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Opinión y actualidad ![]() Las piedras me hablan. “El Jardinero” me dio la Ley número 0 de las Leyes Dimensionales. Esto es un capítulo central, es la columna vertebral, inclusive fue lo que existió previo al jardín. Es mi manual de conducta que me trae a este lugar. Esta piedra, esta escultura en su conjunto me dijo la ley número 0: “El extremo del equilibrio es el balance con lo intangible”. Y me hizo una pregunta: ¿Tú crees en ti? Me lo preguntó porque aquí falta una piedra, evidentemente la que falta aquí es la fuerza de la gravedad. Aquí adentro jugamos con grados de gravedad y prueba que lo que no podemos ver ni tocar, lo intangible, existe tanto como lo que podemos ver y tocar. Aquí se da una dualidad entre lo material y lo espiritual. Las leyes son solamente 15 y la número 0 que suman 16 leyes. La XI y la XII me las dijeron las esculturas. Zóez, ¿por qué tienes en la puerta un pentagrama? ![]() Una vez adentro, vemos cómo está el equilibrio de cada uno de los visitantes, se nota si estás estresado o no. En el arte yo no pinto ni esculpo las piedras, lo mío es una composición con la naturaleza. Yo no soy ni escultor ni pintor, yo las consigo y las integro a la naturaleza. Una azafata que tiene 18 años volando con Air France, conoce medio mundo, vino y me dijo que en toda su vida siempre vio la piedra aprisionada en concreto, que este es el único lugar donde encontró que la piedra estaba libre. Ella, por sí misma, sin haber sido modificada, ya era una escultura. Le impactó. El magistrado Alirio Abreu Bureli fue el padrino hace como 7 años de una publicación que me hizo la Universidad Simón Bolívar. Además fue el orador de orden y cuando él empezó a hablar ahí en la universidad sobre esta obra, dijo citando a Miguel de Unamuno: “todas las esculturas se han sedimentado sobre la piedra”. ¡Yo no lo había pensado! ¿Dónde consigues las piedras? ![]() La casa es otro museo porque tiene obras de arte que yo no hice. Pinturas y esculturas que me han traído amigos. Este es un museo dentro del otro. En la entrada hay un libro de opiniones para que el público exprese sus ideas. Hay una cesta de donaciones porque el museo no cobra entrada sino cuando son grupos turísticos o enviados a los que le cobran. De resto no, porque la gente aquí tiene la libertad de expresarse, si puede hacerlo y si le gusta el sitio. También se venden los recuerditos que son los que realmente ayudan a financiar este jardín. El museo no ha aceptado subsidio del gobierno. El Congreso de la República le aprobó hace más de 6 años una ayuda por una solicitud que yo hice para construir el mundo del silencio. Pero cuando eso fue aprobado ya yo lo había hecho. Entonces decidí no aceptarlo y en esa forma me siento mejor porque sigo viviendo en libertad sin tener que entregarle cuentas de mi vida a nadie. Este lugar tiene una autonomía total. Lo único que si tiene el jardín desde 1992 es un sueldo mínimo que me asignó la Dirección de Cultura de la gobernación. Por cierto, con este cambio político no sé qué va a pasar. Te criaste en Naiguatá. ¿Cuántos años tienes y cómo llegas a la montaña? ![]() Llego porque ya mis padres estaban aquí. Esta es parte de la finca de papá, una parte le compré, otra me donó para el museo. ¿Cuándo nace el museo? Nace el 30 de junio de 1990 por decisión de la Universidad Simón Bolívar que fue la única institución que yo conseguí que se atreviera a decir que esto era un lugar para inaugurar. Yo hago mi jardín y se me ocurre que para que trascienda a los medios, lo más indicado sería invitar al ministro de CONAC por ser de la cultura. "Pero Zóez era un chiflado que llevaba piedras del mar a la montaña, un perdido". Voy al CONAC y la señora Guerra, asistente de Antonio Abreu, se emociona tanto, ve las fotos del jardín tan impactada, que yo me vine en el autobús casi llorando. Aquello trascendió. Me pidió que llevara una carta de solicitud para la inauguración del jardín de piedras marinas y que él pondría la fecha. En eso se me van 3 meses de mi vida preguntando y llamando. La señora me dijo que además de que no inaugurarían el museo me habían perdido las fotos originales. Yo salí con mucha tristeza da allá. Entonces viene un amigo historiador, Rubén Contreras, de la Universidad Simón Bolívar y él decide hablar del museo. Viene entonces una periodista, Aymé Benítez, y cuenta más del museo, y entonces