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Opinión y actualidad

El jardín de las piedras marinas soñadoras, Culto a la mujer
Texto Miguel Blanco Fotos Ana Luisa Figueredo

 
Jueves, 19 de octubre de 2000

Para ingresar al "Museo de las Piedras", se deben cumplir con unos requisitos básicos: Los caballeros deben venir acompañados, por lo menos, por una mujer, ya que el jardín le rinde culto a la mujer.

Entrar descalzos, el recorrido por el Museo es una experiencia vivencial que transmite la armonía de la naturaleza a través de los cinco sentidos.

Entrar sin reloj, el museo no tiene horario, no se limita por la acción del tiempo. Se abre con la salida del sol y se cierra con el ocaso.

La mística para entrar consiste en que caminemos todos, piedra a piedra. Luego bajamos y giramos sobre La fecundación, luego siguen las orugas en luna de miel y la espiral de la vida termina con el huevo cósmico. El jardinero que está en la puerta comienza a caminar la espiral de la vida y ahí fecunda el vientre de la tierra.

¿Por qué unas orugas? Porque ellas lo lograron. Llegaron a ser mariposas. Ahí está el reto. Además pienso que es lo que más se puede parecer a los espermatozoides. Esto somos nosotros en la pre-vida. Ellas vienen bajando buscando el huevo cósmico.

¿Qué significa la fecundación? Una vez que salimos de allí encontramos las orugas en luna de miel. Esto simboliza la pre-vida. Donde va a suceder el acto de la fecundación es en el huevo cósmico que es el óvulo. Eso representa la gestación de la vida en el universo, por ese motivo la mujer y el hombre se cruzan aquí, se abrazan y siguen bajando.

Aquí se ve la forma de la madre, ya que estamos en la pre-vida. Mira el rostro del macho, lo conseguí en el mar, míralo como le está picando el ojo a la hembra, mira la sonrisa de pícaro que tiene.

Después de que el hombre y la mujer se abrazan y se cruzan, vienen los reglamentos. Se llama reglamentación al libre albedrío, o sea tú puedes hacer aquí todo lo que quieras, menos crear polémica.

El primer reglamento dice: Aquí la ley es la armonía y el delito, la polémica Porque este lugar se llama el jardín de las piedras marinas soñadoras. Aunque la connotación viene de la Universidad Simón Bolívar Museo de arte ecológico. Yo aquí planteo mis sueños, no realidades, no hay polémica. Por eso la ley es la armonía.

El segundo reglamento dice: Aquí la ley es la participación y el delito la competencia. Yo sé que ahí afuera es al revés, yo eso no lo critico, yo planteo otro mundo. Cuando salgo yo respeto ese mundo, cumplo el horario, no entro en polémica con lo de afuera. Una vez que corto con eso, me integro a mi mundo, que lo hice para compartirlo.

En este lugar dos columnas que se unen en el cielo, en la poesía el macho es el cedro y la hembra es el mango. Ellos se abrazan y forman la puerta natural. Eso estaba allí yo lo que hice fue darme la mano con la naturaleza.

Alfa y omega La mariposa en este sueño fantástico como un árbol de mango en esa ala. Yo concibo al alfa y al omega no como principio y fin, sino como la recurrencia eterna de la energía creadora, como el continium de la vida. Esa mata de mango que vuela allí con ella, tiene la flor que en su proceso pasa a ser fruta que contiene la semilla, que germina y vuelve a ser árbol. Es la continuación de la vida, por eso ella tiene también ese mensaje allí.

Aquí tenemos la voz de la naturaleza.

Este es un pentagrama acuático musical donde el público mueve la piedra y cambia la música del agua. Es un sonido tan mágico que nos lleva a través de la genética al vientre de mamá. El sonido del líquido amniótico. Mueves la piedra y así cada quien impone su propia música. Es una de las más antiguas del jardín y una de las que más relaja al público.

¿Cuál fue tu primera escultura? La primera vez que en mi vida logro colocar piedras en equilibrio es esta escultura. Le tengo un amor muy especial porque fue la primera que me habló. Me dijo la ley XI. La armonía interior como base de la armonía exterior universaliza el equilibrio en la vida del hombre. Cuando nosotros perdemos la armonía interior se cae todo porque la salud debería ser el primer tesoro que hay en el universo, porque sólo con ese llegamos a los otros.

