esa falta de firmeza para enfrentar al radicalismo revolucionario, causó hondos resentimientos en los industriales y terratenientes así como en una clase media temerosa de caer en un estado de progresiva proletarización. Esto contribuyó en gran parte a que estos sectores de la población fuesen susceptibles de escuchar con simpatía la propaganda fascista.

El fascismo logró entonces ser identificado como el único defensor del orden y así dejar de ser un pequeño movimiento urbano para convertirse en un punto de apoyo para los caciques rurales,algunos sectores de la industria, capas medias y desclasados. Mussolini no se cansaba de proclamar que "Nos opondremos por todos los medios a la experiencia bolchevique”

En 1921 el fascismo logra entrar en el parlamento con una fracción de 35 diputados, entre los cuales se destaca el triunfo de Mussolini en Milán. En la medida en que el peligro bolchevique se atenúa se le hace más difícil al fascismo obtener más adeptos y apoyo económico por lo cual, para evitar quedarse aislado, Mussolini realiza uno de sus famosos virajes tácticos y negocia un pacto con los socialistas yendo así en contra corriente con algunos de los miembros fundadores del partido, como fue el caso de Balbo y Grandi.

El movimiento se constituye en partido, el PNF, en noviembre de 1921 y asume un nuevo giro, ahora hacia la derecha. Denuncia el acuerdo con los socialistas y Mussolini llega incluso a pronunciar un elogio del Estado liberal, en el que rechaza de manera enfática el principio de la lucha de clases y propugna una política exterior de corte netamente imperialista. Con este nuevo viraje se asegura el apoyo de la burguesía. Paralelamente el partido logra, poco a poco, convertirse en un partido de masas que, por un lado ha adquirido una respetabilidad parlamentaria, mientras que por el otro prosigue utilizando la violencia y el terror como método para lograr sus ulteriores fines políticos. En menos de un año el fascismo triplica sus efectivos y alcanza a tener la respetable suma de 400.000 militantes. Mussolini logra a su vez ganar la confianza del entorno familiar del Rey, y a través de una serie de marchas sobre diversas ciudades del Norte, que culminarán con la llamada "gran marcha sobre Roma", colocó al Rey ante el dilema de llamarlo a formar gobierno o la guerra civil en Italia. Frente a esta crítica decisión del Rey, se alzó la voz del líder socialista Pietro Nenni, quién en un editorial de Avanti sostuvo: "La corona está muy equivocada si se hace ilusiones de salvar las prerrogativas de su poder y convertirse en algo que no sea un juguete de los reaccionarios. Los grupos demócratas y populares están muy equivocados si, decididos a inclinarse ante la solución anticonstitucional de la crisis, creen detener así la desarticulación de su organismo. Este otoño está viendo la desaparición del Estado Italiano nacido entre 1848 y 1870 de un compromiso entre la revolución y la dinastía Saboya”

Lo más curioso de la historia es que la marcha sobre Roma, a pesar de lo cacareada, en realidad nunca ocurrió, porque los camisas negras entraron a la ciudad cuando ya su jefe estaba al frente del gobierno.

Mussolini en el gobierno

En una primera etapa el gobierno fascista dicta leyes sociales importantes como la jornada laboral de 8 horas, la pensión por ancianidad, el derecho a la jubilación, el derecho a una justa retribución salarial, la protección de la niñez y otras leyes sociales que resultaban una innovación en la Italia de esa época. En paralelo, emprende una serie de grandes obras públicas e inicia la construcción de las primeras autopistas y le da un fuerte impulso al desarrollo industrial. Poco a poco Italia deja de ser un país "rural" para convertirse en un país moderno. Estos primeros logros fueron de tal importancia que el propio Winston Churchill calificó a Mussolini como el estadista más importante de su época, Gandhi lo denominó como el nuevo Mazzini de Europa; el Presidente Roosevelt lo citaba como un modelo y el Papa Pio XI lo describió como un hombre enviado por la Providencia. Sin embargo, estos éxitos iniciales se van a desboronar ante la serie de errores sucesivos, que algunos atribuyen a su personalidad, mientras que otros los vinculan a la muerte prematura de su muy influyente hermano Arnaldo.

En 1935 Mussolini comete uno de sus principales errores con la invasión de Etiopía, aventura que termina mal y que mancha al régimen con el atroz genocidio cometido contra las poblaciones locales.En 1938 aprueba, en contra de su tradición y para satisfacer a los alemanes, las leyes raciales En 1940 arrastra a su país a una guerra absurda que terminará por acabar con él y con el fascismo en Italia.

La evaluación del régimen, antes de la debacle que significó participar en la II Guerra Mundial como aliado de los alemanes, es ciertamente contradictoria. Por un lado, hemos visto como numerosos dirigentes occidentales lo elogiaron por sus logros económicos,mientras que por otro lado resulta evidente que lo que se había implantado en Italia era una dictadura. Se discute si fue totalitaria en el sentido que lo fueron la Rusia Soviética y la Alemania nazi, sin embargo es importante recordar que fue el propio Mussolini quien inventó el término totalitario en 1923, para describir precisamente al Estado de la Italia Fascista y así contraponerlos a las democracias occidentales.

Totalitario porque exigía una total devoción y entrega de sus ciudadanos, pretendiendo controlar sus vidas desde el nacimiento hasta la muerte. Lo único que puede afirmarse que el uso del terror fue más benigno que el de los otros Estados totalitarios,salvo como lo hemos explicado antes el caso del genocidio en África.