viene el director de la universidad y el director de relaciones públicas y me prometieron publicar mis ideas. Y yo les pedí que fuesen las autoridades fundadoras del museo y así se hizo el 30 de junio. Trajeron la coral, vinieron muchos periodistas y el prefecto del Municipio Vargas de ese entonces. Y viene Aymé, que era periodista del canal 8 y me da 5 minutos de un micro noticioso. Mi vida cambió a partir de ese momento porque hasta salí en el canal 5 y en un programa para mujeres que conducía Susana Duin. En total fueron 5 minutos en televisión. ¿Qué voz te dijo que subieras piedras desde el mar? No te puedo decir. Es una necesidad que todavía tengo. Tal vez quisiste traer confidencias del mar, donde pasaste tu maravillosa niñez, un pedacito de ese tiempo feliz a esta otra vida aquí en la montaña. Yo necesitaba ir al mar, oírlo, verlo, olerlo. En estos diez años ¿qué has aprendido? Creo que el conocimiento no tiene límites y la realización tampoco. Quiero ir hacia allá, aunque tenga que llevar golpes. Creo que siempre somos alumnos. El día que nos creemos un sabio, hasta ahí llegamos. Ya no crecemos más, no aceptamos que nos digan algo. A nosotros nos cuesta ser humildes porque nos han criado con un ego y orgullo tremendo. Quiero aprender porque eso me llena. ¿Qué sueñas hoy? Tengo el sueño de crear una embajada de esta mágica montaña en otra parte de Venezuela o del mundo y me falta una escultura que se llama el espejo del rocío, que la estoy soñando muchísimo dentro del mundo del amor sublime. Y me falta la mitad de la otra entrada donde hay otro planteamiento que no he terminado y ahí termino con el Ávila. Posiblemente la otra embajada sea en Panamá, vamos a ver. ¿Quién estaría a cargo? Uno de mis grandes problemas es que no he encontrado a quién delegar. Para crecer debo delegar. Mientras no lo encuentre, no me puedo ir. ¿Qué va a pasar cuando ya no estés? Yo quiero probar en vida, por eso quiero irme antes. Zóez, ¿dónde está la compañera con quien estuviste casado por 23 años? Es mi vecina. En la separación de bienes quedó de la mitad para allá. Ahora somos amigos, al principio no fue fácil, al principio de la separación no había amistad, cosa que me preocupaba. Mantener la armonía por los hijos. Siempre mantuve la posición de caballero hasta la sepultura. ¿Ella es la mamá de todos tus hijos? Sí, de los cuatro. Tengo dos varones y dos hembras: Júpiter, Venus, Luna y Marte. ¿Qué es para ti el amor? ![]() Que yo no conozca a Venezuela podría implicar que yo no la ame porque no la conozco, pero el hecho de que no la entienda, no quiere decir que no la ame. Es una cosa va mucho más allá de la parte intelectual, pero no niega la inteligencia. No puede entrar en contradicción con la inteligencia. Para mí el amor es sublime y no tiene que ver con el concepto de la propiedad privada, que es el drama universal, porque nos enseñaron que amar es poseer. ¿El amor nace de la naturaleza? Pienso que es parte nuestra porque hay algo que une a los átomos y a las moléculas. La unión es el amor. Las plantas y los animales tienen el mismo código, ellos se las arreglan para que uno les de cariño. Cuando uno les da amor ellos responden. Entonces el código es universal. Nosotros, que sabemos que somos fuentes generadoras, no generamos el amor; entonces yo te amo si tú me amas, pero si tú no me amas, yo no te amo. Yo digo que si a uno le permiten cultivar su jardín interior, sea de piedra, de poema, de fotografía, de música, de libro escrito, ya uno está resuelto porque está generando el amor, no es que estamos echadotes esperando que vengan a dárnoslo. Yo planteo amar todo sin miedo y sin posesión. ¡Divino! ¡Divino! Ah, cuando el amor viene para acá, ¡tremenda rumba, no! El amor es totalmente libre, si está condicionado, ya es otra cosa. ¿Qué te gustaría dejar plasmado? Es toda una vida. Para decírtelas sin un orden específico, como me salen. Yo considero que para que el mundo tenga una revolución real – ahorita se habla de revolución bolivariana o el nombre que le pongan- tiene que incluir en esa revolución la alimentación de la persona y su cuestión ecológica con el ambiente. Este es un planeta que está en una crisis total, todos los días se mueren 56 especies. Y la capa de ozono se sigue disminuyendo. Entonces ¿de qué revolución se va a hablar, sino de una que nos traiga equilibrio con la naturaleza? Nosotros no sabemos comer. Las naciones tienen un