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Opinión y actualidad

El mundo del Silencio
Miguel Ángel Blanco

 
Miércoles, 22 de agosto de 2001

Requisitos para entrar al mundo del silencio

Entrada al mundo del silencio
Haber venido una vez o haber pasado todo el día para que en la tarde el espacio sin presión. Ser invitado por el que te atendió. La mística, hay que romper con el ridículo ya que hay que hacer posición fetal, luego estirar los músculos y gatear hacia la mano del creador, de papá, que es la mano que te recibe. Ahí la gente se levanta y va por un camino hacia la vida interior. Otro requisito es que no se pude hablar porque eso plantea motivar a la gente para que encuentre otro canal de comunicación.

La segunda etapa empieza donde está la crisálida. El segundo milagro es un amigo que fue a Las Aves y me trajo esta piedra coralina.

Huevos en eclosión
En una segunda visita la gente tiene la oportunidad sólo por invitación de entrar al mundo del silencio. Surge como una necesidad mía y del público de tener un lugar dónde poder meditar sin tanta actividad como en esta parte del jardín. Creo que ahí logré resolver algunos problemas existenciales que tuve. Por ejemplo, a mí tocó hace muchos años un drama muy intenso que fue darme cuenta que mamá había pasado toda la vida quitándose la comida de la boca y dándomela y disfrutándola más que cuando ella se la come y que la vida me pasó ocupándome de mi familia y no de ella. Cuando me di cuenta ya mamá estaba viejita. Eso me dio mucho dolor. Porque si la dejo ahí se sigue exprimiendo, porque su profesión es ser madre.

Entonces se me creó una necesidad inmensa de necesitar dos senos para apoyar otra vez mi cabeza y volver a ese estado tan hermoso de estar con ella. Entonces cuando hice los dos senos de la madre tierra se me quitó ese dolor y llevé a mamá y le gustó. Me dijo que se sentía en otro mundo en ese lugar.

En el seno izquierdo de mamá se enciende un incienso para quemar dolores, miedos, penas, angustias, es un transformador. El seno derecho es un generador. Ahí se enciende otro incienso para darle luz y calor a un sueño feliz. Al arrullo de los senos de la madre tierra me reconcilio conmigo mismo y aprendo a amarme y realizo un sueño feliz que es estar con ella.

Tú ves a una mujer desde arriba hacia abajo y ves que ella con los dos senos y la espalda conforma un corazón y eso fue lo que me salió. Uno adentro se sienta o se acuesta para estar con ella.

Al frente está una obra que a mí me ha impactado muchísimo que se llama el Nido de las ilusiones. Para yo encontrar un huevo pasaron años para que el mar me lo diera y cuando yo me inspiro en la entrada de Naiguatá encuentro 16 huevos. Desde pequeño hasta grandes, y me los traje. Ice el nido de las ilusiones. Ahí la gente abraza una ilusión, ahí la gente le da calor a las piedras. Empolla los huevos. Ese es el juego ahí.

Yo siempre he planteado que la pareja no debe tener rutina porque mata el erotismo, la creatividad, la ilusión, se pierde el anhelo del contacto tan rico. Los 23 años que estuve casado cultivé el espacio y eso fue bien criticado.

Cada uno es una espiral autónoma y el milagro es que al final se unen manteniendo cada uno su espacio, su área vital y forman una espiral. No hay enfrentamiento.

La otra escultura se llama manantial de música que por el centro vienen bajando como cinco notas de agua y la persona se acuesta y se deja llevar por el agua.

Huimos de acompañar al que está adentro. Yo no quería oír a Zóez porque la espiritualidad se me acercaba en el vacío, en el silencio. El encuentro conmigo mismo me costó años. Hoy después de 34 años del tiempo de afuera, yo disfruto de mi existencia, de un espacio para acompañarme y oírme lo que pienso. Y también para oír a la naturaleza en ese valle.

El mundo del silencio es totalmente mágico, ahí se juega con fuego, agua, calor humano. Es distinto a esto.

Nido de las ilusiones

Senos de mamá

Si deseas visitar el museo ecólógico, debes hacerlo previa reservación (para que Zóez tenga un estimado de los asistentes). Puedes llamarlo al 016-628.88.74

 

 

 
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