En Italia no hubo una masacre sistemática de la población, se cometieron asesinatos, muchos científicos e intelectuales tuvieron que emigrar, hubo numerosos detenidos, pero no existió algo equivalente, en profundidad y extensión, a los gulags y a los campos de concentración nazi, salvo los denominados lugares de confinamiento, pero en los que las condiciones de detención eran mucho menos severas que en Rusia o en Alemania.

Estas consideraciones no eximen al régimen, no se trata de comparar quien mató más o quien fue más cruel. Lo fundamental fue que el régimen fue opresivo, y cerceno las libertades fundamentales del hombre.

La represión, el adoctrinamiento y el culto de la personalidad

Antes de concluir estimo conveniente resaltar algunos de los aspectos más característicos de todo totalitarismo:La represión,el adoctrinamiento y el culto de la personalidad, en este caso los practicados por el fascismo en Italia.

La represión se manifestó primero en contra de los comunistas, cuando en 1926 ordenó el arresto de todos los diputados y dirigentes de ese partido, salvándose solo Togliatti por estar en Moscú. Gramsci fue condenado en 1928 a 20 años de cárcel y solo salió de ella para morir en una clínica en abril de 1937. Todos los diputados socialistas fueron expulsados del Parlamento y muchos opositores y disidentes políticos fueron confinados a establecimientos penitenciarios ubicados en diversas islas alrededor de la península. Mussolini, a diferencia de Hitler y Stalin, nunca exterminó un ala de su partido, tampoco mandó a ejecutar oficialmente a nadie antes de 1943.

Un aspecto que merece ser destacado fue el esfuerzo sistemático para adoctrinar a la juventud y la modificación del sistema educativo para adaptarlo a la nueva realidad representada por el fascismo. Valgan para muestra los siguientes ejemplos: La purga de maestros y de textos para eliminar toda huella de antifascismo, Mussolini había dictado en diciembre de 1925 un decreto en el cual se decía :” El gobierno exige que las escuelas estén inspiradas en los ideales del fascismo y no deberán ser hostiles o “ agnósticas” respecto al fascismo”. En las cartillas por medio de las cuales los niños aprendían a leer había menciones tales como. “¡ Viva el rey! ¡ Viva Italia” ¡ Viva el ejército! ¡Viva nuestro jefe Benito Mussolini! ¡ Abajo Rusia!. A los 7 años se les hacía el siguiente dictado: “ Los niños aman a Benito Mussolini. Benito Mussolini ha trabajado y siempre trabajó por el bien de nuestro país del pueblo italiano”. A los 9 ya era un discurso más elaborado en elogio a la marcha sobre Roma. Con los adultos, la propaganda era constante, en vallas, en la radio, en los cine, pero la forma mas curiosa de entrar en los hogares fue a través de un calendario en el que se incluían recetas de cocina, en el medio de las cuales aparecía siempre el retrato de Mussolini.

En el campo de la cultura la presencia fue total y se exigía que al iniciar todo acto cultural se interpretara antes el himno del fascismo “giovinezza”. En una ocasión en la que,como siempre, Arturo Toscanini se negó a interpretarlo, fue duramente golpeado él y su esposa por las bandas armadas fascistas.

El 14 de julio de 1938 el Popolo d’Italia publicó un artículo titulado “ El fascismo y el problema racial”, que luego se conoció como “ el manifiesto de la raza”. En ese documento se afirmaba que los italianos eran de raza aria desde hacía 2000 años y que los judíos no eran miembros de la raza italiana. Mussolini le confesó a su yerno, el Conde Ciano, que él había sido el autor del texto y le planteó la idea de expulsar a los judíos italianos para Somalia, y entre en serio y en broma, dijo que si el trabajo no acababa con ellos, los leones lo harían

Todo esto cambiaría en la medida en que el curso de la guerra se iría volviendo adverso al Eje y los alemanes actuarían en Italia más que como aliados como una verdadera fuerza de ocupación. La represión se agudizó y las ejecuciones se multiplicaron, sin embargo, jamás llegaron a alcanzar los niveles de paroxismo y de locura que ocurrieron en el otro régimen fascista, mejor conocido como nacional socialismo.

En el próximo articulo nos detendremos a considerar los aspectos esenciales de esa otra vertiente del fascismo y del totalitarismo del siglo XX.

Notas

(1) Emil Ludwig, Talks with Mussolini, Londres, 1933
(2) Jasper Ridley, Mussolini, Ediciones B, Argentina, 1999

Ver también:Lecturas sobre los orígenes del totalitarismo
Orígenes del Totalitarismo II: El caso soviético en la fase leninista
Orígenes del Totalitarismo III: El caso soviético en la fase estalinista

efigueredo@analitica.com

ANALITICA.COM no se hace responsable por las declaraciones y conceptos emitidos en los artículos de opinión publicados en nuestro sitio Web, los cuales son de la exclusiva responsabilidad de sus autores


Mundo


 
Exdirector atribuye cuestionada compra de refinería a dirección de Petrobras

Exdirector atribuye cuestionada compra de refinería a dirección de Petrobras

 
Ban señala su

Ban señala su "profunda tristeza" por la tragedia del buque surcoreano

 
Sudán: Aseguran haber arrebatado a rebeldes doce zonas de Kordofán del Sur

Sudán: Aseguran haber arrebatado a rebeldes doce zonas de Kordofán del Sur

 


Política


 
La sangre de las espinas

La sangre de las espinas

 
La MUD le lavó la cara

La MUD le lavó la cara

 
Democracia electoralista: estratagema contra la libertad individual y el orden espontáneo

Democracia electoralista: estratagema contra la libertad individual y el orden espontáneo

 

blog comments powered by Disqus

 

Columnista:

 

Emilio Figueredo

Ver perfil
Ver artículos


Sobre Autor