presupuesto tan grande y no se incluye que los seres humanos aprendan a comer. Eso es mundial porque nos dan harina refinada, barata y sabrosa y la gente entonces se va deformando a todo nivel. Si va a haber un cambio, ese cambio tiene que incluir el equilibrio. En este lugar yo no sabía lo que estaba haciendo. Manuel Acosta, el profesor de la Universidad Simón Bolívar, es el que me dice: “Zoes, esto es Arte Ecológico. Esto forma conciencia ambiental”. Es la primera vez en mi vida que oí ese término. Ellos consideraron este lugar único en el mundo. Yo decidí ser autodidacta a los 17 años. Me salí de bachillerato y es cuando decido educarme por mí mismo, y no me arrepiento. Esto surgió en el encierro con la naturaleza y conmigo mismo. Y aunque lo busques por Internet, sólo un museo se conoce como Arte Ecológico. Para tú poder ofrecer a los demás tienes que estar solo, tienes que conocer tu vida interior y una vez que lo logras, es el primer paso para poder compartir. Tenías que haber sido ermitaño para poder tener muchos amigos. ¿Cuántos tienes? No tengo límite. Debo de tener como cien mil. Todas las semanas tengo amigos. En la calle me los encuentro, en el metro, en los bancos. Como yo los recibo en mi casa, no es que me ven por televisión o por prensa, entonces se sienten y se comportan como en su casa. Mi casa es la casa de todos. El encuentro en la calle es bello e impactante porque creen que yo no bajo a Caracas y lo dicen en voz alta “¡Tú no eres Zóez!” ¿Qué te ha enseñado tanta gente que has recibido aquí en tu casa, en tu jardín? Lo primero que me enseñó la gente fue a andar descalzo. Yo antes estaba impecable con medias y zapatos porque mamá desde pequeño me dijo que tuviera cuidado con la tierra porque los parásitos entraban por los pies. Yo le tenía un asco tremendo a la tierra. Todo el mundo entraba con zapatos hasta que vino alguien del público y me dijo que porqué andaba en zapatos. Entonces se me prendió un bombillo: la gente debe pisar el arte. Eso fue un regalo del público, en consideración al público. Entonces yo me atreví porque aquí el fin no es comercial. Aquí el dinero no es primero. Sólo cuando son grupos guiados porque no voy a permitir que me exploten. Aquí montas la escultura y después te ganaste la entrada, eres tú contigo mismo. Pero este es el museo más caro del mundo, ningún museo te pide a ti cuatro requisitos para entrar. Hay otra cosa que aprendí del público. En total van 7 tesis de técnico sobre el museo, pero en la primera tesis de licenciatura de la UCV, la autora, Lía Bermúdez, se esmeró en explicar por qué el museo es único en el mundo. Ella leyó un libro que habla del futuro de los museos y resulta que describen esto. La juez le otorgó la máxima nota, mención difusión, pero le hizo una crítica: "me parece que no es un museo, es un jardín. El término museo encasilla. Pero yo tenía entendido que era un museo de arte ecológico". Pasa un tiempo, y vienen dos muchachos de la Simón Bolívar y publican un libro. ¡Qué aporte! Viene la profesora Mayra Elisa Fernández, con el embajador de Egipto, Mohamed, a pie y me traen un libro. Es ahí donde me entero, y entendí por qué era un jardín. En el libro aparecen los jardines de Versalles, de Babilonia, la Alhambra de Granada, de Pompeya y aparece este jardín. ¡Me sentí al máximo! Sucede que desde que Dios puso a Adán y Eva en el jardín del Edén, cada época ha tenido un jardín donde la humanidad se ha expresado filosófica, artística, religiosa, artísticamente en forma recreativa en su tiempo. Es un jardín que surge en este tiempo como una expresión de formación de conciencia ambiental por la actividad porque tiene un tour que plantea una actividad con la naturaleza. Surge como una necesidad de plantear una salida ecológica. El libro se llama “Jardín, Arte y Poesía” es el segundo tomo. Fue una donación que enriquece mi visión del jardín y ahora tengo un entusiasmo mayor. El estímulo me lo da el público. A mí cada vez que me alaban el ego hacen que yo traiga más piedras para arriba. Me falta una obra completa que se llama El espejo del Rocío y la mitad de la segunda entrada del jardín que se llama Bienvenida familiar. Ese es otro planteamiento que está en proceso. Si deseas visitar el museo ecólógico, debes hacerlo previa reservación (para que Zóez tenga un estimado de los asistentes). Puedes llamarlo al 016-628.88.74
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