La ley XIV también tiene que ver con esto. El humano que antepone el placer a la salud no es inteligente. La pregunta es ¿uso mi inteligencia? Por esto esta piedra es la embajadora del jardín. Es el logotipo del museo porque me dio la ley básica y estructural. La ley es la armonía.

Generador de posibilidades e imposibilidades.

Esto puede simbolizar la ruptura con la lógica tradicional. Una vez que rompo con el límite de las posibilidades es que empieza a salir este proyecto, cuando empiezo a crear, antes no creaba así. Aquí el público inventó un juego mágico de pedir tres deseos. Poner la frente y el plexo solar.

El camino de los abatares, El juego mágico consiste en pasar las piedras con la mejor habilidad posible. Al principio es angosto y se hace ancho al andar, es el camino de los cambios de la vida. No se puede pisar la misma piedra dos veces, pero tampoco puedes saltarte ninguna.

La ventana al mundo
Aquí ves una ventana que nos permite ver el mundo bajo los árboles, allá está el puerto y el aeropuerto.

La conciencia cósmica Esta escultura se considera la piedra filosofal del museo porque tiene un efecto reflexivo en todo el que vienen a verla. Aquí han venido personas de más de setenta países y es un denominador común. La gente al ver esta obra se armoniza, entra en reflexión. Porque hay un movimiento que se revierte, que es armonizador. Se cree que tiene un parecido con el ADN visto desde arriba. Pero también es un viaje simultáneo al macro cosmos porque nuestra galaxia es una espiral bidireccional con un vórtice también.

Este juego es muy importante. La gente juega con los ojos cerrados marcando la huella, buscando el vórtice. La gente al llegar allí abre los ojos y se regresa, vuelve a cerrar los ojos y va haciendo reflexología en todo este lugar.

La nada y la gestación

Frente a la casa está la nada y la gestación donde el público se mete a crear obras. Ahí está el caos, el desorden, donde la gente va a hacer su propio orden.

La nada es el camino de piedras redondas y largas, puntos y líneas. Los hombres y las mujeres partimos del círculo, que es lo femenino. Los hombres seguimos buscando sólo lo femenino para la complementación del ser. Las mujeres también salen de la mujer y buscan la línea que es lo masculino. Se baja por los extremos y sólo se sube por el centro que es el equilibrio. Ahí tenemos otra vez una forma femenina que es la gestación. Adentro nos metemos y cada quien forma su propio equilibrio, su propio universo. Una vez que se logra un clásico, se pasa a la realización.

Aquí termina la primera etapa con las dulces confidencias del mar. Encima de esa obra hay una piedra que tiene forma humana. Eso fue un milagro doble porque esa es una piedra coralina que tomó exactamente esa forma.

Esta escultura sirve para yo comentar un pedacito de mi vida.

Yo fui criado en el pueblo de Naiguatá. Tuve una infancia bellísima y felíz allí a la orilla del mar. Entonces él cuenta mi historia porque es un ser que vino del mar a conocer la vida en la montaña. Se trae las piedras marinas, porque el agua del mar se le escapa entre los dedos y construye el jardín. Ahora tengo nostalgia porque quiero volver al mar, entonces construí un trono en el cielo, por eso es azul, para hacer lo que está haciendo ese ser allí. Sentarme a ver el mar y oírlo en dos caracoles gigantes que quedan cuando uno se sienta.

Del lado derecho, uno muy grande que es para oír las dulces confidencias del mar. La caracola izquierda está puesta al revés. Toma el audio de arriba. Ahí no se oyen las dulces confidencias del mar, el que se sienta ahí puede opir de quien le acompaña una declaración de amor, un poema, un mensaje, un consejo, algo bello en voz baja porque la caracola tiene un eco bastante dulce.

Atrás está un cangrejo gigante, el famoso Sebastián. Ahí están los dos ojos y las paticas. El trono está montado sobre un espiral de nubes que fui a buscar al mar y que se condensaron tanto que se convirtieron en piedras blancas. Ahí termina las confidencias del mar y la primera etapa del museo.

Si deseas visitar el museo ecólógico, debes hacerlo previa reservación (para que Zóez tenga un estimado de los asistentes). Puedes llamarlo al 0416-628.88.74

 

 

 
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